Las lágrimas de cocodrilo (literalmente) podrían ser la cura para la resequedad de los ojos
Por: Katherine J. Wu / The New York Times
Agosto 2020
Fotografia: Arianne P. Ori√° / The New York Times
Recolecci√≥n de l√°grimas de una lechuza com√ļn.

Al estudiar las numerosas formas en que los animales mantienen sus ojos limpios y lubricados, los científicos esperan ayudar a abordar los problemas de la visión humana.

 

Arianne Pontes Ori√° se mantiene firme: no hace llorar a los animales para ganarse la vida.

Técnicamente solo los seres humanos pueden llorar o sollozar en respuesta a un estado emocional, dijo Oriá, una veterinaria de la Universidad Federal de Bahía en Brasil. Para los humanos, el llanto es una forma de manifestar físicamente los sentimientos, que son difíciles de estudiar y confirmar en otras criaturas.

Pero Oriá sí recolecta lágrimas de animales, el líquido que mantiene los ojos limpios y lubricados. En los vertebrados, o animales con columna vertebral, las lágrimas son vitales para la visión, dijo Oriá. Y, sin embargo, este fascinante líquido ha recibido poca o ninguna atención, excepto en unos pocos mamíferos selectos.

"Mucha visión, no somos conscientes de ello hasta que es un problema", afirmó Sebastián Echeverri, un biólogo que estudia la vista de los animales pero que no forma parte del equipo de Oriá. "Nos damos cuenta cuando faltan las lágrimas".

Es una pena, dijo Oriá. Porque ya sea de perros, loros o tortugas, lo que se filtra por los ojos de los animales es simplemente "fascinante", afirmó.

Como ella y sus colegas han informado en una serie de artículos recientes, incluyendo uno publicado el 13 de agosto en la revista Frontiers in Veterinary Science, las lágrimas pueden ser grandes ecualizadores: a lo largo de varias ramas del árbol de la vida, los vertebrados parecen envolver sus ojos con fluido de la misma manera. Sin embargo, la evolución, a fin de ayudarlos a enfrentar los desafíos de varios ambientes, ha jugueteado con las lágrimas de las criaturas del mundo en formas que los científicos apenas están comenzando a explorar. Investigaciones como la de Oriá podrían ofrecer un vistazo a la variedad de caminos que los ojos han tomado para maximizar su salud y el bienestar de los organismos que los usan.

Dada la frecuencia con la cual los problemas oculares pueden afectar a los humanos y a otros animales, hay "mucho que aprender de estas adaptaciones", afirmó Sara Thomasy, oftalmóloga veterinaria de la Universidad de California, en Davis, que no participó en los estudios de Oriá.

Oriá comenzó su investigación con el estudio de las lágrimas de los caimanes, que tienen "una superficie ocular muy particular", explicó. Mientras que los humanos parpadean unas 15 veces por minuto, lo que ayuda a esparcir las lágrimas recién exprimidas sobre la córnea, los caimanes pueden pasar alrededor de dos horas sin mover los párpados (tres en su caso). No obstante, no se les secan los ojos.

"Empezamos a pensar: '¬ŅQu√© tipo de mol√©culas dan estabilidad a estas pel√≠culas lacrim√≥genas?'. Es incre√≠ble", dijo Ori√°. La respuesta, a√Īadi√≥, podr√≠a ayudar al desarrollo de tratamientos para la resequedad de los ojos y otros problemas oftalmol√≥gicos en las personas.

En los a√Īos siguientes, la lista de donantes de l√°grimas de su equipo se ha extendido para incluir otros reptiles, como tortugas y gal√°pagos, as√≠ como halcones, loros, b√ļhos y otras aves (Ori√° y sus colegas tambi√©n han a√Īadido mam√≠feros como humanos, perros y caballos para poder comparar).

En los animales, el proceso de recolección es, en general, el mismo: durante un examen veterinario de rutina, un investigador humano sujetará suavemente a la criatura, esperará a que se relaje y luego le frotará cuidadosamente el ojo con una tira de papel absorbente.

Esto no siempre es fácil. Los investigadores deben ser sumamente cuidadosos con los animales, quienes no siempre derraman tantas lágrimas como ellos quisieran. Algunas especies se muestran incluso más renuentes a los exámenes oculares que las personas. Parece ser que las guacamayas "odian que se les sujete después de comer", dijo Oriá.

