Una milenaria civilización vista desde las alturas
Edición "dat0s 233"
Por: Redacción dat0s / fotos: Ricardo Bottega
Septiembre 2020
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Fotografia: Ricardo Bottega

Nadie ha querido hablar ni ver la riqueza cultural oculta que alberga el Beni. En lugar de descubrir los tesoros escondidos que a√Īo tras a√Īo son devorados por la tupida selva, aqu√≠ se preparan otra vez para enfrentar el caudal de las aguas como si eso fuera lo m√°s importante. Los restos ocultos de las ¬īCulturas Hidr√°ulicas de Mojos¬ī.

 

 

Kenneth Lee podía pasarse todo el día contemplando, desde un avión alquilado, las llanuras del Beni. Pero no lo habría hecho solo. Necesitaba explicar lo que veían sus ojos, al menos alguien que le tome apunte, que crea en lo que estaba hablando. Ese alguien es el trinitario de origen italiano Ricardo Bottega. Los dos se entusiasmaban volando y le daban rienda suelta a su conocimiento e imaginación. Uno como geólogo, el otro como ingeniero hidráulico. No parecía real lo que los dos amigos estaban viviendo desde el aire.

Cada a√Īo las precipitaciones pluviales inundan gran parte del departamento del Beni y sobre todo Trinidad que construy√≥ defensivos para protegerse de las aguas. "Es incre√≠ble la riqueza hidr√°ulica sobre la que est√° asentada esta regi√≥n", dice Bottega recordando al maestro Kenneth Lee (1926 - 1999), el norteamericano que hace algunos a√Īos ya no est√° m√°s con nosotros. Parti√≥ y su ausencia es al mismo tiempo que sentida, reconfortante por la narrativa que inculc√≥ volando en una avioneta alquilada, casi siempre desprendiendo de su tiempo profesional para dedicarle en exclusiva a construir la versi√≥n desconocida de este departamento del que nos acordamos cada a√Īo en la √©poca de crecida de las aguas de los r√≠os amaz√≥nicos que la bordean y, por sus desastres. El a√Īo redondo Beni no existe en el imaginario nacional, apenas para unos cuentos bohemios e investigadores que claman al cielo por que el legado de Lee llegue alg√ļn d√≠a a hacerse realidad. El norteamericano sol√≠a decir con paciencia, pero inquieto a la vez que "los bolivianos no valoran la riqueza de su territorio".

El Beni es un departamento de Bolivia que queda al noroeste del pa√≠s, durante la √©poca de la conquista espa√Īola se denomin√≥ las Reducciones de Mojos. A este lugar solo llegaban los jesuitas para amansar a los ind√≠genas, evangelizarlos y as√≠ propiciar la entrada de los soldados conquistadores de la corona real espa√Īola. Desde hace muchos a√Īos se viene hablando de una civilizaci√≥n muy grande que se desarroll√≥ en estos parajes y de su avanzado nivel de tecnolog√≠a ambiental tan sincronizado con la naturaleza que es un misterio por descubrir hasta ahora.

Los primeros descubrimientos arqueol√≥gicos de los restos de las culturas prehisp√°nicas antiguas del Mojos precolombino los realiz√≥ Kenneth Lee all√° por 1959 cuando sobrevolaba los llanos de Mojos (Beni) en un trabajo de consultor√≠a de prospecci√≥n petrolera que realizaba para la compa√Ī√≠a Shell Oil, antes de conocer a Bottega. Kenneth se tomaba su tiempo fascinado contemplando y haciendo mediciones de la profundidad que desde lo alto no alcanzaba su entendimiento. El profesor norteamericano ganaba raudales de dinero pagado por la Shell, pero estaba tan apasionado en su diligente trabajo por descubrir los misterios de Mojos; lo mismo que en observar los promontorios de tierra que debido a la formaci√≥n del suelo no pod√≠an ser naturales. El ge√≥logo norteamericano estaba seguro que el Beni tiene grandes misterios no descubiertos al inter√©s racional y, a veces, hasta primario y desinteresado de sus pobladores. Y eso le transmit√≠a a su amigo Bottega. "Estos promontorios solo pod√≠an haber sido construidos por el hombre como obras civiles para alg√ļn fin del antiguo habitante moje√Īo, y por lo consiguiente, restos arqueol√≥gicos de alguna antigua cultura bastante desarrollada", indagaba el norteamericano.

