Prueba del coronavirus: para qué sirven y para qué no los distintos tests de la covid-19
Por: BBC Mundo
Noviembre 2020
Fotografia: Shutterstock

Conforme avanza la pandemia la poblaci√≥n se va anegando en una terminolog√≠a m√©dica que hace menos de un a√Īo desconoc√≠a.

Los términos anticuerpo, antígeno y PCR son ya habituales en las conversaciones, aunque muchas veces no se tenga clara la utilidad y la repercusión de cada uno de ellos en la salud individual y colectiva.

La introducci√≥n reciente de nuevas pruebas diagn√≥sticas como la prueba de detecci√≥n de ant√≠genos, m√°s fiable ahora que al inicio de la pandemia, ha hecho que se ampl√≠e el n√ļmero de herramientas disponibles para la detecci√≥n de infecciones por SARS-CoV-2.

Con ello, aumenta la necesidad de disponer de guías que ayuden a decidir qué prueba se debe realizar en cada caso particular y cómo interpretar sus resultados.

Entornos diferentes necesitan pruebas diferentes

Son muchas las situaciones en las que es necesario aplicar pruebas diagnósticas pero, en líneas generales, podemos plantear los siguientes escenarios:

  • El cribado masivo de la poblaci√≥n asintom√°tica.
  • El cribado de la poblaci√≥n de alto riesgo (por ejemplo, en residencias de la tercera edad y a personal sanitario).
  • La investigaci√≥n de los contactos estrechos que ha tenido una persona infectada.
  • El diagn√≥stico cl√≠nico de una persona sintom√°tica.
  • El seguimiento de la severidad de la enfermedad una vez diagnosticada o de la duraci√≥n de la infectividad del paciente.
  • El estudio serol√≥gico poblacional de infecciones pasadas.

Hasta la fecha ninguna prueba diagnóstica cumple los requerimientos para ser aplicada con fiabilidad en todos y cada uno de estos escenarios.

Esta situación ha generado mucha confusión en la interpretación de los resultados obtenidos por las distintas pruebas en cada uno de estos escenarios. No solo entre la población sino a veces entre los propios sanitarios.

Cada prueba, con sus limitaciones, puede tener utilidad en un entorno concreto y es necesario conocerlas para poder tomar las decisiones clínicas oportunas en función de sus resultados.

En la siguiente tabla se muestra un resumen de las situaciones clínicas donde se puede aplicar cada prueba y cuáles, dentro de las aplicaciones recomendadas, son aquellas situaciones donde hay más probabilidad de que se obtenga un falso positivo (un positivo en personas no infectadas) o un falso negativo (un negativo en personas que sí están infectadas).

Todo esto asumiendo que no ha habido errores en la toma de muestras, su transporte y el procesado preanalítico.

Pruebas que detectan infección pasada o en fases finales

Las pruebas serol√≥gicas consisten en la detecci√≥n de anticuerpos (IgM, que indica infecci√≥n resolvi√©ndose, e IgG, que indica infecci√≥n pasada). Pueden ser √ļtiles en las encuestas epidemiol√≥gicas a nivel poblacional en las que se quiere evaluar la prevalencia de personas que han estado en contacto con el virus.

En concreto, los anticuerpos IgM aparecen a los 6-7 días del inicio de la infección y se detecta mayor positividad a los 15 días. Alrededor del día 20 desde el inicio de los síntomas ya no se detectan.

Los anticuerpos IgG aparecen aproximadamente a los 15 días del inicio de la infección y confieren probable inmunidad (aunque en la actualidad se desconoce por cuánto tiempo).

Este es el caso de las encuestas de seroprevalencia realizadas en Espa√Īa desde el Instituto de Salud Carlos III y en las que se pudo conocer la prevalencia y caracter√≠sticas de la poblaci√≥n que se hab√≠a contagiado durante la primera ola de la pandemia, a trav√©s de la medici√≥n de los anticuerpos IgG .

Sin embargo, estas pruebas tienen un uso muy limitado (si es que tienen alguno) en la evaluación de la infección activa, a pesar de que con este fin se estén aplicando erróneamente en algunas comunidades autónomas y en otros ámbitos.

Además, tienen importantes limitaciones, especialmente las relacionadas con la presencia de resultados falsos positivos por su reacción cruzada con otros virus.

Existen diferentes técnicas para la determinación de anticuerpos: ELISA (Enzima-Inmunoensayo) y CLIA (Quimio-luminiscencia) (pruebas de referencia para la determinación de anticuerpos) e inmunocromatografía (o también llamada prueba rápida).

Los resultados de las pruebas de ELISA/CLIA son cuantitativos. Es decir, se indica el t√≠tulo (o n√ļmero) de anticuerpos presentes.

Por otra parte, los resultados de las pruebas r√°pidas son cualitativos (presencia o ausencia de anticuerpos).

La sensibilidad y especificidad es mayor en las pruebas de ELISA y CLIA que en las pruebas rápidas. No obstante, dada la facilidad de realización de las pruebas rápidas (muestra de sangre capilar frente a suero o plasma y menor complejidad en su realización), se ha extendido su uso, sobre todo en laboratorios privados, a pesar de la mayor probabilidad de resultados falsos negativos y positivos.

Pruebas que detectan infección activa

Entre las pruebas para detectar la presencia del virus, el uso de la PCR -que detecta el genoma viral- se ha establecido como la prueba de oro para la detección de infección activa.

Entre sus limitaciones, además de la complejidad en términos de equipamientos de laboratorio, coste y tiempo, hay que destacar los falsos negativos que pueden depender del inicio de los síntomas o la carga viral, así como falsos positivos en función de las características del entorno en que se realizan y la dinámica temporal de la infección.

