Visi贸n 20 a帽os de Historia
Edición "dat0s 230"
Por: Redacci贸n dat0s
Marzo 2020
Fotografia: Revista dat0s 230
Fotografia: Revista dat0s 230
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En febrero de 2003 apenas cumplidos 9 meses de la 煤ltima gesti贸n del expresidente S谩nchez de Lozada el pa铆s enfrent贸 una sublevaci贸n aparentemente dispersa de estudiantes de secundaria del colegio Ayacucho, que en horas de la ma帽ana aprovechando el descontento de los polic铆as que marcharon temprano ese d铆a en se帽al de protesta contra el Gobierno por negarse a atender sus demandas salariales (el incremento de un bono), iniciaron una refriega contra el Palacio Quemado. O los estudiantes de secundaria del popular Ayacucho eran hijos de los uniformados o el descontento de la tropa amotinada a una cuadra del palacio en instalaciones del GES una mera coincidencia se convirti贸 horas m谩s tarde en una matanza sangrienta que arroj贸 un saldo tr谩gico de muertos y heridos. En horas posteriores la revuelta culmin贸 con la quema de varios ministerios e instituciones p煤blicas hasta que finalmente se conjur贸 la crisis como siempre ocurre, cediendo el Ejecutivo a las demandas de la poblaci贸n, en el caso particular las de la Polic铆a Nacional.

Quien dir铆a que estos hechos de protesta calificados por el Gobierno de entonces de "vand谩licos", arreciar铆an siete meses despu茅s con la popularidad de un Gobierno de coalici贸n (MNR, MIR, NFR, UCS) hecho a帽icos, que deriv贸 en octubre de ese mismo a帽o en una revuelta popular que depuso al Gobierno y provoc贸 la huida de S谩nchez de Lozada y sus colaboradores. Era el fin de un modelo econ贸mico que se hab铆a instaurado en Bolivia desde 1985 con el 21060 y que esta vez tocaba su fin de ciclo.

Los incidentes de febrero de 2003 como lo recoger铆a la historia no eran hechos aislados, sino las consecuencias de un modelo herido de muerte. En esa ocasi贸n el Gobierno se vio forzado a tocar las puertas de los cuarteles pidiendo atenci贸n y demandando protecci贸n para preservar la democracia. Entonces, con heridos y muertos las FFAA actuaron en defensa sin romper el orden constitucional, pero como tambi茅n recoge la historia, consume su popularidad porque act煤a con violencia para frenar la crisis.

LOS MILITARES Y EL PRESIDENTE (FEBRERO NEGRO)

Fue el 12 de febrero el presidente S谩nchez de Lozada visit贸 el Gran Cuartel de Miraflores. All铆, los generales juraron defender la democracia. Luego el jefe de Estado convoc贸 a sus aliados del MIR para sellar la unidad.

El 17 de julio de 1980, el coronel Luis Arce G贸mez comand贸 en persona las operaciones del golpe militar que depuso a Lidia Gueiler.聽 Las malolientes caballerizas del Gran Cuartel de Miraflores sirvieron para depositar a los detenidos y amenazarlos de muerte.聽 Mientras eso, en Palacio Quemado el dictador Luis Garc铆a Meza con los pies extendidos sobre su escritorio, recib铆a los partes de aquella sangrienta jornada sentado en la silla a煤n caliente de la ex presidenta.聽 Fue el 煤ltimo golpe militar en Bolivia y el principio de una democracia decidida a tomar vuelo y a cobrarse su revancha con la historia. Y qui茅n dir铆a que esa p谩gina pendiente la escribir铆an los propios militares.

Durante los d铆as 12 y 13 de febrero, cuando el pa铆s parec铆a consumirse en un caos ingobernable, el presidente S谩nchez de Lozada, en su condici贸n de capit谩n general de las FF.AA., se reuni贸 con el alto mando militar en el Gran Cuartel de Miraflores.聽 All铆, el jefe de Estado, recibi贸 el mando y asumi贸 junto a los jefes castrenses, acciones en defensa de la democracia.

