Cuando un país se convierte en cárcel
Edición "dat0s 233"
Por: Por Homero Carvalho
Septiembre 2020
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Claudia Liliana Rodríguez Espitia

Dat0s se ha propuesto narrar su misi√≥n period√≠stica a modo de celebrar sus 20 a√Īos este 2020. La comprobaci√≥n de que, durante gran parte de este periodo, escribi√≥ guiado en la senda de la verdad. En la edici√≥n 231 de julio pasado, publicamos el reportaje "Hollywood cambia la historia en Bolivia" (2012) en el que narramos la forma en la que el poder pol√≠tico extorsion√≥ a inversionistas extranjeros. El art√≠culo "Cuando un pa√≠s se convierte en c√°rcel", describe la penosa experiencia de la colombiana Claudia Liliana Rodriguez Espitia, detenida injustamente por el caso Ostreicher.

 

En pleno siglo veintiuno Bolivia vivió una década que bien puede estar registrada en la "Historia universal de la infamia", como tituló el escritor argentino Jorge Luis Borges a uno de sus inolvidables textos; fue una época oscura en la que a nombre de la justicia se cometieron los peores crímenes; una época en la que toda acción política o emprendimiento privado era susceptible de extorsión. Una de las víctimas de este sombrío periodo de nuestra historia, mal bautizado como "Proceso de cambio", fue Claudia Liliana Rodríguez Espitia, joven empresaria colombiana que había decidido invertir en nuestro país confiando en las garantías constitucionales para los emprendimientos privados y en las reglas internacionales de respeto a los Derechos Humanos.

Rodr√≠guez Espitia fue acusada de varios delitos con el √ļnico prop√≥sito de extorsionarla, de quedarse con sus bienes y de hacerla huir del pa√≠s; lo sufrido por ella no fue ni ser√≠a la excepci√≥n en la Bolivia de Evo Morales, fue una pr√°ctica com√ļn que se aplic√≥ tanto con los enemigos pol√≠ticos como con empresarios a los que quer√≠an extorsionar llegando a crear una epidemia de inseguridad jur√≠dica; sin embargo, los extorsionadores, se equivocaron de mujer porque ella decidi√≥ resistir y luchar por sus derechos, as√≠ fue que, como castigo por su insolencia, tuvo que soportar 22 meses de c√°rcel. Rodr√≠guez Espitia, debe ser el √ļnico caso en el que una persona es trasladada a cuatro prisiones en diferentes departamentos con la aviesa intenci√≥n de doblegar su esp√≠ritu y hacer que les entregu√© dineros suyos y de sus socios y parte de sus propiedades.

Esos 22 meses en las prisiones ser√°n el hilo conductor de una novela que ya estoy terminando, la columna vertebral de la perversa trama que se teji√≥ para mantenerla en prisi√≥n y que a√ļn persiste en algunos magistrados que se niegan a levantarle el arraigo. Esa trama perversa fue revelada por los medios de comunicaci√≥n e identificada como la "Red de extorsi√≥n", que involucr√≥ a altas autoridades del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). En esta confabulaci√≥n jug√≥ y juega un papel definitivo Jacobo Ostreicher, un individuo de origen jud√≠o que supo usar su gentilicio para beneficio propio manipulando a las autoridades y la prensa, perjudicando con sus mentiras a Rodr√≠guez Espitia; manoseo en el que involucr√≥ a la comunidad jud√≠a y a un famoso actor de cine para luego, como todas las mentiras, ser descubiertas; sin embargo algunas de sus patra√Īas con respecto a la propiedad de bienes que pertenecen a Rodr√≠guez Espitia han quedado en el imaginario medi√°tico como suyos y ahora la tarea es desenmascarar sus perversas intenciones de apropiarse de ellas. Si bien Ostreicher obtuvo mucha c√°mara y atenci√≥n de cierta prensa amarillista que no busca la verdad, tanto que Hollywood se interes√≥ en √©l y se habl√≥ de un "lobby jud√≠o" para liberarlo, creemos que existi√≥ una conjura del silencio para ocultar la verdad y lleg√≥ la hora de revelarla.

Si bien es cierto que la historia de la corrupción en Bolivia no cabe en un libro, en la novela intentaremos entrelazar los hechos que dieron lugar a uno de las más escandalosas injusticias que, lamentablemente, hacen que nuestro país mantenga vigente el veredicto popular de que no existe nada peor en el mundo que la justicia boliviana.

