Algunos pacientes desarrollaron un trastorno en la sangre tras recibir la vacuna de la COVID-19
Por: Denise Grady / The New York Times
Febrero 2021
Fotografia: Getty Images

No se ha establecido definitivamente una relación con las vacunas pero ya se investigan algunos casos reportados.

 

Un d√≠a despu√©s de recibir su primera dosis de la vacuna de Moderna contra la covid, Luz Legaspi, de 72 a√Īos, despert√≥ con moretones en brazos y piernas, y √ļlceras dentro de la boca que le estaban sangrando.

Ese día, el 19 de enero, fue hospitalizada en la ciudad de Nueva York con una grave trombocitopenia inmune, que es una enfermedad producida por la falta de plaquetas, las células sanguíneas que son primordiales para la coagulación.

Ese mismo padecimiento provoc√≥ la muerte de Gregory Michael, m√©dico obstetra de 56 a√Īos de Miami Beach, cuyos s√≠ntomas aparecieron tres d√≠as despu√©s de recibir la vacuna de Pfizer-BioNTech. Los tratamientos no lograron restaurar sus plaquetas y muri√≥ de una hemorragia cerebral luego de pasar dos semanas en el hospital.

No se sabe si este trastorno sangu√≠neo tiene alguna relaci√≥n con las vacunas contra la covid. M√°s de 31 millones de personas en Estados Unidos han recibido al menos una dosis de la vacuna y, para fines de enero, se hab√≠an reportado 36 casos similares al Sistema de Reportes de Eventos Adversos Provocados por las Vacunas (VAERS, por su sigla en ingl√©s). Los casos estaban relacionados con la vacuna de Pfizer-BioNTech o con la de Moderna, las √ļnicas vacunas autorizadas hasta ahora para su uso de emergencia en Estados Unidos.

No obstante, este sistema de reportes solo presenta los problemas descritos por los profesionales de la salud o por los pacientes después de la vacuna y no especifica si en realidad las vacunas provocaron esos problemas.

Las autoridades de la Administraci√≥n de Medicamentos y Alimentos (FDA, por su sigla en ingl√©s) y los Centros para el Control y la Prevenci√≥n de Enfermedades se√Īalaron que estaban analizando los informes pero que, hasta ahora, parec√≠a que la frecuencia de este trastorno en las personas vacunadas no era mayor a la frecuencia que normalmente se presentaba en la poblaci√≥n estadounidense, as√≠ que tal vez podr√≠a ser una coincidencia. Se cree que, en general, las vacunas son inocuas. Existen reportes de algunas reacciones al√©rgicas graves pero tienen tratamiento y, seg√ļn los reguladores, el porcentaje corresponde al reportado en el caso de otras vacunas.

Pfizer se√Īal√≥ en un comunicado que toma "muy en serio los informes de las reacciones adversas" y a√Īadi√≥ que estaba al tanto de los casos de trombocitopenia de las personas que recibieron las vacunas.

El comunicado también afirmaba que la empresa está recabando "información relevante para compartirla con la FDA. Sin embargo, en este momento, no hemos podido establecer ninguna relación causal con nuestra vacuna".

Moderna también emitió un comunicado que no abordaba el problema del trastorno de las plaquetas, sino que decía que la empresa "monitorea de manera continua la seguridad de su vacuna contra la COVID-19 mediante el uso de todas las fuentes de información" y que sistemáticamente comparte con los reguladores información sobre la inocuidad.

Los hemat√≥logos con experiencia en el tratamiento de trombocitopenia inmune se√Īalaron que sospechaban que la vacuna s√≠ hab√≠a tenido alguna influencia, pero que era extremadamente poco probable que surgieran casos tras la aplicaci√≥n de la vacuna y que tal vez eran el resultado de la predisposici√≥n de algunas personas a reaccionar a la vacuna al desarrollar una respuesta inmune que provoca la destrucci√≥n de las plaquetas. En muy pocas ocasiones se ha presentado este trastorno en personas que recibieron otras vacunas, en especial la de sarampi√≥n, rub√©ola y paperas, tambi√©n conocida como MMR.

"Creo que tal vez existe una relaci√≥n", se√Īal√≥ James Bussel, hemat√≥logo y profesor em√©rito en el Centro M√©dico Weill Cornell quien ha escrito m√°s de 300 art√≠culos cient√≠ficos sobre este trastorno de las plaquetas. "Dado el baj√≠simo porcentaje de destinatarios de la vacuna con trombocitopenia, estoy suponiendo que hay algo que los hizo propensos a desarrollarla".

Agregó: "Que suceda después de la vacunación es bien conocido y se ha visto con muchas vacunas. Cuando sucede, no sabemos la causa".