Hay una vieja e hist贸rica frase que dice que para ser presidente es suficiente ingresar al palacio de Gobierno y sentarse en la silla que ocupa el presidente de la Rep煤blica.聽 Durante los largos periodos golpistas que se han vivido en Bolivia, muchos jefes militares tomaron al pie de la letra esa definici贸n.聽 A algunos les fue bien聽 a otros ni tanto.聽 Transcurrido el tiempo, esa frase fue trocada por otra.聽 Durante el golpe que llev贸 al poder al general J.J. Torres se dijo que para ser presidente bastaba tomar el Grupo A茅reo Militar. 聽Y, el Regimiento Tarapac谩, durante el asedio de 16 d铆as en palacio del coronel Alberto Natush.聽 Para bien o para mal, lo cierto es que el 煤ltimo golpe militar que nos recuerde la historia contempor谩nea se produjo en una situaci贸n verdaderamente dram谩tica.聽 El ex general Luis Garc铆a Meza utiliz贸 toda su fuerza para aniquilar a sus enemigos dem贸cratas. Fiel a la tradici贸n golpista, tom贸 la casa de Gobierno, no sin antes asesinar a importantes l铆deres pol铆ticos y sindicales.聽 Ese dram谩tico periodo cerr贸 una p谩gina negra de la historia y con ella el de los militares en el poder.聽 Le sucedieron a Garc铆a Meza, por muy cortos periodos los generales聽 Padilla y Vildoso que impulsaron el proceso democr谩tico convocando a elecciones y entregaron el Gobierno a un presidente elegido en las urnas.聽 Desde entonces, los mandos castrenses se han replegado a los cuarteles para cumplir su funci贸n estrictamente institucional.聽 Poco m谩s de 20 a帽os les ha costado a los militares lavar una tradici贸n de violencia y sangre y, finalmente, apuntarse a la democracia.

Al promediar las 17:30 del 12 de febrero, el presidente S谩nchez de Lozada acab贸 de grabar un segundo mensaje en menos de dos horas.聽 Lo acompa帽aban el comandante de las Fuerzas Armadas y el de la Polic铆a Nacional.聽 Poco despu茅s, las movilidades del presidente ingresaron velozmente al Gran Cuartel de Miraflores.聽 Los tiempos hab铆an cambiado.聽 All铆, S谩nchez de Lozada tom贸 el mando f茅rreo en defensa de la democracia.聽 "El papel de las Fuerzas Armadas, fue vital para preservar el orden constitucional", comentar铆a m谩s tarde una alta fuente pol铆tica.聽 En otras condiciones, los militares pudieron tranquilamente, definir en cuesti贸n minutos sobre la situaci贸n dram谩tica que se viv铆a en el pa铆s, sentando en palacio a un jefe rebelde.

Despu茅s de m谩s de un mes de esos sucesos, hoy se sabe con claridad que el presidente S谩nchez de Lozada, estuvo en compa帽铆a de algunos de sus ministros, en la Sala de Operaciones del Gran Cuartel de Miraflores.聽 All铆, el presidente de la Republica recibi贸 el mando en su condici贸n de capit谩n general e imparti贸 聽instrucciones para preservar la democracia.聽 Luego de reunirse con los militares, S谩nchez de Lozada convoc贸 a ese mismo lugar a la dirigencia mirista para comunicarle que se hab铆a definido defender la democracia a cualquier precio.聽 Acudieron a esa cita, el inefable Oscar Eid Franco y los dirigentes Hugo Carvajal y Guido A帽ez.聽 Esta ha sido la primera vez, desde el golpe militar del 17 de julio, que un presidente elegido en las urnas recibe el mando militar de manos de los jefes castrenses para sofocar una revuelta popular provocada a consecuencia de las medidas econ贸micas aplicadas por el Gobierno.

El presidente S谩nchez de Lozada, ingres贸 al Gran Cuartel de Miraflores al promediar las 18:00 horas del martes 12 de febrero. Una hora y media m谩s tarde, abandon贸 ese lugar cuando se consum铆an en llamas algunas reparticiones p煤blicas y el clima era propicio para deponer al primer mandatario.聽 Lo evidente, es que S谩nchez de Lozada sali贸 de all铆 fortalecido por el apoyo militar a su Gobierno.

"Fieles a la disciplina militar y sus estructuras de mando, los jefes castrenses impusieron una t谩ctica, y no solo de lealtad con el presidente, sino un papel de defensa intransigente del estado de derecho", comentaron fuentes militares que prefirieron mantenerse en reserva.聽 Y as铆 lo hicieron, aunque para ello hubiera tenido que correr demasiada sangre inocente.

S谩nchez de Lozada sali贸 convencido del Gran Cuartel de Miraflores, que aquella noche podr铆a dormir tranquilo; aunque informes de los estamentos de la seguridad del Estado, hab铆an manifestado sus temores por la seguridad que corr铆a la integridad del primer mandatario.聽 Pero ese, acabo siendo un tema secundario.聽 Lo vital a todo esto, era que S谩nchez de Lozada segu铆a ejerciendo la presidencia desde su residencia en el barrio de Obrajes.聽 En otros tiempos, la primera autoridad pol铆tica 聽del pa铆s deb铆a permanecer cuidando su silla presidencial en el mismo palacio.聽 El objetivo de los militares hubiera sido generar simpat铆as en medio del descontento聽 y tomar el Gobierno con proclamas salvadoras. Lo que pas贸, sin embargo, fue exactamente lo contario.聽 A los militares, no se les pas贸 en ning煤n momento por la cabeza tomar la casa de Gobierno.

