Jap贸n construye nuevas termoel茅ctricas de carb贸n pese al riesgo ambiental
Por: Hiroko Tabuchi / The New York Times
Febrero 2020
Fotografia: Noriko Hayashi / The New York Times

Justo detr谩s de las ventanas del departamento de Satsuki Kanno, que dan a la bah铆a de Tokio, pronto se levantar谩 un gigante de una 茅poca pasada: una central termoel茅ctrica de carb贸n que forma parte de un ascenso gradual de la energ铆a a base de carb贸n, algo inaudito en una econom铆a avanzada.

Esta es una consecuencia imprevista del desastre nuclear de Fukushima de hace casi una d茅cada, el cual oblig贸 a Jap贸n a cancelar su programa de energ铆a nuclear. Ahora, el pa铆s del sol naciente planea construir hasta 22 nuevas centrales termoel茅ctricas de carb贸n -una de las fuentes de energ铆a m谩s contaminantes- en 17 zonas diferentes durante los pr贸ximos cinco a帽os, justo cuando el mundo necesita reducir las emisiones de di贸xido de carbono para combatir el calentamiento global.

"驴Por qu茅 carb贸n y por qu茅 ahora?", se pregunta Kanno, una ama de casa de Yokosuka, el lugar donde habr谩 dos unidades termoel茅ctricas de carb贸n que se construir谩n a solo algunos metros de su casa. "Es lo peor que podr铆an construir".

Juntas, las 22 centrales termoel茅ctricas emitir铆an al a帽o casi la misma cantidad de di贸xido de carbono que todos los autom贸viles de pasajeros vendidos cada a帽o en Estados Unidos. La construcci贸n de estas plantas contrasta con el empe帽o de Jap贸n en dar la imagen de que los Juegos Ol铆mpicos de verano en Tokio ser谩n unos de los m谩s ecol贸gicos de la historia.

El proyecto Yokosuka ha provocado un rechazo poco com煤n en Jap贸n, donde los grupos de ambientalistas se oponen principalmente a la energ铆a nuclear. Pero algunos residentes locales est谩n demandando al gobierno por haber aprobado la nueva central termoel茅ctrica de carb贸n, con la esperanza de que sea el inicio de un combate al carb贸n en la isla.

Seg煤n los demandantes, el gobierno japon茅s aprob贸 el proyecto sin realizar una evaluaci贸n ambiental adecuada. La querella es relevante porque sostiene que la planta no solo deteriorar谩 la calidad del aire en la localidad, sino que pondr谩 en riesgo a las comunidades al contribuir al cambio clim谩tico.

El di贸xido de carbono liberado en la atm贸sfera es el principal causante del calentamiento global porque retiene el calor del sol. La combusti贸n del carb贸n, por s铆 sola, es una de las fuentes m谩s grandes de emisi贸n de di贸xido de carbono.

Jap贸n ya est谩 viviendo efectos graves derivados del cambio clim谩tico. Los cient铆ficos han se帽alado que una ola de calor en 2018 por la que murieron m谩s de mil personas no hubiera podido ocurrir sin el cambio clim谩tico. Debido a la preocupaci贸n relacionada con el calor, el Comit茅 Ol铆mpico Internacional fue obligado a cambiar los eventos del marat贸n de los Juegos Ol铆mpicos de Tokio a una ciudad m谩s fresca casi 1100 kil贸metros al norte.

Jap贸n ha utilizado los Juegos Ol铆mpicos para dar a conocer su transici贸n a una econom铆a m谩s resistente al clima, mostrando innovaciones como carreteras que reflejan el calor. Los organizadores han dicho que la electricidad para los Juegos provendr谩 de fuentes renovables.

Las inversiones en plantas que funcionan con carb贸n amenazan con socavar ese mensaje.

"Jap贸n promociona unas Olimpiadas de bajas emisiones pero, el mismo a帽o, comenzar谩 a operar cinco nuevas centrales el茅ctricas de carb贸n que emitir谩n mucho m谩s di贸xido de carbono que cualquier estrategia que las Olimpiadas puedan compensar", dijo Kimiko Hirata, directora internacional de Kiko Network, un grupo que aboga por la acci贸n clim谩tica.

