Patrimonio arqueol贸gico pace帽o qued贸 reducido
Por: Erbol
Octubre 2016
Fotografia: Erbol

Arrasar un sitio arqueol贸gico con miles de piezas y聽 fragmentos de cer谩mica tiwanakota y chullpas de los antiguos aymaras, que nunca m谩s ser谩n vistas tras ser destruidas por eventuales聽 mercaderes de terrenos ancestrales, puede costar en la ciudad de La Paz la modesta suma de poco m谩s dos mil d贸lares.

De hecho, eso es lo que en moneda nacional, 16.800 bolivianos, decidi贸 cobrar el gobierno municipal de La Paz hace seis a帽os, y prometieron pagar cuatro vecinos de Chijipata-Kellumani, uno de los barrios de Achumani, Macro distrito Sur, en cumplimiento de un acuerdo conciliatorio con las autoridades locales, en 59 y 132 cuotas mensuales, a cinco y 11 once a帽os plazo.

"Ese es un mensaje oficial inaceptable, pero penosamente cierto", lament贸 estos d铆as la arque贸loga Karina Aranda, en torno a la transacci贸n, incluida en 煤ltima documentaci贸n oficial, que puede todav铆a sentar precedente, dijo, para otros atentados al patrimonio arqueol贸gico.

"La chullpa es invaluable. Pero no se solucionar谩 nada pagando. Hubo los que se llevaron piezas a sus casas. Se ha dejado que se destruya el sitio arqueol贸gico", agreg贸 la experta.

Favorable a una diversidad de loteadores al acecho, la inversi贸n resulta por dem谩s 贸ptima, si se tiene en cuenta que el predio es posible de ser vendido en 45 veces m谩s, de acuerdo a la monetizaci贸n actual de los lotes que promedia un m铆nimo actual de unos 90 mil d贸lares por 500 metros cuadrados, cotizaci贸n incentivada por el reciente aumento de la base imponible para los inmuebles y su valor catastral.

En julio 2008, seg煤n los antecedentes que rodearon al caso, el arque贸logo Carlos Lemuz denunci贸 al municipio la destrucci贸n de cistas (entierros suberr谩neos de piedra) aleda帽as a la chullpa aymara pacaje de Chijipata, que se sumaban a la devastaci贸n de otras piezas de arquitectura funeraria y contextos arqueol贸gicos

Ni bien se intent贸 recuperar el material arqueol贸gico -"no exist铆a normativa para realizar procesos en 谩reas arqueol贸gicas", se dijo entonces-, una semana despu茅s "los vecinos del lugar destruyeron una torre funeraria con maquinaria pesada", se帽ala una memoria t茅cnica incluida en la documentaci贸n base de la ley.

La Subalcald铆a de la zona sur (SASZ)聽 inici贸 debido a esa causa procesos a los sindicados por razones de "movimiento de tierras y construcciones ilegales" (un galp贸n es a煤n visible ahora, pero de cistas y chullpas no queda nada salvo la que subsiste por cuenta propia), "marco donde se habr铆a efectuado la destrucci贸n de patrimonio arqueol贸gico".

Sin embargo, todo agoniz贸 en el mencionado acuerdo transaccional de 2010.

Un a帽o antes, en vista de la "falta de pol铆ticas municipales sobre preservaci贸n y ejecuci贸n de proyectos arqueol贸gicos en el municipio" se hab铆a programado un "salvataje" que naufrag贸 ante la resistencia comunal, que por lo dem谩s recurr铆a al auxilio de Palca, el municipio adyacente a Chijipata.

驴C脫MO SE REDUJO EL ENTORNO ARQUEOL脫GICO?

El 18 de noviembre del 2011, tuvo lugar uno de los sucesos m谩s contradictorios y de retroceso para la preservaci贸n de lo que queda de un 谩rea de entierros prehisp谩nicos anteriores al siglo XII, el de Chijipata-Kellumani, un sector de Achumani, Macrodistrito Sur de la ciudad de La Paz.

De acuerdo a recientes informes oficiales, ese d铆a los ejecutivos de Catastro (GAMLP) pidieron a sus hom贸logos de Patrimonio revisar la recomendaci贸n de no construir en un radio de 90 metros (25.000 m2 aproximadamente) alrededor de la chullpa sobreviviente.