Resulta incongruente, por lo tanto, en estas circunstancias, suponer que tras los acontecimientos del mes de febrero pasado se respira en las Fuerzas Armadas un clima de marcado malestar y descontento, como lo quieren hacer ver ciertas esperas pol铆ticas interesadas.

Un matutino de circulaci贸n nacional ha publicado recientemente, una serie de proclamas atribuidas a fuentes an贸nimas de la instituci贸n. En las que algunos militares entre ellos "un general de Ej茅rcito" hubieran planteado, como en las d茅cadas de los a帽os 60 y 70, oportunidades pol铆ticas para ser escuchados.聽 Se帽alan por ejemplo, su oposici贸n a que el gas deba salir por territorio chileno.聽 Tambi茅n expresan su oposici贸n a que las Fuerzas Armadas contin煤en inmersos en las labores de erradicaci贸n de las plantaciones de coca en el Chapare cochabambino.

Pero as铆聽 como 聽los mandos castrenses tuvieron una posici贸n absolutamente leal hacia la figura del presidente, tambi茅n han mirado no con muy buenos ojos la ratificaci贸n de Freddy Teodovic en el聽 Ministerio de Defensa.聽 Dentro de las Fuerzas Armadas se entiende que la ratificaci贸n de esta autoridad de Gobierno, no refleja el grado de lealtades que se jugaron durante la andanada del mes de febrero pasado.聽 Fuentes militares han manifestado que Teodovic tuvo un papel ciertamente negativo en su intervenci贸n del Congreso, cuando al explicar los acontecimientos pasados, revel贸 lo que seg煤n ellos deb铆a mantenerse en secreto.聽 "No nos pareci贸聽 leal de su parte el haber revelado los nombres de algunos oficiales que participaron esos d铆as en la refriega", insisti贸 una fuente castrense.

Las revelaciones del ministro de Defensa ante los diputados, han sido entendidas, sobre todo entre la oficialidad m谩s joven de las Fuerzas Armadas como injustas e innecesarias.聽 Uno de los argumentos que se han manejado para la ratificaci贸n del聽 ministro de Defensa es una supuesta "identificaci贸n" con los requerimientos de la instituci贸n versi贸n que tambi茅n ha sido desmentida por las mismas fuentes.

Seg煤n pudo conocer dat0s, un 70% de la instituci贸n apoy贸 a la c煤pula castrense durante los d铆as del conflicto.聽 El surgimiento de un movimiento c铆vico - militar y la conformaci贸n de un Centro C铆vico Bolivia (CCB) que se pronunci贸 recientemente desde la ciudad de Santa Cruz, en contra de una posible decisi贸n del presidente S谩nchez de Lozada, de que el gasoducto para la venta de gas聽 natural pase por territorio chileno no聽 reflejar铆a el pensamiento mayoritario dentro de las Fuerzas Armadas.

"Se trata de un documento que no representa el pensamientos de la mayor铆a en la instituci贸n", dicen fuentes militares y agregan: "quienes hacen conocer esa posici贸n a nombre de la instituci贸n, ya se hab铆an pronunciado en enero del a帽o pasado con similar documento, cuando el pa铆s ingresaba de lleno al proceso electoral.聽 Lo que parece evidente es que detr谩s de estos pronunciamientos se esconden pol铆ticos interesados en dividir a la FF.AA. y de enfrentarla con el Gobierno", se帽alaron.

Una de las posibilidades ciertas, es la que sustenta de un tiempo a esta parte el partido Nueva Fuerza Republicana (NFR).聽 Su jefe, el ex capit谩n Manfred Reyes Villa, ha pedido p煤blicamente y en reiteradas oportunidades la renuncia del primer mandatario; y es uno de los m谩s interesados en desestabilizar al Gobierno de S谩nchez de Lozada.聽 De acuerdo a versiones pol铆ticas recogidas por dat0s, se sabe que el jefe de esa organizaci贸n est谩 tratando, sin ning煤n 茅xito hasta el momento, de generar simpat铆as dentro de la instituci贸n armada.聽 Comentarios, que tambi茅n han聽 sido desmentidos, aluden a que logias militares que supuestamente se hab铆an alineado a esa organizaci贸n pol铆tica en las pasadas elecciones respaldar铆an esas proclamas.

Sea como fuere, lo cierto es que la tradici贸n golpista en las Fuerzas Armadas ha cambiado por la democracia.聽 Y a pesar de que hace un par de a帽os una comisi贸n especial conformada para investigar los asesinatos en la 茅poca de la dictadura, ingres贸 al Gran Cuartel de Miraflores buscando los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz; hoy el presidente S谩nchez de Lozada es un convencido que las fuerzas Armadas son fundamentales para sustentar la democracia.

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