Los científicos quieren llegar a predecir las pandemias, como se hace con los tornados
Por: Veronique Greenwood / The New York Times
Febrero 2021
Fotografia: Kayana Szymczak / The New York Times
Michael Mina, epidemi√≥logo de la Escuela de Salud P√ļblica T. H. Chan de la Universidad de Harvard

 

Los investigadores quieren construir una especie sistema meteorológico para los virus. Requeriría una gran inversión financiera, además de la participación de médicos, hospitales y bancos de sangre.

El verano pasado, Michael Mina lleg√≥ a un acuerdo con una empresa de almacenamiento frigor√≠fico. Como muchos de sus clientes eran restaurantes que estaban cerrados, la empresa ten√≠a congeladores de sobra. Y Mina, investigador de Salud P√ļblica en la Escuela de Salud P√ļblica T. H. Chan de la Universidad de Harvard, ten√≠a medio mill√≥n de viales de plasma de sangre humana que llegaban de todo Estados Unidos a su laboratorio. Algunas muestras se remontaban a los despreocupados d√≠as de enero de 2020.

Los viales, que ahora se encuentran en tres congeladores enormes ubicados afuera del laboratorio de Mina, son el centro de un proyecto piloto de lo que él y sus colaboradores definen como el Observatorio Inmunológico Global. Imaginan un inmenso sistema de vigilancia que pueda analizar la sangre de todo el mundo para detectar la presencia de anticuerpos contra cientos de virus a la vez. Así, cuando la próxima pandemia nos sorprenda, los científicos dispondrán de información detallada y en tiempo real sobre cuántas personas se han contagiado del virus y cómo han respondido sus organismos.

El observatorio incluso podr√≠a emitir alertas con antelaci√≥n, como sucede con las alertas de tornado. Si bien este sistema de vigilancia no detectar√≠a los nuevos virus o variantes de manera directa, s√≠ podr√≠a mostrar cuando un gran n√ļmero de personas empiece a adquirir inmunidad a un tipo de virus concreto.

El sistema inmunitario humano guarda un registro de los agentes pat√≥genos con los que se ha encontrado en el pasado, en forma de anticuerpos que luchan contra ellos y permanecen en nuestro organismo de por vida. Al analizar estos anticuerpos, los cient√≠ficos pueden obtener una instant√°nea de los virus de la gripe que has padecido, del rinovirus que te afect√≥ el oto√Īo pasado o incluso pueden saber si tuviste un virus sincitial respiratorio en tu infancia. Incluso las infecciones que nunca te enfermaron pueden detectarse por este m√©todo de diagn√≥stico, conocido como prueba serol√≥gica.

"Todos somos como peque√Īas grabadoras", que llevan un registro de los virus sin darse cuenta, afirm√≥ Mina.

Este tipo de lectura del sistema inmunitario es diferente de una prueba que busca una infecci√≥n viral activa. El sistema inmunitario empieza a producir anticuerpos una o dos semanas despu√©s de que desarrollamos una infecci√≥n; en cambio, la serolog√≠a es retrospectiva, ya que analiza lo que hemos contra√≠do antes. Adem√°s, los virus muy relacionados entre s√≠ pueden producir respuestas similares, ya que generan anticuerpos que se unen a los mismos tipos de prote√≠nas virales. Esto significa que los ensayos deben dise√Īarse con sumo cuidado para distinguir entre, por ejemplo, coronavirus distintos.

Sin embargo, seg√ļn Derek Cummings, investigador de salud p√ļblica de la Universidad de Florida, la serolog√≠a descubre cosas que no revelan las pruebas para detectar virus. Con una extensa base de datos de muestras y detalles cl√≠nicos, los cient√≠ficos pueden empezar a detectar patrones en la respuesta del sistema inmunitario de una persona sin s√≠ntomas, en comparaci√≥n con un individuo que lucha por eliminar el virus. La serolog√≠a tambi√©n puede advertir, antes de que comience un brote, si una poblaci√≥n tiene una inmunidad fuerte contra un determinado virus o si, por el contrario, esta es muy baja y puede representar un peligro.

"Queremos entender lo que ha ocurrido en una población y cuán preparada está para los futuros ataques de un patógeno específico", explicó Cummings.

Esta estrategia tambi√©n podr√≠a identificar sucesos en el ecosistema viral que de otro modo pueden pasar inadvertidos, se√Īal√≥ Cummings. Por ejemplo, el brote de zika de 2015 fue detectado por m√©dicos en Brasil que observaron un grupo de beb√©s cuya cabeza era anormalmente peque√Īa y que nacieron entre siete y nueve meses despu√©s de que sus madres se contagiaron. "Un observatorio serol√≥gico podr√≠a haber detectado esto antes", afirm√≥.

