Carlos Ghosn: la caída del "dios de los autos" que pasó de ser una celebridad a un "traidor" en Japón
Por: BBC Mundo
Enero 2020
Fotografia: JOEL SAGET-Getty Images

Aquella tarde de noviembre de 2018, cuando Carlos Ghosn aterrizó en un avión privado en el aeropuerto de Haneda en Tokio, Japón, el empresario estaba en la cima del poder.

No solo era el presidente de Nissan, sino también el responsable de haber salvado de una posible bancarrota al gigante japonés.

Tambi√©n era director ejecutivo del fabricante franc√©s de autom√≥viles Renault, y el impulsor de una alianza global entre ambos. Y junto con el m√°s peque√Īo Mitsubishi, formaron un imperio que vend√≠a m√°s de 10 millones de autom√≥viles al a√Īo.

Estaba acostumbrado a dividir su tiempo entre París y Tokio, controlando periódicamente las operaciones del grupo en América del Norte.

Nacido en Brasil, criado en Líbano y educado en Francia, tenía vínculos estrechos con los tres países y contaba con lujosas propiedades tanto en Río de Janeiro como en París, Beirut y Tokio.

Ese día de noviembre llegaba a la capital japonesa desde Beirut. Cuando su elegante avión pasó por la pista de aterrizaje del aeropuerto, fue fácil identificarlo debido al gran estampado cerca de una de las turbinas que decía "N155AN".

Pero Ghosn no sabía lo que le esperaba dentro de la terminal.

El arresto

Al llegar, √©l dice que fue recogido por un autom√≥vil y llevado al control de pasaportes, donde le informaron de que hab√≠a un problema con su visa. Fue escoltado a una peque√Īa sala lateral y all√≠ fue arrestado, acusado de graves delitos financieros.

Y unas pocas horas después, fue encerrado en una celda.

No fue el √ļnico arrestado: Greg Kelly, uno de sus confidentes m√°s cercanos, fue detenido tras aterrizar en un aeropuerto japon√©s proveniente de Estados Unidos, luego de haber sido convocado a lo que √©l pensaba que era una reuni√≥n urgente.

El estadounidense de 63 a√Īos era un "director representativo" de la compa√Ī√≠a, y fue acusado oficialmente de llevar a cabo los deseos de la junta directiva; en pocas palabras, √©l era el responsable de hacer cumplir los deseos de Ghosn.

Por razones de salud, Kelly hab√≠a planeado participar en la reuni√≥n por videollamada. Pero seg√ļn su esposa, la compa√Ī√≠a insisti√≥ en que asistiera en persona y contrat√≥ un avi√≥n privado para su viaje.

Ambos fueron llevados al centro de detenci√≥n de Kosuge, en el noreste de Tokio. Fue aqu√≠, en una peque√Īa celda, donde Ghosn permanecer√≠a durante los siguientes cuatro meses. Estaba sujeto a interrogatorios diarios, ya que los fiscales quer√≠an sacarle una confesi√≥n.

Kelly, que padece de problemas en la columna, fue puesto en libertad bajo fianza un mes después, pero no antes de que su esposa Dee publicara un video desde EE.UU. en el que se quejaba del tratamiento que recibía su marido por parte de las autoridades japonesas.

El hombre sigue en Japón a la espera de juicio y es, en muchos sentidos, el personaje olvidado de todo el asunto.

En marzo de 2019, Ghosn fue liberado brevemente, luego de haber pagado una fianza de US$9 millones. Pero poco después fue arrestado otra vez por nuevos cargos antes de que finalmente le permitieran salir de la cárcel a finales de abril, tras pagar otra fianza de US$4,5 millones.

No obstante, sus movimientos estaban severamente restringidos. Le prohibieron ver o comunicarse con su esposa y, en la víspera de Navidad, cuando se le permitió hablar con ella por internet, un privilegio muy raro aprobado por el tribunal, un abogado estuvo presente, escuchándolo todo.

El bi√≥grafo de Ghosn, Philippe Ries, pas√≥ varias semanas en Tokio el a√Īo pasado y se reun√≠a con √©l a diario.

Ries ha estado hablando con él desde que se fugó y piensa que la forma en que su esposa fue tratada fue un factor clave en su decisión de darse a la fuga.