No obstante, todo el proceso se reduce a lo que es mejor para los pacientes. "Agradecemos cualquier l√°grima que est√©n dispuestos a ofrecer, respetamos eso, incluso si solo es una peque√Īa cantidad", dijo Ori√°.

La recolecci√≥n no es el √ļnico problema. Uno de los proyectos recientes de su grupo consisti√≥ en enviar las l√°grimas de m√°s de cien caimanes de Brasil al laboratorio de un colaborador de la Universidad de California, en Davis. Perplejos por su contenido, los agentes aduanales retrasaron el paquete en tr√°nsito. A temperatura ambiente las muestras se degradaron, y Ori√° y su equipo tuvieron que empezar de nuevo el proceso de recolecci√≥n. Las cosas funcionaron mejor la segunda vez, cont√≥.

A√ļn no est√° totalmente claro qu√© es lo que hace que las l√°grimas de caim√°n sean tan duraderas. Pero el equipo de Ori√° recab√≥ algunas pistas de los patrones de cristal que los l√≠quidos dejan tras secarse, cada uno tan √ļnico como un copo de nieve. Al observar estos patrones bajo el microscopio, queda claro que pueden diferir enormemente entre las especies.

"Es una de las cosas más hermosas que hayas visto", comentó Oriá.

También comentó que las lágrimas secas de caimán forman entramados más gruesos que las de otros animales, lo cual podría hacerlas más estables.

Sin embargo, la receta qu√≠mica de las l√°grimas, que incluye una mezcla de agua, grasas, prote√≠nas y minerales cargados (como el sodio), parece ser bastante similar en varias especies. Seg√ļn los investigadores, las pocas variaciones que existen parecen estar relacionadas con el h√°bitat; los animales que pasaron la mayor parte del tiempo en tierra firme, por ejemplo, ten√≠an m√°s prote√≠nas en sus l√°grimas que los animales marinos, pero tambi√©n ten√≠an menos urea, un producto de desecho molecular que tambi√©n se encuentra en la orina.

El equipo de Ori√° ya ha encontrado antes similitudes qu√≠micas entre las l√°grimas de perros, caballos y humanos, las cuales parecen fluir libremente. A decir de Ori√°, tal vez sea algo com√ļn en los mam√≠feros. Pero tal vez la domesticaci√≥n, que provoc√≥ un gran cambio en el entorno de estos animales antes silvestres, tambi√©n domestic√≥ sus l√°grimas.

El hecho de que el entorno de un animal influya fuertemente en la composici√≥n de las l√°grimas, que est√°n constantemente expuestas al mundo exterior, "tiene mucho sentido", dijo Echeverri. "La mayor√≠a de nuestros otros l√≠quidos son desechos de los que nos deshacemos o que est√°n en nuestro interior. Las l√°grimas tienen que lidiar con el medioambiente en todo momento" (pero las l√°grimas no son universales, se√Īal√≥ Echeverri. Los invertebrados, que tienen planos corporales muy diferentes, han tenido que inventar m√©todos sin l√°grimas para mantener limpios los ojos. Por ejemplo, algunas ara√Īas usan pelos como cerdas en sus patas para cepillar el polvo y los residuos).

Algunas de las l√°grimas m√°s extra√Īas que existen, dijo Ori√°, provienen de las tortugas bobas, cuyos ojos secretan fluidos tan viscosos que son pr√°cticamente savia, e imposibles de recolectar con los suministros que ella y sus estudiantes suelen usar para absorber muestras.

"Hemos probado con tiras de papel, probamos micropipetas, nada", dijo. "El moco se pegó en todo".

Finalmente idearon un método para aspirarlo con una jeringuilla superfuerte.

Thomasy sospecha que la textura de las lágrimas les ayuda a pegarse a los ojos de las tortugas bobas, incluso cuando están bajo el agua. En tierra, sin embargo, es todo un espectáculo. "Supongo que se vería como el peor moco que hayas visto", dijo.

Pero a Ori√° no le importa el pegote de tortuga.

"Es divertido, es como una aventura", dijo. "Me olvido de todos mis problemas cuando trato con estos animales".

Katherine J. Wu es reportera de ciencia y salud. Tiene un doctorado en microbiología e inmunobiología por la Universidad de Harvard. @KatherineJWu

 

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