Movilizaci贸n poselectoral: Los cabildos y los personajes detr谩s de la crisis pol铆tica
Edición "dat0s 227"
Por: Redacci贸n dat0s
Noviembre 2019
Fotografia: Revista dat0s 227
Fotografia: Revista dat0s 227
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El candidato por Comunidad Ciudadana (CC) Carlos Mesa segundo m谩s votado es rebasado por la articulaci贸n de los cabildos que ya no piden la segunda vuelta sino nuevas elecciones y los m谩s radicalizados la renuncia del presidente. El Gobierno denuncia un complot de la derecha y enfrenta un escenario adverso. Mueve una h谩bil 铿乧ha para desmovilizar las protestas, pero no consigue su objetivo.

Articulados en torno al malestar por la emergencia medioambiental, los candidatos a la presidencia jugaron sus cartas con el descontento acumulado que se expresar铆a en las urnas. Sin programas concretos que presentar a los electores, sin propuestas alternativas al modelo econ贸mico productivo implementado por el Gobierno 聽ni en materia de pol铆tica internacional, educaci贸n y otros aspectos sobre grandes temas nacionales, los postulantes de la oposici贸n ve铆an que se les escapaba de las manos una nueva elecci贸n alentando como 煤nica bandera la ilegal postulaci贸n del binomio oficialista tras el resultado de la consulta del 21F. Adelant谩ndose al resultado adverso en las urnas los jefes pol铆ticos de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina y Jorge Tuto Quiroga renuncian a sus respectivas candidaturas esperando otro momento para lanzarse al ruedo en mejores condiciones.

La orfandad de propuestas no anunciaba buenos vientos para los opositores que tampoco consiguen presentarse en una f贸rmula unificada. Faltando pocos d铆as antes de la pugna electoral algunos jefes pol铆ticos de oposici贸n anuncian su respaldo al candidato de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, que en las encuestas de preferencia electoral marchaba segundo con chances de reducir la brecha de 10 puntos para forzar el balotaje. La guerra sucia ocupa espacio importante en la agenda prelectoral. La oposici贸n fracturada se ataca mutuamente facilitando el camino a la reelecci贸n de Evo Morales. Los rumores de una derrota se hicieron evidentes y hasta se escuch贸 decir que los candidatos de la oposici贸n eran funcionales a los planes del oficialismo.

Nadie contaba con el voto de la juventud hasta ese momento menospreciado. En torno a la emergencia medioambiental, las elecciones se realizaron con informaci贸n confirmada de que los incendios alcanzaron algo m谩s de 5 millones de hect谩reas del Bosque Seco Chiquitano (BSCH). El apretado resultado entre los candidatos del Movimiento al Socialismo (MAS) Evo Morales y Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC) sumado a los errores del conteo de votos y otras supuestas irregularidades del Tribunal Supremo Electoral (TSE) deja escuchar la voz del electorado joven para que se respete su voto y as铆 forzar una segunda vuelta. Las sospechas de un fraude ganan las calles y las protestas se dejan escuchar en todo el pa铆s. No se menciona directamente la causa de los incendios forestales en ninguno de los cabildos que matizan como nuevo detonante en la contienda un presumible fraude montado por el Gobierno.

Antes de abandonar el pa铆s los observadores de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) emitieron un informe sobre irregularidades en el proceso del conteo de votos.

El informe alienta al electorado a sumar vigor y energ铆a en las manifestaciones que se volcaron a las calles exigiendo respeto al voto, contra el fraude. Un factor ha sido apuntado por los observadores imparciales de la crisis poselectoral: "el papel de la juventud en la organizaci贸n movilizada fundamental para el aliento de las movilizaciones". Organizados en grupos numerosos universitarios y j贸venes de todas las edades exigen que se respete su voto. Son miles que ganan las calles y con el correr de las horas asumen la organizaci贸n de los bloqueos en diferentes zonas del pa铆s para evitar que el Gobierno consume su victoria electoral.