El doctor Bussel dijo que era importante compartir información sobre los casos, puesto que la trombocitopenia severa puede ser grave y los médicos deben saber cómo tratarla. En algunos casos, la condición resiste a los tratamientos indicados y si el bajo nivel de plaquetas persiste el paciente corre el riesgo de sangrado excesivo e incluso hemorragia cerebral.

Bussel y su colega, Eun-Ju Lee, han enviado a una revista m√©dica para su revisi√≥n un art√≠culo sobre quince de estos pacientes que recibieron la vacuna contra la covid, los cuales fueron detectados en las bases de datos del gobierno o al consultar con otros m√©dicos que atienden estos casos. El informe proporciona informaci√≥n sobre los tratamientos y exhorta a los m√©dicos a reportar las incidencias. Tambi√©n se√Īala que es demasiado pronto para saber si los pacientes afectados tardar√°n mucho tiempo en recuperarse o si se repetir√° el problema de la disminuci√≥n de plaquetas.

Bussel afirm√≥ que algunos de estos pacientes ya hab√≠an sufrido trastornos de las plaquetas o alguna otra enfermedad autoinmune que pudo haberlos hecho m√°s vulnerables. La gente puede tener bajos niveles de plaquetas sin presentar s√≠ntomas y es posible que en algunas personas, cierta reacci√≥n a las vacunas pueda bajar todav√≠a m√°s el nivel, hasta que se manifiesta mediante hematomas o sangrado, se√Īal√≥ el doctor Bussel.

El médico ha sido consultor pagado para Pfizer pero no en las vacunas sino para un medicamento para el desorden de las plaquetas.

Jerry L. Spivak, médico experto en trastornos de la sangre en la Universidad Johns Hopkins, también dijo que la conexión con la vacuna parecía ser real pero pronosticó que los casos serían extremadamente raros y los calificó como "idiosincráticos" y tal vez relacionados a ciertas características subyacentes de cada paciente.

Los médicos aseguran que estos casos no son una razón para no vacunarse contra la covid. El riesgo de que esta enfermedad se agrave es mucho mayor que el riesgo de desarrollar este raro padecimiento y las vacunas son fundamentales para controlar la pandemia.

La hija de Legaspi coment√≥ que lo √ļltimo que ella y su madre quer√≠an era generar un temor a las vacunas contra la COVID-19. Pese a la enfermedad de Legaspi, se√Īal√≥ la hija, ambas siguen creyendo que las inmunizaciones son muy necesarias. A petici√≥n de su empleador, la hija solicit√≥ que no se revelara su nombre.

Seg√ļn un grupo de apoyo a los pacientes, en su forma m√°s com√ļn, la trombocitopenia inmune es una enfermedad autoinmune que afecta a cerca de 50.000 personas en Estados Unidos. Este padecimiento se desarrolla cuando, por razones que se desconocen, el sistema inmunitario ataca a las plaquetas o a las c√©lulas que las producen. En ocasiones se presenta despu√©s de una enfermedad viral y puede durar meses o incluso volverse cr√≥nica y durar varios a√Īos. Por lo general, tiene tratamiento. Algunos grupos de profesionales han recomendado que los pacientes con esa enfermedad se vacunen contra la covid solo despu√©s de consultar a sus hemat√≥logos.

Legaspi estaba fuerte y gozaba de buena salud antes de recibir la vacuna de Moderna. Pero cuando la internaron en el hospital de la ciudad en Queens, Nueva York, su conteo de plaquetas era de cero. El conteo normal va de 150.000 a 450.000 y se considera muy peligroso que esté por debajo de 10.000, por lo que se requiere tratamiento urgente.

Los m√©dicos ordenaron a Legaspi no salir siquiera de la cama sin ayuda, por temor a que si se ca√≠a y se hac√≠a da√Īo pod√≠a sufrir una hemorragia. Empezaron a darle los tratamientos indicados, incluidas transfusiones de plaquetas, esteroides y globulina inmune para detener la guerra de su sistema inmunitario contra las plaquetas de su organismo.

Nada funcionaba. Sus plaquetas aumentaban un poquito y luego, entre un tratamiento y otro volvían a desplomarse.

Conforme transcurrieron los días sin ninguna mejoría, la hija de Legaspi, quien sabía del fallecimiento de Michael, se preocupó cada vez más de que su madre tuviera una hemorragia cerebral.

"No creo que entienda que es como una bomba de tiempo", dijo la hija en una entrevista el 28 de enero luego de que su madre había pasado más de una semana sin mostrar mejoría. "No uso el término. No quiero decirle eso".

Legaspi es de Filipinas y habla poco inglés, pero comprendía la gravedad de su condición, dijo la hija.