Junto a Claudia Liliana Rodr√≠guez Espitia, as√≠ como los testimonios de otras personas involucradas o v√≠ctimas, recortes de peri√≥dicos y enlaces de la Web, adem√°s de los voluminosos expedientes, intentaremos desenredar la mara√Īa de lo ocurrido en este emblem√°tico caso de corrupci√≥n nacional, en el que los antecedentes judiciales y medi√°ticos han dejado una huella irreversible, aun cuando la v√≠ctima ya est√° en libertad, pero sigue luchando por una sentencia que le haga justicia en un proceso atestado de irregularidades judiciales y jur√≠dicas.

22 meses, agobiantes y eternos, estuvo Rodr√≠guez Espitia en cuatro de las c√°rceles de Bolivia m√°s terror√≠ficas del mundo, como si fuera una de los criminales m√°s peligrosos del planeta al que hay que escarmentar para siempre. ¬ŅFue una mala decisi√≥n invertir en Bolivia? Ella no lo cree as√≠ y, pese a que le robaron maquinaria, producci√≥n agr√≠cola, dinero en efectivo y especialmente da√Īaron su prestigio personal y profesional, no lo lamenta y a√ļn cree que fue una buena decisi√≥n invertir en nuestro pa√≠s porque ama a nuestra gente, nuestros paisajes y nuestro destino que tambi√©n es el suyo. Rodr√≠guez Espitia sigue viva porque acat√≥ las se√Īales de su intuici√≥n de guerrera, esas se√Īales que desde otra dimensi√≥n le recomendaba su abuela.

Cuando el azar, que es el otro de los nombres de Dios, urdi√≥ la trama para que la conozca, yo ya sab√≠a de ella; al estrecharle la mano y apreciar su sonrisa no pude menos que sorprenderme con el halo de misterio que la preservaba, como si la protegiera de la maldad del mundo, aunque despu√©s comprob√© que las l√°grimas acud√≠an a ella para aliviarla de sus peores recuerdos en las celdas bolivianas. Empezamos nuestra conversaci√≥n en su oficina, di√°logo que se prolong√≥ por semanas, a medida que ella hablaba pude comprobar que sus palabras estaban colmadas de presencias de esp√≠ritus familiares, acad√©micos y universales como el de los grandes fil√≥sofos cuyas ense√Īanzas compart√≠amos. Incluso una tarde, mientras recorr√≠amos algunos de los caf√©s de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que yo quer√≠a que conozca, me confes√≥ que el fil√≥sofo Michel Foucault le hab√≠a salvado la vida, ya les contar√© en qu√© circunstancias.

La historia de Rodr√≠guez Espitia debe ser contada, no solamente para evitar que otra injusticia mayor vuelva a repetirse, tambi√©n porque ella se lo merece, aunque confiesa que eso la aterra y la halaga al mismo tiempo, sencillamente porque prefiere pasar desapercibida como todo buen empresario y porque ella no naci√≥ para los medios, aunque goce del arte de hablar con elocuencia. Cuando comenc√© a escribir su historia ya sab√≠a que era inocente, aun as√≠, la pregunta en el aire era: ¬ŅPor qu√© sufri√≥ tanta infamia? Y esa pregunta es la que intentamos responder en la novela, cuyo protagonista no solamente es ella sino el sistema judicial boliviano; un sistema corrupto, plagado de prejuicios y dirigido por hombres, aunque por ah√≠ se contrabandeen algunas mujeres magistradas su esencia es patriarcal, machista y mis√≥gino: por eso lo que le sucedi√≥ a Rodr√≠guez Espitia no fue casual ni azaroso. En los s√≥rdidos ambientes de las c√°rceles de Santa Cruz, La Paz y Sucre, en las que estuvo recluida por casi dos a√Īos Rodr√≠guez Espitia reconocer√≠a estas crueles se√Īales en las historias de muchas mujeres privadas de libertad de manera injusta, lo que la llevar√≠a a ponerse de su lado, aun a riesgo de su propia vida.

