Evo Morales y los poderes del cham谩n
Por: Luis Esteban G. Manrique (Infolatam)
Enero 2016

El pr贸ximo 21 de febrero Evo Morales se enfrentar谩 a un referendo en el que los bolivianos decidir谩n si le permiten presentarse a una nueva reelecci贸n en medio de un escenario econ贸mico adverso y con la izquierda latinoamericana en un claro retroceso desde el Cono Sur al Caribe debido a que sus gobiernos se negaron a aceptar que el manejo disciplinado 鈥搚 responsable鈥 de la macroeconom铆a es una condici贸n indispensable para aplicar cualquier programa de transformaci贸n social y pol铆tica.

Pero en medio de esa debacle 鈥搎ue ha movido incluso al presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a renunciar a una nueva reelecci贸n en 2017鈥, Morales se erige como una solitaria excepci贸n, disfrutando de una popularidad cercana al 60% tras cumplir 10 a帽os en el poder en un pa铆s que hasta 2006 hab铆a tenido m谩s presidentes que a帽os de independencia. Si Evo gana la consulta 鈥搎ue equivale casi a un plebiscito sobre su figura鈥 y las elecciones de 2019, gobernar谩 hasta 2025, el a帽o del bicentenario de la fundaci贸n de Bolivia, un r茅cord absoluto en el anta帽o vol谩til Palacio Quemado.

El hecho de ser el primer presidente aimara del pa铆s del altiplano y que sus tomas de posesi贸n hayan tenido como marco las monumentales ruinas prehisp谩nicas de Tiahuanaco en medio de rituales chaman铆sticos, han conferido a Evo Morales un 谩urea de invulnerabilidad, como si su legitimidad transcendiera la de la mera voluntad popular expresada en las urnas.

La realidad es mucho m谩s prosaica. Morales ha dirigido la econom铆a boliviana con un rigor tal que hasta el propio FMI 鈥搚 la patronal boliviana鈥 han tenido que rendirse ante la evidencia. Seg煤n el Banco Mundial, entre 2004 y 2014 la econom铆a boliviana creci贸 a una tasa anual promedio de 4,9% debido a 鈥渓os buenos precios de las materias primas, los mayores vol煤menes de exportaci贸n de minerales y gas natural y una pol铆tica macroecon贸mica prudente鈥.

Las cifras son contundentes: las reservas de divisas equivalen al 46% del PIB mientras que la deuda p煤blica se ha mantenido por debajo del 40%, frente al 74,3% de 2006. Hasta 2006 el 63% de la poblaci贸n era pobre y el 37% lo era de manera extremada. Hoy la extrema pobreza se ha reducido al 18%. Ese a帽o el PIB era de 9.000 millones de d贸lares. Hoy alcanza los 34.000 millones actuales, con lo que la actual renta per capita es de 3.000 d贸lares al tipo de cambio, el triple que en 2006. La inversi贸n p煤blica ha pasado de 629 a 24.561 millones de d贸lares.

Hacia principios de siglo, en cambio, los indicadores de desarrollo humano del pa铆s eran similares a los de Hait铆 y a los de los m谩s pobres pa铆ses africanos pese a que Bolivia tiene m谩s de un mill贸n de kil贸metros cuadrados, con apenas 10,5 millones de habitantes, muchos de ellos con algunas de las tierras 鈥搇as del oriente amaz贸nico鈥 m谩s f茅rtiles del mundo, ingentes riquezas minerales y reservas certificadas de 10,45 billones de pies c煤bicos de gas.

Los bolivianos ahora pueden ser atendidos en 221 nuevos hospitales y centros de salud despu茅s de que el presupuesto de sanidad haya aumentado un 263%. El 86% de la poblaci贸n cuenta hoy con electricidad. Los servicios de agua potable, luz, telecomunicaciones y las infraestructuras de transporte han registrado tambi茅n notables mejoras. El gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) ha distribuido 23,9 millones de hect谩reas de tierra entre las comunidades ind铆genas, 19 millones a comunidades campesinas y 7,5 millones a empresarios agroindustriales.

Antes, las multinacionales recib铆an el 82% de la renta proveniente de la producci贸n de hidrocarburos. Tras la nacionalizaci贸n del sector, el Estado retiene la mayor parte de los ingresos generados por las industrias extractivas y la exportaci贸n de gas a Brasil y Argentina, que han pasado de 300 millones de d贸lares en 2005 a 5.600 millones en 2014, cuando las exportaciones de petr贸leo y gas natural representaron el 54% de los ingresos por exportaciones y el 8% del PIB.