Tan s贸lo cuatro d铆as despu茅s, un t茅cnico de Patrimonio se "constituy贸" en el lugar para delimitar un "nuevo pol铆gono de protecci贸n" concluyendo con la reducci贸n del 谩rea a un espacio restringido "al barranco calle y muros actuales", sin edificaciones y posible de expropiaci贸n.

Un nuevo聽 t茅cnico que sustituy贸 al anterior, aconsej贸 en febrero del 2013 que el resguardo y la expropiaci贸n del lugar se realizaran "tomando en cuenta el pol铆gono recomendado" en 2011.

Los siguientes cuatro a帽os fueron claves: dos resoluciones administrativas, la 048/2012 Plan Integral Alto Achumani, y la 037/2015, consolidaron el recorte comprimiendo el 谩rea del sitio arqueol贸gico a un pol铆gono de 1.907 metros cuadrados, corroborando la Planimetr铆a Validada que el Municipio aprob贸 en febrero de 2014.

Hoy, ni siquiera esa enorme mengua parece ser suficiente para el GAMLP. Un tercer t茅cnico que sustituy贸 a sus colegas anteriores, advirti贸 en febrero y mayo de este 2016 que la aprobaci贸n de una v铆a de acceso por el barranco sur "mermar铆a significativamente la superficie donde se encuentra la torre funeraria"

Los detalles forman parte de la documentaci贸n adjunta a la Ley N掳 196 de Declaratoria, como patrimonio arqueol贸gico, hist贸rico y cultural, de la 煤ltima torre funeraria (chullpa) de los se帽or铆os Aymaras Pacajes.

Aprobada el mes pasado en el Concejo, la nueva legislaci贸n edil ha sido puesta en vigencia sin que, al parecer, la acci贸n reductora desde 2011 haya conmovido a diferentes autoridades de todos estos a帽os, entre ellas las de Administraci贸n Territorial y Catastro, Patrimonio Cultural, el secretario de Culturas, el Alcalde y el Concejo quienes, finalmente, decidieron incorporar como "parte indisoluble" de la nov铆sima legislaci贸n los informe T茅cnico y Legal que pr谩cticamente "blindan" la severa merma que sufre el 谩rea circundante a la chullpa.

Diez meses despu茅s de recomendaci贸n concejil para protegerla de inmediato y pese a la ley municipal promulgada en agosto pasado para conservarla y difundirla como patrimonio arqueol贸gico, esta casi milenaria torre funeraria de Chijipata-Kellumani, carece de un techo o resguardos laterales que al menos la cubran de la intemperie y la acci贸n humana, desperdigadas como est谩n algunas de sus lajas (piedras planas de arenisca o pizarra) y otros restos, todav铆a, a su alrededor, sin intervenci贸n oficial que las rescate.

Resistiendo al tiempo y la sociedad, la chullpa de Chijipataes la 煤ltima y 煤nicasubsistente en el municipiopace帽o. Carga encima al menos ocho siglos de antig眉edad.聽
Otras pertenecen a municipios aleda帽os como Achocalla o el Alto, pero en el municipio pace帽o es la 煤nica.

DIEZ MESES SIN RESPUESTA EFICIENTE

Adem谩s deque los loteamientos privados y el retroceso municipal en sus propias recomendaciones patrimoniales hayan encogido hasta en 97 % el 谩rea circundante a la que perteneci贸 la 煤ltima chullpa de los antiguos aymaras, en esa zona del municipio local gran parte de las construcciones circundantes, si no todas,se alzan sobre cer谩mica y artefactos tiwanaku y pacaje.

La preservaci贸n inmediata recomendada porel Concejo al Ejecutivo en diciembre pasado se hace esperar tambi茅n por una expropiaci贸n en curso pero sin concreci贸n a la vista, una vez que se sugiri贸 crear una Comisi贸n del Ejecutivo que analice "la factibilidad" de tal procedimiento.

Una 煤ltima Minuta de comunicaci贸n del Concejo pide al alcalde Luis Revilla "pueda acelerar el tr谩mite de expropiaci贸n" y "acordar con los propietarios (por ahora) de ese predio, algunas acciones inmediatas para precautelar este important铆simo monumento hist贸rico de referencia a un pasado entra帽a a la cultura" prehisp谩nica.