Kenneth Lee y Ricargo Bottega se enfrascaban en largas conversaciones para entender la ciencia que se escond√≠a detr√°s de una cultura que estudiando poco a poco parec√≠a m√°s de marte que de este planeta. Ambos se dedicaron a explorar y resolver el misterio que envolv√≠an estos restos tan grandes y tan complejos que para Kenneth Lee requer√≠an una explicaci√≥n. √Čl le hab√≠a manifestado a Bottega que lo que alcanzaban a ver sus ojos era tan grandioso que podr√≠a dedicarle el resto de su vida para armar el rompecabezas y explicar algunas de las inc√≥gnitas que guardan estos restos arqueol√≥gicos milenarios.

De esta manera, los intr√©pidos excursionistas munidos de br√ļjulas y un gran y particular entusiasmo emprendieron cientos de miles de kil√≥metros en b√ļsqueda de la nueva civilizaci√≥n. "No solo en avi√≥n, algunas veces por tierra, a pie, en carret√≥n, a caballo, buey, mula y otras veces en canoas por agua", precisa Bottega. Cuantificaron 20 mil lomas artificiales, m√°s de 5 mil kil√≥metros lineales de terraplenes, m√°s de 500 kil√≥metros lineales de canales y 20 mil kil√≥metros cuadrados de campos de cultivos antiguos visibles desde el aire ya que el resto se encuentra cubierto por los bosques. Estos √ļltimos, en su mayor√≠a de origen antr√≥pico debido a que la cobertura vegetal de la selva utiliza como puntas de lanza las obras civiles arqueol√≥gicas dejadas por este imperio paititiano para regenerarse y proliferarse a trav√©s de la pampa. "Pero tal vez lo m√°s importante que se puede rescatar -explica Ricardo Bottega sentado en el comedor de su casa al borde de una mesa rodeada de los ricos manjares que hacen a√ļn m√°s paradisiaco y misterioso este territorio- desde el punto de vista agr√≠cola, es que todo lo que existi√≥ pertenec√≠a a un gran sistema hidroagr√≠cola y que sus principales pilares sobre los que se basaba este imperio eran el agua de inundaci√≥n estacional anual y el vector de transferencia de nutrientes del agua al suelo que consista en una planta acu√°tica denominada Tarope (Eicchornia crassipes)".

Vaya palabras que usa este hombre que se levanta inquieto para ense√Īar al visitante los archivos fotogr√°ficos que desde los a√Īos 60¬ī conserva intactos como reliquia y con gran recelo. "Estos factores, como la inundaci√≥n estacional y la planta acu√°tica, eran los que determinaban el √©xito o el fracaso de cada a√Īo productivo convirti√©ndose en un ciclo sostenible y sustentable por miles de a√Īos y, al parecer, no les fall√≥ hasta el a√Īo 1200 despu√©s de Cristo cuando cay√≥ esta prometedora cultura a la que Kenneth Lee denomin√≥ ¬īCulturas Hidr√°ulicas de Mojos¬ī", reafirma el anfitri√≥n.

"As√≠ como Kenneth Lee descubri√≥ nuestro pasado oculto en las inmensas pampas de nuestro querido Beni (Mojos), queremos mostrar al boliviano y al extranjero lo grande que son las obras hidr√°ulicas civiles que no son visibles a simple vista desde el suelo por el tama√Īo de las mismas ya que se puede estar parado sobre una de ellas y no se las puede apreciar". La inmensidad que a veces no consiguen ver tus ojos.

C√≥mo suscitar la atenci√≥n de este denominativo com√ļn que se llama indiferencia de quienes tienen en sus manos el control del Estado. "Por este motivo es que queremos mostrar los restos arqueol√≥gicos en im√°genes fotogr√°ficas desde el aire a todo color y de primera calidad, para poder apreciar en toda su magnitud desde el aire. As√≠ la comunidad cient√≠fica internacional se interesar√° por investigar el pasado guardado en estas tierras y aprender de las tecnolog√≠as ambientales que nos dejaron en sus restos y, tal vez podamos aplicarla a nuestros tiempos para solucionar muchos de nuestros problemas de contaminaci√≥n de suelos agr√≠colas y hacer sostenible los sistemas productivos actuales y transformar las tierras inertes en tierras productivas", sostiene Bottega.

Hay mucho por explicar. Me despido con la promesa de que los esfuerzos de Kenneth Lee y los de Ricardo Bottega encontrar√°n alg√ļn d√≠a en un √°ngel el inter√©s de descifrar estos enormes misterios que se han postergado por el ritmo casi loco que se apodera de quienes tienen en sus manos transmitir conocimiento y cultura con las que es imposible que un pa√≠s desarrolle sus potencialidades.

Coincidimos que aquí en nombre de la antigua cultura de Mojos, hay mucho por hacer.

 


POR REDACCION DATOS / fotos: Ricardo Bottega

 

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