El mercado castiga a las farmacéuticas sin vacuna
Por: El País
Abril 2021
Fotografia: Michael Nagle / Bloomberg

 

La irrupci√≥n de la pandemia ha puesto patas arriba el mercado farmac√©utico. Pese a contar con un enorme m√ļsculo financiero, instalaciones punteras y expertise t√©cnico, gigantes del sector como Merck, Sanofi y GSK, tres de los mayores fabricantes de vacunas del mundo antes del coronavirus, no han sido capaces de desarrollar una inyecci√≥n propia para combatir al pat√≥geno que trae de cabeza al planeta. Eso ha tenido su reflejo burs√°til: ninguna de ellas ha recuperado lo que val√≠an antes del virus. El camino inverso han seguido en 2020 otras firmas pr√°cticamente desconocidas antes de la crisis sanitaria, como las alemanas CureVac y BioNTech o la estadounidense Moderna, as√≠ como alguna de capa ca√≠da, como la tambi√©n norteamericana Novavax, catapultadas ahora por haber desarrollado un producto cuya demanda est√° garantizada. La apreciaci√≥n de sus t√≠tulos del 25 de marzo de 2020 al mismo d√≠a un a√Īo despu√©s oscila entre el 65% de la primera y el 1.100% de la √ļltima.

Entre las emergentes y las que se han quedado fuera del pastel de las vacunas, hay un tercer grupo en el que se encuentran Pfizer, Johnson & Johnson o AstraZeneca. Las tres han cumplido con lo que se esperaba de firmas asentadas al concebir su propia vacuna, pese a la mancha en el expediente de esta √ļltima por no cumplir con los suministros a los que se hab√≠a comprometido con la Uni√≥n Europea y las dudas sobre sus efectos secundarios. Al margen de todas ellas perviven otras dos vacunas de fuerte impronta estatal: la rusa Sputnik, financiada por el Fondo Ruso de Inversi√≥n Directa (RDIF), el fondo soberano de Rusia, y la desarrollada por Sinovac, donde el Ejecutivo chino tiene una participaci√≥n indirecta. Elena Rico y Ana G√≥mez, expertas en el sector de Renta 4, coinciden en que el comportamiento ha sido asim√©trico. "Hemos visto las dos caras de la moneda. Aquellos jugadores que han estado involucrados en la carrera hacia la vacuna/tratamiento se han visto menos impactados que aquellos que no han tenido un papel fundamental en ello".

2020 no ha sido un a√Īo especialmente boyante para los resultados de las grandes farmac√©uticas, est√©n o no implicadas en las vacunas. Por citar algunos ejemplos, los ingresos de Pfizer crecieron un 2% y los de AstraZeneca un 10%. Ambas valen hoy en Bolsa un 2% menos que al empezar 2020. Con la econom√≠a en modo supervivencia, al menos han evitado el descalabro. Aunque tambi√©n han sufrido las consecuencias de la pandemia en forma de paralizaci√≥n de ensayos cl√≠nicos, ralentizaci√≥n en la aprobaci√≥n de nuevos f√°rmacos o dispositivos, y reducci√≥n de revisiones y visitas m√©dicas ante el temor de los pacientes a contagiarse.

Entre las peque√Īas que salieron del ostracismo gracias al desarrollo de su propia vacuna s√≠ ha habido en cambio movimientos notables. Un caso paradigm√°tico es el de Moderna, que pas√≥ de ingresar 60 millones de d√≥lares en 2019 a 800 millones el a√Īo pasado, gracias a un cuarto trimestre donde se dejaron notar con fuerza las ventas de vacunas y las subvenciones p√ļblicas. Un vistazo r√°pido a sus cuentas podr√≠a llevar a enga√Īo. Moderna perdi√≥ 747 millones de d√≥lares, por encima de los 514 millones de 2019. Pero eso se explica por la partida sin precedentes que dedic√≥ a la investigaci√≥n para la vacuna, lo que hizo que pr√°cticamente triplicara sus gastos. Los frutos de esa apuesta se recoger√°n este curso: para 2021 la compa√Ī√≠a calcula que ingresar√° 18.400 millones de d√≥lares en concepto de ventas de su vacuna, gracias a pedidos masivos como las 300 millones de dosis encargadas por EE UU (con opci√≥n a 200 millones m√°s en 2022), las 310 millones de la UE (tambi√©n con una opci√≥n de ampliarla en 150 millones el a√Īo que viene), las 50 millones de Jap√≥n, las 44 millones de Canad√° o las 40 millones de Corea del Sur.

Entre los que han tratado de aprovechar ese tirón está el magnate Warren Buffett, uno de los inversores más influyentes del mundo. Su vehículo de inversión, Berkshire Hathaway, se deshizo de posiciones en banca y compró en noviembre pasado 5.000 millones de dólares en títulos de las farmacéuticas AbbVie, Bristol Myers, Merck y Pfizer.

Alianzas entre farmacéuticas

Si 2020 fue, en su primera parte, el a√Īo de la incertidumbre sobre qui√©nes se subir√≠an al carro de las vacunas, y en la segunda el de los ensayos y las estimaciones de dosis, 2021 est√° siendo el de poner la maquinaria productiva a trabajar a la m√°xima potencia. Como Moderna, Pfizer ha gastado m√°s en investigaci√≥n (9.405 millones en 2020, frente a 8.394 millones el a√Īo antes). Y tambi√©n espera que le suponga una importante inyecci√≥n econ√≥mica este ejercicio, en su caso de 15.000 millones de d√≥lares a cambio de 2.000 millones de dosis, aunque esa cifra podr√≠a ser a√ļn mayor. Johnson & Johnson, cuya vacuna de un solo pinchazo llegar√° a Espa√Īa el 15 de abril, espera distribuir en torno a 1.000 millones de dosis, lo que le reportar√≠a unos 10.000 millones de d√≥lares. A√ļn as√≠, las analistas de Renta 4 no perciben que esto vaya a suponer un cambio revolucionario en el modelo de negocio de las m√°s grandes del sector. "La proporci√≥n sobre las ventas globales no ser√° suficientemente significativa como para ver unos resultados sorprendentes", opinan.

Pese a haber logrado dise√Īar en tiempo r√©cord remedios contra el virus, la reputaci√≥n de las compa√Ī√≠as peligra por la imagen negativa que proyecta lucrarse con un producto sanitario capaz de salvar millones de vidas. Por eso, AstraZeneca ha optado por venderlas a precio de coste hasta que la pandemia est√© m√°s controlada. Las que se han quedado fuera por el fracaso de sus ensayos cl√≠nicos no observar√°n de brazos cruzados. Merck, que s√≠ fue capaz de dise√Īar en el pasado tratamientos √ļtiles para el √©bola o el VIH, pondr√° sus laboratorios a fabricar la vacuna de Johnson & Johnson, hasta ahora uno de sus m√°s fieros competidores. La francesa Sanofi har√° lo propio para producir 100 millones de dosis de la de Pfizer, que tambi√©n cuenta con el apoyo de Novartis en sus instalaciones de Suiza. Y Bayer y GSK fabricar√°n 160 millones y 100 millones respectivamente de la de CureVac.

 

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