La discriminación social detrás del estallido chileno
Por: El País
Diciembre 2019
Fotografia: AFP

El malestar de la sociedad se explica en parte por la discriminación clasista, algo que sufren cuatro de cada 10 ciudadanos

El descontento de Chile, que explot√≥ en forma de protestas el pasado 18 de octubre, se explica no solo por la desigualdad en el acceso a servicios b√°sicos como la salud o la educaci√≥n, sino tambi√©n por el trato clasista que soportan una buena parte de los chilenos. Las manifestaciones muestran el hartazgo ante diversas situaciones, entra las que se encuentra esta discriminaci√≥n que ya no se tolera tanto como antes aunque cuatro de cada 10 chilenos sigan sufri√©ndola en los √ļltimos a√Īos por su clase social, el lugar en el que viven, su vestimenta o su trabajo, seg√ļn una investigaci√≥n reciente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

En estas casi siete semanas de crisis pol√≠tica y social, se ha puesto en evidencia el clasismo entre los chilenos. En un centro comercial de una zona acomodada de Santiago -un escenario hasta ahora poco com√ļn para las manifestaciones-, un hombre enrabiado se enfrent√≥ a uno de los manifestantes, mientras grababa el momento: "√Āndate a tu poblaci√≥n de mierda", orden√≥ en referencia a los lugares de la ciudad donde viven las clases m√°s bajas -como los poblados chabolistas en Espa√Īa o las villas miseria en Argentina-. La frase la termin√≥ llamando "roto" al manifestante, una forma muy despectiva con la que todav√≠a algunos chilenos se refieren a la pobreza urbana.

La escena se viraliz√≥ en las redes sociales, como ocurri√≥ tambi√©n con la que protagoniz√≥ un conocido empresario en el sur de Chile en febrero, en pleno verano, y que se ha convertido en una imagen ic√≥nica del clasismo que existe en el pa√≠s. Aunque en Chile las playas son p√ļblicas, el hombre ech√≥ a un grupo de mujeres que tomaban el sol a orillas del lago Ranco, a unos metros de su vivienda de descanso: "Es mi jard√≠n (...) Se van a ir y si no, voy a venir a sacarlas yo de manera no tan pac√≠fica", les amenaz√≥, seg√ļn se observa en un v√≠deo que en YouTube tiene m√°s de 40.000 visualizaciones. El caso provoc√≥ tanta indignaci√≥n que grupos de vecinos hicieron llamamientos a ocupar la playa del ejecutivo. Un hombre mayor lleg√≥ con su nieta y con una bandera chilena en la mano. "Estoy aqu√≠ por el futuro de la ni√Īa. Cuando sea mayor, espero que tenga derecho a disfrutar tambi√©n de este lugar junto a su familia", se√Īal√≥ el abuelo.

El astr√≥nomo Jos√© Maza, popular divulgador cient√≠fico y agudo observador de la realidad chilena, asegura que el episodio de hace nueve meses en la localidad de Ranco, a unos mil kil√≥metros al sur de la capital, fue uno de los elementos que contribuy√≥ a la explosi√≥n del 18 de octubre: "El evento donde un se√Īor ech√≥ a tres mujeres del borde de lo que √©l supon√≠a que era su playa personal -cosa que en Chile no existe- y que era de su lago personal -cosa que tampoco existe- es un acto de prepotencia extrema de un hombre de mucho dinero y es, para m√≠, una de las im√°genes ic√≥nicas de la falta de respeto de los que tienen m√°s hacia los que tienen menos", indica el cient√≠fico. "En Chile hay algunos que consideran que los que no tienen plata tampoco tienen dignidad y el malestar que se ha incubado durante muchos a√Īos es lo que est√° causando este estallido social".

Para la investigadora Maya Zilveti del PNUD -el organismo que ha elaborado el pionero informe Desiguales publicado en 2017-, "este tipo de situaciones" en la que alguien discrimina o estigmatiza a otra persona por su origen social "son experiencias comunes en Chile, no anécdotas". "Esto significa que las desigualdades de trato son un problema estructural de nuestra sociedad".

"Chile no solo es un pa√≠s clasista, sino tambi√©n el clasismo est√° en la base de gran parte de las experiencias de maltrato", explica Zilveti. La desigualdad de trato no afecta a todos por igual, seg√ļn este estudio: las personas que pertenecen a los grupos de menor nivel socioecon√≥mico reportan mayoritariamente un trato indigno y, a su vez, ser parte de los grupos m√°s acomodados reduce considerablemente las posibilidades de sufrir alg√ļn tipo de discriminaci√≥n. "En otras palabras", explica Zilveti, "vivir experiencias de maltrato en Chile no es el resultado de la suerte, sino que depende en gran medida de la posici√≥n de las personas en la estructura social".

Los lugares donde m√°s se experimenta la discriminaci√≥n son los puestos de trabajo, la calle, los servicios de salud, el transporte, las oficinas del servicio p√ļblico y en los comercios. Las personas que comenten los abusos son desconocidos, funcionarios, jefes, trabajadores de empresas privadas, vecinos y compa√Īeros de trabajo o de estudios. Quienes reportaron tratos indignos relatan haber sido visto atropellados sus derechos (30%), "ofendidos o mirados en menos" (29%), "tratados injustamente" (27%), "discriminados" (21%) e, incluso, "tratados violentamente" (14%).

En paralelo, se ha producido en Chile un cambio cultural. "Hoy, las violaciones al principio de igualdad en dignidad, que se perciben como tratos injustos o discriminatorios, provocan emociones intensas de frustraci√≥n e incluso de indignaci√≥n", se√Īala la investigaci√≥n. Lo cuenta un obrero de la ciudad de Valpara√≠so, citado en el informe del PNUD. "Te miran con desprecio o te miran como un delincuente", relataba el chileno sobre su experiencia de vestir con ropa de trabajo en un espacio comercial. "Creen que por tener plata pueden pisotear a los dem√°s y a la gente. Y eso duele. Eso molesta...".

 

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