Esta pol铆tica distingue a Jap贸n de otras econom铆as desarrolladas. El Reino Unido, el lugar de nacimiento de la revoluci贸n industrial, est谩 decidido a eliminar de manera gradual las centrales de carb贸n para 2025, y Francia ha se帽alado que cerrar谩 sus centrales de carb贸n incluso antes, para 2022. En Estados Unidos, los servicios p煤blicos est谩n retirando con rapidez la energ铆a a base de carb贸n y no se est谩n construyendo centrales nuevas.

Sin embargo, Jap贸n depende del carb贸n para m谩s de una tercera parte de sus necesidades de generaci贸n de energ铆a. Y aunque empezar谩n a retirar las centrales m谩s antiguas, lo que a la larga reducir谩 la dependencia generalizada del carb贸n, este pa铆s todav铆a espera satisfacer m谩s de una cuarta parte de sus necesidades de energ铆a el茅ctrica con el carb贸n en 2030.

"Jap贸n es un caso at铆pico dentro de las econom铆as desarrolladas", afirm贸 Yukari Takamura, experta en pol铆ticas clim谩ticas del Instituto para Iniciativas del Futuro en la Universidad de Tokio. "La era del carb贸n est谩 por terminar, pero para Jap贸n est谩 resultando muy dif铆cil eliminar una fuente de energ铆a de la que ha dependido durante tanto tiempo".

El apetito de Jap贸n por el carb贸n no se reduce 煤nicamente a Fukushima. El consumo de carb贸n ha aumentado durante d茅cadas, ya que el pa铆s -pobre en energ铆a y dependiente de las importaciones para la mayor parte de sus necesidades energ茅ticas- se apresur贸 a abandonar el petr贸leo extranjero despu茅s de las crisis petroleras de la d茅cada de 1970.

Sin embargo, Fukushima present贸 otro tipo de crisis energ茅tica y m谩s razones para seguir invirtiendo en carb贸n. Incluso a medida que la econom铆a del carb贸n ha comenzado a desmoronarse -las investigaciones han demostrado que incluso desde 2025 podr铆a ser m谩s rentable para los operadores japoneses invertir en energ铆a renovable, como la e贸lica o solar, que operar plantas de carb贸n- el gobierno japon茅s ha mantenido la creencia de que las empresas de servicios p煤blicos deben seguir invirtiendo en combustibles f贸siles para mantener una mezcla diversificada de fuentes de energ铆a.

Junto con el gas natural y el petr贸leo, los combustibles f贸siles representan aproximadamente el 80 por ciento de las necesidades de electricidad de Jap贸n, mientras que las fuentes renovables de energ铆a, lideradas por la energ铆a hidroel茅ctrica, representan alrededor del 16 por ciento. La dependencia de la energ铆a nuclear, que una vez proporcion贸 hasta un tercio de la generaci贸n de energ铆a de Jap贸n, se desplom贸 al 3 por ciento en 2017.

Tambi茅n ha sido objeto de escrutinio la pol铆tica del gobierno nip贸n de financiar la energ铆a a base de carb贸n en los pa铆ses en desarrollo, junto con China y Corea del Sur. Jap贸n tiene el segundo lugar despu茅s de China en el financiamiento de centrales de carb贸n en el extranjero.

A finales del a帽o pasado, en las conferencias de las Naciones Unidas sobre el cambio clim谩tico realizadas en Madrid, a las que asisti贸 un contingente japon茅s bastante nutrido, activistas vestidos con trajes amarillos de Pikachu desplegaron letreros con la frase "Sin carb贸n" y coreaban la frase "隆Sayonara carb贸n!".

Un blanco de la furia de los activistas ha sido el nuevo ministro del Medioambiente de Jap贸n, Shinjiro Koizumi, el carism谩tico hijo de un ex primer ministro a quien se considera como un posible candidato a primer ministro. Pero no se compara con su predecesor, Yoshiaki Harada, quien hab铆a declarado que el Ministerio del Medioambiente no aprobar铆a la construcci贸n de ninguna otra planta termoel茅ctrica de carb贸n; sin embargo, dur贸 menos de un a帽o en el cargo.

