¬ŅC√≥mo dar de comer a 10.000 millones de personas? Los alimentos modificados gen√©ticamente se abren paso como soluci√≥n
Edición "dat0s 224"
Por: Redacción Dat0s
Agosto 2019

Los alimentos modificados gen√©ticamente ser√°n claves para alimentar a los 10.000 millones de habitantes previstos para 2050 sobre la Tierra teniendo en cuenta el aumento de la temperatura global y los problemas crecientes de suministro de agua, seg√ļn el √ļltimo informe de World Resources Institute (WIR).

No solo los cultivos deberán ser más productivos, sino enfrentarse a los desafíos que plantea el cambio climático, como proliferación de plagas y períodos más amplios de sequía e inundaciones. La producción agrícola tendrá que ser más resistente para crecer en paralelo al crecimiento de la población mundial.

"Tenemos que aumentar el rendimiento de la agricultura, a una tasa a√ļn m√°s alta que la que hemos hecho hist√≥ricamente", comenta Tim Searchinger, autor principal del informe de WIR, a Bloomberg. La Organizaci√≥n de las Naciones Unidas para la Alimentaci√≥n (FAO) define el incremento de la productividad agr√≠cola entre 1960 y 1980 como la Revoluci√≥n Verde. Pero esa √©poca ya pas√≥ en el siglo XXI, asegura el experto que achaca el declive a la ca√≠da del uso de fertilizantes y a la escasez de agua. "Los agricultores necesitan nuevas f√≥rmulas para crecer de manera eficiente y sostenible", afirma Searchinger que abre la puerta a la modificaci√≥n gen√©tica para aumentar y mejorar la producci√≥n. El debate, actualmente, est√° centrado en el desarrollo gen√©tico del ma√≠z y soja en EEUU. La soja transg√©nica ha permitido el uso de pesticida concreto en su cultivo. Pero el glifosato est√° en el centro de las cr√≠ticas por sus posibles efectos secundarios. El informe se√Īala que la aplicaci√≥n de la modificaci√≥n gen√©tica en ma√≠z y soja no debe marcar el camino para aplicarlo en otros alimentos. Y recuerda que estos avances han permitido salvar a la papaya huawaina y a las patatas de Uganda de una plaga mortal.

El documento se√Īala la necesidad de una mejora en la producci√≥n, a trav√©s de cuatro enfoques que requieren financiaci√≥n p√ļblica. Primero, los ciclos de reproducci√≥n de los alimentos deben acelerarse. En segundo lugar, los agricultores deber√≠an utilizar cada vez m√°s la reproducci√≥n asistida por marcadores, una tecnolog√≠a que les permite mapear el ADN de los cultivos reducir el n√ļmero de ciclos de reproducci√≥n. En tercer lugar, la investigaci√≥n debe ir m√°s all√° de cultivos del ma√≠z, la soja y el trigo, y centrarse en los cereales como el sorgo, el mijo, los guisantes y la cebada, especialmente porque las regiones de √Āfrica subsahariana dependen de ellos para su seguridad alimentaria. Finalmente, los investigadores deben la ingenier√≠a gen√©tica para desarrollar una mayor capacidad de recuperaci√≥n de los cultivos.

El informe de m√°s de 500 p√°ginas presenta un "men√ļ para un futuro sostenible de alimentos" de 22 elementos que explora formas de reducir la demanda, aumentar la producci√≥n, restaurar bosques y humedales, aumentar el suministro de peces y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura. Entre las medidas m√°s destacadas se encuentra reducir el consumo de carne hasta en un 40% en los EEUU y mejorar el acceso de las mujeres africanas a la atenci√≥n m√©dica y la educaci√≥n.

El reclamo a la inversi√≥n para la modificaci√≥n gen√©tica tiene serios cr√≠ticos que plantean limitaciones. "Es innecesario y demasiado costoso", se√Īalaba un informe en 2014 de la revista cient√≠fica Nature, que destacaba que el cultivo convencional era m√°s r√°pido que la ingenier√≠a gen√©tica en el desarrollo de ma√≠z resistente a la sequ√≠a. Otro informe de 2011 calculaba que una cosecha est√°ndar necesitar√≠a una inversi√≥n de 136 millones de d√≥lares.

 

La bóveda del fin del mundo, el lugar más importante del planeta

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard, com√ļnmente conocido como la b√≥veda del fin del mundo, es el almac√©n de semillas m√°s grande del planeta cuyo objetivo es salvaguardar las semillas de las plantas que sirven de alimento para el ser humano.

Localizado en una isla remota del archipiélago noruego de Svalbard, a medio camino entre la punta más septentrional de Noruega y el Polo Norte; la conocida como la bóveda del fin del mundo es una obra de ingeniería resistente a terremotos, radiación, actividad volcánica y a la crecida del nivel del mar.

La instalación tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de semillas, y cada una contiene 500 semillas guardadas herméticamente en una bolsa de aluminio. En la actualidad, hay más de 850.000 muestras de más de 60 instituciones y de casi todos los países del mundo.

Inaugurado en 2008, el Banco Mundial de Semillas de Svalbard está financiado y gestionado por el ministerio de Agricultura y la Alimentación de Noruega, el Global Crop Diversity Trust y el Banco Genético Nórdico. Además, un Consejo Asesor Internacional se encarga de supervisar el funcionamiento. Por todo ello, Noruega gasta 300.000 dólares anuales.

 

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