¿La pandemia del nuevo coronavirus nos hará más buenos o más estúpidos?
Por: Carlos Rodriguez San Martín
Abril 2020

La presidenta Añez dijo finalmente lo que tenía como un nudo en la garganta. Lo de la prolongación de la cuarentena fue lo de menos (va hasta el 30 de abril). Anunció más bonos y eso la convierte en una campeona populista. Nunca antes un Gobierno había destinado tantos en tan poco tiempo. Inmediatamente de las medidas sonaron los teléfonos para destacar las medidas. No soy tan optimista. Una vez superada la crisis sanitaria las noticias no serán tan buenas. Y eso ya no depende de que tan buenos sean los 500 del bono universal, ni los 400 del bono de familia, ni los 500 del bono escolar que incluye desde ayer a escuelas particulares. Según la presidenta la ayuda llegará al 90% de la población, consideremos que el resto tiene suficientes recursos para pasar el Covid 19 en esta y en la otra vida.

Así las cosas, mantengo distancia con las medidas, no las aplaudo porque considero tienen un olor electoralista. Alguien sugirió antes de la cuarentena que el dinero que el Gobierno regala podría servir para equipar los hospitales públicos que durante los anteriores 14 años no merecieron atención.

Cada cierto tiempo, los bolivianos votamos disciplinadamente cada vez que se nos dice que hay que hacerlo. Desde la recuperación de la democracia en 1985 hasta ahora 2020, es decir hace 35 años votamos por alguien y por algo y no recibimos nada. Seguimos pagando educación cara, gran parte del sueldo de un boliviano promedio, empleado de alguna empresa pública o privada, emprendedor (la palabra de moda) sea mediano o pequeño se destina a la educación de los hijos. De la salud ni hablar. Con la pandemia se han desnudado las falencias. Insisto en el componente humano antes de seguir, el nuevo ministro de salud nos vende humo, igual que los anteriores. Se olvida destacar el esfuerzo de los trabajadores en salud. La bioseguridad es en lo último que piensa; la ecuación más simple de la pandemia.

Ese ejemplo se ha repetido en los últimos 35 años. Los gobiernos que han desfilado desde 1985 no nos han mejorado las condiciones básicas cada vez más angustiantes. No hay salud y no hay educación. Dos principios básicos para la construcción de una sociedad justa y menos dependiente. Para no hablar de agua, alcantarillado y servicios elementales.

No puedo ser optimista. Todos encerrados escuchamos que el mundo después de la emergencia sanitaria será mejor. Nos abrazaremos, nos daremos la mano (aunque suene un eufemismo); el mundo será más solidario, más bueno y todos seremos mejores. Sencillamente no creo tanta maravilla. Prefiero seguir siendo el mismo. Ser más bueno sería ser estúpido. Los políticos seguirán robando para no invertir ni en salud ni educación; los pobres serán más pobres y el nuevo coronavirus regará de muertos el planeta y viviremos con guantes para distanciarnos de los contagiados y con máscaras que nos cubra el rostro todo el 2020.

 

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