En este escenario se suma un nuevo elemento: la incorporaci贸n de los Comit茅s C铆vicos en todos los departamentos congrega la participaci贸n masiva de la poblaci贸n por el clamor de una segunda vuelta que con el correr de los d铆as es rebasada por la fi gura de nuevas elecciones y fermentada por grupos c铆vicos radicales que piden la renuncia inmediata del primer mandatario en los departamentos de Santa Cruz, La Paz, Potos铆, Chuquisaca, Cochabamba, Oruro, Tarija y Beni, articulados inicialmente por el Bloque del Sur (Chuquisaca, Potos铆, Tarija). Los bloqueos y manifestaciones derivan en una suerte de enfrentamientos con la militancia del MAS que cobra dos vidas durante una escalada de violencia en la localidad de Montero, al norte de Santa Cruz. A estas alturas los cabildos se convierten a diario en un foco de resistencia masiva contra el Gobierno.

En La Paz, las marchas se tornan violentas con enfrentamientos, aunque de baja intensidad, sin cabezas visibles de conducci贸n; fragmentada la unidad y debilitado Carlos Mesa ante el incontrastable avance de los representantes c铆vicos que asumen la conducci贸n de la movilizaci贸n. Casi al mismo tiempo se crea una Coordinadora Nacional de la Democracia (CONADE) que nuclea a los l铆deres pol铆ticos del pasado, provocando indignaci贸n en la ciudadan铆a. La Coordinadora tiene una vida corta quedando desplazada a medida que crece la protesta en las calles.

La gente expresa su indignaci贸n porque el movimiento pol铆tico en torno a ese instrumento es calificado sin medias tintas de oportunista. All铆, confluyen los viejos l铆deres pol铆ticos: el gobernador de Santa Cruz, Rub茅n Costas, de papel poco preponderante en el proceso previo; el alcalde de La Paz, Luis Revilla, con la acumulaci贸n de problemas que lo manten铆an arrinconado; el jefe de Unidad Nacional (UN) Samuel Doria Medina; Jorge Tuto Quiroga y pol铆ticos de la vieja escuela y otros personajes entre los que distingue el rector de la Universidad Mayor de San Andr茅s (UMSA), Waldo Albarrac铆n. El aliento de la causa toma un nuevo impulso que apunta a los pol铆ticos para no contaminar en las movilizaciones.

Las teor铆as del complot y el cabecilla de la oposici贸n

El Gobierno sintiendo que las energ铆as acumuladas estaban avanzando en su contra sale al frente denunciando un golpe de Estado propiciado por sectores de la derecha y triangula sospechas de que S谩nchez Berza铆n y el empresario Branko Marinkovic, financian el descontento popular. Y se pertrecha en sus teor铆as conspirativas que por lo general le han rendido resultados favorables. Desvirtuando el presunto fraude electoral, d铆as m谩s d铆as menos, el Gobierno movi贸 una ficha pol铆tica clave en medio de la crisis con el fi n de desmovilizar a los manifestantes. Pidi贸 que representantes de las Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA), observadores de la Uni贸n Europea y t茅cnicos de varios pa铆ses participen en una Auditoria integral al proceso electoral. Las reacciones ante ese pedido desencajan a Carlos Mesa que acepta siempre y cuando esa Auditoria tenga efecto vinculante pero luego corre la mano; en tanto que los c铆vicos en un cabildo nacional en La Paz con representaci贸n de Chuquisaca, Potos铆, Cochabamba, Oruro, Tarija y la Coordinadora de La Paz, definen seguir luchando hasta destituir al presidente.

Las decisiones m谩s importantes que surgen del Cabildo Nacional del jueves 31 en La Paz son llevadas adelante en medio de un ritmo casi fren茅tico. Grupos de j贸venes son gasificados por la polic铆a en su intento de pasar el cerco tendido para evitar el ingreso a la plaza Murillo, centro del poder pol铆tico. En el resto del pa铆s se instiga la toma de instituciones estatales, lo que, seg煤n los observadores no puede calificarse de una resistencia pac铆fica. En La Paz, varios ministerios y algunas instituciones p煤blicas son obligados a trabajar a puertas cerradas y situaciones semejantes se registran en varios departamentos. El pa铆s vive d铆as de mucha inseguridad y caos. Las paredes de la casa de la presidenta del 贸rgano electoral son grafiteadas. Las viviendas de algunas autoridades identificadas para generar focos de protesta, lanzar arengas y amenazas.

Sin acuerdo entre Gobierno y oposici贸n, una delegaci贸n de expertos de la OEA y de otras instancias internacionales apura el recuento de la votaci贸n que ha sido calificada como un acto unilateral auspiciado por el Gobierno para ganar d铆as que finalmente le conferir铆an la victoria en las urnas. El conflicto gana violencia en las calles.