Koizumi ha evitado hacer promesas tan expl铆citas y, en cambio, ha hecho afirmaciones m谩s generales de que Jap贸n a la larga va a reducir el uso del carb贸n. "Aunque no podemos declarar la eliminaci贸n del carb贸n en este preciso momento", dijo Koizumi en una reuni贸n informativa en Tokio el mes pasado, el pa铆s "ha dejado en claro que avanzar谩 de manera continua para que su principal fuente de energ铆a sea la energ铆a renovable".

El proyecto de Yokosuka tiene una importancia especial para Koizumi, quien procede de dicha ciudad portuaria, un centro industrial y lugar de una base naval de Estados Unidos. Se tiene planeado construir las unidades de carb贸n en el lugar de una planta de energ铆a de petr贸leo, operada por Tokyo Electric Power, la cual cerr贸 en 2009, para alivio de los residentes de la localidad.

Pero el cierre result贸 ser de muy poca duraci贸n.

Solo dos a帽os despu茅s, vino el desastre de Fukushima, cuando un terremoto y un tsunami dejaron en muy malas condiciones las instalaciones de la planta nuclear de la costa, que tambi茅n era propiedad de Tokyo Electric. La crisis que esto desat贸 hizo que los servicios p煤blicos pusieran a funcionar dos de las ocho unidades de petr贸leo de Yokosuka como medida de emergencia. Finalmente las cerraron en 2017.

Lo que propuso Tokyo Electric despu茅s -las dos unidades nuevas de carb贸n- ha dejado perplejas a muchas personas de la comunidad. Para empeorar las cosas, Tokyo Electric declar贸 que las unidades no requer铆an una revisi贸n ambiental completa, ya que se estaban construyendo en el mismo lugar que las instalaciones de combusti贸n de petr贸leo.

El gobierno central lo acept贸. La querella de los residentes pone en tela de juicio esa decisi贸n.

Algunos proyectos nuevos de carb贸n han enfrentado tropiezos. El a帽o pasado, un consorcio de empresas de energ铆a cancelaron los planes para construir dos plantas de carb贸n, con el argumento de que ya no eran rentables. Mientras tanto, Jap贸n ha dicho que invertir谩 en tecnolog铆a de captura y almacenamiento de carbono con el fin de recoger las emisiones derivadas de la generaci贸n de carb贸n, pero esa tecnolog铆a todav铆a no est谩 disponible a nivel comercial.

Tal vez el destino del carb贸n en Jap贸n est茅 en manos del Ministerio de Econom铆a, Comercio e Industria de ese pa铆s, el cual tiene mucha influencia en las esferas de poder en Tokio. Como respuesta a preguntas acerca de la construcci贸n de la planta de carb贸n, el ministerio dijo que hab铆a publicado directrices para los operadores del pa铆s a fin de desmantelar las plantas de carb贸n menos eficientes y avanzar hacia la reducci贸n de las emisiones de carbono en general. Pero estas dejan en manos de los operadores la decisi贸n de avanzar con estos planes o no.

"La pol铆tica m谩s responsable", coment贸 el ministerio, "es idear una ruta concreta que d茅 oportunidad a que haya tanto seguridad energ茅tica como un combate al cambio clim谩tico".

Los residentes locales dicen que la posici贸n del ministerio se queda corta. Tetsuya Komatsubara, de 77 a帽os, ha operado un par de peque帽os barcos de pesca desde Yokosuka durante seis d茅cadas y bucea en busca de almejas gigantes, que alguna vez fueron abundantes en las aguas frente a Tokio.

Los cient铆ficos han registrado un aumento en la temperatura de las aguas costeras frente a Tokio de m谩s de 1 grado Celsius en la 煤ltima d茅cada, lo que est谩 causando estragos en las poblaciones de peces all铆.

Komatsubara asegura que puede sentir el aumento de la temperatura del agua en su piel y dijo le preocupaba que las nuevas plantas fueran otro golpe para el negocio pesquero, que ya est谩 en declive. "Dicen que las temperaturas est谩n subiendo. Lo sabemos desde hace mucho tiempo ", dijo Komatsubara. "Es hora de hacer algo al respecto".

Hiroko Tabuchi es una periodista de investigaci贸n en la secci贸n de medioambiente. Fue parte del equipo del Times que recibi贸 un Pulitzer en 2013 en la categor铆a reportaje explicativo. @HirokoTabuchi

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Mundo
Crimen & Drogas
Medio Ambiente