El coronavirus solo es uno de muchos brotes en estos países
Por: Kirk Semple / The New York Times
Junio 2020
Fotografia: Daniele Volpe para The New York Times

En naciones como Honduras, la llegada de la COVID-19 ha provocado que los recursos de salud que antes se usaban para combatir otras afecciones se desvíen para combatir la pandemia. Los avances alcanzados para vencer enfermedades como el dengue están en riesgo.

 

El a√Īo pasado, una epidemia de dengue devast√≥ a Honduras: m√°s de 100.000 personas se enfermaron y 180 fallecieron. A inicios de 2020, los funcionarios se prepararon para otro aumento en los casos de esa enfermedad transmitida por mosquitos y se preguntaron c√≥mo podr√≠an enfrentarla con su fr√°gil sistema de salud p√ļblica y la escasez de personal capacitado.

Luego lleg√≥ el coronavirus, y sumi√≥ a esa naci√≥n en una agotadora batalla de salud p√ļblica en dos frentes.

"Horrible", dijo Dinorah Nolasco, una importante funcionaria de salud en el norte de Honduras, una región que ha sido particularmente afectada por ambas enfermedades. "Estos meses han sido tremendos".

A medida que la pandemia de coronavirus asedia al mundo, algunos pa√≠ses, particularmente en el mundo en desarrollo, se encuentran bajo una presi√≥n extraordinaria porque simult√°neamente enfrentan otros brotes, problemas cr√≥nicos de salud p√ļblica y retos planteados por la mala gesti√≥n del gobierno, la pobreza y los conflictos armados.

Los funcionarios temen que las demandas del coronavirus, que todo lo consumen, podrían desviar el enfoque del gobierno y permitir el posible resurgimiento de otras enfermedades.

En Am√©rica Latina, donde el n√ļmero de casos de coronavirus ha aumentado considerablemente, los gobiernos tratan de lidiar con nuevos brotes de dengue sin descuidar los avances en la lucha contra otras enfermedades infecciosas. Pero al menos nueve pa√≠ses de Am√©rica Latina y el Caribe han detenido algunas de sus actividades de inmunizaci√≥n, seg√ļn dijeron las autoridades, lo que afecta las estrategias para controlar enfermedades como la poliomielitis, la tuberculosis y el sarampi√≥n.

El dengue tambi√©n est√° asolando a las naciones del sureste asi√°tico, como Indonesia, otro pa√≠s muy golpeado por el coronavirus. Y en √Āfrica los funcionarios sanitarios est√°n preocupados por los recientes brotes de fiebre amarilla, c√≥lera, sarampi√≥n y √©bola, entre otras enfermedades.

Una muestra de la alarmante interrupci√≥n que el coronavirus ha ocasionado en las estrategias de salud mundiales es que los programas de vacunaci√≥n de al menos 68 pa√≠ses han sido "sustancialmente obstaculizados", de acuerdo con un comunicado publicado la semana pasada por la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, la UNICEF y la Alianza Mundial para Vacunas e Inmunizaci√≥n (Gavi, por su sigla en ingl√©s), una asociaci√≥n entre organizaciones p√ļblicas y privadas con el fin de proporcionar vacunas a los pa√≠ses en desarrollo.

Las suspensiones podr√≠an afectar a unos 80 millones de ni√Īos menores de un a√Īo y correr el riesgo de un resurgimiento de enfermedades como la poliomielitis, el sarampi√≥n, la fiebre tifoidea, la fiebre amarilla, la meningitis, el t√©tanos y el c√≥lera, dijeron las agencias.

Las causas de las interrupciones incluyen bloqueos que han impedido el movimiento de trabajadores de la salud y pacientes, miedo a la transmisi√≥n del coronavirus en campa√Īas de vacunaci√≥n masiva, suministro insuficiente de vacunas debido a demoras en el transporte y equipo de protecci√≥n escaso para los trabajadores de la salud, seg√ļn el comunicado.

En algunos lugares, los trabajadores de la salud asignados a las campa√Īas de vacunaci√≥n han sido reasignados para responder al coronavirus, dijeron las autoridades.

La pandemia, a√Īadida a otros inmensos desaf√≠os de salud p√ļblica, "ha demostrado la vulnerabilidad de muchos pa√≠ses en diferentes maneras", dijo Richard Mihigo, coordinador en √Āfrica del programa de inmunizaci√≥n y desarrollo de vacunas de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud.

"Los países han estado casi de rodillas, paralizados", continuó. "Es evidente que necesitan tener un sistema de salud mucho más resistente para controlar cualquier brote o prepararse para cualquier brote que pueda venir".

El coronavirus lleg√≥ a Am√©rica Latina mucho despu√©s de haber azotado a la mayor√≠a del resto del mundo. Durante los primeros meses del a√Īo, los funcionarios de salud tuvieron que enfrentar varios problemas m√°s inmediatos, incluido el dengue.

En 2019, esa enfermedad transmitida por el mosquito Aedes aegypti devastó a la región. Con más de 3 millones de casos y más de 1500 muertes fue la peor epidemia de dengue que se ha registrado en América Latina.