Bussel se enteró de su enfermedad y, pese a que trabaja en otro hospital, el 28 de enero llamó a su doctora y le ofreció asesoría sobre el tratamiento de Legaspi. También se puso en comunicación con la familia de Michael para preguntarle qué tratamientos había recibido él, como una manera de averiguar qué no había funcionado.

El deceso de Michael se hab√≠a hecho p√ļblico despu√©s de que su esposa, Heidi Neckelman, lo dio a conocer en Facebook.

Neckelmann coment√≥ en un texto: "Me alegra que el Dr. Bussel se haya puesto en contacto conmigo. Habl√© de mi historia con la intenci√≥n de ayudar a otros pacientes en la misma situaci√≥n o en una similar". Y a√Īadi√≥: "Espero que ahora otras personas puedan aprovechar la experiencia del Dr. Bussel. Ojal√° que mi Gregory hubiera tenido esa oportunidad".

El 29 de enero, Bussel le envi√≥ a la doctora de Legaspi, Niriksha Chandrani, un correo electr√≥nico titulado "Mis recomendaciones importantes" en el que se√Īalaba que "le daba mucho miedo" que Legaspi tuviera una hemorragia cerebral y recomendaba una v√≠a de tratamiento diferente. Chandrani, jefa de oncolog√≠a en Elmhurst, reconoci√≥ que Bussel era una toda una autoridad en el trastorno de las plaquetas y sigui√≥ sus recomendaciones.

Había pasado noches sin dormir preocupada por Legaspi.

"No quería que muriera", dijo la doctora Chandrani.

Un d√≠a despu√©s, el conteo de plaquetas de Legaspi hab√≠a llegado a 6000: "un avance lento, pero constante", coment√≥ Bussel. La ma√Īana siguiente era de 40.000, lo que la sac√≥ de la zona de mayor peligro. Dos d√≠as despu√©s, el 1 de febrero, era de 71.000.

No es posible saber si los nuevos tratamientos funcionaron, si los iniciales surtieron efecto o si se recuper√≥ sola. Pero el 2 de febrero, la dieron de alta del hospital y se fue al apartamento de Queens que comparte con su hija y su nieto de siete a√Īos. Su hija asegur√≥ que el 4 de febrero el conteo de plaquetas de Legaspi era de 293.000.

El 3 de enero, otra persona, Sarah C., una maestra de 48 a√Īos de Arlington, Texas, recibi√≥ la vacuna de Moderna. Solicit√≥ que no se revelara su nombre completo para proteger su privacidad.

Dos semanas después, comenzó a tener mucho sangrado vaginal. Luego de dos días, consultó a su obstetra, quien le mandó a hacer estudios de sangre y programó otras pruebas. Unas horas más tarde, le llamó y le pidió que fuera directo a la sala de urgencias. Estaba confundido y esperaba que fuera un error del laboratorio, pero el conteo de plaquetas era de cero. Menos de una semana antes de vacunarse, la paciente se hizo una revisión completa y los resultados de las pruebas de sangre fueron totalmente normales.

El conteo de cero plaquetas no fue un error del laboratorio. Los resultados fueron confirmados en la sala de urgencias y los m√©dicos de ah√≠ tambi√©n observaron manchas rojas en sus mu√Īecas y tobillos provocadas por hemorragias debajo de la piel. Sarah C. ya hab√≠a visto estas manchas, pero no les hab√≠a hecho caso.

Pasó cuatro días en el hospital con transfusiones de plaquetas, anticuerpos y esteroides para restaurar su conteo de plaquetas.

Dijo que la experiencia había sido aterradora. "Especialmente cuando te dicen que nunca habían visto algo así antes, que puedes desangrarte o tener una hemorragia", dijo. "Esa fue la mayor preocupación y no saber. El caballero de Florida no lo logró. Ciertamente el temor estaba ahí".

No obstante, dijo: "Estoy por completo a favor de la vacuna. Tuve una reacción horrible y solo espero que la gente sepa qué hacer si pasa algo, que estén atentos a estos síntomas y busque ayuda de inmediato".

De haber sabido reconocer las manchas rojas y el sangrado como signos de peligro, dijo, habría acudido mucho antes a la sala de urgencias.

Hace poco recibió aviso de que ya le tocaba la segunda inyección de la vacuna de Moderna. Sus médicos han dicho que sí puede recibirla, pero ella decidió esperar, aunque también dijo que sí quería otra dosis.

"No sé si aplicarme la misma", comentó. "Puede ser que mejor una diferente".

 

 

Denise Grady ha sido reportera de ciencia para el Times desde 1998. Escribió Deadly Invaders, un libro sobre virus emergentes. @nytDeniseGrady

 

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