En este escenario el papel que cobra m谩s visibilidad, tanto por los medios como por el propio Gobierno, fue desplegado por el l铆der c铆vico cruce帽o Luis Fernando Camacho que con un impiadoso ir y venir en los puntos de bloqueo en su natal Santa Cruz comienza a ganarse la simpat铆a de los bloqueadores. En ese frenes铆 plantea llevar una carta de renuncia al presidente Morales, aprobada en el cabildo.

En una masiva concentraci贸n a los pies del Cristo Redentor en Santa Cruz lanza un ultim谩tum de 48 horas exigiendo la renuncia de Morales. Este hecho genera una enorme expectativa y dos reacciones antag贸nicas. Por un lado, Carlos Mesa emite un comunicado pidiendo nuevas elecciones conteniendo los radicalismos de los comit茅s c铆vicos que piden la destituci贸n del presidente. Vencido el plazo y ante la expectativa nacional Camacho lee la carta de renuncia de Evo Morales, redactada por 茅l y promete al cabildo volver con la carta firmada. Pide fe y esperanza.

En ese mismo cabildo sin mayores tr谩mites alienta el descontento de la tropa policial contra el Gobierno. Lee un pliego petitorio de la instituci贸n del orden que es aprobada por la masa enfervorizada. Hasta ese d铆a la polic铆a hab铆a sido protagonista en la contenci贸n del conflicto con la muerte violenta de tres manifestantes.

Observadores de la crisis califican esta actitud como proactiva en la que el l铆der del Comit茅 Santa Cruz apela a los evangelios. "La Biblia volver谩 a entrar al palacio de Gobierno", dice Camacho.

Un exaliado de Evo Morales afirma que "la obstinaci贸n por el poder de un extremo ha dado surgimiento a una corriente del otro extremo que mezcla pol铆tica con religi贸n, y que lejos de promover la discusi贸n democr谩tica apela a las emociones de las multitudes para refrendar ocurrencias".

En su af谩n de entregar la carta a Morales, Camacho es retenido en el aeropuerto de El Alto unas horas y devuelto con su comitiva a Santa Cruz. Su presencia en la terminal a茅rea alienta reacciones contrapuestas exacerbando los 谩nimos de todos los actores en la crisis pol铆tica. Pero con el aliento de sus seguidores a los dos d铆as vuelva a La Paz agrandado por los acontecimientos. En la sede de Gobierno promueve reuniones con l铆deres cocaleros de Los Yungas y campesinos. Y consigue alianzas p煤blicas con estos sectores. Hasta ese d铆a nadie podr铆a creer que el l铆der cruce帽o hab铆a amarrado un acuerdo definitivo con mandos medios de la Polic铆a Nacional que la noche del viernes 8 se sublevan contra el Gobierno en todo el pa铆s. A esas alturas las movilizaciones confluyen en tres ejes: Santa Cruz, movilizado; Cochabamba, fuertemente enfrentado y La Paz apoyando el liderazgo de Camacho, mientras el resto del pa铆s contin煤a fervorosamente movilizado.

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*Desde este mi茅rcoles y en los pr贸ximos seis d铆as dat0s compartir谩 con sus lectores, material especial sobre la movilizaci贸n poselectoral que ha sumido al pa铆s en una crisis sin precedentes. Para la comprensi贸n hist贸rica de sus efectos iniciar谩 la serie con un recuento desde la recuperaci贸n de la democracia en 1982, los posteriores pactos de gobernabilidad que abri贸 paso al denominado "neoliberalismo", pasando por el agotamiento del modelo econ贸mico dependiente en octubre de 2003, hasta la posterior instalaci贸n del Gobierno del MAS que culmina con la movilizaci贸n poselectoral de octubre de 2019 que ha sumido al pa铆s en uno de sus momentos m谩s dram谩ticos de la 煤ltima d茅cada. 21 d铆as de movilizaci贸n que derivaron en la "renuncia" de Evo Morales a la presidencia y la posterior conformaci贸n de un Gobierno transitorio que debe convocar en los pr贸ximos meses a nuevas elecciones en medio de un estallido social que trata de ser contenido con el Ej茅rcito en las calles.

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