Muere Alicia Alonso, la bailarina de ballet más icónica de América Latina
Por: BBC Mundo
Octubre 2019
Fotografia: Getty Images

Alicia Alonso, la legendaria bailarina de danza cl√°sica de Cuba, muri√≥ este jueves a los 98 a√Īos de edad, seg√ļn inform√≥ el Ballet Nacional de Cuba (BNC).

Alonso falleci√≥ en el Centro de Investigaciones M√©dico Quir√ļrgicas (CIMEQ) de La Habana, donde se encontraba por problemas de salud.

Fue una de las más reconocidas bailarinas de ballet y coreógrafas del mundo, cofundadora del BNC y responsable de entrenar a varias generaciones de bailarines durante la revolución cubana.

Alonso también participó en la fundación del American Ballet Theatre en Estados Unidos y hasta el final de sus días se mantuvo al frente del BNC.

Conocida como Prima Ballerina Assoluta, recibi√≥ tambi√©n el Premio Nacional de Danza en Cuba y la Medalla de Oro del C√≠rculo de Bellas Artes de Madrid, en Espa√Īa, entre muchos otros reconocimientos como el grado de Oficial de la Legi√≥n de Honor, que le otorg√≥ en 2003 el entonces presidente de Francia, Jacques Chirac.

En 2015, el gobierno de Cuba decidió ponerle su nombre al Gran Teatro de La Habana.

Ejemplo y escuela

Alonso se destac√≥ internacionalmente por la calidad de sus interpretaciones, que a√ļn hoy siguen siendo de referencia.

"Desde muy peque√Īa estuvo obsesionada con la representaci√≥n art√≠stica de la belleza", se√Īala Will Grant, corresponsal de la BBC en La Habana.

Alonso hizo su debut como bailarina en "La Bella Durmiente" de Tchaikovsky y, a los 16 a√Īos de edad, se cas√≥ y se mud√≥ a Nueva York, donde entren√≥ en la School of American Ballet.

Fue en Estados Unidos donde comenzó su consagración. Sus talentosas interpretaciones, especialmente en la obra Giselle, recabaron el aplauso unívoco de la crítica: había nacido una estrella.

Sin embargo, su prometedora carrera se tropezó con un gran obstáculo: en 1941 fue diagnosticada con desprendimiento de retina.

Pese a ser operada qued√≥ parcialmente ciega, pese a lo cual continu√≥ bailando con la ayuda de sus compa√Īeros y de luces en el escenario que le serv√≠an de gu√≠a.

En 1959, con el triunfo de la Revolución Cubana, Alonso regresó a la isla y, con la bendición de Fidel Castro, estableció el Ballet Nacional de Cuba, donde ella no solo hizo carrera sino que estableció escuela.

 

OBITUARIO: Alicia Alonso, un símbolo de Cuba

Por Yuris Nórido, periodista cultural en Cuba

Alicia Alonso logró lo que muy pocas bailarinas clásicas en el mundo: convertirse en un símbolo popular, referente de toda una cultura.

Es cierto que en Cuba el ballet tiene un p√ļblico numeroso y entusiasta, pero tambi√©n lo es que millones de personas en el pa√≠s nunca han visto El lago de los cisnes o Giselle completo, o han visitado uno de los teatros donde se programan estas obras.

Sin embargo, la inmensa mayoría de los cubanos -independientemente de su nivel cultural, su orientación política o su ubicación geográfica- saben de Alicia Alonso.

Y más allá: muchísimos de ellos se sienten orgullosos de saberla su compatriota.

Es casi un lugar com√ļn escuchar decir en Cuba que Alicia Alonso fue la mejor bailarina del mundo, por m√°s que resulte complicado (hasta imposible) establecer esa jerarqu√≠a en la pr√°ctica.

Y hasta hace poco, algunos todavía se preguntaban, inocentemente, si Alicia seguía bailando.

Es que ninguna artista cubana recibió más reconocimientos, ninguna apareció más en la prensa, la radio y la televisión locales, ninguna (al menos entre las que han residido en la isla) tuvo más repercusión internacional.

Y muy pocas vivieron tanto.

Alicia Alonso bromeaba a menudo con que iba a vivir 200 a√Īos. Verla saludar en su balc√≥n del Gran Teatro de La Habana (que tambi√©n lleva su nombre) parec√≠a confirmar su profec√≠a.

Si a esa longevidad se le suman los frutos de su empe√Īo y su talento, se podr√° comprender la trascendencia de su obra: bailarina, maestra, core√≥grafa, directora del Ballet Nacional de Cuba.

Gracias a Alicia Alonso, Cuba es uno de los referentes universales del arte de la danza.

Lo que para muchos era y sigue siendo un sue√Īo inalcanzable (¬Ņcu√°ntas grandes compa√Ī√≠as y escuelas de ballet hay en Am√©rica Latina?) en Cuba se concret√≥.

Alicia siempre fue la figura principal de ese movimiento: ejemplo para los dem√°s bailarines, inspiraci√≥n para core√≥grafos, m√ļsicos, escritores y artistas de la pl√°stica.

