Tr√°fico de jaguar en Bolivia: bajan las incautaciones y crecen las sospechas de nuevas modalidades de las mafias
Por: el Deber y Mongabay Latam
Agosto 2020
Fotografia: El Deber

 

En el 2016, en medio de las primeras investigaciones que se realizaban sobre el tr√°fico de jaguar en Bolivia, la bi√≥loga √Āngela N√ļ√Īez recibi√≥ un corto audio por Whatsapp: "Dientes, tigre". Eso fue todo lo que alcanz√≥ a o√≠r y fue suficiente. El archivo fue enviado por un informante que se encontraba muy cerca de la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amaz√≥nica Manuripi-Heath, en Pando, y aseguraba que la voz era la de un obrero de nacionalidad china que trabajaba en la construcci√≥n de un puente en la zona.

En ese momento, N√ļ√Īez no sab√≠a que en Asia a los jaguares los llamaban los tigres americanos, pero de lo que estaba segura era que se refer√≠a a un felino. Aunque la bi√≥loga alert√≥ a sus compa√Īeros que trabajaban con ella en ese entonces en la Direcci√≥n General de Biodiversidad y √Āreas Protegidas (DGBAP) del Ministerio de Medio Ambiente y Agua, confiesa que por falta de presupuesto no pudieron llegar al lugar.

Estas son algunas de las historias que en los √ļltimos siete a√Īos N√ļ√Īez y otros cient√≠ficos que estudian al jaguar en Bolivia han recogido en campo. A esto se suma los avisos en radios locales y hasta papeles pegados en las calles que promueven la caza de jaguares para vender luego las partes del animal. En el camino las autoridades han logrado investigar y procesar judicialmente a algunos de estos traficantes. Exactamente 21, seg√ļn cifras de la DGBAP. De ellos, cinco fueron sentenciados.

Estos avances, sin embargo, empezaron a desacelerarse desde hace m√°s de un a√Īo. La ausencia de nuevas incautaciones de partes de jaguar desde enero de 2019 es una de las evidencias m√°s concretas.

No obstante, Bolivia ha empezado a actuar en estos vac√≠os y actualmente participa en una de las campa√Īas m√°s fuertes a nivel latinoamericano que une a cient√≠ficos con entidades p√ļblicas para detener la p√©rdida de una poblaci√≥n de jaguar que se estima entre los 6 mil y 7 mil ejemplares dentro del pa√≠s.

Esta √ļltima cifra es optimista, seg√ļn Marco Ribera, asesor cient√≠fico de Operaci√≥n Jaguar y socio de la ONG Savia, tomando en cuenta los incendios de 2019 en espacios importantes para el jaguar y la ausencia de incautaciones. ¬ŅQu√© est√° sucediendo con el jaguar en Bolivia?

 

Las grietas que facilitan el tr√°fico

Las primeras denuncias en voz alta del tráfico de colmillos y partes del jaguar fueron hechas por los científicos que lo estudiaban dentro de áreas naturales protegidas. Rob Wallace, que lidera junto a Guido Ayala y María Viscarra un estudio de Wildlife Conservation Society (WCS) sobre la población de este felino en el Parque Nacional Madidi, cuenta que en el 2014, en medio de la instalación de cámaras trampa, escucharon un mensaje en la radio que no habían oído desde el 2000, cuando comenzó el trabajo en la zona. Como quien coloca un aviso de compra de una cocina, el anuncio ofrecía comprar dientes de jaguar.

La Operación Jaguar, un proyecto desarrollado por la UICN en Holanda con la organización Savia en Bolivia, indica que entre el 2014 y 2016 se incautaron 760 colmillos. Lo alarmante vino cuando hicieron los cálculos: 200 jaguares tuvieron que ser asesinados. Solo el servicio postal boliviano, Ecobol, descubrió 300 de estos en 16 paquetes que se dirigían a Asia.

Un a√Īo m√°s tarde, en el 2017, los bi√≥logos √Āngela N√ļ√Īez y Enzo Aliaga empezaron a reunir todos los casos conocidos y reportados ante distintas entidades p√ļblicas. Encontraron decomisos de partes de jaguar hechos durante inspecciones en casas o en detenciones asociadas a otros delitos.