Carole Ghosn, su segunda esposa, fue la mayor defensora del expresidente de Nissan. Al principio de su encarcelamiento, le escribió una conmovedora carta a la oficina japonesa de Human Rights Watch, en la que criticó el sistema legal japonés llamándolo "draconiano".

Dijo que le permitía a los fiscales "interrogarlo, intimidarlo, darle sermones y reprenderlo" a diario, sin la presencia de un abogado.

Carole Ghosn le dijo a la BBC que, mientras arrestaban a su esposo, cuando la policía allanó su casa mientras dormían, una agente la siguió a través de su departamento, e incluso la vigiló mientras se duchaba.

"Creo que querían intimidarnos y humillarnos", dijo.

Fue interrogada más tarde por las autoridades, aparentemente como parte de la investigación sobre su esposo. No fue acusada en ese momento, pero abandonó el país poco después.

En diciembre, las autoridades japonesas entrevistaron también a su hijo Anthony y a una de sus hijas en Nueva York.

"Fueron tras su familia, y él es un hombre de familia", explica Philippe Ries. "Su familia es muy importante para él".

"Estoy seguro de que eso jugó un papel importante en su decisión de intentar fugarse".

Durante el tiempo que pas√≥ su esposo en la c√°rcel, Carole Ghosn hizo un llamado a l√≠deres mundiales, incluidos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente franc√©s Emmanuel Macron y el brasile√Īo Jair Bolsonaro para que intervinieran en nombre de su esposo.

La huída

Todavía faltan detalles sobre la fuga de Ghosn, pero sin duda fue audaz, arriesgada y bien planificada.

No hubo nada disimulado sobre la salida de su casa en Tokio. Cerca de la hora del almuerzo del 29 de diciembre, Ghosn simplemente abandonó del edificio.

Como el pa√≠s se estaba preparando para el receso de A√Īo Nuevo, es posible que las medidas de seguridad fueran m√°s ligeras de lo habitual.

Seg√ļn informaron medios japoneses, im√°genes de CCTV muestran que fue a un hotel cercano, donde se encontr√≥ con dos hombres. Se cree que eran Michael Taylor, un exmiembro de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos, quien ahora es un contratista de seguridad privada, y su socio liban√©s George-Antoine Zayek.

También se cree que los tres tomaron un tren bala en Tokio con destino a Osaka, en un viaje de dos horas y media.

La aventura era muy arriesgada. Ghosn era una figura muy conocida y f√°cilmente reconocible, por lo que para reducir las posibilidades de ser reconocido, llev√≥ un sombrero y se cubri√≥ el rostro con una mascarilla quir√ļrgica.

Al llegar a Osaka, los tres hombres se fueron a otro hotel.

Unas horas m√°s tarde, seg√ļn la emisora ‚Äč‚ÄčNHK, dos de ellos se fueron al aeropuerto, pero no hab√≠a se√Īales de Ghosn. Se cree que estaba oculto en una de las dos grandes maletas negras que llevaban con ellos, que parec√≠an cajas.

Ghosn se ir√≠a de Jap√≥n tal y como hab√≠a llegado hac√≠a m√°s de un a√Īo: a bordo de un avi√≥n privado. Pero si lleg√≥ como un emperador de la industria automotriz, se fue como fugitivo, escondido en una caja.

Esa, al menos, es la historia que ha circulado.

Pero en una larga entrevista en Beirut con el periodista John Simpson de la BBC, Ghosn se negó a confirmar cualquier detalle de su fuga, más allá del hecho de que había salido por la puerta principal de su hogar en la capital japonesa.

Cuando se le preguntó cómo había sido estar escondido en una caja, se echó a reír, antes de negar que tal hecho había sucedido.

"No s√© de qu√© est√°s hablando. Probablemente la √ļltima vez que estuve en una caja, era un ni√Īo, ya sabes, jugando.

"No recuerdo nada de esto, así que no puedo comentarlo".

Pero se ha informado que cerca de las 11pm del domingo 29 de diciembre, el avi√≥n que transportaba a Ghosn y a sus compa√Īeros despeg√≥ de Jap√≥n con destino a Turqu√≠a.

