Dilma aplaza "visita de estado" a los EEUU
Por: Eric Nepomuceno - P谩gina 12
Septiembre 2013

No hay antecedentes de que un invitado suspendiese una "visita de Estado" y que lo hiciera la presidenta de Brasil muestra la gravedad de la situaci贸n. La Casa Blanca insinu贸 que mantendr谩 el sistema de vigilancia pese al esc谩ndalo.

Sin sorprender a nadie, la presidenta Dilma Rousseff anunci贸 formalmente ayer que suspendi贸 la visita de Estado que realizar铆a a Washington a fines de octubre. Claro que, en la formalidad, hubo que incluir ciertas mesuras diplom谩ticas. As铆, oficialmente la visita no fue suspendida, sino postergada, y no se trat贸 de una decisi贸n de Brasilia, sino de la conclusi贸n a que llegaron, en com煤n acuerdo, Dilma y su frustrado anfitri贸n, Barack Obama, en una llamada telef贸nica en la tarde del lunes.

Como en toda mentira, hay, en 茅sa, algo de verdad. Sol铆cito, Barack Obama efectivamente llam贸 a Dilma al atardecer del lunes. Lanz贸 un llamamiento para que la visita no fuese cancelada. La mandataria brasile帽a, en todo caso, se mostr贸 inflexible: sin que se aclarase la cuesti贸n del espionaje que alcanz贸 sus tel茅fonos (fijos y m贸viles, institucionales y personales) y sus correos electr贸nicos, sin la garant铆a de que ese espionaje ser铆a suspendido de inmediato, sin un pedido p煤blico de excusas, no hab铆a clima alguno para la visita. Cuando se dice que al anunciar que el viaje estaba cancelado Dilma no sorprendi贸 a nadie, eso incluye a Obama.

Habr谩 nuevas medidas, que responden no s贸lo a la irritaci贸n personal de la presidenta brasile帽a, pero tambi茅n a la gravedad de lo ocurrido. En la nota en que se anuncia la suspensi贸n de la visita de Estado, queda dicho que "las pr谩cticas ilegales de interceptaci贸n de las comunicaciones y los datos de ciudadanos, empresas y miembros del gobierno brasile帽o constituyen un hecho grave, atentatorio a la soberan铆a nacional y a los derechos individuales, e incompatible con la convivencia democr谩tica entre pa铆ses amigos". M谩s claro, imposible.

Desde que estall贸 el esc谩ndalo y qued贸 patente el malestar brasile帽o, la Casa Blanca trat贸 de matizar el tema. Pero al mismo tiempo, y en una actitud ins贸lita, Washington insinu贸, sin explicitar, que mantendr谩 el sistema de espionaje, como si fuese algo natural. Ayer, en su nota anunciando la "postergaci贸n" de la visita, la Casa Blanca dijo que Obama buscar谩 "un camino diplom谩tico", juntamente con Dilma, "para solucionar el inc贸modo malestar provocado sobre la relaci贸n bilateral".

Hay un detalle importante en esta historia. Acorde con la jerarqu铆a del ceremonial de la Casa Blanca, una cosa es una visita oficial -Dilma ya realiz贸 una, Lula da Silva hizo varias- y otra, mucho m谩s categorizada, es una "visita de Estado". Lo m谩s visible de esa jerarqu铆a es que una "visita de Estado" incluye una cena de gala en la Casa Blanca y una ceremonia militar de recepci贸n al visitante. El 煤ltimo presidente brasile帽o de ser agraciado con esa honra ha sido Fernando Henrique Cardoso, hace casi veinte a帽os. Dilma ser铆a la 煤nica "visita de Estado" prevista para 2013.

No hay antecedentes de que un invitado suspendiese esa clase de viaje. Por m谩s que se trate de filigranas diplom谩ticas, la medida de la presidenta brasile帽a muestra la gravedad de la situaci贸n.

No se trata, ni de lejos, de una decisi贸n intempestiva, nacida sobre la base de un humor de momento. Ha sido una respuesta meticulosamente estudiada y debatida con la c煤spide de la diplomacia brasile帽a y con el m谩s restricto c铆rculo de asesores y consejeros de Dilma Rousseff. El mismo Lula, que en un primer momento se mostr贸 m谩s proclive a una posici贸n dura pero no extrema, respald贸 la decisi贸n de suspender el viaje.

Es, en suma, un gesto contundente. La 煤nica concesi贸n de Brasilia fue aceptar que se divulgara que la decisi贸n ha sido adoptada juntamente con Barack Obama y que en lugar de una suspensi贸n se trata de una postergaci贸n.

Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Brasil. Puede que la decisi贸n de Dilma provoque cr铆ticas de parte del empresariado brasile帽o. Sin embargo, cancelar el viaje no traer谩 ninguna consecuencia negativa. En la agenda de la visita de Estado no hab铆a nada espec铆fico o relevante. Nadie esperaba alg煤n anuncio significativo en el campo de las inversiones, o de nuevos acuerdos tarifarios, y menos a煤n alguna novedad en el vasto campo de la cooperaci贸n bilateral.

Estar铆a, por supuesto, el peso simb贸lico de la visita y quiz谩 alguna se帽al de que como postre a la cena de gala surgiesen indicativos de avances en cuestiones pendientes entre los dos pa铆ses, muy espec铆ficamente en aspectos del comercio bilateral. Nada, en todo caso, que no pueda seguir siendo negociado y discutido por las v铆as naturales de la diplomacia.

Una visita de Estado ser铆a, principalmente, un gesto pol铆tico de ambos gobiernos. Dilma concluy贸 que no es el momento apropiado.

Al contrario: mucho m谩s positivo ser铆a otro gesto pol铆tico, o sea, decirle a Washington que para todo hay alg煤n l铆mite en esta vida y en este mundo.

Que nadie se sorprenda si en su discurso en la Asamblea General de la ONU, de aqu铆 a pocos d铆as, Dilma vuelva al tema para criticar muy duramente las acciones invasivas de la Casa Blanca. El tema no est谩 cerrado con la suspensi贸n de la visita.

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Mundo
Crimen & Drogas
Medio Ambiente