También reunieron casos asociados a los avisos de radio, el método más usado para solicitar los colmillos, muchos de los cuales terminaron con la detención de los involucrados. En uno de ellos incluso se anunciaban los precios de los colmillos: entre $us 120 y $us150 cada uno. "Este ofrecimiento es un incentivo económico fuerte y tentador para los locales (...) los traficantes toman ventaja de estas necesidades", sostienen los especialistas.

Las incautaciones continuaron hasta el 2018. Desde enero de 2019 hasta la fecha, es decir, en 19 meses, la Polic√≠a Forestal Medio Ambiental y Ecol√≥gica (Pofoma) no volvi√≥ a reportar nuevos hallazgos de partes de jaguar. "No sabemos si lamentar o estar felices de ya no haber recibido reportes sobre tr√°fico de jaguar en Bolivia, mucho menos denuncias", se√Īala Rodrigo Herrera, asesor legal de la DGBAP del Ministerio de Medio Ambiente.

No están en condiciones de afirmar que se ha registrado una baja en el tráfico de este felino, pues podría tratarse también de nuevas modalidades para continuar con el comercio ilegal. Sin embargo, lo que sí pueden confirmar es que el tráfico de otras especies de vida silvestre ha aumentado, incluidos otros felinos como el puma y el ocelote. "Sabemos que el mercado asiático no solo se provee del jaguar", dice Herrera.

La comunidad cient√≠fica tiene claro que esta ausencia de incautaciones es una noticia alarmante. "Los bi√≥logos estamos preocupados por esta situaci√≥n, lo hemos discutido en los talleres que se han realizado este a√Īo. Nos preguntamos si es que la judicializaci√≥n de 21 casos de tr√°fico ha tenido efecto o es que est√°n trabajando de formas menos evidentes, como hacen las mafias", comenta Marco Ribera de Operaci√≥n Jaguar.

Frente a un escenario de incertidumbre, aparecen varias hipótesis. Rob Wallace de WCS comenta que la ausencia de incautaciones puede estar asociada a una forma de operar más clandestina de las mafias, aunque también podría ser que las acciones tomadas han dado resultado. Hay una tercera hipótesis que varios especialistas en temas de jaguar comparten y está vinculada al conflicto de jaguares con ganaderos.

"Siempre han existido conflictos entre jaguares y personas. Donde hay ganado hay una posibilidad de conflicto. Entonces, durante todos estos a√Īos, el jaguar ha sido cazado sin fines comerciales, solo para controlar un problema", se√Īala el cient√≠fico. Pero no se hab√≠a considerado si estas personas ten√≠an partes de jaguar guardadas (cabezas, pieles y colmillos). "Cuando aparece el mercado de tr√°fico es probable que haya habido un stock", comenta.

Esto quiere decir que las mafias podrían estar abasteciéndose de estas personas, algo que no estaban considerando en sus pesquisas las autoridades bolivianas.

Melissa Arias, investigadora del Departamento de Zoolog√≠a de la Universidad de Oxford, sostiene que este conflicto entre jaguares y personas hay que empezar a observarlo con mayor detenimiento. "Es posible que el comercio de colmillos de jaguar sea un subproducto de este conflicto con el hombre", a√Īade.

Nuno Negr√Ķes, cient√≠fico que hasta el a√Īo pasado lideraba acciones de monitoreo en la Asociaci√≥n Boliviana para la Investigaci√≥n y Conservaci√≥n de Ecosistemas Andino-Amaz√≥nicos (Aceaa), public√≥ en diciembre pasado un estudio con otros cient√≠ficos en el que analizan c√≥mo la percepci√≥n sobre el jaguar, al que califican como peligroso, puede llevar a conflictos y la posterior muerte del animal.

Negr√Ķes indica que en la zona noroeste de Bolivia han encontrado que las muertes del jaguar son frecuentes pero que no tienen como principal motivo alimentar el tr√°fico. "No hemos encontrado evidencias de que la gente salga a matar jaguares para vender sus partes, pero esas partes s√≠ pueden terminar siendo vendidas a traficantes", agrega. El experto cree que la ausencia de estos datos tienen que ver con falta de capacidad de respuesta r√°pida a las distintas maneras de tr√°fico de este felino.

La aparici√≥n de nuevas modalidades tendr√≠a cierta l√≥gica frente a la fiscalizaci√≥n recurrente de los √ļltimos a√Īos. La investigadora y abogada ambientalista especializada en crimen de vida silvestre, Pauline Verheij, se√Īala a Mongabay Latam que puede haberse generado un efecto burbuja en esta actividad ilegal ante la mirada m√°s alerta de las autoridades y la misma sociedad. "Ya no van a anunciar por radio porque est√°n siendo vigilados. Lo que ha sucedido en otros pa√≠ses con problemas de tr√°fico de vida silvestre es que las rutas y metodolog√≠as cambian", dice.