En Estambul cambiaron de avión. Lo hicieron discretamente: Ghosn nunca entró al país de manera oficial. Poco después, partieron a Beirut en una segunda aeronave.

Todo esto, aparentemente, se hizo sin el consentimiento de la compa√Ī√≠a que operaba los vuelos, MNG Jet, que dice que arrend√≥ dos aviones por separado a dos clientes diferentes, y que el nombre de Ghosn no se mencionaba en ning√ļn documento oficial.

La empresa inició una investigación interna y presentó una denuncia ante las autoridades turcas por el uso ilegal de sus servicios.

Los funcionarios turcos detuvieron a siete personas, incluidos cuatro pilotos de MNG Jet, aunque no está claro si ellos sabían algo.

Pese a todo, Ghosn entró a Líbano de manera legal, usando un pasaporte francés y un documento de identidad libanés.

Sean cuales sean las consecuencias, el escape fue un √©xito. Carlos Ghosn estaba en L√≠bano, celebrando el A√Īo Nuevo con su esposa y prepar√°ndose para clamar su inocencia al mundo.

¬ŅQu√© sali√≥ mal?

En su mejor momento, Ghosn era un titán de la industria automovilística, el creador de uno de los fabricantes de automóviles más poderosos del mundo.

En Francia, le llamaban el "asesino de costos", el despiadado ejecutivo que dio la vuelta a la debilitada Renault de fines de los 90. En Japón, era un extranjero que había sido lanzado en paracaídas para rescatar a Nissan del borde de la bancarrota, y en el proceso se convirtió en una celebridad nacional.

En ambos casos, se pasó por encima los intereses establecidos, cerrando fábricas y eliminando puestos de trabajo a corto plazo, pero pavimentando el camino para el crecimiento futuro y la rentabilidad.

Las dos compa√Ī√≠as se vincularon bajo una alianza estrat√©gica forjada en 1999, a la que se uni√≥ en 2016 la peque√Īa empresa japonesa Mitsubishi. En 2017, el grupo produc√≠a colectivamente m√°s de 10 millones de veh√≠culos al a√Īo.

Ghosn, como director ejecutivo de Renault y presidente de las dos firmas japonesas, siguió siendo la pieza clave de todo el proyecto. Pero se estaban gestando problemas.

La colmena ya se había agitado en las oficinas centrales de Nissan por las decisiones tomadas en París.

El gobierno francés es accionista de Renault, y en 2005 logró duplicar sus derechos de voto en la empresa, aumentando su influencia sobre las decisiones en la sala de juntas. Para Nissan, esto importó mucho porque Renault no solo es su socio, sino también su mayor accionista individual.

En pocas palabras, esto significaba que las decisiones políticas tomadas en Francia podrían tener un impacto significativo en Nissan.

En 2018, el gobierno franc√©s ya estaba haciendo sentir su influencia. A Ghosn le renovaron el mandato otros cuatro a√Īos como presidente y director ejecutivo de Renault. Pero estaba bajo una intensa presi√≥n de Par√≠s para que la alianza fuera "irreversible".

Plane√≥, seg√ļn √©l mismo confirm√≥ en una rueda de prensa en Beirut a principios de enero, crear una nueva estructura para el negocio; habr√≠a una √ļnica sociedad, pero las dos marcas continuar√≠an funcionando por separado.

Ghosn también quería traer al fabricante de automóviles italiano-estadounidense Fiat Chrysler a la Alianza y convertirlo en un fabricante global.

Pero en Japón todo eso fue recibido con profundas sospechas.

Hay analistas que dicen que los jefes de Nissan, como el presidente ejecutivo Hiroto Saikawa, ya se sentían vulnerables. Los vínculos más fuertes con Renault, pensaron, socavarían su propia autoridad y su autonomía, despojado a Nissan de su identidad japonesa.

Ghosn cree que estas preocupaciones eran compartidas por miembros del gobierno japonés que luego se involucraron en maniobras contra él.

¬ŅUna conspiraci√≥n?

Ghosn y sus abogados dicen que su arresto fue resultado directo de un complot que involucra a altos ejecutivos de Nissan y a miembros del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, y que tenía como objetivo destituirlo como líder de la Alianza y evitar que forjara vínculos más fuertes entre Renault y Nissan.

