Costa Rica apuesta por la continuidad y evita al populismo evangélico
Por: El País
Abril 2018
Fotografia: Arnulfo Franco / AP

Fabricio Alvarado, el predicador evangélico que entró en la política con el partido confesional Restauración Nacional (PRN) recibió menos del 40% de la votación en una elección en segunda vuelta que, contradiciendo las previsiones, superó en participación a la del 4 de febrero (del 65,66%). Con más del 60% de los apoyos, su adversario Carlos Alvarado quedó favorecido como la carta de respaldo al "sistema político" de Costa Rica.

Carlos Alvarado Quesada, de 38 a√Īos, se convierte as√≠ en el presidente costarricense m√°s joven desde 1948. Aunque se present√≥ como representante de una generaci√≥n distanciada de los partidos hist√≥ricos, este periodista y polit√≥logo debi√≥ jugar la carta de la tradici√≥n pol√≠tica ante la escalada del outsider Fabricio Alvarado, rostro del movimiento de base evang√©lica que ha ido ganando poder con el apoyo de algunos grupos de la mayor√≠a cat√≥lica y de sectores populares en zonas pobres del pa√≠s.

Al final, el resultado electoral indica que a Fabricio, exreportero de televisión y cantante evangélico, no le bastó el discurso de "valores cristianos", de discriminación de las minorías sexuales y de "manos limpias" contra la corrupción, a pesar del apoyo popular a estas ideas reflejado en encuestas recientes de la Universidad de Costa Rica (UCR). Tampoco fue suficiente la mala calificación popular al Gobierno de Luis Guillermo Solís, que en 2014 llevó al PAC al poder con una promesa de cambio que deja insatisfechos a muchos.

El triunfo del mal menor

"El mal menor [continuidad del PAC y riesgo de otros cuatro a√Īos de Gobierno mediocre] le gan√≥ al mal mayor: el temor al fanatismo religioso de Fabricio Alvarado", dice a EL PA√ćS Daniel Zovatto, director de IDEA, organizaci√≥n que analiza procesos democr√°ticos en Am√©rica Latina. "Fabricio fue la amenaza, pero la verdadera amenaza es ahora el d√©ficit fiscal, el aumento de la violencia y el desempleo estructural", se√Īala.

Mediciones del Centro de Investigaci√≥n y Estudios Pol√≠ticos de la UCR han reflejado durante los √ļltimos dos meses una competencia electoral muy igualada entre "los Alvarado" que se mantuvo hasta en los √ļltimos sondeos publicados antes de la elecci√≥n, pero los costarricenses acudieron en masa a las urnas y favorecieron al candidato oficialista para otorgarle una diferencia sorpresiva de 20 puntos. La participaci√≥n electoral super√≥ las mejores expectativas y alcanz√≥ un 66,5%. La cifra es mayor que en la primera ronda, cuando participaron 13 candidatos.

El primer informe del Tribunal Supremo de Elecciones (cuya imparcialidad cuestionaba el PRN) ofrec√≠a datos del 90% de las mesas solo dos horas despu√©s del cierre de las urnas. Fue un balde de agua helada sobre cientos de seguidores de Fabricio Alvarado que lo esperaban para festejar. Mientras, los congregados en una plaza al costado este de San Jos√© estallaron en j√ļbilo: "No esper√°bamos esto. Quiz√°s desconfiamos demasiado del pa√≠s que somos", dec√≠a al final de la noche, entre l√°grimas, una joven que se declaraba ajena al PAC.

Como ella, miles de electores se sienten alejados de los partidos tradicionales, entre los cuales ahora los analistas incluyen el PAC, fundado en el a√Īo 2000. Carlos Alvarado logr√≥ atraerlos con su mensaje inclusivo de "unidad nacional" que reiter√≥ a lo largo de la campa√Īa con figuras relevantes de otros partidos de derecha o de izquierda y con el apoyo novedoso de un grupo llamado "Coalici√≥n Costa Rica", creado por j√≥venes mediante redes sociales despu√©s de la primera ronda electoral. Si por un lado iban como fuerza de terreno las iglesias evang√©licas (seguidas por casi el 22% de la poblaci√≥n), por otro iban grupos de voluntarios pidiendo votar en sentido contrario

 

'Los Alvarado', conciliadores

Consciente de que su triunfo trasciende al PAC y de que deberá gobernar con solo 10 diputados oficialistas ante 47 opositores, el presidente electo lanzó desde la tarima del triunfo un mensaje conciliador incluso para su adversario, Fabricio Alvarado. Un gesto que el predicador evangélico imitó al

felicitarlo en p√ļblico y ofrecerle apoyo con los 14 diputados que logr√≥ el PRN para el cuatrienio. Los costarricenses han querido que la causa de los "valores cristianos" promovidos desde las iglesias ocupe un espacio pol√≠tico, pero no las riendas del Ejecutivo.

 

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