Por lo pronto, los especialistas que integran la Operación Jaguar junto a guardaparques y autoridades ambientales de Bolivia han identificado puntos de acopio y compra de las partes del felino, además de otras potenciales ciudades desde donde saldrían los envíos internacionales.

El an√°lisis indica que las partes del animal se recolectan tanto en el noreste como en el sureste de Bolivia, en espacios donde se conoce habita el jaguar, para luego traficarlas a trav√©s de la frontera con Per√ļ. Cada punto est√° detallado en el mapa que mostramos a continuaci√≥n.

"El tráfico de partes del jaguar y otros animales salvajes es un delito y, al igual que el tráfico de drogas o de personas, utiliza rutas y sitios muy remotos, con poca vigilancia y una población reducida. Incluso podrían ser delitos interrelacionados.", comenta Marco Ribera, asesor científico de Operación Jaguar.

El bi√≥logo Enzo Aliaga, quien desde enero es el director general de Biodiversidad y √Āreas Protegidas (DGBAP), es cr√≠tico con el papel que ha cumplido el Estado en este control. "Nosotros hemos conversado con Pofoma -la entidad policial- para saber la raz√≥n por la que no hay m√°s incautaciones, pero no hay respuesta.¬†Los resultados que se obtuvieron en los a√Īos anteriores fueron casuales, no se iba espec√≠ficamente a buscar tr√°fico de jaguares", indica.

El asesor legal de la DGBAP, Rodrigo Herrera, coincide con Aliaga y agrega que hasta la fecha no existe una ley que proteja a los animales silvestres. "No hay sanciones por tr√°fico. Los 21 procesos judiciales que hemos logrado es porque hemos construido con varias normas y leyes una acusaci√≥n por destrucci√≥n del patrimonio p√ļblico", cuenta el abogado.

Este problema acarrea que las penas sean menores y que los m√°s beneficiados sean las mafias, se√Īala Enzo Aliaga. "De las cinco sentencias logradas solo tres han tenido pena de c√°rcel y son entre tres a seis a√Īos, con posibilidad a negociar libertad condicional", dice. El siguiente paso, seg√ļn Aliaga, es ir por los traficantes. Sin embargo, antes de hacerlo, hay que entender c√≥mo operan y contar con penas m√°s severas.

Cercando a los traficantes

Hay un dato que no puede pasarse por alto: de los 21 procesados por tr√°fico de jaguar, 17 son ciudadanos chinos. De hecho, la abogada ambientalista Pauline Verheij se√Īala en el reporte que realiz√≥ a inicios de 2019 -con la Uni√≥n Internacional por la Conservaci√≥n de la Naturaleza (UICN) en Holanda-, que desde 2013 empez√≥ a registrarse la compra de colmillos por ciudadanos chinos "para llevarlos de contrabando a China, a veces ayudados por bolivianos". Verheij precisa en el informe que "los anuncios no solo aparec√≠an en las radios, sino a trav√©s de posters y volantes distribuidos en √°reas rurales".

La abogada ambientalista confirma, además, que de los 16 paquetes que contenían 300 colmillos -detectados en el servicio postal boliviano y que tenían como destino Asia-, 14 fueron enviados por ciudadanos chinos que trabajaban en Bolivia.

"Ese país es el destino final. Cuando se han encontrado productos de felinos en otras partes de Asia era porque estaban en tránsito hacia China", asevera Vincent Nijman, antropólogo de la Universidad Oxford Brookes.

El investigador y Tha√≠s Morcatty, entre otros cient√≠ficos, publicaron recientemente un estudio sobre la relaci√≥n entre la inversi√≥n china en proyectos de infraestructura y el tr√°fico de este felino, un patr√≥n que ya se ha visto en √Āfrica, donde las poblaciones de leones tambi√©n est√°n siendo reducidas.