Al principio, le acusaron de infringir la ley japonesa por subregistro de salario durante cuatro a√Īos, una suma que asciende a US$44 millones. Esta alegaci√≥n fue despu√©s extendida a m√°s de US$80 millones en m√°s de ocho a√Īos.

√Čl dice que nunca recibi√≥ el dinero -salario diferido que cobrar√≠a tras su jubilaci√≥n- y que eso deb√≠a haber sido aprobado por la junta de Nissan, lo cual nuca ocurri√≥.

El problema atrajo la atención de reguladores del mercado estadounidense.

En septiembre de 2019, la Comisión de Bolsa y Valores llegó a un acuerdo con Ghosn, Kelly y Nissan por las acusaciones. Se pagaron multas, en el caso de Ghosn, US$1 millón, pero no se admitió que hubiera actuado mal.

En los meses que siguieron, hubo otras acusaciones de "abuso de confianza". Ghosn fue acusado de abusar de su posición para obtener ganancias personales.

Tambi√©n fue acusado despu√©s de desviar fondos y retenerlos para uso personal. Carole Ghosn fue interrogada sobre si los fondos desviados fueron utilizados por una compa√Ī√≠a que ella gestionaba para comprar un yate de lujo.

Ghosn insiste en que todas las transacciones fueron infladas y en que es inocente de todos los cargos.

En su rueda de prensa en Beirut, critic√≥ al sistema judicial japon√©s, del cual dijo que"viola los principios b√°sicos de la humanidad". Conden√≥ a las "personas vengativas y vergonzosas" que, seg√ļn √©l, hab√≠an conspirado contra √©l.

También prometió publicar documentos internos de Nissan que dice que le ayudarían a probar su caso.

La empresa insiste en que "descubrió numerosos actos de mala conducta de Ghosn a través de una interna, sólida y exhaustiva investigación".

Tambi√©n dice que encontr√≥ "pruebas irrefutables de varios actos de mala conducta por parte de Ghosn, incluida la declaraci√≥n err√≥nea de su compensaci√≥n y la apropiaci√≥n indebida de activos de la compa√Ī√≠a para beneficio personal".

Las acusaciones a√ļn no han sido aprobadas en los tribunales. Pero, seg√ļn los partidarios de Ghosn, dan amplios argumentos a los ejecutivos empe√Īados en derribarlo.

En su conferencia de prensa, Ghosn implicó a varias figuras de alto rango dentro de Nissan, a quienes acusó de conspirar contra él, entre ellos Hiroto Saikawa, el director ejecutivo en el momento de su arresto, y su antiguo protegido.

Sin embargo, Ghosn se negó a decir quiénes del gobierno habían sido parte de la "conspiración", citando la sensibilidad de las relaciones entre Líbano y Japón como resultado de su fuga.

En entrevista con la BBC, dijo: "Personalmente, no creo que haya estado involucrado el nivel superior ... No creo que [el primer ministro] Shinzo Abe haya estado involucrado".

En respuesta, Saikawa les dijo a los periodistas que estaba "algo decepcionado" por las acusaciones de Ghosn.

"Era mi jefe de confianza y fuimos traicionados por él una primera vez", dijo.

"Y esta vez siento que he sido traicionado por él una segunda vez".

El hombre de negocios

"Dijeron que soy un dictador frío y codicioso", contó Ghosn furioso, mientras describía su trato a manos de la prensa en Japón y en otros lugares.

Desde su arresto, ha sido criticado por su lujoso estilo de vida: sus casas de lujo financiadas por Nissan, o la lujosa fiesta que organiz√≥ para su esposa en el Palacio de Versalles por su cumplea√Īos 50.

Ciertamente, a Ghosn no le faltan críticos. Pero otros se han unido en su defensa.

El rápido ascenso de Ghosn en el mundo de los negocios en Michelin, Renault y Nissan le ganó ejércitos de admiradores. Fue visto como el arquetipo del "hombre de Davos", el tipo de ejecutivo alfa del jet set al que le gustaba codearse con los líderes mundiales.

