Uno de cada 10 latinoamericanos vive en pobreza extrema, el máximo en una década
Por: El País
Enero 2019
Fotografia: Reuters

Cuando se recorre el sector oriente de Santiago de Chile, lleno de altos y modernos edificios de hasta 300 metros en un barrio conocido como Sanhattan -en un gui√Īo a Manhattan-, parece dif√≠cil de entender que en el mismo pa√≠s haya un 8% de la poblaci√≥n que reside en una vivienda sin agua potable o un inodoro. La tendencia ha ido en aumento en los √ļltimos cinco a√Īos y hoy son m√°s de 1,4 millones de chilenos los que subsisten en estas condiciones. La precarizaci√≥n de algunos de los servicios b√°sicos est√° ligada directamente a la pobreza extrema, que seg√ļn el informe Panorama Social 2018 de la Comisi√≥n Econ√≥mica para Am√©rica Latina y el Caribe (Cepal), presentado este martes en Santiago, ha alcanzado sus m√°s altos √≠ndices de la √ļltima d√©cada en la regi√≥n. Aunque la tasa general de pobreza medida por ingreso se ha mantenido estable, ligeramente por encima del 30%, y la desigualdad por ingresos se ha reducido considerablemente desde 2000, uno de cada 10 latinoamericanos vive actualmente en pobreza extrema (10,2%), la cifra m√°s alta en una d√©cada.

En 2002 hab√≠a 57 millones de personas en situaci√≥n de carest√≠a extrema en Am√©rica Latina, cifra que creci√≥ hasta los 62 millones en 2017 y que ha vuelto a aumentar en un mill√≥n m√°s, hasta alcanzar los 63 millones de latinoamericanos en 2018, seg√ļn la proyecci√≥n de la Cepal. "Aun cuando la regi√≥n logr√≥ importantes avances entre la d√©cada pasada y mediados de la presente, desde 2015 se han registrado retrocesos, particularmente en materia de pobreza extrema", ha alertado Alicia B√°rcena, responsable del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo econ√≥mico en la regi√≥n, al tiempo que hac√≠a un llamamiento a impulsar pol√≠ticas p√ļblicas complementarias de protecci√≥n social e inclusi√≥n laboral y redistributivas en materia de ingresos.

Sin datos de Venezuela

El aumento de la pobreza extrema de América Latina se explica, en buena medida por la mala evolución de Brasil, por mucho el país más poblado de la región, que en entre 2015 y 2017 vio cómo este problema pasó de afectar del 4% al 5,5% de su población. "Si bien en muchos países hubo reducciones o estancamiento de la pobreza extrema [Paraguay, Colombia, Costa Rica, Panamá, Chile o Ecuador], al momento de analizar la situación conjunta de la región, impacta lo que sucede en países con mucha población, como Brasil", ha explicado este martes en Santiago de Chile el oficial a cargo de la división estadísticas de la Cepal, Xavier Mancero.

El informe, que incide en la discrepancia entre los datos nacionales y los del propio organismo -que fija sus propios criterios para unificar la informaci√≥n-, una constante en todos los pa√≠ses de la regi√≥n, no pudo siquiera analizar las cifras de Venezuela, una de las econom√≠as que peor evoluci√≥n ha registrado en los √ļltimos a√Īos: "Desde 2015 no tenemos datos de ese pa√≠s", ha indicado B√°rcena. La nula credibilidad de los datos que aporta el Gobierno de Nicol√°s Maduro hace imposible que el brazo de Naciones Unidas pueda ofrecer una cifra certera mediante el filtro estad√≠stico que aplican a todas las naciones latinoamericanas y caribe√Īas.

La tasa de pobreza general por ingreso, por su parte, se mantuvo en 2017 en el 30,2% (184 millones de personas) en toda Latinoam√©rica, una tasa id√©ntica a la registrada un a√Īo antes.

Mejoras en desigualdad

Mejores noticias vienen por el lado de la desigualdad de ingresos, uno de los grandes talones de Aquiles de Am√©rica Latina y el Caribe, la regi√≥n m√°s dispar del mundo, que acoge a algunas de las mayores fortunas del planeta y tambi√©n a millones de personas en condiciones de fragilidad extrema. La inequidad de ingresos entre los hogares y las personas se ha reducido "apreciablemente" en la regi√≥n desde principios de la d√©cada de 2000: el promedio simple de los √≠ndices de Gini -el indicador m√°s utilizado globalmente-¬†de los 18 pa√≠ses de Am√©rica Latina analizados baj√≥ de 0,543 en 2002 a 0,466 el a√Īo pasado. Sin embargo, el ritmo de reducci√≥n se ralentiz√≥ en los a√Īos recientes: mientras que entre 2002 y 2008 la disminuci√≥n anual media de la desigualdad fue del 1,3%, entre 2008 y 2014 el ritmo baj√≥ hasta el 0,8% y entre 2014 y 2017, hasta el 0,3%.

