Bolsonaro propone un filtro moral para el cine brasile√Īo
Por: El País
Julio 2019
Fotografia: Getty Images

Criticar obras y pol√≠ticas p√ļblicas relacionadas con la cultura siempre ha estado en el radar del presidente brasile√Īo, Jair Bolsonaro. Durante la campa√Īa, promet√≠a extinguir el Ministerio de Cultura y revisar la Ley Rouanet, que permite captar dinero privado para proyectos culturales a cambio de beneficios fiscales. Dicho y hecho: tras ganar las elecciones, subordin√≥ esa cartera al Ministerio de Ciudadan√≠a y despu√©s redujo el tope de captaci√≥n de la Ley Rouanet de 60 a un mill√≥n de reales (de unos 16 millones de d√≥lares a 270.000). Siguiendo con sus planes, Bolsonaro apunta ahora a la Agencia Nacional de Cine (Ancine).¬†La semana pasada amenaz√≥ con extinguirla si el Gobierno no lograba imponer alg√ļn "filtro" en las producciones audiovisuales brasile√Īas. La amenaza vino acompa√Īada de la reducci√≥n del Consejo Superior de Cine y su transferencia del Ministerio de Ciudadan√≠a al Gabinete de la Presidencia. Finalmente, el presidente tambi√©n lleg√≥ a barajar la posibilidad de que la oficina de la Ancine se mude de R√≠o a Brasilia.

Para entender c√≥mo esas medidas y amenazas pueden afectar a una actividad que mueve alrededor de 25.000 millones de reales (unos 6.650 millones de d√≥lares) al a√Īo, seg√ļn estimaciones del sector, es necesario separar lo que es viable y solo depende del presidente de lo que no lo es.¬†La Ancine y el Consejo Superior de Cine fueron creados en 2001 por Fernando Henrique Cardoso (del PSDB, Partido de la Social Democracia Brasile√Īa). Originalmente, el consejo estaba formado por siete ministros y otros nueve representantes ajenos al Gobierno, de los que seis pertenec√≠an a la industria audiovisual y tres a la sociedad civil. Ahora, el consejo mantiene a los siete ministros y reduce los miembros de fuera del Gobierno a tres. Con lo cual, lo que cambia es que el Gobierno pasa a ser mayor√≠a.

Estos han sido los √ļnicos cambios que se han producido hasta la fecha. Todo lo dem√°s que el presidente ha anunciado solo est√° en el plano de las ideas. Extinguir la Ancine, como amenaza el presidente, no es tarea f√°cil. Para hacerlo, ser√≠a necesario crear otra Medida Provisional (un decreto) o Proyecto de Ley y, en ambos casos, tendr√≠a que pasar por el an√°lisis y votaci√≥n del Congreso. Es decir, el Gobierno no puede simplemente extinguir ning√ļn organismo regulador, ll√°mese Anvisa (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria), Anatel (Agencia Nacional de Telecomunicaciones) o Ancine. Y, aunque consiguiera el aval parlamentario para "cerrar" la Ancine, como Bolsonaro dice, muchas de las leyes del sector audiovisual son anteriores a la creaci√≥n de la agencia y seguir√≠an existiendo.

Y esa es una de las razones por las que ni siquiera asfixiar el presupuesto del sector resultar√≠a tan sencillo. Hoy, las fuentes de financiaci√≥n del sector emanan de la Ley Rouanet, de la Ley Audiovisual y del Fondo Sectorial, de donde se estima que provengan m√°s de la mitad de los presupuestos de las pel√≠culas en la actualidad. El origen de la mayor parte del presupuesto del Fondo Sectorial viene del Condecine, que es la Contribuci√≥n al Desarrollo de la Industria Cinematogr√°fica Nacional, aparte de los ingresos, concesiones y permisos principalmente provenientes del sector de telecomunicaciones. El Condecine, cuyo presupuesto previsto para este a√Īo es de 724 millones de reales (algo m√°s de 192 millones de d√≥lares), tambi√©n est√° regulado por una ley propia. Es decir: una vez m√°s, ser√≠a necesario el visto bueno del Parlamento para modificar esta ley. Ancine no quiso pronunciarse, a preguntas de este diario, acerca de las declaraciones del presidente.

Cambo de sede y censura

La Ancine, cuyas atribuciones son el fomento, la regulación y el control del mercado del cine y del medio audiovisual en Brasil, tiene su sede en Brasilia, su oficina central en Río de Janeiro y una oficina regional en São Paulo. Trasladar la sede a Brasilia, como propuso el presidente, implicaría los costes de traslado de los funcionarios y, en la práctica, cambiaría poca cosa.

La cineasta La√≠s Bodanzky, directora-presidente de SPCine y directora de largometrajes como Bicho de siete cabezas y Como nuestros padres, afirma que cuestiones como el domicilio de la oficina central son peque√Īas en relaci√≥n con lo que puede avecinarse. "Cambiar de domicilio no es una prioridad para un sector tan importante y que genera tantos recursos y empleos en este pa√≠s", asegura. "Todo esto es para desviar la atenci√≥n de lo que es m√°s importante: ¬Ņqu√© proyecto tiene el Gobierno para el sector audiovisual?", se pregunta. Kleber Mendon√ßa, director de Do√Īa Clara y Bacurau, recientemente premiado en el Festival de Cannes, se pronunci√≥ en Twitter, afirmando que Bolsonaro anunci√≥ el plan de acabar con la agencia brasile√Īa de cine un d√≠a despu√©s de que cuatro pel√≠culas fueran seleccionadas para el festival internacional de cine de Locarno. El director tambi√©n recuerda que este es un a√Īo notable para el cine brasile√Īo, que cuenta con varias pel√≠culas seleccionadas en los festivales de Sundance, Rotterdam, Berl√≠n y Cannes. Y que el anuncio del presidente es porque √©l "no est√° feliz con las pel√≠culas que se est√°n financiando".

Por ahora, el √ļnico proyecto que el presidente ha anunciado para el sector es el de instituir lo que √©l denomina "filtro" en las producciones. "No puedo admitir [que se hagan] pel√≠culas como Bruna Surfistinha con dinero p√ļblico", afirm√≥ Bolsonaro la semana pasada, criticando la financiaci√≥n del largometraje de 2011 de Marcus Baldini que cuenta la historia real de una adolescente de clase media que decide ser prostituta. "Si no podemos tener filtro, extinguiremos la Ancine. Lo que no puede ser es que usemos dinero p√ļblico para hacer pel√≠culas pornogr√°ficas".

Pero, en realidad, las producciones audiovisuales brasile√Īas no tienen nada que ver con los gustos de los presidentes. "Hoy, para que se apruebe una pel√≠cula, se analiza el tipo de contenido y si el presupuesto est√° acorde con lo que el productor dice que va a hacer", afirma Vera Zaverucha, exdirectora de la Ancine y que particip√≥ en su creaci√≥n. Y ese an√°lisis no pasa por la presidencia. Ella explica que, en la pr√°ctica, ese "filtro" de Bolsonaro no tendr√≠a v√≠as para instituirse. "¬ŅC√≥mo uno va a decir que no se puede hacer determinada pel√≠cula? Ser√≠a censura, no habr√≠a manera. Tendr√≠a que editar un decreto dejando expl√≠cito lo que no puede hacerse. Y √©l no puede hacer eso, porque la Constituci√≥n proh√≠be la censura".

 

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