Pero seg√ļn su bi√≥grafo, Philippe Ries, las apariencias pueden ser enga√Īosas.

"Siempre fue alguien de afuera", dice Ries. "Nunca cultivó las conexiones políticas. Fue invitado a docenas de viajes presidenciales al extranjero. Nunca participó en uno sola. Ni uno. Se negó a jugar a ese juego y, por supuesto, lo odiaron por ello".

Ries conoc√≠a bien a Ghosn. Trabaj√≥ junto a √©l en Jap√≥n a principios de los 2000. Describe a un hombre amable y cort√©s cuya compa√Ī√≠a parece haber disfrutado.

"Escuché todas esas cosas sobre cómo se había convertido en un dictador codicioso, y me dije que tal vez su ego lo había vencido y se había convertido en una persona completamente diferente".

No era el caso.

"Las circunstancias hab√≠an cambiado", dice Ries. "Pero era exactamente el mismo hombre, 15 a√Īos mayor".

La imagen de Ghosn como un líder autocrático, cuyos subordinados le tenían demasiado miedo para informar sobre cualquier presunta irregularidad, también ha sido cuestionada por antiguos socios.

Yo mismo tengo sentimientos encontrados sobre Ghosn, a quien he entrevistado en muchas ocasiones.

En grandes eventos, como los espect√°culos de motor, me acostumbr√© a ver c√≥mo sus subordinados parec√≠an m√°s bien intimidados por su presencia. Deb√≠an hacerse acuerdos y mantenerse r√≠gidos. Los cambios de √ļltima hora estaban mal vistos.

A menudo lo acompa√Īaba un gran s√©quito. Las entrevistas siempre eran profesionales, a veces ins√≠pidas, pero ocasionalmente soltaba una peque√Īa bomba, que sab√≠a que crear√≠a titulares instant√°neos. Y despu√©s, a la pr√≥xima reuni√≥n.

La mayoría de las veces, sin dudo se ajustaba a la imagen del imperioso CEO.

Sin embargo, cuando me reun√≠ con √©l en Londres sin mucha anticipaci√≥n apareci√≥ sin el s√©quito. Era abierto, amigable y feliz de conversar libremente. Solo se protegi√≥ una vez que se encendieron las c√°maras. En esos momentos, el ejecutivo alfa parec√≠a m√°s un papel a desempe√Īar.

Pero, como mostró en su reciente conferencia de prensa en Beirut, es un papel que parece disfrutar.

¬ŅY ahora qu√©?

Japón ha obtenido una solicitud internacional para el arresto de Ghosn a través de la Interpol y ha ejercido presión diplomática sobre Líbano. Pero no existe un tratado de extradición entre los dos países.

Tambi√©n hay otros factores a considerar. John Simpson, de la BBC, se√Īala que "dado el gran orgullo y simpat√≠a que despierta entre la gente en el L√≠bano, las posibilidades de que el gobierno acuerde extraditarlo a Jap√≥n son muy peque√Īas".

Una posibilidad, seg√ļn fuentes legales, es que pueda ser juzgado en Francia.

Lo que hace que este escenario sea m√°s plausible es que Ghosn ya est√° siendo investigado por las autoridades francesas. La polic√≠a registr√≥ su casa cerca de Par√≠s el a√Īo pasado, mientras buscaban evidencia de posibles irregularidades financieras.

Mientras tanto, una parte sustancial de su legado parece estar evapor√°ndose.

Renault y Nissan han visto caer sus ganancias desde su partida. Se han eliminado decenas de miles de millones de d√≥lares del valor de mercado de ambas compa√Ī√≠as, con intensas batallas en las sala de juntas.

La Alianza sigue cojeando.

Pero Ghosn no ha perdido la esperanza de cambiar su fortuna.

"Estoy acostumbrado a las misiones imposibles", le dijo a los periodistas. "No considero que esté en una situación en la que no puedo hacer nada. Quiero limpiar mi nombre".

Una cosa que no planea hacer es desaparecer en la oscuridad. Cuando John Simpson le preguntó si tenía planes de retirarse, fue contundente.

"¡Oh, que va!", dijo él. "Hay muchos desafíos por delante. ¡No es hora de jubilarse!"

 

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