El Alto, la ciudad aymara y bastión del expresidente Morales, se levanta
Por: BBC Mundo
Noviembre 2019
Fotografia: Reuters

Fue hace apenas 28 d√≠as, pero parece que hubiese pasado mucho m√°s tiempo: Evo Morales hab√≠a escogido la ciudad de El Alto para cerrar su campa√Īa electoral y lo hizo aclamado por decenas de miles de seguidores.

El ahora expresidente y entonces candidato a la reelección no tomó esa decisión al azar.

La ciudad de mayor√≠a aymara y vecina de La Paz nunca le fall√≥ en las urnas y el caudal de votos que representa era una de sus grandes esperanzas para lograr la a√Īorada victoria en primera vuelta.

Y la urbe no le fall√≥: m√°s del 55% de los votantes alte√Īos marcaron la casilla de Evo en las elecciones del pasado 20 de octubre que fueron denunciadas como fraudulentas por los detractores del l√≠der cocalero.

Claro que no todos los habitantes de esta ciudad son "evistas", pero junto a la selva en el coraz√≥n de Bolivia donde Morales se forj√≥ como dirigente sindical (el Chapare), El Alto es la regi√≥n donde m√°s se ha defendido al exmandatario durante todos estos a√Īos.

Han pasado m√°s de tres semanas y media desde la controversial elecci√≥n que provoc√≥ la crisis que atraviesa Bolivia, Morales se encuentra en M√©xico en calidad de asilado pol√≠tico y Jeanine √Ā√Īez fue proclamada como nueva jefa de Estado, sin embargo el mi√©rcoles los pobladores de la urbe alte√Īa volvieron a las calles para reivindicar a quien todav√≠a llaman presidente.

En el mismo día Evo, desde la capital mexicana, dijo que está dispuesto a retornar al país "si el pueblo lo pide".

"Vamos a volver tarde o temprano. Que mejor lo antes posible para pacificar Bolivia", dijo en una conferencia de prensa este miércoles en Ciudad de México.

Pero mientras √©l y los suyos hablan de su retorno, casi al mismo tiempo, √Ā√Īez trata de consolidarse con el nombramiento de un nuevo alto mando militar y un gabinete de ministros de un gobierno que los alte√Īos ya dijeron que no van a reconocer.

La wiphala

A diferencia de las multitudinarias concentraciones contra el líder boliviano realizadas en el país durante estas semanas de crisis, la bandera boliviana no fue la predominante en la reciente protesta de El Alto.

Lo fue la wiphala, el emblema multicolor que representa a los pueblos indígenas del país y que Morales convirtió en símbolo oficial del Estado boliviano.

Wiphalas levantadas por brazos alte√Īos, al igual que flameando en oficinas p√ļblicas y otras colgadas en ventanas de domicilios particulares fue la imagen m√°s com√ļn en varios puntos de la ciudad en el mi√©rcoles.

También es frecuente toparse troncos y tablas de madera carbonizadas junto a llantas de goma con las que se cerraron muchas calles de la urbe en estos días -y sobretodo noches- de zozobra y conflicto.

"Han quemado la wiphala, eso nos ha enojado m√°s", se√Īala Augusto, uno de los miles que form√≥ parte de la concentraci√≥n oficialista que march√≥ hasta la ciudad de La Paz gritando a favor del expresidente.

El seguidor de Evo record√≥ las varias escenas de agravios y quemas del emblema originario que en las √ļltimas semanas fueron protagonizadas incluso por polic√≠as.

"Autoridades no pueden tocar esto, compa√Īeros. Un polic√≠a ha quemado esto, no puede ser", grita Augusto frente a un auto cubierto por la bandera ind√≠gena.

Por la magnitud del agravio, en los √ļltimos d√≠as algunos mandos policiales tuvieron que pedir disculpas.

"Desconocemos"

El Alto, situada a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, tiene menos de 50 a√Īos de existencia y su promedio de crecimiento poblacional es uno de los m√°s veloces de Latinoam√©rica. En la actualidad cuenta con m√°s de un mill√≥n de habitantes.