Hace poco el Financial Times llam贸 a Evo Morales 鈥渆l socialista m谩s exitoso del mundo鈥. El pasado 26 de octubre, el d铆a de su cumplea帽os, Morales lo pas贸 en Nueva York cortejando a banqueros de Wall Street y dando una conferencia 鈥搊rganizada por el diario brit谩nico鈥 titulada 鈥楥贸mo invertir en la nueva Bolivia鈥 y en la que insisti贸 que las leyes de empresas p煤blicas, de promoci贸n de inversiones y de arbitraje y conciliaci贸n son las mayores garant铆as de seguridad jur铆dica para las inversiones internacionales.

Aunque en los 煤ltimos a帽os varias empresas de hidrocarburos, electricidad y telecomunicaciones han sido estatizadas 鈥揺ntre ellas la empresa nacional de energ铆a, TDE y SBSA, la compa帽铆a encargada de operar varios aeropuertos鈥, Eduardo Gamarra, profesor boliviano de la Universidad Internacional de Florida, sostiene que en un sentido estricto no hubo nacionalizaci贸n de los hidrocarburos sino un 鈥渃ambio en los t茅rminos de los contratos para que una mayor parte de las ganancias se quedaran en Bolivia鈥.

Gamarra asegura que Morales 鈥渘o es un antineoliberal鈥, argumentado que la mejor prueba de ello es su total respaldo a la gesti贸n de su influyente ministro de Econom铆a, Luis Arce Catacora, formado en la universidad inglesa de Warwick. En 2013 la muy conservadora revista Am茅rica Econom铆a consider贸 a Arce como uno de los mejores ministros de Econom铆a de la regi贸n. As铆 las cosas, no es extra帽o que muchos analistas crean que el discurso antiimperialista de Morales es una mera charada ret贸rica para aplacar las residuales 铆nfulas revolucionarias del ala izquierda del MAS y de sus aliados del ALBA.

El 鈥榯aqui muyu鈥

Pero Morales no puede dormirse en sus laureles. La bonanza de las materias primas proporcion贸 al gobierno un super谩vit presupuestario que le permiti贸 financiar proyectos de infraestructuras y programas sociales. Ahora, con la brusca ca铆da de los precios de las materias primas, el FMI prev茅 un crecimiento para este a帽o del 3,5%. En el primer semestre de 2015 las exportaciones de gas natural fueron de 2.100 millones de d贸lares, una ca铆da de m谩s del 35% en relaci贸n al mismo periodo de 2014.

Y ahora Morales ya no compite contra la d茅bil y atomizada oposici贸n boliviana, sino contra s铆 mismo. O mejor dicho contra sus pasados 茅xitos y su legado pol铆tico, manchado en los 煤ltimos meses por varios esc谩ndalos de corrupci贸n, acusaciones de autoritarismo y la retirada de apoyo de sectores ind铆genas que antes fueron sus aliados.

Los abusos de poder han quedado patentes en el caso del Fondo Ind铆gena, que otorg贸 millonarias ayudas para unos 200 proyectos de desarrollo que nunca llegaron a ejecutarse y que han dejado un agujero econ贸mico de unos 14,6 millones de d贸lares. El esc谩ndalo se ha cobrado ya 24 v铆ctimas pol铆ticas en el oficialismo.

Con la brusca reducci贸n de los ingresos estatales, el gobierno se va a ver obligado a cerrar el grifo de las prebendas y subsidios que han sostenido una potente maquinaria clientelar: casi un tercio de los bolivianos, poco m谩s de tres millones, recibe alg煤n tipo de ayuda estatal.

Las fisuras ya se est谩n dejando notar en el MAS. Uno de sus diputados aimara, Rafael Quispe, denuncia que Morales est谩 haciendo campa帽a con el lema 鈥淭ambi茅n yo quiero ser rey鈥. Los aimara, asegura Quispe, tienen una instituci贸n ancestral: el 鈥榯aqui muyu鈥, es decir, el liderazgo de alternancia, que estipula mandatos comunitarios de dos a帽os o tres a帽os, cuando mucho. En las 煤ltimas encuestas un 53% de los votantes rechaza una nueva reelecci贸n del mandatario.

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Bolivia
An谩lisis