No obstante聽 esa solicitud de intervenci贸n preventiva en tanto el predio pasa a la Alcald铆a, los vecinos dicen que nadie se ha acercado a ellos, aunque hay el registro formal de dos notificaciones "pegadas en puerta" en dos terrenos bald铆os sin muros perimetrales ni muchos menos portones o ingreso principal.

En la zona, en un espacio de unos 30 metros de frente por 63 de fondo repartidos en dos lotes, el 谩rea circundante a la tumba ha quedado reducida 1.907 metros cuadrados, respecto de los 60.000 que tuviera hace nueve a帽os abarcando varias manzanas en una meseta de 28 hect谩reas de antigua ocupaci贸n predominantemente tiwanakota y despu茅s pacaje, uno de los se帽or铆os aymaras en que devino Tiwanacu.

El mayor da帽o visible afecta a su b贸veda falsa, ahora m谩s grande que un barril, y a las piedras lajas (planas) que soportan sus paredes y que alg煤n despistado visitante termina utilizando como gradas.

"De chico, cuando jugaba cerca de las chullpas, el agujero s贸lo era como mi palma, del tama帽o de un platillo" rememor贸, Francisco Choque Casillo (28), vecino colindante y heredero de los comunarios ancestrales de Chijipata.

Alertado de su existencia, el arque贸logo Jos茅 Capriles fue de los primeros en examinarla en 2001. En los siguientes a帽os lo acompa帽aron en el reconocimiento sus colegas Carlos Lemuz, Karina Aranda y Jos茅 Paz.

"Cuando la v铆, estaba transformada en corral y ba帽o; es un verdadero milagro que se haya conservado", dice Aranda una d茅cada despu茅s.

"Se salv贸 porque no hubo los 200 bolivianos que quer铆a cobrar el tractorista para aplastarla y nivelar el terreno", record贸 la arque贸loga. Aun hoy el cerdo atado al聽 matorral que rodea la pared norte intenta ingresar al recinto por el ingreso orientado hacia el nacimiento del sol, una constante de la arquitectura ancestral.

MESETA ARQUEOLOGICA INVALUABLE

La prospecci贸n inicial de evidencia y rasgos arqueol贸gicos se produjo en 2005 y los resultados se vaciaron en un Mapa de Areas Arqueol贸gicas Potenciales del Valle de La Paz (2008) que la administraci贸n Del Granado alcanz贸 a difundir en 2010.

Ese informe abarca los m谩s antiguos asentamientos de Miraflores, Pampajasi y Chullpani-"Ciudadela estronguista" y Chijipata-Kellumani, una de las cuatro mesetas que bordean Achumani. En esta 煤ltima el equipo detect贸 cinco entidades o sectores聽 de ocupaci贸n que los arque贸logos denominan tambi茅n聽 tambi茅n "rasgos".

El primero ubicado al sur, al borde del barranco que da al r铆o Umapalca, albergaba seg煤n los vestigios a cuatro torres funerarias, tres de ellas ya colapsadas, y otras tantas cistas o entierros subterr谩neos con tapa de piedra; en torno al conjunto se hall贸 hace ocho a帽os material cer谩mico y l铆tico concentrado en un ancho 78 y 195 metros de la chullpa que a煤n se mantiene en pie.

El segundo sector correspondi贸 2.7 hect谩reas comprendidas entre la avenida y la cancha zonal de f煤tbol, distante hasta 160 metros de la v铆a principal. Las restantes tres, rodeaban a las anteriores, incluido el sitio de las antenas de Radio Fides.

Los expertos encontraron聽 evidencia de que Chijipata comenz贸 a ser ocupada en alg煤n momento de los a帽os 1000 y 100 antes de Cristo, y que hasta el a帽o 550 de la era actual se asent贸 una poblaci贸n distinta incluso de la cultura pretiwanakota de Chiripa (en su 茅poca tard铆a), sucedi茅ndose desde entonces y hasta el 1200 la presencia Tiwanaku, hasta 1430 la Pacajes, a la cual corresponde la chullpa sobreviviente, y despu茅s la Inca que finaliz贸 en 1538.

AVANZAN LOS TRACTORES

Uno de los resultados importantes de esa prospecci贸n inicial fue valorar posibles impactos que podr铆a tener el crecimiento urbano sobre rasgos arqueol贸gicos de la zona.

