Muere a los 89 a√Īos Harold Bloom, el m√°s influyente cr√≠tico literario
Por: El País
Octubre 2019
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Harold Bloom, posiblemente el cr√≠tico literario m√°s importante e influyente de nuestro tiempo, falleci√≥ ayer lunes en un hospital de New Haven (Connecticut), en las inmediaciones de la Universidad de Yale, donde ocupaba la C√°tedra Sterling de Humanidades, a los 89 a√Īos. Tras m√°s de seis d√©cadas de dedicaci√≥n ininterrumpida a la ense√Īanza, el profesor Bloom, incluso cuando le flaqueaba la salud, quiso seguir pisando las aulas de Yale hasta el final. Hubo ocasiones en que la universidad flet√≥ medios de transporte para que sus alumnos pudieran escucharle en su domicilio. Dict√≥ su √ļltima clase el jueves de la semana pasada, seg√ļn declar√≥ su esposa, Jeanne, a¬†The New York Times, cuando confirm√≥ su muerte.Autor de m√°s de 40 vol√ļmenes de cr√≠tica literaria, los libros de Harold Bloom ten√≠an la ins√≥lita cualidad de llegar a todo el mundo sin rebajar un √°pice el nivel de exigencia de los temas de los que se ocupaba, y que no eran otra cosa que las grandes creaciones literarias de la humanidad. Para √©l, el centro del canon lo ocupaban las figuras se√Īeras de¬†Shakespeare y¬†Cervantes, en torno a los cuales se agrupaban en siglos sucesivos, otras figuras gigantescas, como Whitman, Kafka, Proust, Joyce o Virginia Woolf. Todos ellos conformaban lo que caracteriz√≥ como el canon literario de Occidente, concepto que fue violentamente discutido dentro y fuera del √°mbito acad√©mico. Aunque personalmente √©l hab√≠a fagocitado la pr√°ctica totalidad del canon que defend√≠a, muchos juzgaban que su idea de la literatura era elitista y dejaba fuera a amplios sectores del universo literario, ignorando juicios de orden pol√≠tico, social, o que se aten√≠an a criterios como la identidad √©tnica o el g√©nero. Bloom los desde√Īaba refiri√©ndose a ellos como representantes de lo que dio en llamar "La escuela del resentimiento".

De una sabidur√≠a portentosa, muchos de los libros de Harold Bloom lograron abrirse paso en las listas de¬†best-sellers, d√°ndose de codazos con t√≠tulos a los que negaba todo valor literario. Aunque no se puede decir que escribiera en registros diferentes, pues el √ļnico criterio al que se mantuvo siempre fiel fue el de lo que √©l consideraba la verdadera literatura, produjo dos tipos de vol√ļmenes. Algunos eran considerablemente especializados, como¬†La ansiedad de la influencia (1973), en el que desarroll√≥ una sofisticada hip√≥tesis sobre la g√©nesis y sucesi√≥n de los grandes momentos de la historia de la poes√≠a, tal y como cristaliza en la obra de los mayores poetas del canon, que gestan su producci√≥n como reacci√≥n a los genios que los precedieron. Esta fue una de las tesis de Bloom destinadas a tener mayor impacto en c√≠rculos acad√©micos. En una de sus obras m√°s idiosincr√°ticas,¬†El libro de J (1990), avanz√≥ la audaz hip√≥tesis de que el dios judeocristiano era un personaje literario inventado por una mujer que hab√≠a vivido en tiempos del rey Salom√≥n y que hab√≠a escrito largos segmentos de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento. Otros libros, por el contrario, eran buscados por avidez por amplios sectores del p√ļblico que esperaban de √©l que sancionara con su autoridad los t√≠tulos de la historia de la literatura que val√≠a la pena leer.

