Murió Quino, el creador de Mafalda
Por: Andrés Valenzuela / Página 12
Septiembre 2020
Fotografia: Leandro Teysseire


Muri√≥ Quino. Es decir: se muri√≥ una parte importante de la cultura argentina. El tipo que reinvent√≥ el humor gr√°fico y que sintetiz√≥ las ideas de una generaci√≥n. El que educ√≥ pol√≠ticamente desde sus vi√Īetas a capas enormes del pa√≠s. El que, preocupado porque su trazo no desviara su camino, calcaba sus propios dibujos para mantener a su Mafalda id√©ntica a s√≠ misma. El que, ya con problemas en la vista y sintiendo que no ten√≠a tanto m√°s para decir, dej√≥ los l√°pices a un costado, en un ejercicio de dignidad. El que volvi√≥ cuando lo sinti√≥ necesario. El que cuando usaban su nombre o su personaje para sostener ideas con las que no coincid√≠a, protestaba y plantaba posici√≥n. El que prestaba su figura para sostener cualquier iniciativa que aportara al universo de la historieta o el humor gr√°fico. Ten√≠a 88 a√Īos y una obra realizada.

Quino nació como Joaquin Salvador Lavado el 17 de julio de 1932, en Mendoza, esa provincia tan fecunda en artistas gráficos y a la vez tan habituada a empujarlos a trabajar en otras tierras. Quino no fue la excepción, sí su exponente más famoso.

Empez√≥ a estudiar en la Escuela de Bellas Artes provincial con apenas 12 o 13 a√Īos y abandon√≥ a los 17. Sus primeras b√ļsquedas laborales fueron infructuosas. Al final se afinc√≥ en Buenos Aires despu√©s de hacer la colimba y ah√≠ empez√≥ a cambiar su suerte.

Quino publicó su primera página de humor en el semanario Esto Es y eso le abrió las puertas de otros espacios, incluyendo las populares revistas Leoplán, TV Guía y Vea y Lea, entre muchas otras. Su primer salto fue cuando publicó en las fundamentales Rico Tipo y Tía Vicenta, donde ya empezó a perfilarse como un talento particular. De estos espacios surgió la recopilación de su primer libro, Mundo Quino. Pero si en el humor gráfico hay algo parecido a la consagración, le llegó con Mafalda.

Mafalda y la modernización del humor gráfico argentino

Con Mafalda Quino moderniz√≥ el humor gr√°fico argentino, del mismo modo en que Charles Schulz lo hab√≠a hecho un par de a√Īos antes con Peanuts en Estados Unidos. De hecho, la tira norteamericana hab√≠a sido una gran fuente de inspiraci√≥n para el mendocino en sus primeros intentos con el personaje. Eso se nota en los pasajes m√°s tempranos, aunque luego se despega. En uno y otro pa√≠s, ambos imponen la f√≥rmula que fue por varias d√©cadas la estructura protot√≠pica del chiste: tres o cuatro vi√Īetas con remate humor√≠stico, galer√≠a de personajes estable, preponderancia de ni√Īos reflexionando como adultos (o mejor que estos).

En Argentina hay m√ļltiples otros exponentes que derivan de este esquema, como el Batu, de Tute. Y aunque esa es otra historia, en el pa√≠s La ruptura formal lleg√≥ de la mano de Miguel Rep, que desdibuj√≥ la estructura y cambi√≥ el "chiste" por una posible gama de humores. Las alusiones no son casuales. Rep fue amigo personal de Quino, quien lo acompa√Ī√≥ cuando el de P√°gina/12 expuso en el Museo Nacional de Bellas Artes. De Tute dijo que era el m√°s brillante de su generaci√≥n.

Mafalda no fue un √©xito tan inmediato como parece a la distancia. Si se piensa en su origen publicitario (un ardid de una marca de electrodom√©sticos) o en la materialidad de sus primeras publicaciones, dif√≠cilmente alguien pod√≠a pensar que Quino iba a cambiar el humor gr√°fico argentino. Esas tiras inaugurales se publicaban en el Primera Plana rodeadas de los avisos m√°s pintorescos: f√ļnebres, publicidades y hor√≥scopo. La p√°gina que la cobijaba no era la m√°s prestigiosa del peri√≥dico. Pero la ni√Īa y sus padres, primero, la ni√Īa y su grupo de amigos despu√©s, brillante reflejo de la clase media progresista argentina de mediados de los a√Īos '60, ganaron aceptaci√≥n y popularidad.

