C贸mo las RRSS silenciaron a Trump (y el debate sobre la libertad de expresi贸n que gener贸)
Por: BBC Mundo
Enero 2021
Fotografia: Reuters

El cierre de la cuenta de Twitter de Donald Trump despu茅s de que partidarios del presidente asaltaran el Capitolio el 6 de enero fue celebrada por unos y denunciada por otros.

Y, como cabe esperar, entre los cr铆ticos de la decisi贸n abundan los seguidores del presidente estadounidense. Pero estos no son los 煤nicos que han hecho sonar voces de alarma.

La canciller 脕ngela Merkel -a quien nadie describir铆a como cercana a Trump- se refiri贸 a la medida como "problem谩tica" por limitar "el derecho fundamental a la libre expresi贸n" de su colega norteamericano.

Mientras que el activista ruso Alexei Navalny recurri贸 al mismo Twitter para denunciarla como "un acto inaceptable de censura", en un ejemplo de la preocupaci贸n que la medida ha generado entre algunos defensores de la libertad de expresi贸n, especialmente en pa铆ses donde la misma no est谩 garantizada.

"Obviamente Twitter es una empresa privada, pero hemos visto muchos ejemplos en Rusia y China de empresas privadas que se han convertido en las mejores amigas del Estado y facilitadoras de la censura", explic贸 en su post Navalny.

Para otros, sin embargo, lo m谩s preocupante es precisamente que una empresa privada haya podido mandar a callar al que se supone es el hombre m谩s poderoso del mundo, priv谩ndolo de su meg谩fono favorito -uno con el que adem谩s llegaba a m谩s de 80 millones de uduarios.

"El hecho de que un director ejecutivo pueda desconectar el altavoz del presidente de los Estados Unidos sin ning煤n control y el equilibrio es desconcertante", escribi贸 el comisionado de la Uni贸n Europea, Thierry Breton, en un art铆culo de opini贸n publicado en Politico.

Y hasta el ministro de Salud de Reino Unido, Matt Hancock, terci贸 en el debate, advirtiendo sobre los riesgos de que las plataformas tecnol贸gicas "decidan qui茅n debe y qui茅n no debe tener voz".

Referencias a la censura y la libertad de expresi贸n tambi茅n han sido frecuentes en las cr铆ticas de los simpatizantes de Trump, los que adem谩s han sido objeto de medidas similares en diversas redes sociales.

Twitter anunci贸 el lunes el cierre de "m谩s de 70.000 cuentas" vinculadas a QAnon, la teor铆a de la conspiraci贸n que ya antes de las elecciones tambi茅n hab铆a sido objeto de bloqueos y cierres en Facebook.

La red social de Mark Zuckerberg tambi茅n suspendi贸 temporalmente, la cuenta de Trump y lo mismo hicieron Instagram, Snapchat, Twitch y tambi茅n YouTube.

Facebook dijo adem谩s que tambi茅n estaba eliminando todo el contenido que menciona la expresi贸n "Stop the Steal" ("Paren el robo"), el lema asociado con las afirmaciones infundadas de Trump de que las elecciones presidenciales de noviembre pasado fueron manipuladas.

Y por si eso fuera poco para el trumpismo, la decisi贸n de Amazon de dejar de proveer servicios de hospedaje en l铆nea a Parler oblig贸 al cierre temporal de esta alternativa a Twitter, especialmente popular entre los seguidores del presidente estadounidense.

El futuro de Parler est谩 adem谩s comprometido por la decisi贸n de Google y Apple de dejar de ofrecer la aplicaci贸n en sus tiendas virtuales, as铆 como la negativa de muchos otros proveedores de hospedaje en l铆nea de facilitarles espacio.

"La libertad de expresi贸n est谩 muerta y bajo el control de los grandes se帽ores de la izquierda", fue el resumen de la situaci贸n que hizo -en Twitter- el hijo mayor del presidente, Donald Trump Jr.

Pero como recuerda David D铆az-Jogeix, director de programas de la ONG de defensa de libertad de expresi贸n Article 19, incluso en las sociedades democr谩ticas m谩s avanzadas esta libertad est谩 sujeta a ciertos l铆mites que Trump (y varios de sus seguidores) parecen haber traspasado.

Riesgo de violencia

"En un inicio se eliminaron mensajes por el riesgo inminente y real de violencia. Ese es el elemento determinante", destac贸 D铆az-Jogeix, quien tambi茅n considera obligatorio considerar el inmenso n煤mero de seguidores de Trump y su posici贸n de influencia.