Es que en 1959, fecha en que se relanz√≥ la compa√Ī√≠a que hab√≠a fundado en 1948, Alicia Alonso ya era una estrella internacional del ballet: primera figura del American Ballet Teather, cabeza de cartel de los principales teatros del mundo.

En 1943 hab√≠a protagonizado (en sustituci√≥n de Alicia M√°rkova) una emotiva funci√≥n de Giselle en Nueva York. Con los a√Īos se consagrar√≠a en ese rol, hasta el punto de que muchos cr√≠ticos la consideran la mejor Giselle del siglo XX.

Su otro gran ballet es Carmen, obra que su cu√Īado Alberto cre√≥ para la rusa Maya Plisetskaya y que ella hizo suya casi al un√≠sono.

Todav√≠a hoy, cuando la t√©cnica del ballet ha evolucionado, las filmaciones de Alicia en los a√Īos 40 y 50 siguen admirando a los conocedores: el dominio del vocabulario, la limpieza de la ejecuci√≥n, la vocaci√≥n estil√≠stica, la fluidez en la concatenaci√≥n distingu√≠an a Alicia de muchas de sus contempor√°neas.

El célebre coreógrafo George Balanchine concibió para ella una de sus más difíciles obras: Tema y variaciones, que se fue montando a partir de las posibilidades de la intérprete. No todas las primeras bailarinas de ahora mismo son capaces de asumir esa pieza con suficiencia.

Las posibilidades t√©cnicas de Alicia fueron la principal materia prima de la escuela cubana de ballet, una metodolog√≠a de ense√Īanza que ella y Fernando Alonso (cofundador de la Escuela Cubana de Ballet y quien fuera su primer esposo) concibieron a partir de sus experiencias en compa√Ī√≠as de los Estados Unidos.

Ya en Cuba, con pleno apoyo gubernamental, Alicia y Fernando crearon la Escuela Nacional de Ballet, que se convirti√≥ en la cantera del Ballet Nacional de Cuba y que con los a√Īos ha graduado bailarines para muchas de las m√°s importantes compa√Ī√≠as del mundo.

Con Alicia a la cabeza, el Ballet Nacional de Cuba devino embajador por excelencia de la cultura cubana. Y también de la política de la naciente Revolución.

Algunos le cuestionaron a Alicia su cercanía con el sistema político del país y sus principales dirigentes. Ella siempre zanjaba los cuestionamientos afirmando que sin Fidel y sin la Revolución no se hubiera desarrollado el ballet en Cuba.

Ciertamente, las simpatías políticas de Alicia nunca fueron un secreto. Fue la primera prima ballerina americana que se presentó en el teatro Bolshoi durante la época soviética.

La ruptura de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, el diferendo entre los dos países durante varias décadas, significaron un cisma importante en la carrera de Alicia Alonso.

Ella renunci√≥ a su posici√≥n como primera figura del American Ballet Teather, y no pudo regresar a los Estados Unidos (pa√≠s en el que hab√≠a residido por largas temporadas) hasta varios a√Īos despu√©s.

Pero siempre insisti√≥ en mantener sus contactos con el movimiento norteamericano de la danza, raz√≥n por la que muchos bailarines y compa√Ī√≠as estadounidenses se han presentado en Cuba.

La vida de Alicia Alonso estuvo marcada también por otros sacrificios. Un desprendimiento de retina hizo recomendable que dejara de bailar en su juventud, pero ella prefirió seguir su carrera.

Como resultado, la bailarina sufrió una pérdida progresiva de la vista, que la dejó prácticamente ciega. Hasta el punto de que en muchas oportunidades apenas podía distinguir las luces y las sombras sobre el escenario, lo que no menoscababa el vuelo y la calidad de su arte.

Su gran apego a la gran tradici√≥n cl√°sica (a la que incorpor√≥ elementos del acervo cubano) marc√≥ la l√≠nea estil√≠stica de la compa√Ī√≠a que dirigi√≥ buena parte de su vida.

De hecho, muchas personas consideran que cerró las puertas a tendencias más contemporáneas del ballet, y que impidió que no pocos bailarines cubanos explotaran al máximo sus potencialidades.

Algunos bailarines que se establecieron en otros pa√≠ses le se√Īalaron rasgos de autoritarismo y otros afirmaron que el Ballet Nacional, por su organizaci√≥n y el estilo de direcci√≥n, era una met√°fora del sistema pol√≠tico cubano.

Pero es dif√≠cil ignorar sus merecimientos. Sus versiones coreogr√°ficas de algunos de los grandes cl√°sicos fueron bailadas por la mism√≠sima √ďpera de Par√≠s. Los p√ļblicos de casi todos los continentes aplaudieron sus interpretaciones. Los mejores poetas, pintores y m√ļsicos de Cuba le rindieron homenaje.

Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre Martínez del Hoyo, su nombre de nacimiento, Alicia Alonso para la historia de la danza universal, ganó un título que sin ser oficial nadie le discutió nunca en Cuba: la artista nacional.

Hasta sus detractores reconocen en ella a la prima ballerina assoluta de Iberoam√©rica, el √ļltimo gran mito del ballet del siglo XX.

 

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