A finales del siglo pasado era más conocida por ser una urbe de construcciones improvisadas que albergaba a campesinos e indígenas inmigrantes que llegaban en condiciones precarias.

Sin embargo, ya convertida en una de las ciudades más pobladas del país, adquirió una nueva dimensión al ser el epicentro de las protestas que provocaron la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003 tras aguantar semanas de represión estatal y sufrir decenas de muertes.

En aquella oportunidad se inmortalizó el lema de la ciudad que este miércoles volvió a retumbar: "El Alto de pie, nunca de rodillas".

La victoria alte√Īa de hace 16 a√Īos, que fue crucial para la llegada de Evo Morales a la presidencia un par de a√Īos despu√©s, fue recordada una y otra vez en la protesta a favor del l√≠der cocalero como el episodio por el que El Alto fue bautizada como la "ciudad rebelde".

Al empezar la tarde, las wiphalas y los alte√Īos ya se abr√≠an paso por las calles de La Paz cuando comenzaron los discursos y las arengas.

Y en medio de encendidas intervenciones, uno de los numerosos dirigentes vecinales que tomó la palabra dio la sentencia del bastión de Evo Morales: "El Alto desconoce a la nueva presidenta. Es inconstitucional y no vamos a reconocer".

Aplausos y v√≠tores acompa√Īaron aquella consigna que deja prever que para los alte√Īos "la lucha sigue".

Otra tarde de violencia en La Paz

A la protesta alte√Īa le sigui√≥ otro episodio de enfrentamientos y gases lacrim√≥genos. Otra vez en el centro pace√Īo.

Solo que, a diferencia de las primeras semanas, ya no son aquellos que reclamaban la renuncia de Evo los que sufrieron la represión policial, ahora fueron quienes piden su retorno.

Desde que comenz√≥ la crisis, las movilizaciones a favor de Evo Morales fueron tildadas por el bando contrario como "vand√°licas" y se√Īalaron que sus seguidores son empleados p√ļblicos o miembros de sindicatos que reciben dinero o incentivos para salir a la calle.

Incluso medios de comunicación y usuarios de redes sociales publicaron fotos y videos con denuncias en este sentido.

En El Alto también creen que los grupos de activistas que tomaron las calles del país pidiendo la renuncia de Evo eran parte de alcaldías de partidos contrarios a Morales y otras instituciones como los comités cívicos que casi siempre estuvieron en contra de Morales.

Además insisten en que la Policía, que se amotinó días antes de la dimisión y aumentó la crisis, traicionó al expresidente para "consumar el golpe de Estado".

Seguidores y detractores de Morales se acusan mutuamente de provocar los m√ļltiples episodios de violencia desde que comenzaron los conflictos y las noches en varios barrios de La Paz y El Alto son escenario de momentos temor ante numerosos rumores de posibles enfrentamientos, saqueos y ataques.

Concluida una nueva jornada de lucha y violencia, los miles de alte√Īos que bajaron hasta La Paz retornaron hasta la ciudad basti√≥n de Evo, no sin antes anunciar que este jueves volver√°n a las calles y que ni ellos ni el expresidente han sido derrotados.

Despu√©s de casi 14 a√Īos del gobierno que se retira, El Alto sigue siendo algo ca√≥tica y con enormes problemas, pero la mejor√≠a econ√≥mica de algunos de sus habitantes en ese tiempo se refleja en coloridos edificios, centros comerciales y nuevas salas de cine.

Tambi√©n est√°n las obras gubernamentales como coliseos, escuelas, canchas de f√ļtbol y las l√≠neas de telef√©rico que permiten cruzar por aire la ciudad de norte a sur en un tiempo que antes era imposible.

Morales no es el primer l√≠der de extracto y discurso popular que sedujo a la urbe alte√Īa en las √ļltimas d√©cadas y la ciudad ya demostr√≥ qu√© tan leal puede ser con los pol√≠ticos que supieron comprenderla y reivindicarla.

Como lo hacen, una vez más, ahora cuando todavía esperan y reclaman que el exmandatario asilado en México vuelva a ser la máxima autoridad de Bolivia.

 

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