El Gobierno aplica paliativos, pero urge un plan económico estructural
Por: Los Tiempos
Mayo 2020
Fotografia: Daniel James / Los Tiempos

"Paliativos", "reactivos", "políticas coyunturales", "medidas barbijo" y términos similares son los utilizados por tres economistas consultados por este medio acerca de las medidas económicas aplicadas por el Gobierno en este tiempo de cuarentena en la intención de contener la pandemia del coronavirus.

Y es que, ante la necesidad de preservar la salud de la población, el Gobierno dispuso la cuarentena poniendo en riesgo 5,4 millones de empleos y paralizando al 80 por ciento de empresas en todo el país.

¿Cómo recuperarse de la debacle económica que esta pausa puede ocasionar? La respuesta del Gobierno ha sido, hasta ahora, aplicar tres tipos de bonos (Familia, de 500 bolivianos; Canasta Familiar, de 400, y Universal, de 500). Y para las empresas, ofreció dos tipos de créditos: uno, para pagar sueldos a sus trabajadores por estos dos meses y el otro para reactivarse. Pero hasta la fecha, no hay un plan estructural para la recuperación de la economía.

Esta situación ocurre mientras tres organismos internacionales proyectan una fuerte contracción de la economía boliviana: el Banco Mundial (BM) en 3,4 por ciento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2,9 por ciento y la Comisión Económica para América Latina (Cepal) en 3 por ciento. Los tres anticipan que esto traerá grandes costos al empleo en Bolivia.

Los economistas Bruno Rojas, Gonzalo Chávez y Gary Rodríguez coinciden en que las medidas aplicadas hasta ahora por el Gobierno fueron las correctas considerando la emergencia sanitaria y suponiendo que se trata sólo de una primera medida. Los tres expertos también coinciden en la necesidad de dar el siguiente paso: aplicar con urgencia un programa estructural para la recuperación de la economía boliviana.

Ni los bonos ni los créditos son una solución a largo plazo. Bruno Rojas, del Centro de Estudios del Desarrollo Laboral y Agropecuario (Cedla), observa que 400 o 500 bolivianos, si bien son una ayuda, no suplen dos meses de sueldo, ni siquiera llegan a un salario mínimo nacional. Ello es una tragedia considerando que el 70 por ciento de la población vive de lo que gana en el día.

Los créditos también decepcionaron: las empresas esperaban mayor capital, con mayores facilidades y a menor tasa de interés, especialmente los microempresarios, que se vieron sorprendidos con el 11,5 por ciento, cuando ellos esperaban créditos del 4 por ciento. El economista Gary Rodríguez observa que en otros países les dieron hasta cero por ciento de interés.

El pasado 1 de Mayo, el Gobierno de Jeanine Áñez prometió 600 mil empleos (entre directos e indirectos, lo que implica que el número de contrataciones reales será mucho menor), en salud, construyendo obras inconclusas, aceras, adoquinado, alcantarillados o mantenimiento de canales, entre otras.

Para Rojas, es la primera vez que se ofrecen proyecto así en un 1 de Mayo, y, por supuesto, no es lo esperado por la población que teme por su empleo. Para el economista Gonzalo Chávez, la política económica del Gobierno sigue a puntillas el manual clásico del pensamiento keynesiano: sustentar la demanda agregada interna a través de bonos e impulsar la inversión pública para crear empleos de emergencia.

"Los programas de empleo ofrecidos son una réplica del Fondo Social de Emergencia, del Plane y otros proyectos de este tipo adoptados por Gobiernos de los años 80 y 90. Este tipo de acciones, en momentos de crisis, es lo más recomendable", dice.

"La inversión en infraestructura pública de salud para reactivar demanda interna y crear empleo es una muy buena idea si esto es el comienzo de un programa más sofisticado y amplio que vaya más allá de la emergencia", agrega el experto en artículo publicado por Los Tiempos.

Entonces, ¿cuál debe ser el siguiente paso? El problema, observa Rojas, es que se trata de un Gobierno transitorio que mucho tampoco podrá hacer, además de haber heredado una economía que ya iba en recesión y una promesa incumplida de industrialización por parte del MAS.

¿Con qué recursos? "Hasta ahora, el Estado hace un tremendo esfuerzo en buscar recursos. Habla de litio, hidrocarburos y agropecuaria. Hay un agotamiento de los recursos, se tienen que buscar urgentemente las alternativas", dice Rojas.

Por ahora, "lo más urgente es ir normalizando la actividad económica para que las empresas no quiebren. Una empresa por definición tiene que generar ingresos para pagar sueldos, deudas, y sólo se puede pagar si hay estabilidad", comenta Rodríguez.

"También debemos abordar la forma de financiar, de manera no inflacionaria, los bonos y la inversión pública y aquí los desafíos son más complejos. En Bolivia, cualquiera que sea el gobierno que surja en 2021, heredará deudas y muchas restricciones macroeconómicas", comenta Gonzalo Chávez.