 

En cuarenta idiomas

Algunos de los libros de Harold Bloom se tradujeron a m√°s de cuarenta idiomas. Dos de los m√°s conocidos fueron¬†El canon occidental (1994), en el que pontific√≥ acerca de qui√©n hab√≠a pasado el juicio de la historia, y¬†C√≥mo leer y por qu√© (2000), volumen m√°s manejable, basado en los mismos presupuestos. Urgido por la necesidad de ganar dinero para sufragar los elevados costos m√©dicos de uno de sus hijos, afectado de una dolencia cr√≥nica, colabor√≥ con la editorial Chelsea House escribiendo cientos de introducciones a obras fundamentales de la literatura de todos los tiempos y latitudes. Una de las obras que destin√≥ al gran p√ļblico,¬†Genios, un mosaico de cien mentes creativas y ejemplares (2002) recibi√≥ un adelanto de 1,2 millones de d√≥lares. Expuso sus ideas sobre la figura de Shakespeare en¬†La invenci√≥n de lo humano (1988), extraordinaria exploraci√≥n de un autor a quien equipar√≥ con Dios. En otra obra magistral,¬†Anatom√≠a de la influencia (2011), efectu√≥ un recorrido pasmoso y sobrecogedor sobre los grandes momentos de la historia literaria, al que se refiri√≥, sintiendo cercano el momento de su muerte, como su canto del cisne. Fue una falsa alarma. En a√Īos sucesivos continu√≥ derramando su pol√©mica visi√≥n de la literatura y su sabidur√≠a en ocasiones a raz√≥n de dos t√≠tulos por a√Īo. En 2019, sin ir m√°s lejos, public√≥¬†Pose√≠do por la memoria: la luz interior de la cr√≠tica. Si hay algo portentoso en la prol√≠fica producci√≥n de Harold Bloom es que sus libros, en contra de lo que se pudiera pensar, no son jam√°s repetitivos. Al volver sobre los mismos temas y autores, lo hace siempre arrojando nueva luz, lo cual hace de su lectura una experiencia subyugante.

 

Ni√Īo de biblioteca p√ļblica

Bloom naci√≥ en el barrio neoyorquino de Bronx, hijo de un empleado de un comercio de tejidos en 1930, en el seno de una familia jud√≠a ortodoxa, y fue el menor de cinco v√°stagos de una familia de emigrantes procedentes de Europa Oriental. Se form√≥ como lector devorando cuantos libros pudo de la sede de la Biblioteca P√ļblica de Nueva York en su barrio, hasta que se le qued√≥ corta y tuvo que seguir leyendo en el majestuoso edificio de m√°rmol situado en la esquina de la calle 42 con la Quinta Avenida en Manhattan. Curs√≥ estudios en el Instituto de Ciencias del Bronx y en la Universidad de Cornell. Desde el primer momento, su inter√©s primordial, su gu√≠a, fue el canon de la gran poes√≠a. Terminada la licenciatura, Bloom se matricul√≥ en la Universidad de Yale, doctor√°ndose en 1959 con una tesis sobre la poes√≠a de Shelley.

Dos a√Īos despu√©s public√≥ un libro sobre el movimiento rom√°ntico que llam√≥ la atenci√≥n por su capacidad para sintetizar grandes momentos de la historia con suma precisi√≥n. Si se le preguntaba por un libro, como me sucedi√≥ en una entrevista a EL PA√ćS, Bloom pod√≠a hacer afirmaciones como que lo hab√≠a le√≠do 200 veces (se refer√≠a al¬†Cuento de la barrica, de Jonathan Swift), o interrump√≠a sus declaraciones para recitar de memoria una tirada de cientos de versos de sus poetas favoritos. Aseguraba haber memorizado todo Shakespeare y el¬†Para√≠so perdido de Milton, entre una veintena de t√≠tulos can√≥nicos.

El crítico se jactaba de necesitar solo una hora para asimilar un libro de 400 páginas. Su visión de la literatura se centraba en los valores estéticos. "La vida es corta", solía decir, "y hay que elegir bien qué leer". Afirmaba, y algunos no se lo perdonaron, que o se buscaba el placer de lo sublime o bien se prestaba atención a cuestiones de orden político o social que nada tenían que ver con la literatura.

 

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