La de Rodr√≠guez Espitia es la historia de una joven profesional, egresada de las mejores universidades de Colombia y Europa, que en el proceso que le sigui√≥ el Estado boliviano fue despojada de su nombre para llegar a ser conocida en los medios de comunicaci√≥n como "la colombiana", porque ese alias trae una carga muy pesada en la memoria colectiva ligada al narcotr√°fico, por cuyo impacto en alg√ļn momento llegamos a dudar de la verdad; esta es la historia del aparente triunfo de los prejuicios sobre la verdad, como bautiz√≥ el caso uno de su abogados. "¬°Triste √©poca la nuestra! Es m√°s f√°cil desintegrar un √°tomo que un prejuicio", dir√≠a Albert Einstein; esta es la historia de Claudia Liliana Rodr√≠guez Espitia y como en los casos de violaci√≥n se trata de creer en la v√≠ctima para luego comprobar o refutar su versi√≥n que tambi√©n est√° signada por una tremenda carga subjetiva de angustia e impotencia. Imposible separar lo que padeci√≥ en cada una de sus palabras.

EL TESTIMONIO DE RODRIGUEZ

Cuando empezamos nuestro di√°logo no estaba seguro hasta donde pod√≠a llegar su sinceridad y si hab√≠a cosas que por verg√ľenza o pudor hubiera preferido callar, me equivoqu√© porque, d√≠as tras d√≠a, fui comprobando que no le importaba contar toda la verdad. Sin duda alguna no fue f√°cil captar la complejidad de la historia, porque muchos cabos todav√≠a quedan sueltos y los protagonistas de la tristemente c√©lebre "Red de extorsi√≥n" no delatar√°n a sus jefes; sin embargo, nos queda aprender de sus lecciones m√°s cr√≠ticas para desagraviar a Rodr√≠guez Espitia y brindarle la paz que necesita para seguir invirtiendo en Bolivia, para crear empleos dignos y beneficiar a nuestra sociedad. Este libro es un testimonio con detalles desconocidos, que son revelados por primera vez, acerca de uno de los m√°s pol√©micos casos judiciales de Bolivia; con testimonios in√©ditos de lo que sucedi√≥ detr√°s de escena tanto de los estrados judiciales como de la vida en prisi√≥n.

He trabajado con Claudia Liliana en interminables jornadas de grabaci√≥n, he escuchado atentamente su testimonio, la he visto llorar en algunos pasajes de sus narraciones; en algunas ocasiones me he sorprendido al percibir que intentaba comprender a sus verdugos ante que juzgarlos; sin embargo nunca sent√≠ que odiaba Bolivia; entre medio de las entrevistas, que sucedieron en su peque√Īa oficina de un condominio de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, yo investigaba por mi lado buscando en la Web noticias de la √©poca, revisaba expedientes que me hab√≠an entregado su equipo de abogados y sacaba mis propias conclusiones. He intentado ser objetivo, pero confieso que los fantasmas que poblaron mi juventud de sue√Īos y pesadillas de justicia a√ļn viven en m√≠, record√°ndome que un mundo mejor es posible.

A medida que avanzaba en el testimonio de Rodríguez Espitia me di cuenta que era una denuncia lacerante del sistema de justicia y del penitenciario en Bolivia. Intento exponer los entresijos del poder, las raíces de la corrupción estatal en todos sus niveles; que, si bien son temas que se hablan cotidianamente tanto en los medios de comunicación como en las calles y los cafés, pocas veces se revela una historia tan despiadada y flagrante. Todo lo que se relata ocurrió así, lo expuesto está basado en hechos reales, la historia es verídica y los personajes son verdaderos, tan verdaderos que quizá sería difícil de imaginarlos.

No se trata de cerrar el caso, sino de abrirlo para develar la verdad, para pedirle y pedirnos perdón por haber permitido que un Gobierno haya sido tan injusto con ella, porque nosotros, como sociedad, fuimos cómplices al consentir que estas injusticias sucedan. Por eso mismo, voy a partir de la presunción de inocencia, ese principio y derecho humano que, en nuestro país, le fue negado a Claudia Liliana Rodríguez Espitia y lo voy a hacer mientras no se demuestre lo contrario, porque es mi deber como ciudadano, como escritor y como abogado y de esa manera espero contribuir a mejorar el sistema nacional de justicia, tan desprestigiado hoy más que ayer. Quizá mi literatura sea una forma de defender mejor a quienes no pueden defenderse por muchas razones que desembocan en el poder político corrupto.

Además, presumimos su inocencia porque posee certificados tanto del REJAP boliviano (2019) como de la Unión Europea (2020) de que no tiene antecedentes policiales. Al igual que el informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), de fecha 31 de agosto del 2012, que establece: "El patrimonio con el que cuenta la Sra. Claudia Liliana Rodríguez Espitia, SE JUSTIFICA en razón a los vínculos financieros y comerciales existentes entre la involucrada y los recursos provenientes de la Unión de Bancos Suizos (UBS)".