 

El gran problema es que éste es un Gobierno de transición y no podrá ejecutar grandes programas

 

EL VIRUS NOS PESCÓ EN EL PEOR MOMENTO

"La pandemia del coronavirus nos pescó en el peor momento", interpreta el economista de Cedla, Bruno Rojas.

El país ya venía de picada con el descenso de la economía, había bajón en el precio del petróleo y los minerales; China había dejado de demandar productos primarios; el MAS dejó al país con una deuda externa superior a los 11 mil millones de dólares (lo recibió con 3.200 millones de deuda), y quedó pendiente la industrialización.

Para colmo, se tiene un Gobierno de transición, limitado en su toma de decisiones.

 

DE DÓNDE VIENEN LOS BONOS DEL GOBIERNO

El analista y director del Banco Central de Bolivia (BCB), José Espinoza, dijo que las medidas aplicadas por el Gobierno, como el bono familia,universal y canasta familiar, "no afectan las Reservas Internacionales Netas (RIN) y tampoco repercutirán en el tipo de cambio".

Según el experto, los paquetes económicos se financian principalmente con el ahorro que generó el país al no importar combustibles durante la cuarentena total. También provendrían de gastos ya inscritos en el Presupuesto General del Estado de este año, pero que tenían otros destinos.

 

"SI HAY QUE ENDEUDARSE, ÉSTE ES EL MOMENTO"

REDACCIÓN CENTRAL

En ese contexto, hasta la fecha, lo único que ha dado el Gobierno son esbozos, sugerencias de cuáles podrían ser los pilares de las políticas para tratar de evitar la crisis: litio, hidrocarburos y agropecuaria. El problema es con qué recursos, cuestiona el economista Bruno Rojas.

"Si hay que endeudarse, éste es el momento. Hay que buscar liquidez, y si tenemos que endeudarnos, nadie tendría que oponerse", responde el gerente de Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, haciendo referencia a créditos externos e internos, además de buscar la cooperación internacional.

Ambos expertos coinciden en que estos préstamos, además, tendrán que establecerse en condiciones distintas a las habituales considerando que se trata de una emergencia.

Rojas, además, plantea algo que ya se impulsa desde el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla): buscar la condonación de la deuda externa.

La deuda boliviana asciende a 17 mil millones de dólares y cada año deben salir cerca de mi millones de las arcas bolivianas para pagar intereses.

En esta situación y una vez que se cuenten con los recursos, corresponderá al siguiente Gobierno diseñar y ejecutar un plan que garantice el empleo y la seguridad alimentaria.

Finalmente, este programa deberá contar con un verdadero control social que garanticen el buen empleo de las inversiones, y no sean préstamos desperdiciados como ocurrió con el anterior Gobierno, sentencia Rojas.

 

HAMBRE Y DESEMPLEO, FUTURO APOCALÍPTICO

REDACCIÓN CENTRAL

De no aplicarse medidas de emergencia, el panorama del país es apocalíptico. Tres organismos internacionales proyectan una fuerte contracción de la economía boliviana: el Banco Mundial (BM) en 3,4 por ciento, el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2,9 por ciento y la Comisión Económica para América Latina (Cepal) en 3 por ciento. Los tres anticipan que esto traerá grandes costos al empleo en Bolivia.

De hecho, 5,2 millones de empleos se hallan en riesgo con la crisis del coronavirus (un millón de empleos formales y 4.2 millones de informales), según un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), debido, sobre todo, a la inestabilidad en que quedarán las empresas del país. Comercio, gastronomía, hotelería, transporte y manufacturas son los sectores más afectados.

Una encuesta de la Cámara Nacional de Comercio mostraba que el 60 por ciento pensaba hacer despidos una vez que pase la cuarentena porque no tienen el suficiente capital para sobrevivir.

Por si fuera poco, la crisis alimentaria es algo que se viene. Según un estudio de la Fundación Jubileo, 1,8 millones de personas en el país pasarán hambre en los próximos meses posteriores a la cuarentena.

Esto se debe a la pérdida de la capacidad adquisitiva de los ingresos de las familias, que dejarán de gastar en cosas que no sean tan necesarias.

Pero los hogares pobres invierten mayor porcentaje de ingresos en alimentos, y serán los más afectados por la inseguridad alimentaria.

 

PUNTOS DE VISTA

"Hay un doble desafío: cómo enfrentamos los efectos de la pandemia y cómo los efectos que ya venían de atrás. Ya no requerimos de respuestas coyunturales, sino estructurales, y el Estado hace tremendo esfuerzo buscando estas fuentes". Bruno Rojas. Cedla.

"Si hay un momento en que el país debería endeudarse y nadie debería objetarlo es en este momento. Si hay que recurrir a un crédito externo o interno para ayudar en la liquidez, hay que hacerlo. Ésa es la palabra clave: liquidez, además de sostenibilidad". Gary Rodríguez. IBCE.

"La inversión en infraestructura pública de salud para reactivar la demanda interna y crear empleo es una muy buena idea si esto es el comienzo de un programa más sofisticado y amplio que vaya más allá de la emergencia". Gonzalo Chávez. Economista.

 

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