La historia del primer partido mundial (reconocido) del f√ļtbol femenino
Por: The New York Times
Junio 2019
Fotografia: Marcel Binh/Agence France-Presse ‚ÄĒ Getty Images

En este peque√Īo estadio no hay una placa ni nada que conmemore aquel partido de hace tanto tiempo. Varias jugadoras cuentan que ni siquiera sab√≠an que iba a ser tan importante hasta el silbatazo final. Una de las mejores integrantes del equipo no pudo estar: no le dieron oportunidad de faltar a su trabajo.

Fue hasta d√©cadas despu√©s que los oficiales del deporte, que por mucho tiempo ignoraron el f√ļtbol femenino y que permitieron que se prohibiera en lugares como Inglaterra, Francia y Alemania, le dieron una mayor significaci√≥n a ese d√≠a. Como si pudieran adjuntarle valor hist√≥rico para resarcir errores.

El s√°bado 17 de abril de 1971, una noche fr√≠a, Francia derrot√≥ a los Pa√≠ses Bajos 4-0 en el estadio Auguste Damette. Alrededor de mil espectadores pudieron ver a la mediocampista Jocelyne Ratignier anotar un triplete. Algunas de las futbolistas francesas dijeron que fue hasta despu√©s del triunfo que les comentaron que ese partido era para clasificar a un Mundial Femenino no oficial que se disputar√≠a en agosto del mismo a√Īo en M√©xico.

Poco antes de que empezara el siglo XXI, la FIFA decidió reconocer ese partido como el primero oficialmente disputado a nivel internacional por selecciones femeniles. No lo era. Inglaterra y Escocia habían tenido partidos a finales de la década de 1800. En 1920 un equipo francés jugó contra uno inglés; antes las capitanas se dieron un saludo de beso en la mejilla como muestra del espíritu deportivo (y ese fue el momento del partido que muchos medios a nivel mundial destacaron, de acuerdo con Jean Williams, historiadora deportiva).

Ese partido de 1971 es especialmente interesante como episodio originario del Mundial de Francia 2019; un recordatorio destacado de cómo el deporte fue evolucionando en Francia y más allá.

Las integrantes del equipo de hace casi cincuenta a√Īos eran aficionadas; muchas eran estudiantes. Las hac√≠an menos; recuerdan comentarios de que deb√≠an regresar a sus casas y tejer. Hoy en d√≠a, la selecci√≥n est√° formada por profesionales que refinan sus habilidades en una liga local en auge.

Y el reconocimiento de la FIFA a ese partido es como una admisión tácita de las décadas en las que FIFA les falló a la futbolistas. Fue hasta 1991 que hubo un Mundial Femenino oficial y, de hecho, la FIFA vaciló respecto a prestar su marca para ese evento en el que doce equipos se pelearon la copa.

"Es incre√≠ble ver c√≥mo ha cambiado la mentalidad al respecto", dijo Colette Guuyard, de 67 a√Īos y quien fue mediocampista en el equipo de 1971. "Las mujeres ya no tienen por qu√© solo lavar sus calcetas".

Los partidos formalmente organizados entre equipos femeninos en Francia empezaron en Par√≠s en 1917; dos a√Īos despu√©s se form√≥ una liga femenil, de acuerdo con la historiadora Lindsay Sarah Krasnoff, autora del libro sobre el f√ļtbol franc√©s The Making of Les Bleus. En 1941, un a√Īo antes de la invasi√≥n nazi a Francia, el gobierno de Vichy (tachado de colaboracionista con el Tercer Reich) prohibi√≥ el f√ļtbol femenino con el pretexto de que "hab√≠a demasiados riesgos" de que ese deporte hiciera a las mujeres "m√°s masculinas", seg√ļn una investigaci√≥n hecha por el Instituto de Relaciones Internacionales y Estrategias (Iris).

Hacia finales de los a√Īos sesenta empezaron a cambiar las actitudes en torno a las mujeres en el deporte, en medio de levantamientos sociales y la segunda ola feminista. En 1970, la Federaci√≥n de F√ļtbol de Francia reconoci√≥ oficialmente la rama femenil. Ese mismo a√Īo, el equipo local de Reims disput√≥ algunos partidos contra un club italiano en ciudades estadounidenses, dijo Ghislaine Royer-Souef, de 66 a√Īos y quien fue portera y defensa central de la selecci√≥n de 1971.

Al partido contra los Pa√≠ses Bajos no pudo asistir una de las mejores jugadoras de la selecci√≥n, la volante Michele Golf, porque les dijo a sus compa√Īeras que el supermercado en el que trabajaba no la hab√≠a dejado cambiar sus turnos.

"√Čramos de nivel amateur, no profesional", dijo Royer-Souef. "Ella ten√≠a que trabajar para poder comer; no se iba a quedar sin trabajo al faltar solo por un partido de f√ļtbol".

Wolf tampoco pudo ir a la Copa Mundial no oficial de agosto en México, que jugaron cuatro selecciones europeas y dos latinoamericanas (México y Argentina). Todos los costos de viajes para varios de los equipos fueron pagados por la empresa Martini & Rossi, que ayudó a organizar el torneo, marcado por claros ejemplos de misoginia.

Un texto de United Press International sobre la copa fue publicado en The New York Times el 27 de junio de 1971 con el encabezado: "El f√ļtbol se pone sexi al sur de la frontera". El texto de UPI dec√≠a que el travesa√Īo iba a estar pintado de rosa con blanco y que las futbolistas tal vez usar√≠an pantaloncillos "tan cortos como sea posible".

Una fotografía del evento parece mostrar una portería que sí tenía tonos rosados, aunque lo demás reportado por UPI -como que habría estaciones de belleza para las jugadoras- no sucedió.

Dinamarca fue la selección campeona de 1971 al ganarle a México 3-0 en una final en la que se cree que hubo más de 90.000 espectadores en el Estadio Azteca, en Ciudad de México. Francia quedó en quinto lugar después de derrotar 3-2 a Inglaterra. Royer-Souef anotó el gol decisivo.

Las futbolistas entonces cantaron La Marsellesa, el himno, pero Guyard, la mediocampista, dijo que nunca se sintió como si estuvieran realmente representando a su país de la misma manera en la que la nación ha acogido a la selección actual.

A diferencia de ahora, en ese entonces la cobertura de la selecci√≥n femenina fue parca. "Nadie sab√≠a que las mujeres francesas est√°bamos jugando en M√©xico", dijo Guyard. "Y, entonces, ¬Ņc√≥mo nos √≠bamos a sentir?".

Ratignier, ahora de 65 a√Īos y quien anot√≥ el triplete en el partido de clasificaci√≥n contra los Pa√≠ses Bajos, coment√≥ que tiene sentimientos encontrados respecto a c√≥mo ha avanzado el f√ļtbol femenil en Francia y en otros lugares. Explic√≥ que ella se siente "muy afortunada" de haber disputado a sus 17 a√Īos una Copa Mundial, por m√°s que no hubiera sido oficial. A√Īadi√≥ que, aunque han ido cambiando las cosas para bien, eso ha sucedido muy lentamente y "sigue sin ser suficiente".

"Nosotras jugamos en 1971 y tuvieron que pasar veinte a√Īos m√°s para el primer Mundial Femenino oficial", dijo Ratignier. "Me da gusto la evoluci√≥n. Solo no s√© c√≥mo sentirme de que est√© tardando tanto".

 

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