"En ese contexto, la eliminaci贸n de esos tuits tiene sentido. Y la suspensi贸n de la cuenta es grave, pero leg铆tima, aunque podr铆a ser desproporcionada. Y digo 'podr铆a ser' porque no sabemos si se trata de una suspensi贸n permanente o indefinida", le dijo a BBC Mundo.

La potencial amenaza de violencia tambi茅n fue el principal argumento esgrimido por Amazon Web Services (AWS) para explicar su decisi贸n de dejar de prestarle sus servicios a Parler.

"Es evidente que en Parler hay una significativa cantidad de contenido que fomenta e incita a la violencia contra otros, y que Parler no puede o no est谩 dispuesto a identificar y eliminar r谩pidamente este contenido, lo que constituye una violaci贸n de nuestros t茅rminos de servicio", argument贸 Amazon.

Parler, que anunci贸 una demanda contra Amazon, sostiene por su parte que las verdaderas razones fueron "animadversi贸n pol铆tica" y para "reducir la competencia en el mercado de servicios de microblogging en beneficio de Twitter".

Pero como explica la investigadora de 茅tica y tecnolog铆a Stephanie Hare, esta no es la primera vez que una importante empresa de tecnolog铆a de EE.UU. toma medidas similares.

"Cloudflare dej贸 de proporcionarle servicios de entrega contenido, protecci贸n y soporte al sitio web de supremacistas blancos The Daily Stormer en 2017 y a 8Chan en 2019, despu茅s ese sitio web fuera utilizado por el perpetrador de una masacre en El Paso, Texas", destac贸 Hare.

Mientras que D铆az-Jogeix record贸 que Twitter se reserva el derecho a restringir el acceso a su plataforma conforme en sus normas comunitarias y t茅rminos de servicio, lo que sin embargo podr铆a ser legalmente cuestionable.

"En Europa, ha habido varios casos donde algunas redes han retirado a gente de sus plataformas -no en Twitter, pero en otros casos, creo que es Facebook; en Italia, Polonia y Alemania- y la gente las han llevado a juicios y los jueces han forzado a las plataformas a devolverles el espacio", cont贸 el experto de Article 19

"Pero falta jurisprudencia por parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y tambi茅n en EE.UU., de si existe la obligaci贸n de darle espacio en esas plataformas a individuos", le dijo a BBC Mundo

驴Foro p煤blico?

Para Santiago Pardo Rodr铆guez, coordinador del Laboratorio de Dise帽o para la Justicia de la Universidad de los Andes, en el caso del cierre de la cuenta de Trump hay otros elementos particulares a considerar que hacen todav铆a m谩s complejo el caso.

Como explica el constitucionalista colombiano en un interesante hilo en Twitter, en 2017 el Instituto Knight para la Primera Enmienda de la Universidad de Columbia demand贸 a Trump por bloquear a siete personas de su cuenta de Twitter.

Un a帽o despu茅s un juez les dio la raz贸n a los demandantes y en 2019 otra Corte confirm贸 que Trump no pod铆a bloquear a nadie de su cuenta de Twitter por constituir esta un "foro p煤blico": un espacio donde la libertad de expresi贸n goza de amplias protecciones constitucionales frente a las acciones del gobierno asentadas en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de EE.UU.

"驴Y la pregunta ahora es: se extienden esas protecciones constitucionales a empresas privadas? Yo creo que es un debate muy interesante y algo que se tiene que discutir", le dijo Pardo a BBC Mundo.

Al jurista le gustar铆a que esa discusi贸n tuviera lugar en la Corte Suprema de EE.UU., lo que podr铆a pasar si el tribunal decide revisar la apelaci贸n del caso Instituto Knight vs. Trump,

Pero, por lo pronto, advierte que no necesariamente considera inadecuada la actuaci贸n de Twitter.

"Ah铆 es donde tambi茅n entra el caso Brandenbrurg, que tambi茅n menciono en el hilo, el que crea una regla que dice que el gobierno s铆 puede limitar contenidos en condiciones muy espec铆ficas: cuando existe una inminencia de que ese discurso violento pueda producir una acci贸n ilegal", agreg贸.

Eso, sin embargo, tambi茅n plantea la pregunta de por qu茅 Twitter no debi贸 actuar antes.

Pero sobre tambi茅n la cuesti贸n de si este tipo de decisi贸n se puede dejar exclusivamente en manos de unas redes sociales que han sido acusadas al mismo tiempo de limitar la libertad de expresi贸n y de no hacer lo suficiente.

M谩s rigurosos

Efectivamente, hasta ahora una de las reglas clave de plataformas como Facebook y Twitter hab铆a sido la de no interferir con el contenido publicado por los pol铆ticos por considerarlo demasiado importante para el discurso p煤blico, lo que se traduc铆a en que usuarios de alto perfil -como el presidente de EE.UU.- gozaban de m谩s latitud que otros usuarios.