El gobierno boliviano prefiere ser cauto y referirse en t√©rminos generales a Asia cuando habla del destino y mercado interesado en estas partes del jaguar. "No queremos alentar la xenofobia", se√Īala el abogado Rodrigo Herrera. Agrega tambi√©n que ha habido una intenci√≥n de trabajo conjunto con la embajada china que empez√≥ en el 2018, cuando esta emiti√≥ una advertencia para resaltar la prohibici√≥n de compra y traslado de partes de jaguar; sin embargo, la embajada no ha vuelto a comunicarse desde entonces con la entidad estatal, sostiene el abogado.

"La posici√≥n de China ha sido neutral. Nos dijeron que la mayor intervenci√≥n que pod√≠an hacer era la de recomendar a sus ciudadanos no consumir estos productos", cuenta Herrera. Ante eso, el asesor legal del Ministerio de Medio Ambiente dice que se intensificaron las visitas a las empresas chinas que operaban en territorios donde habita el jaguar, sobre todo en el departamento de Beni. "Ha sido dif√≠cil porque la mayor√≠a de los operarios no habla espa√Īol o no tiene inter√©s en escuchar sobre el tema", a√Īade el especialista.

Una de las preocupaciones más grandes de las autoridades bolivianas es que el tráfico de este animal sea un canal que facilite el comercio ilegal de otras especies a Asia. "Hemos detectado interés en ese mercado por el oso andino, por ejemplo, que tenemos que empezar a proteger con más fuerza", indica Herrera.

Para Thaís Morcatty, candidata a doctora en antropología de la Universidad Oxford Brookes y experta en tráfico de vida silvestre, los países que tienen una gobernanza débil y altos montos de inversión de China, así como una selva poco atendida son los que registran un mayor comercio ilícito de fauna silvestre, específicamente del jaguar.

Esto ya ha sido advertido desde el 2016 por la bi√≥loga √Āngela N√ļ√Īez, especialista en temas de tr√°fico en Operaci√≥n Jaguar. "Sobre todo entre el 2016 y el 2017 -agrega- encontramos que se desarrollaban obras con capital chino en Pando y en la frontera entre La Paz y el Beni, donde se hallaron ciudadanos chinos pidiendo colmillos o a los que se les incautaron partes de este animal".

Con respecto al trabajo liderado por Morcatty, la investigadora cuenta a Mongabay Latam que reunió información desde el 2012 de América Central y del Sur, y que pudo identificar que esta relación comercial establecida con China también permitía que se establezca una cadena legal de intercambio monetario que puede cubrir los envíos ilegales de dinero. Sin embargo, al analizar las incautaciones de partes de jaguar, encontró que solo el 34% de estas tenían a China como destino. "El otro 66% no tenía un destino claro o iba a ser utilizado para comercio ilegal dentro de Bolivia", menciona Morcatty.

El antropólogo Vincent Nijman, quien también fue parte de esta investigación, comenta que es en ese 66% donde se puede seguir investigando y revelando quiénes más son parte de la cadena de tráfico. "La idea no es estigmatizar a una comunidad o a un país, sino trabajar en ambos lados del problema para solucionarlo. No queremos inferir que sean criminales todos los trabajadores chinos que vienen a las obras de infraestructura en Latinoamérica, probablemente la gran mayoría no están vinculados al delito", comenta.

"En nuestras investigaciones buscamos criminales, no personas de cierta nacionalidad", acota Andrea Crosta, director ejecutivo de Earth League International (ELI), entidad que investiga tr√°fico de vida silvestre a nivel mundial.

Los refugios del jaguar y los planes para salvarlo

Las amenazas que acechan al jaguar en Bolivia -y en el resto de Latinoam√©rica- no se solucionan solo controlando el tr√°fico de vida silvestre. Hay otros problemas por resolver. "Todav√≠a nos queda la p√©rdida del h√°bitat y la disminuci√≥n de las presas que consume el jaguar, que lo obliga a seguir recorriendo √°reas m√°s extensas y teniendo m√°s probabilidad de conflicto con personas", comenta el director de la DGBAP, Enzo Aliaga. En junio del a√Īo pasado, Mongabay Latam inform√≥ sobre la ausencia del jaguar en la Unidad de Conservaci√≥n del Patrimonio Natural (UPCN) Santa Cruz La Vieja, justamente por el crecimiento de la frontera agr√≠cola y la consecuente deforestaci√≥n de la zona.