Colombia, El Salvador y Paraguay mostraron grandes reducciones de su desigualdad por ingresos en el periodo total analizado, mientras que otros, como Honduras y Rep√ļblica Dominicana sufrieron deterioros. Pese a esta mejora, la todav√≠a abrupta diferencia de ingresos entre latinoamericanos sigue "trabando el desarrollo" y permanecen como una "barrera" para la erradicaci√≥n de la pobreza, la ampliaci√≥n de la ciudadan√≠a y la propia gobernabilidad democr√°tica. "Nos queda una gran brecha por cerrar respecto a los pa√≠ses desarrollados", ha subrayado la secretaria ejecutiva de la Cepal.

Los indicadores, destacan los técnicos del organismo de la ONU, "confirman un panorama con interrogantes para una región que enfrenta desafíos de gran magnitud para la inclusión social y laboral de su población y en la que persisten profundas desigualdades, especialmente ante el actual contexto económico [con un crecimiento que tiende al debilitamiento tanto en el bloque desarrollado como en el emergente] y las transformaciones en curso en el mundo del trabajo". Vienen curvas y América Latina tiene que prepararse para un escenario marcado por la incertidumbre.

El salario del 40% de trabajadores, por debajo del mínimo legal

El trabajo sigue siendo el camino m√°s r√°pido para salir de la carest√≠a, pero los mercados laborales de los diferentes pa√≠ses de la regi√≥n siguen caracteriz√°ndose por una oferta de empleos insuficiente y por brechas "significativas" en la calidad de esos empleos, en el acceso a la protecci√≥n social y en los ingresos laborales, "que en una alta proporci√≥n son inferiores a los salarios m√≠nimos legales [un abrumador 40% del total de trabajadores latinoamericanos, sobre todo j√≥venes, mayores y mujeres, seg√ļn los √ļltimos registros] y a lo requerido para superar la pobreza y lograr niveles adecuados de bienestar, a ra√≠z de lo cual una proporci√≥n importante de ocupados trabajan largas jornadas". Otra se√Īal de la disfuncionalidad de los mercados de trabajo de la regi√≥n: uno de cada cinco trabajadores latinoamericanos recibe ingresos laborales inferiores a la l√≠nea de la pobreza de su pa√≠s, cifra que se dispara hasta el 35% en el caso de la poblaci√≥n rural. Todo, a pesar de completar largas jornadas diarias, en muchas ocasiones por encima de lo pautado por ley.

La lacra de la informalidad sigue siendo, a√Īo tras a√Īo, marca de la casa de los mercados laborales latinoamericanos y caribe√Īos. ¬ŅQu√© consecuencias tiene para los trabajadores estar fuera de los canales formales de contrataci√≥n? La Cepal es clara: falta de acceso a cobertura de la seguridad social en salud y pensiones, a jornadas de trabajo definidas -incluidos descanso semanal y vacaciones anuales remuneradas-, a seguros por desempleo, accidentes y enfermedades laborales, as√≠ como a la protecci√≥n de la maternidad y de la paternidad. Se llevan, por tanto, la peor parte. Y la evoluci√≥n futura no parece augurar un cambio de tendencia a favor de la formalizaci√≥n de sus puestos de trabajo: "Las transformaciones en el mundo del trabajo asociadas a la revoluci√≥n tecnol√≥gica pueden aumentar a√ļn m√°s la proporci√≥n de ocupados en esta situaci√≥n", sentencia el estudio en referencia impl√≠cita a plataformas digitales que han favorecido el trabajo por cuenta propia.

Evolución positiva del gasto social

A pesar de un frenazo en el √ļltimo a√Īo analizado, 2016, el gasto social mantuvo su tendencia al alza, al pasar en algo menos de dos d√©cadas del 8,5% del PIB a 11,2%. En t√©rminos per c√°pita, esta partida pr√°cticamente se duplic√≥ entre 2002 y 2016, hasta rozar los 900 d√≥lares. "Hay que reconocer que los pa√≠ses han hecho avances muy importantes para incrementar el gasto social", ha apreciado la jefa de la Cepal. Protecci√≥n social, educaci√≥n y salud se mantienen como los tres principales destinos de este tipo de gasto. Por pa√≠ses, Chile y Uruguay son los pa√≠ses que disponen de m√°s recursos por persona para pol√≠ticas sociales (2.387 y 2.251 d√≥lares, respectivamente), seguidos por Brasil (1.631), Argentina (1.469) y Costa Rica (1.176). En el lado contrario, la regi√≥n centroamericana y Bolivia quedan muy rezagadas: El Salvador y la citada naci√≥n andina alcanzan un promedio anual de 310 d√≥lares y Guatemala, Nicaragua y Honduras quedan por debajo de los 220 d√≥lares.

A pesar del "importante avance" de la región en el capítulo de gasto social, los técnicos del organismo supranacional inciden en los "grandes desafíos de financiamiento de las políticas sociales", en especial en los países que registran las mayores tasas de pobreza. Además, acotan, "los niveles de gasto siguen siendo muy inferiores a los existentes en países desarrollados". "Frente a un contexto económico débil", ha concluido Bárcena, "es imperativo desarrollar simultáneamente políticas de inclusión social y laboral. La política social no puede dejar a nadie atrás".

 

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