El 9 de enero de 2020 Ana Mar√≠a Gonz√°lez Betancourth, Encargada de Funciones Consulares de la Embajada de Colombia ante el Estado Plurinacional de Bolivia env√≠o una carta oficial √Ālvaro Eduardo Co√≠mbra Cornejo, Ministro de Justicia y Transparencia Institucional, en la que se refiere "acompa√Īamiento dentro la denuncia ante el comit√© interinstitucional de defensa a v√≠ctimas de injusticia por motivos pol√≠ticos e ideol√≥gicos "justicia y paz". Que solicita: a. Auditoria jur√≠dica al proceso Penal Nro. FELCN-SC-X-518/11, IANUS: 201047460. b. Auditoria jur√≠dica del caso Fis Anti 012021/2012, caso de Red de Extorsi√≥n, donde nuestra connacional tambi√©n es v√≠ctima. c. Establecer las responsabilidades del personal dependiente del Ministerio de Gobierno, en la Direcci√≥n de R√©gimen Penitenciario del a√Īo 2011 y 2012 por los ilegales traslados de la v√≠ctima Claudia Liliana Rodr√≠guez Espitia. d. Establecer las responsabilidades de los fiscales que estuvieron a su turno a cargo de la investigaci√≥n, tomando en cuenta que ninguno de ellos cumpli√≥ con su deber de hacer conocer a este Consulado sobre la detenci√≥n, el traslado o el procesamiento de la detenida, neg√°ndole de esta manera el derecho fundamental a la asistencia consular. e. Adelantar gestiones para que la v√≠ctima obtenga, un procedimiento legal y apegado a los principios de la justicia.

Hace unos d√≠as acompa√Ī√© a Rodr√≠guez Espitia a una audiencia para solicitar se le levante el arraigo que sufre desde hace nueve a√Īos, nuevamente el juez le neg√≥ "porque faltaban ciertos detalles", pura chicaner√≠a judicial. Mientras tanto ella sigue trabajando, creando empresas y empleo en un pa√≠s que se ha convertido en su c√°rcel. Lo que le sucedi√≥ y le sucede a Claudia Liliana no es la excepci√≥n, es la regla en un Estado que institucionaliz√≥ la extorsi√≥n tanto en lo jur√≠dico, lo pol√≠tico como lo impositivo. Tenemos que recuperar nuestra capacidad de indignaci√≥n para evitar que la pandemia siga atacando a todos los estratos sociales, es la √ļnica forma de que nuestra sociedad cambie y nosotros mejoremos como seres humanos solidarios y justos.

"¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio", diría Albert Einstein; esta es la historia de Claudia Liliana Rodríguez Espitia

 


¬ŅQUI√ČN ES CLAUDIA LILIANA RODR√ćGUEZ ESPITIA?

Claudia Liliana Rodr√≠guez Espitia, naci√≥ en San Juan de Rio Seco, Cundinamarca, Colombia, una peque√Īa y pintoresca poblaci√≥n de cerca de 10.000 habitantes que se encuentra a unos cien kil√≥metros de Bogot√°. Se gradu√≥ de bachiller a los 15 y, con excelencia acad√©mica, egresa como abogada a los 19 a√Īos en el a√Īo 2000, por excelencia acad√©mica, en la prestigiosa Universidad del Externado en Bogot√°; estudi√≥ Historia del Arte en Italia, trabaj√≥ en la embajada colombiana en el Vaticano; luego realiz√≥ un Master en Gesti√≥n Empresarial en Ginebra-Suiza e ingres√≥ como pasante de tesis en el estudio jur√≠dico del Dr. Andr√© Zolty, uno de los mejores de Europa. Tambi√©n estudi√≥ en Londres, en el London Scholl of Economic, Derecho Anglosaj√≥n, y obtuvo varios Diplomados con la Organizaci√≥n Mundial del Comercio, habla y escribe cinco idiomas, franc√©s, italiano, ingl√©s, ruso y alem√°n, adem√°s de espa√Īol, por supuesto, habiendo realizado numerosas publicaciones en el exterior en varios idiomas. Claudia es experta en derecho anglosaj√≥n, franc√©s y √°rabe.

 

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