Los estudios serol√≥gicos suelen ser peque√Īos y dif√≠ciles de organizar, ya que requieren la extracci√≥n de sangre de voluntarios. Sin embargo, desde hace varios a√Īos, Mina y sus colegas han debatido la idea de un sistema de vigilancia extenso y autom√°tico que utilice las muestras sobrantes de las pruebas rutinarias de laboratorio.

"De haber tenido este sistema en 2019, cuando el virus llegó a Estados Unidos habríamos tenido acceso a datos que nos habrían permitido ver cómo circulaba en la ciudad de Nueva York, por ejemplo, sin tener que hacer nada diferente", comentó Mina.

Aunque el observatorio no habr√≠a podido identificar el nuevo coronavirus, habr√≠a revelado un n√ļmero inusualmente alto de contagios de la familia de los coronavirus, que incluye los que causan los resfriados comunes. Es posible que tambi√©n mostrara que el nuevo coronavirus interactuaba con el sistema inmunitario de los pacientes de manera inesperada, lo que dio lugar a marcadores reveladores en la sangre. Esa habr√≠a sido una se√Īal para iniciar la secuenciaci√≥n gen√©tica de las muestras de los pacientes, con el fin de identificar al culpable, y podr√≠a haber proporcionado motivos para cerrar la ciudad antes, dijo Mina (del mismo modo, la serolog√≠a no podr√≠a detectar la aparici√≥n de una nueva versi√≥n del virus, como las variantes contagiosas del coronavirus que se descubrieron en Sud√°frica e Inglaterra antes de extenderse a otros lugares. Para ello, los investigadores deben recurrir a la secuenciaci√≥n gen√≥mica est√°ndar de las muestras de las pruebas del virus).

El observatorio debe tener convenios con hospitales, bancos de sangre y otras fuentes de sangre, as√≠ como un sistema para obtener el consentimiento de pacientes y donantes. Adem√°s, est√° el problema del financiamiento, se√Īal√≥ Alex Greninger, experto en virus de la Universidad de Washington. Es poco probable que las compa√Ī√≠as de seguros m√©dicos asuman esos costos, ya que los m√©dicos no suelen utilizar las pruebas serol√≥gicas para tratar a los pacientes.

Mina calcul√≥ que el observatorio costar√≠a unos 100 millones de d√≥lares para empezar a funcionar. Se√Īal√≥ que, seg√ļn sus c√°lculos, el gobierno federal ha asignado m√°s del doble de esa cantidad a la empresa de diagn√≥sticos Ellume para producir suficientes pruebas r√°pidas de COVID-19 a fin de cubrir la demanda estadounidense durante solo unos cuantos d√≠as. Mencion√≥ que un observatorio de pat√≥genos es como un sistema de previsi√≥n meteorol√≥gica que se nutre de un gran n√ļmero de boyas y sensores en todo el mundo e informa de manera pasiva sobre los acontecimientos en el lugar y el momento en que se producen. Estos sistemas han sido financiados por subvenciones gubernamentales y son ampliamente valorados.

El poder de predicci√≥n de la serolog√≠a merece la pena la inversi√≥n, afirma Jessica Metcalf, epidemi√≥loga de Princeton e integrante del equipo del observatorio. Hace unos a√Īos, ella y sus colaboradores descubrieron en un estudio m√°s peque√Īo que la inmunidad al sarampi√≥n era inquietantemente baja en Madagascar. De hecho, en 2018 se produjo un brote que mat√≥ a m√°s de 1000 personas.

Ahora, el medio mill√≥n de muestras de plasma que est√°n en los congeladores de Mina y que el a√Īo pasado fueron recogidas por la empresa Octapharma en centros de todo el pa√≠s, empiezan a ser sometidas a pruebas serol√≥gicas centradas en el nuevo coronavirus y que son financiadas por una subvenci√≥n de dos millones de d√≥lares de Open Philanthropy. Las pruebas tuvieron que esperar a que los investigadores montaran una nueva instalaci√≥n de pruebas rob√≥tica y procesaran las muestras, pero ahora trabajan con sus primeros lotes.

El equipo espera utilizar estos datos para mostrar cómo fluyó el virus en Estados Unidos, semana a semana, y cómo ha crecido y cambiado la inmunidad a la covid. También esperan que despierte el interés por el uso de la serología para iluminar el tránsito de muchos más virus.

"La gran idea es mostrar al mundo que no es necesario gastar grandes cantidades de dinero para hacer este tipo de trabajo", dijo Mina. "Deberíamos hacer esto todo el tiempo".

 

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