"Evo Morales no es el due√Īo de las luchas sociales en Bolivia"
Por: El País
Diciembre 2019
Fotografia: Gladys Serrano/El País

Hace dos semanas, cuando Evo Morales acababa de renunciar a la presidencia y la oposici√≥n celebraba su ca√≠da con la biblia en la mano, Mar√≠a Galindo (La Paz, 1964) convoc√≥ a mujeres de todo Bolivia a pensar una salida a la crisis pol√≠tica.¬†En un pa√≠s donde la movilizaci√≥n feminista es an√©mica, la activista sent√≥ a¬†unas 200 mujeres a debatir una tercera v√≠a entre dos posiciones irreconciliables: quienes claman al ahora expresidente como √ļnico l√≠der posible y la derecha conservadora que hoy ejerce el poder. "Frente a una pelea de bandos, macabra y patriarcal, era necesario que las mujeres materialicemos nuestra voz", dice en conversaci√≥n con este diario. La conclusi√≥n a la que llegaron despu√©s de los primeros encuentros era que deb√≠an promover la agenda progresista, pese al ascenso moment√°neo de la derecha. "Tenemos un Estado laico, plurinacional y con representaci√≥n ind√≠gena que no podemos perder, porque viene de una lucha muy larga de varios sectores. Evo Morales no es el due√Īo de las luchas sociales".

Galindo es una de las fundadoras de Mujeres Creando, una agrupaci√≥n feminista nacida a principios de los noventa entre el anarquismo, el antirracismo y el arte callejero. Ante la crisis desatada en Bolivia, la activista juzga¬†duramente a los dos bandos en que se ha dividido el pa√≠s. "Pasamos de un gobierno neoliberal a otro neoliberal y fascista", comenta desde Ciudad de Mexico, donde se encuentra para participar de un ciclo de conferencias de la Universidad Nacional Aut√≥noma. "Debemos tener una postura cr√≠tica respecto de la actitud beligerante de Evo Morales", resalta ante los llamados del l√≠der ind√≠gena a sus seguidores para mantener las protestas callejeras. "Y otra muy cr√≠tica con la derecha, que ahora suma componentes racistas y clasistas", agrega sobre el gobierno interino liderado por Jeanine A√Īez. "Ninguno de los dos tiene la soluci√≥n. Estamos en medio de un proceso de fascistizaci√≥n en el que no valen la palabra ni la lucha, sino el bando".

Con la fiereza que la caracteriza afirma que en Bolivia "hubo un golpe de Estado". Pero aclara que hay otro lado en esa historia que empez√≥ con la manipulaci√≥n de las instituciones. "Esto comenz√≥ como un conflicto pol√≠tico nacido del malestar social frente al manejo irregular del Tribunal Supremo Electoral, del poder judicial y el uso descarado de los bienes p√ļblicos". La activista sostiene que Evo Morales tuvo muchas oportunidades -antes de que el Ej√©rcito le sugiriera renunciar-¬†de sentarse a negociar con la oposici√≥n y parte de la poblaci√≥n que tom√≥ las calles. En lugar de eso, "reaccion√≥ con prepotencia y desprecio". "Hizo un uso maniqueo de la relaci√≥n entre la poblaci√≥n urbana y las poblaciones rurales, avivando el enfrentamiento. Ese fue un error muy grave", zanja.¬†Galindo le reclama al exmandatario una autocr√≠tica:¬†"Al hombre le preocupa m√°s el relato del desenlace que pensar en lo que hizo mal".

Después de las elecciones del 20 de octubre, la activista se acercó a movilizaciones de la oposición a cuestionarles "qué pasaría después de sacar a Evo Morales a cualquier costo". Fue expulsada de allí, cuenta, por "ir a incomodar, no a conciliar". Para ella, el expresidente no se diferencia tanto de Luis Fernando Camacho, un líder empresarial y ultracatólico del oriente del país, que se apoderó de las protestas y hoy es candidato a presidente. "Son equivalentes antagónicos. Ambos asumen el papel del caudillo delirante y machote que está convencido de que son el principio de la verdad, la ley y el bienestar".

Uno de los argumentos del que se agarran los defensores de Morales son los logros econ√≥micos y sociales alcanzados en los 14 a√Īos de presidencia. Pero hay tres situaciones claves, se√Īala, que desarman la figura del exitoso l√≠der pol√≠tico y lo acercan al caudillo que ella describe. La primera es la reforma constitucional de 2007, que result√≥ en la nacionalizaci√≥n de los hidrocarburos. "Una nacionalizaci√≥n timorata que termin√≥ siendo una renegociaci√≥n de contratos que permiti√≥ a Bolivia grandes ingresos", describe. Ese mismo l√≠der pol√≠tico, sin embargo, tambi√©n "someti√≥ a los movimientos sociales a su partido y traicion√≥ a los pueblos ind√≠genas mediante la cooptaci√≥n de sus dirigentes".

La segunda situación fue la negociación con los sectores empresariales de Santa Cruz, un bastión opositor al oriente del país, tras la crisis política desatada en 2008, que terminó en un referéndum de autonomía regional. "Evo se sentó con el oriente terrateniente, sojero y ganadero para darles libertades siempre y cuando no se metieran en política". En ese momento, asegura, Morales vivió "un proceso de derechización", al quitar las trabas a la exportación ganadera y aceptar el uso de transgénicos en la agricultura.

El tercer momento, "el peor", fue durante la represión policial en 2011 de una movilización indígena que marchó contra Morales para protestar contra la construcción de una carretera que atravesaría una reserva natural protegida. "Ese fue el más retórico y prepotente. Es el que cierra su círculo de poder. Nada se podía discutir si no era a través del partido", sentencia.

Galindo ironiza sobre la convocatoria a elecciones sin fecha fija.¬†"No vamos a retroceder ni un paso, aunque realmente no hayamos avanzado ni uno". Ante la posibilidad del ascenso definitivo¬†de la derecha conservadora al gobierno, y sin un partido progresista a la vista, propone erradicar la pol√≠tica partidista y volver a la representaci√≥n directa de los pueblos ind√≠genas. "Una representaci√≥n para las mujeres, los discapacitados, la madre tierra y la mariconada". Despu√©s de pensarlo, concluye: "Y un pedacito de representaci√≥n regional para que estos se√Īores se la disputen entre ellos y queden satisfechos".

 

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