Un estudio publicado en el 2018 por Leonardo Maffei -junto a otros investigadores- sobre la situaci√≥n del jaguar en Bolivia se√Īala que el avance de las fronteras agr√≠colas y ganaderas es la raz√≥n principal por la que el h√°bitat del jaguar pas√≥ de abarcar un 75% del territorio nacional a poco m√°s del 50%. "La perspectiva a mediano plazo es que esta √°rea se reduzca m√°s dr√°sticamente por pol√≠ticas de Estado relativas a la seguridad alimentaria que promueve la expansi√≥n productiva", alerta la investigaci√≥n.

Asimismo, los grandes incendios registrados en el 2019 afectaron gran parte del territorio que recorre el jaguar. Panthera, la organización mundial de conservación de felinos salvajes, calculó que al menos 500 jaguares adultos murieron o fueron desplazados por los incendios en Brasil y Bolivia.

El jefe del Servicio Nacional de √Āreas Protegidas (Sernap), Maikol Melgar, cita una investigaci√≥n realizada por la Fundaci√≥n para la Conservaci√≥n del Bosque Chiquitano, uno de los m√°s da√Īados por los fuegos. "Se identific√≥ que 2.8 millones de hect√°reas hab√≠an sido arrasadas, lo que significa un 16.5% del territorio del jaguar en el ecosistema chiquitano, en Santa Cruz", precisa el funcionario.

Frente a este panorama de riesgos, han empezado a aparecer varias iniciativas promovidas desde el Estado, con apoyo de entidades privadas, universidades y científicos independientes. El primer paso fue la creación de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, un espacio para hacer más fácil el intercambio de información y la toma de decisiones. El resultado fue la publicación de un Plan de Acción para la Conservación del Jaguar.

Otra propuesta que se encuentra como anteproyecto en el Ministerio de la Presidencia de Bolivia es la creaci√≥n de Ley de Protecci√≥n de los Animales, la primera de su tipo en el pa√≠s. "Necesitamos cambiar el c√≥digo penal para hacer efectivas sanciones m√°s dr√°sticas a delitos como el tr√°fico de partes de jaguar", dice Aliaga. En estas modificaciones propuestas por el anteproyecto de ley se considera al biocidio animal, que tiene una pena m√°xima de 15 a√Īos de c√°rcel.

Una parte esencial de esta lucha incluye la protecci√≥n de las √°reas naturales protegidas En Bolivia, la mayor√≠a de investigaciones que han podido hacer un monitoreo de larga data sobre el jaguar se encuentran en estos espacios, que en el pa√≠s altipl√°nico llegan a 22. Un ejemplo de este trabajo es el que realiza WCS en el Parque Nacional Madidi, donde han podido monitorear la poblaci√≥n del jaguar desde hace 20 a√Īos, en √°reas donde los taladores hab√≠an arrasado con gran parte del bosque.

Rob Wallace, uno de los investigadores de WCS en este proyecto, comenta que en cada intervención tienen más o menos 100 estaciones con cámaras trampa. En uno de estos espacios, ubicado entre los valles de los ríos Tuichi y Hondo, encontraron resultados sorprendentes. Mientras en el 2001 obtuvieron una densidad de medio jaguar por 100 kilómetros cuadrados, en el 2008 aumentaron a dos y en el 2014 entre 5 a 6 jaguares.

Hace unas semanas pudieron terminar de procesar los datos recogidos por las c√°maras trampa de ese punto y observaron hasta 9 jaguares por 100 km2, es decir, m√°s del doble del promedio sudamericano (4 por 100 km2).

Aunque Wallace precisa que los resultados recientes son de un solo punto en el Madidi, es de todas maneras una evidencia alentadora de la importancia de las √°reas protegidas en la conservaci√≥n de la vida silvestre. "Es claro que lo primero que debemos fortalecer es la protecci√≥n en estos espacios", a√Īade el cient√≠fico.

La situaci√≥n en Bolivia es esperanzadora, ya que seg√ļn el director del Sernap, Maikol Melgar, el jaguar se encuentra dentro de doce √°reas protegidas en Bolivia. En total son m√°s de 20 millones de hect√°reas que asegurar√≠a al menos un 70% de la presencia de la especie, asegura una investigaci√≥n hecha por Operaci√≥n Jaguar. Sin embargo, los peligros siguen presentes.

Por eso, la siguiente misión que han asumido los científicos bolivianos es que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza apruebe en su próximo congreso la Moción 106 presentada por Bolivia, que pide elevar la categoría global de protección del jaguar de Casi Amenazada a Vulnerable.

*Este artículo se publica en el marco de la alianza EL DEBER y Mongabay Latam

 

 

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