El brote impact√≥ con especial fuerza a Honduras y desbord√≥ su sistema de salud p√ļblica -que ya estaba debilitado por recortes presupuestarios y corrupci√≥n generalizada-, apenas equipado para satisfacer las demandas habituales pero definitivamente no lo suficiente para enfrentar una epidemia de esta magnitud. A fines de 2019, Honduras hab√≠a registrado alrededor del 61 por ciento de las muertes por dengue en Centroam√©rica.

El mayor n√ļmero de casos de dengue se dio en el departamento de Cort√©s, donde los esfuerzos para controlar su transmisi√≥n fueron obstaculizados por la falta de personal capacitado y por las bandas criminales extendidas por toda de la regi√≥n, las cuales bloquearon durante meses el acceso de los trabajadores sanitarios del gobierno a algunos de los barrios m√°s afectados.

Este a√Īo, el dengue sigue siendo una preocupaci√≥n importante en Am√©rica Latina y el Caribe. Seg√ļn las √ļltimas estad√≠sticas de la Organizaci√≥n Panamericana de la Salud, hasta la fecha se han registrado alrededor de 1.426.000 casos en la regi√≥n, menos que durante el mismo periodo del a√Īo pasado. Pero los funcionarios temen que esta cifra pueda deberse a un conteo insuficiente ocasionado por el enfoque en el coronavirus y la enfermedad que causa, la COVID-19.

"La COVID en ocasiones ha podido desviar la atención de otros problemas apremiantes", dijo Marcos Espinal, director del departamento de enfermedades transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con sede en Washington D. C.

El 26 de mayo, Carissa Etienne, directora de la OPS, dijo que las Américas, con más de 2,4 millones de casos de la COVID-19 y más de 143.000 muertes, se habían convertido en el epicentro de la pandemia.

En Honduras, el n√ļmero de casos de dengue este a√Īo ya est√° superando el recuento de 2019 y, de acuerdo con las autoridades, es probable que lo peor est√© por llegar. La temporada de lluvias apenas est√° comenzando y ocasionar√° charcos e inundaciones, lo que crea sitios potenciales de reproducci√≥n para los mosquitos.

"Esperamos una proliferación del mosquito mucho más alta entre julio, agosto y septiembre", dijo Piedad Huerta, representante de la OPS en Honduras.

Los funcionarios de salud ahora se preparan para repetir la crisis del a√Īo pasado en Honduras, cuando los sistemas hospitalarios en algunas regiones estaban saturados de pacientes con dengue gravemente enfermos, muchos de ellos ni√Īos. Solo que esta vez, existe el problema adicional de la COVID-19.

"Pone una doble carga en los servicios de salud", dijo Huerta. "Sin duda creo que no es fácil para el país administrar ambas cosas de una manera muy eficiente. Es un gran desafío".

El gobierno hondure√Īo lanz√≥ una convocatoria para contratar m√°s trabajadores de la salud para hacer frente a la creciente amenaza del coronavirus, dijeron las autoridades, al tiempo que impone medidas estrictas para intentar controlar la propagaci√≥n, incluido el cierre de las fronteras del pa√≠s, un toque de queda general y la severa restricci√≥n de la capacidad de las personas para salir de sus hogares.

Nolasco, la directora regional de salud en la provincia norte√Īa de Cort√©s, dijo que ya le han proporcionado m√°s de 200 trabajadores suplementarios (m√©dicos, enfermeros, microbi√≥logos y otros) para dotar de personal los equipos m√©dicos de respuesta r√°pida y realizar campa√Īas educativas con visitas domiciliares. Esas estrategias son las piedras angulares de su programa de salud p√ļblica para enfrentar el coronavirus y el dengue.

Pero aunque ya no tiene problemas con las pandillas criminales, como sucedi√≥ el a√Īo pasado, sus equipos todav√≠a tienen dificultades para acceder a algunas √°reas. Los residentes de ciertos vecindarios se han unido para bloquear la entrada a los trabajadores de la salud por temor a que sean portadores del virus.

Nolasco dijo que ella y los miembros de su personal han sido expulsados por turbas que bland√≠an machetes y les arrojaban piedras. Cuenta que, durante un incidente, los trabajadores que intentaban ingresar a un vecindario fueron ba√Īados con cloro.

Algunas personas afectadas por el coronavirus han tenido miedo de buscar atención médica porque creen que la enfermedad es vergonzosa y sienten pena. Nolasco dice que algunos incluso niegan que sea un fenómeno real.

Otros pacientes, gravemente enfermos con la COVID-19, buscan atención médica cuando ya es demasiado tarde. "La gente está llegando a las salas de emergencias para morir", dijo. "La lucha ahorita es la educación".

Espinal dijo que le preocupa que los países de América Latina y el Caribe se vean abrumados por el coronavirus y "pierdan de vista" otros problemas de salud.

"América Latina tiene una gran historia de la disminución de la morbilidad de las enfermedades infecciosas", dijo Espinal. "No queremos retroceder ni perder ese logro".

 

Kirk Semple es un corresponsal de The New York Times que cubre México, Centroamérica y el Caribe. Está basado en la Ciudad de México. @KirkSemple

 

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