En general, en personas con baja probabilidad de estar infectadas (como ocurre en los cribados de población general) aumenta la probabilidad de obtener falsos positivos.

Por otro lado, un resultado positivo semanas después de la aparición de los síntomas puede ser debido a la detección de fragmentos no viables del virus en personas que ya no tienen capacidad infecciosa.

Dentro de esta categoría de pruebas infección activa se encuentran las nuevas pruebas de detección de antígenos que se consideran "rápidas y baratas".

Detectan la presencia de proteínas virales de SARS-CoV-2 y tienen las ventajas de dar resultados en 15-30 minutos y poderse realizar fuera del ámbito del laboratorio clínico, en el ámbito cercano al paciente.

Su recibimiento por parte de la población y la clase política ha sido entusiasta.

No obstante, su sensibilidad (especialmente en poblaciones asintomáticas) es menor a la de la PCR, con una mayor tasa de falsos negativos, por lo que un resultado negativo en alguien con sospecha de estar infectado necesita confirmación con una determinación por PCR.

La OMS y el ECDC han recomendado su uso en √°mbitos donde no es posible realizar la PCR o se necesita un resultado r√°pido para la toma de decisiones cl√≠nicas (aislamiento, hospitalizaci√≥n, inicio de tratamiento espec√≠fico, etc.), aun se√Īalando que deben realizarse dentro de los 5 d√≠as desde el comienzo de los s√≠ntomas.

Estas pruebas no se aconsejan para la detección de personas infectadas entre los casos asintomáticos, ya que su rendimiento diagnóstico en esta población es bajo.

Los estudios en estas poblaciones en nuestro pa√≠s (Espa√Īa) sit√ļan su sensibilidad entre el 45% y 57% (un estudio que la eleva hasta al 79%, pero en una poblaci√≥n con una prevalencia de enfermedad muy alta).

En el caso de los ni√Īos sintom√°ticos, con una sensibilidad en torno al 62 %, tambi√©n podr√≠a ser preferible la PCR.

Pruebas en farmacias y administradas por los propios pacientes

Algunas pruebas de infección pasada (anticuerpos) se han empezado a comercializar en las farmacias comunitarias para su uso por los propios pacientes tras prescripción médica.

Igualmente, algunas Comunidades Aut√≥nomas -regiones en Espa√Īa- y colegios farmac√©uticos han abierto el debate sobre la realizaci√≥n de pruebas de ant√≠genos en las farmacias comunitarias.

Una pr√°ctica que ya se da en pa√≠ses como Francia, un pa√≠s con un sistema sanitario muy diferente al espa√Īol.

En el Sistema Nacional de Salud espa√Īol (no tanto en las aseguradoras privadas) las pruebas de ant√≠genos est√°n disponibles en los centros de atenci√≥n primaria y hay que evaluar cuidadosamente la necesidad de remitir a las farmacias comunitarias una prueba que puede hacerse inmediatamente en el propio centro.

No obstante, en la situación tan excepcional que estamos viviendo, y con la necesidad de ampliar la capacidad de detección del virus, son iniciativas a evaluar.

Pese a las discusiones en los medios sobre las competencias de cada profesión y el lugar de realización de las pruebas, el problema importante se debe centrar en el hecho de que una prueba diagnóstica exige una interpretación rigurosa de sus resultados en función de la situación clínica del paciente o la persona en que se realiza.

Esto es lo que se debe asegurar en cada caso.

El hecho de que una prueba pueda dar falsos positivos y negativos no significa que no sea √ļtil, sino que debe ser realizada en el entorno en el que es m√°s √ļtil y ser interpretada teniendo en cuenta la informaci√≥n cl√≠nica del paciente y la prevalencia de la infecci√≥n en el √°mbito de actuaci√≥n.

Por tanto, las iniciativas en las que es el propio paciente el que recoge el test de anticuerpos en la farmacia para hacerlo en su casa puede llevar a m√ļltiples situaciones confusas.

Estas suponen un riesgo tanto para la salud individual como para la colectiva.

Interpretación apropiada de pruebas imperfectas

Buena parte del lío en torno a las pruebas de covid-19 deriva de la confusión entre asintomáticos y presintomáticos, del valor informativo de cada prueba en la dinámica temporal de la infección y del falso discurso de "cuantas más, mejor".

Al mismo tiempo se olvida que, como en cualquier otra enfermedad, la medicina científica exige el uso de la prueba adecuada, en la persona adecuada y en el momento adecuado.

Más allá de la confusión, el uso de pruebas diagnósticas de covid-19 requiere no olvidar algunas reglas de extrema importancia:

  • Las personas con s√≠ntomas o que sean contacto estrecho de caso de covid-19, aunque sean asintom√°ticas, deben ser aisladas y controladas por los servicios de atenci√≥n sanitaria. Todo esto aunque los resultados de sus pruebas, sean cuales sean, den negativo.
  • Un resultado negativo de una prueba de ant√≠genos (o una PCR) no excluye el desarrollo de enfermedad o la posibilidad de contagiar (especialmente en los d√≠as inmediatamente siguientes). Tampoco permite relajar ninguna medida de distanciamiento social (mascarillas, distancia, aforos, etc.).
  • Una prueba de anticuerpos positiva no es un pasaporte biol√≥gico. No garantiza que una persona concreta haya pasado la infecci√≥n o que no la pueda volver a contraer, sobre todo si se ha llevado a cabo mediante test r√°pidos.

* Blanca Lumbreras es catedr√°tica de medicina preventiva y salud p√ļblica de la Universidad Miguel Hern√°ndez y Salvador Peir√≥ es investigador de Fisabio Salud P√ļblica.

 

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