Tambi茅n, "proponer estrategias de mitigaci贸n o rescate a partir de excavaciones聽 y sugerir acciones de protecci贸n f铆sica y legal", destac贸 Lemuz en su reporte acad茅mico, recordando que las cistas a 40 metros al este de las chullpas se hallaban en regular estado de conservaci贸n hasta el 2005.

La destrucci贸n de la 煤ltima en 2008, poco despu茅s de su denuncia,聽 expuso restos 贸seos humanos y material cer谩mico y l铆tico, "parte del cual fue relleno de cimiento de una vivienda aleda帽a", remarc贸 el experto.

"Se encontraron bajo las casas huesos y restos de dos chullpas junto a un galp贸n que todav铆a se puede ver; las piedras de las cistas fueron convertidas en cimientos de una construcci贸n a 40 metros al sueste de la torre", coincide hoy聽 Aranda.

Para la arque贸loga, las autoridades desvirtuaron el concepto de 谩rea arqueol贸gica, excluy茅ndolo y reemplaz谩ndolo por el t茅rmino de pol铆gono.

"No es el adecuado, no se soluciona nada con pol铆gonos: son parciales, no integrales; eso s贸lo deja una c谩scara porque no se tiene formaci贸n. Se destruy贸 lo que quedaba, lo m谩s grande no est谩 protegido, lo dejaron fuera.", dijo.

"No hay nada que hayan hecho para proteger el concepto de 谩rea arqueol贸gica, es un antecedente nefasto para el resto de los sitios, para que puedan ser destruidos m谩s f谩cilmente, pese a que tienen el Mapa de riesgos elaborado el聽 2008".

La subsistente torre funeraria tiene una planta cuadrangular de 4.27 por 3.35 metros y altura de 2.17, con puerta de de forma ojival y dintel de piedra laja聽 (0.90 por 1.09), dijo Lemuz en su reporte hace ocho a帽os.

Pero "la erosi贸n ha deteriorado ostensiblemente la parte norte de la estructura, cuya planta original pudo haber tenido cerca de 5 metros en sus caras este y oeste y 4 en sus caras norte y sur; su altura probablemente superaba los 4 metros" (el doble del nivel actual), se帽al贸 tambi茅n.

RUTA DE INTERCAMBIOS PREHISPANICOS

Chijipata-Kellumani fue un complejo dom茅stico, funerario y agr铆cola, vinculado a los intercambios que un铆an, desde el periodo formativo (hasta mil a帽os antes de Cristo), al valle de Chuquiabo-La Paz con el lago Titicaca y el altiplano, por un lado, y los Yungas y los valles menores de R铆o Abajo.

Los pobladores de Chuquiabo "resistieron tenazmente el avance inca en la regi贸n y su presencia estuvo bajo la sombra de la inestabilidad y la tensi贸n, debido a lo cual el Inca debi贸 acrecentar la diversidad 茅tnica", seg煤n el estudio de Lemuz, reubicando mitimaes o ind铆genas trasladados desde diferentes lugares del imperio para controlar la producci贸n y tr谩nsito de coca y otros bienes.

Pocos kil贸metros arriba, se encuentran Piskullo y Pantini (con una f谩brica de la mezcladora de cemento "Ready Mix" en medio), dos caser铆os de las inmediaciones con sendas y rutas caravaneras de llamas y alpacas que vinculan Achumani con Ovejuyo, Chuquiaguillo, Achachicala y Hampaturi.

"Son parte del entramado de caminos prehisp谩nicos que vinculaban cultural y econ贸micamente a La Paz con la Amazonia", refiri贸 el arque贸logo.

A partir de la disminuci贸n del 谩rea circundante, el Concejo podr铆a admitir una reconsideraci贸n de la ley, cuidando que esta acci贸n no afecte sin embargo la intervenci贸n preventiva inmediata para proteger la tumba prehisp谩nica.

Esa misma legislaci贸n l parecer no fue coordinada con el gobierno central (Folio 67 del legajo sobre la ley y su promulgaci贸n), explicaron algunos concejalesse帽alando que rige adem谩s la iniciativa ciudadana para una reconsideraci贸n, que podr铆a ser complementada por una auditor铆a administrativa, t茅cnica y legal al conjunto de disposiciones que permitieron la reducci贸n del sitio arqueol贸gico.

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