Pero desde el inicio de la pandemia de coronavirus las cosas empezaron a cambiar significativamente, y las empresas empezaron a tomar m谩s medidas contra los l铆deres mundiales.

En marzo, Facebook y Twitter eliminaron publicaciones del presidente brasile帽o Jair Bolsonaro y del presidente venezolano Nicol谩s Maduro por desinformaci贸n sobre la covid-19.

Pero no fue hasta mayo, en el contexto de las protestas de Black Lives Matter que Twitter tom贸 acciones contra un mensaje publicado Trump, coloc谩ndole una advertencia a un mensaje que seg煤n sus moderadores glorificaba la violencia: "Cuando comienza el saqueo, comienza el tiroteo".

Y las acciones de este tipo, que se multiplicaron durante la campa帽a electoral estadounidense, han aumentado todav铆a m谩s desde los sucesos del 6 de enero, en todo el mundo.

Por ejemplo, Facebook anunci贸 el lunes la eliminaci贸n de cuentas vinculadas al gobierno de Uganda que supuestamente se estaban utilizando para manipular las pr贸ximas elecciones.

Y para la abogada y tecn贸loga de privacidad Whitney Merrill esto apunta a un cambio en la postura de moderaci贸n de los gigantes tecnol贸gicos.

"Las reglas y pautas de las redes sociales est谩n evolucionando con el tiempo, lo que es normal, Pero no se han estado aplicando de manera consistente en todo el mundo", le dijo a la BBC.

Merill, sin embargo, anticipa que el castigo a Trump podr铆a ser el comienzo de una purga de comportamientos similares a nivel mundial.

Y el presidente electo de EE.UU., Joe Biden, ya ha dicho que le gustar铆a cambiar la llamada Secci贸n 230 -una ley que exonera en gran medida a las redes sociales de responsabilidad por las publicaciones de sus usuarios- para aumentar la moderaci贸n de contenidos y reducir la diseminaci贸n de noticias falsas.

驴Qui茅n controla a los controladores?

M谩s legislaci贸n es tambi茅n lo que propone la Uni贸n Europea.

De hecho la cr铆tica de Merkel a la acci贸n de Twitter contra Trump -hecha a trav茅s de su portavoz, Steffen Seibert- destac贸 que la libertad de expresi贸n solo puede restringirse "de acuerdo con la ley y dentro de un marco definido por los legisladores" y no "por decisi贸n de los administradores de las plataformas de redes sociales".

Y como recuerda D铆az-Jogeix, si bien las principales redes sociales provienen de un contexto cultural de "libertad de expresi贸n absoluta", garantizado por la Primera Enmienda de la Constituci贸n estadounidense, los est谩ndares internacionales "dan unas pautas de que, en ciertos momentos, por ejemplo de incitaci贸n al genocidio, incitaci贸n a la violencia, o a la discriminaci贸n a colectivos marginales, si se puede limitar la libertad de expresi贸n".

"Las redes sociales se gu铆an por unas normas comunitarias y lo que nosotros criticamos es que esas normas no est茅n basadas en los est谩ndares internacionales de derechos humanos,. No pueden ser una decisi贸n para (Mark) Zuckerberg o Jack (Dorsey), el CEO de Twitter, sino que deben basarse en est谩ndares internacionales", le dice a BBC Mundo.

Pero para Art铆culo 19, tambi茅n existe un riesgo en dejar la regulaci贸n de estas plataformas en manos de los gobiernos,

"Nosotros no queremos que Twitter o Facebook sean los que decidan quienes pueden disfrutar de la libertad de expresi贸n. Pero tampoco nos parece buena idea que lo hagan los gobiernos, porque la historia ha demostrado que dejar que los gobiernos regulen la libertad de expresi贸n es una mala idea", dice D铆az-Jogeix.

Como alternativa, Article 19 est谩 pilotando en Irlanda una versi贸n de los consejos reguladores independientes de la prensa escrita que ya existen en varios pa铆ses europeos, adaptada a la realidad de las redes sociales.

Y aunque el debate est谩 lejos de concluir, D铆az-Jogeix cree que el actual contexto ofrece una valiosa oportunidad.

"Lo que queremos es refocalizar toda esta discusi贸n global que est谩 habiendo sobre esto en preguntarse qu茅 es lo que dicen los est谩ndares internacionales de derechos humanos, en materia de libertad de expresi贸n, pero tambi茅n de respeto a la privacidad por ejemplo", le dice a BBC Mundo.

Y del resultado depender谩 la calidad de mucha de la informaci贸n que consumimos, y con ella, de nuestras democracias.

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