I Parte: El d铆a que Luis Arce G贸mez enjuicio al Washington Post y a Newsweek
Por: Redacci贸n dat0s
Abril 2020

El pasado 30 de marzo, hace escasos 9 d铆as, muri贸 en La Paz en medio de un estremecedor silencio y en 茅poca de la pandemia del nuevo coronavirus el m谩s temible personaje de las oprobiosas dictaduras militares, 茅sta, en la que 茅l particip贸, la 煤ltima antes que el pa铆s se embarcar谩 en la democracia. Despu茅s de haber cumplido una condena de 20 a帽os de prisi贸n en una c谩rcel federal de EEUU acusado por narcotr谩fico, el temible coronel Luis Arce G贸mez volvi贸 postrado en una silla de ruedas trasladado directamente a la c谩rcel de m谩xima seguridad de Chonchocoro a m谩s de 4.000 msnm. Una de las c谩rceles m谩s inh贸spitas, sino la m谩s alta de todas las que hay en el mundo. All铆 el reo que cumpl铆a una sentencia de 30 a帽os de c谩rcel sin derecho a indulto computables desde cuando regreso al pa铆s en 2009 acab贸 sus d铆as sin pena ni gloria.

En la edici贸n de agosto de ese mismo a帽o dat0s p煤blico un reportaje de tapa con 茅l como principal protagonista El poder y el ocaso de Luis Arce G贸mez.

El 15 de enero de 1981 a sabiendas que sus d铆as como ministro estaban contados Arce G贸mez se lanz贸 a una aventura siniestra que a la larga le costar铆a una parte de su condena, hizo tomar por las armas la vivienda donde la alta dirigencia del MIR celebraba una reuni贸n clandestina y orden贸 la matanza de la calle Harrington como qued贸 en el recuerdo de los bolivianos.

Entre el 22 de noviembre y el 2 de diciembre de 1980, pocos d铆as despu茅s de haber comandado el sangriento golpe de Estado del 15 de julio de ese mismo a帽o, el ministro del Interior se fue a EEUU dispuesto a lavar su honor puesto en entredicho por las contundentes denuncias de la prensa norteamericana que lo vinculaban con el narcotr谩fico.

El exmilitar, quien en la dictadura de Garc铆a Meza estaba a cargo de los paramilitares entrenados por el nazi Klaus Barbie, cumpl铆a en Bolivia una condena de 30 a帽os de prisi贸n y, si sobreviv铆a a la pena, deber铆a ser extraditado a Italia para cumplir una cadena perpetua por muerte de ciudadanos italianos durante el Plan C贸ndor.

El militar estaba seguro que se hab铆a ganado un lugar entre la opini贸n p煤blica; dispuesto a aclarar las denuncias que lo vinculaban con el tr谩fico de drogas su intensi贸n anticipada era entablar un juicio por difamaci贸n contra el diario Washington Post y la revista Newsweek. Sin embargo, el temperamental coronel se dio de bruces con la realidad. En EEUU la prensa apenas le prest贸 atenci贸n. Uno de los pocos que se interes贸 en 茅l fue el periodista y presentador Mike Wallace que le grab贸 una larga entrevista de televisi贸n.

Tres meses despu茅s de esa entrevista Wallace present贸 al ministro boliviano ante una audiencia de 60 millones de telespectadores como el "Ministro de la Coca铆na". Para encubrir su sonado fracaso en EEUU, Arce G贸mez se reuni贸 con amigos que hab铆an apoyado su incursi贸n americana y antes de volver al pa铆s se registr贸 su visita al monumento del Soldado Desconocido en cementerio militar de Arlington. El departamento de Estado le hab铆a denegado esa visita, pero igual asisti贸 el intr茅pido coronel, rompi贸 la seguridad e invadi贸 casi al asalto el lugar.

D铆as m谩s tarde el militar boliviano se jactar铆a se帽alando "este es el esp铆ritu de un militar boliviano que cumple lo que dice". Luis Arce G贸mez tambi茅n pronunciar铆a otra de las frases c茅lebres que quedaron guardadas en la gaveta de los malos recuerdos cuando sentenci贸 tras el golpe de Estado que protagoniz贸 que "los bolivianos deben andar con la biblia bajo el brazo".

Esta historia continuar谩 en dos siguientes cap铆tulos.

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