El gran salto fue en 1965, cuando el personaje apenas ten√≠a un a√Īo. Quino hab√≠a abandonado Primera Plana por diferencias con sus directivos y su colega Brasc√≥ le consigui√≥ espacio en el diario El mundo, por entonces uno de los de m√°s circulaci√≥n. Fue un fen√≥meno imparable. En 1966 sali√≥ su primera recopilaci√≥n en libro, por la Editorial Jorge √Ālvarez, y la tira continu√≥ hasta 1973. Las siguientes recopilaciones vendr√≠an de la mano de Ediciones de la Flor.

La relaci√≥n que Quino mantuvo con la editorial capitaneada entonces por Daniel Divinsky y su coterr√°nea Kuki Miller dice much√≠simo de sus ideas. No s√≥lo sus libros fueron fundamentales para la consolidaci√≥n y crecimiento del sello, sino que los tres forjaron una amistad imbatible. Cuando la pareja debi√≥ exiliarse en Venezuela, Quino sigui√≥ publicando con ellos. Amigos en com√ļn llevaban y tra√≠an el material de un pa√≠s al otro.

Quino podr√≠a haber optado por cualquier otro sello (ofertas nunca le faltaron), por una din√°mica editorial menos engorrosa o que deparara menos "sorpresas" desagradables, pero √©l les fue fiel a toda costa. Ellos le retribuyeron siempre esa amistad. Miller, por ejemplo, destacaba el car√°cter gentil de Quino, a√ļn cuando a veces pod√≠a resultar inescrutable para otros. "Es que como somos mendocinos entre nosotros nos entendemos", sol√≠a repetir c√≥mplice y con una sonrisa. Divinsky hablaba siempre de √©l como "Quinito", con una ternura inenarrable. Si De la Flor fue fundamental para conservar en el imaginario lector la obra de los humoristas gr√°ficos de la d√©cada del '60 en adelante, Quino fue indispensable para que De la Flor misma existiera.

El legado de Quino

Lo curioso de todo el fen√≥meno Mafalda -que se internacionaliz√≥, tuvo series animadas y en el mundo es sin√≥nimo de humor gr√°fico argentino- es que para el propio autor no se trataba de su trabajo m√°s representativo. √Čl sosten√≠a que "apenas" hab√≠a dibujado esa tira durante nueve o diez a√Īos, pero que en cambio hab√≠a hecho p√°ginas y vi√Īetas toda su vida. Era cierto. Adem√°s en esas p√°ginas sueltas, con personajes sin nombre, el mendocino desplegaba sus inquietudes pl√°sticas (el chiste del "Guernica" de Picasso "reordenado" es ejemplar en este sentido) y le permit√≠a ir a fondo con su lectura de las relaciones de poder, de dominaci√≥n y de clase que habitan en la sociedad. Si en Mafalda tiene un peso enorme la coyuntura (esa de "Entonces... lo que me ense√Īaron en la escuela...", al d√≠a siguiente del golpe militar, por ejemplo), en sus p√°ginas hay tiempo para la reflexi√≥n y una po√©tica m√°s elaborada.

Quino dio todo. Si queda alg√ļn consuelo sobre su partida, es que tambi√©n se le retribuy√≥ cuanto se pudo. Recibi√≥ innumerables premios y homenajes y su sola aparici√≥n despertaba aplausos. Umberto Eco observ√≥ en un pr√≥logo a la primera edici√≥n italiana de Mafalda que su obra era fundamental para entender a la Argentina. No le faltaba raz√≥n. Muri√≥ Quino. Por suerte dej√≥ un legado para aprender a dibujarnos.

 

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Cultura
Artículos Relacionados:
Moda
Cine & Televisión
Fotografía