Cristina Kirchner, imputada por corrupción: "Quieren tapar la crisis"
Por: El País
Octubre 2016
Fotografia: PRENSA FPV

Cristina Fernández de Kirchner, la expresidenta de Argentina, sale por la puerta de atrás de un tribunal federal después de declarar como imputada por primera vez en un caso de presunta corrupción. En la mayoría de los países, esa fotografía marcaría el hundimiento definitivo de una carrera política. Pero Argentina es diferente. Fernández de Kirchner no está sola y cabizbaja en esa salida, como otros expresidentes de otros países que han pasado por trámites similares. A la puerta le esperan unos miles de fieles -muchísimos menos que la primera vez que declaró, en abril, en una causa no de corrupción sino de presunto fraude al Estado por mal uso del Banco Central- con gritos de "vamos a volver" y "Cristina es del pueblo, y no la toca nadie".

Est√°n adem√°s todos los diputados y sindicalistas clave de su n√ļcleo duro. Y tambi√©n est√° la parte m√°s simb√≥lica del mundo kirchnerista: los desaparecidos de la dictadura. Cristina sale del tribunal y se sube a saludar a un peque√Īo autob√ļs lleno de mujeres con pa√Īuelos blancos en la cabeza. Son las¬†Madres de Plaza de Mayo, con su l√≠der¬†Hebe de Bonafini al frente, mostrando su apoyo el d√≠a que la expresidenta se enfrenta a un proceso por corrupci√≥n. No est√°n las Abuelas, m√°s moderadas, pero s√≠ las Madres.

Fern√°ndez de Kirchner ya no tiene ning√ļn cargo p√ļblico. Formalmente no es nada. Pero para sus fieles, que son miles, sigue siendo la indiscutible l√≠der pol√≠tica. Y se deja querer. Buena parte de los peronistas quieren que desaparezca definitivamente de la escena, porque creen que divide sus votos y eso beneficia a¬†Mauricio Macri. Pero ella no tiene intenciones de retirarse y conserva, a pesar de todos los esc√°ndalos, un n√ļcleo importante de votantes potenciales.

Fern√°ndez de Kirchner declara ante los tribunales por corrupci√≥n,¬†con uno de sus empresarios m√°s cercanos, L√°zaro B√°ez, en la c√°rcel por blanqueo, y el responsable m√°ximo de la obra p√ļblica,¬†Julio L√≥pez, en prisi√≥n despu√©s de tratar de ocultar nueve millones de d√≥lares en un convento. Pero ella no parece inquieta. Al rev√©s. Se crece. "Es una formidable maniobra de persecuci√≥n pol√≠tica, tambi√©n pasa en Brasil con¬†Lula da Silva. Quieren tapar el desastre econ√≥mico y social que hoy tiene la Argentina. Est√°n tratando de ocultar lo que todos sabemos, lo que pasa en los supermercados, que el sueldo no alcanza con la inflaci√≥n".

¬ŅVan contra usted porque se va a presentar a las elecciones de 2017 (se renueva la mitad del Parlamento)?, le dicen. "Yo creo que apuntan contra dirigentes que pueden ser candidatos y ponen en peligro a su electorado", contesta. No confirma que se presentar√°, pero todo camina hacia ah√≠. Macri, insisten en su entorno, prefiere que ella se presente y divida el voto peronista.

El gran debate en Argentina gira en torno a la posibilidad de que los jueces la metan en la c√°rcel por esta u otras causas. "Es dif√≠cil que metan a Cristina presa, ser√≠a una cat√°strofe, pero qui√©n sabe, si la situaci√≥n econ√≥mica se complica alguien podr√≠a tener esa tentaci√≥n", explica a EL PA√ćS Ra√ļl Zaffaroni, un juez que fue miembro de la¬†Corte Suprema y es un kirchnerista que ha acudido a la puerta del tribunal a apoyar a la expresidenta, como otros personajes clave de este grupo: Axel Kicillof, Mart√≠n Sabatella, Hugo Yasky.

Todos insisten en lo mismo, como la presidenta: es una persecuci√≥n pol√≠tica. "Esto es un show medi√°tico, hay 300 polic√≠as, no hay ninguna necesidad. Quieren ofrecer la imagen de Cristina perseguida por la justicia. La causa no se sostiene. El hecho de que se est√©n planteando si les conviene o no pol√≠ticamente que Cristina vaya presa es incre√≠ble", sostiene Kicillof. "La persiguen como revancha. Temen que pueda ser candidata. Claro que hay corrupci√≥n estructural en Argentina. Pero se est√° analizando el 1%, un solo empresario, una sola provincia. Que hagan un auditor√≠a de todo", reclama Sabatella. Fern√°ndez de Kirchner apunta al primo del presidente, Angelo Calcaterra, importante constructor, que fue el tercero que m√°s obra p√ļblica recibi√≥ durante el kirchnerismo. B√°ez, el encarcelado, ocupa la posici√≥n 38. Pero lo que analizan los jueces no es el volumen, sino si logr√≥ esos contratos a cambios de sobornos o si era directamente era el testaferro de los Kirchner.

Todos admiten que la imagen de Julio L√≥pez, exresponsable de obra p√ļblica, lanzando en la tapia de un convento maletas con 9 millones de d√≥lares ha hecho mucho da√Īo al kirchnerismo. Pero insisten en que Fern√°ndez de Kirchner no sab√≠a, no estaba en eso. Y creen que no podr√°n probarle nada, a pesar de que los fiscales siguen avanzando con las estrechas vinculaciones entre el empresario L√°zaro B√°ez, que se llev√≥ 16.000 millones de pesos (casi 1.000 millones de d√≥lares) en obras en Santa Cruz, el 80% de lo que se hizo en la provincia matriz del kirchnerismo.

La expresidenta convirti√≥ as√≠ en un acto pol√≠tico su obligaci√≥n de presentarse ante el juez federal Juli√°n Ercolini, encargado del expediente, y ante quien no contest√≥ preguntas. La causa busca determinar si entre 2003 y 2015 los imputados, entre ellos exmiembros del anterior Ejecutivo o el empresario B√°ez, integraron una organizaci√≥n "criminal" para "beneficiarse ileg√≠timamente" de la adjudicaci√≥n de obra p√ļblica en "consecuente y grave detrimento" de las arcas del Estado. La pol√≠tica argentina vivir√° as√≠, como casi siempre, pendiente de los tribunales durante los pr√≥ximos meses.

 

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