La pesadilla de los cient√≠ficos brasile√Īos atrapados en la politizaci√≥n de la cloroquina
Por: El País
Mayo 2020

El cient√≠fico brasile√Īo Marcus Lacerda y su equipo han vivido una pesadilla particular dentro del tormento de la pandemia del coronavirus. De un d√≠a para otro, la politizaci√≥n de la cloroquina, un f√°rmaco, los golpe√≥ como un meteorito. Este infect√≥logo que coordina un experimentado grupo de investigaci√≥n dedicado a la malaria, la tuberculosis y el VIH jam√°s imagin√≥ verse envuelto en algo as√≠. Menos a√ļn cuando trabajan en un lugar tan lejano de los centros de poder como Manaos, la capital de la Amazonia. Una ciudad en plena selva tropical a la que casi todos llegan en avi√≥n o barco.

El detonante de los ataques -amenazas de muerte incluidas- fue un ensayo clínico con 81 pacientes hospitalizados por la covid-19 a los que trataron con cloroquina. Un clásico para tratar la malaria que de pronto se ha hecho famoso en medio mundo después de que la derecha populista lo convirtiese en una de sus banderas contra el coronavirus. "El linchamiento empezó en cuanto se publicaron los resultados", explica Lacerda por teléfono desde Manaos.

El ensayo de Manaos fue realizado con las cautelas de siempre aunque fueran tiempos de emergencia. Ten√≠a todas las bendiciones de las autoridades -incluido el comit√© de √©tica de Brasil-. El consorcio de investigadores liderado por Lacerda, de la Fundaci√≥n de Medicina Tropical, pretend√≠a analizar la letalidad y toxicidad de distintas dosis de cloroquina en enfermos de coronavirus. As√≠ se descubre c√≥mo combatir nuevas enfermedades. "Nuestro estudio levanta suficientes se√Īales de alerta para dejar de usar dosis altas de cloroquina porque los efectos t√≥xicos superan los beneficios", escribi√≥ Lacerda en su art√≠culo del Journal of the American Medical Association (Jama).

El ensayo fue suspendido antes de lo previsto porque 11 de los pacientes murieron. Estos graves riesgos, publicados en Jama en abril, no impidieron a Donald Trump anunciar que toma hidroxicloroquina por prevenci√≥n, y a su colega Jair Bolsonaro, autorizar su uso en la sanidad p√ļblica brasile√Īa. El viernes pasado The Lancet public√≥ el mayor estudio sobre estos f√°rmacos, que demuestra que aumentan el riesgo de muerte en pacientes de la covid-19. Y este lunes la OMS ha suspendido por precauci√≥n todos los ensayos cl√≠nicos con estos medicamentos.

"La primera frustración fue saber que la cloroquina no funcionaba; la segunda, descubrir que la gente interpretaba el ensayo como un ataque a Bolsonaro", dice el infectólogo. Las conclusiones del equipo de Manaos eran valiosas para miles de médicos que tratan enfermos de coronavirus. Pero para la internacional nacionalpopulista aquello era un boicot.

"Me empezaron a llegar amenazas de muerte, me decían que iba a perder a mis hijos, que iba a acabar como Marielle Franco (una concejala asesinada en 2018 en Río de Janeiro)", rememora desde Manaos, población que registra uno de los brotes más graves de Brasil. Muchas amenazas eran anónimas, pero un tuit del diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, les colocó en la diana de los millones de internautas. "Estudio clínico realizado en Manaos para descalificar la cloroquina causó 11 muertes después de que los pacientes recibieran dosis muy por encima del estándar", tuiteó. A Lacerda le tuvieron que poner escolta.

Aunque en Estados Unidos y Europa solo se usa en pacientes graves y de manera compasiva, la fiebre por la cloroquina ha llegado a tal punto en Brasil que un seguro médico privado ha repartido 30.000 kits con el fármaco a su clientela en Fortaleza, informa Marina Rossi.

Ante este panorama, muchos cient√≠ficos se sienten impotentes. Un tuit aniquila ante la opini√≥n p√ļblica las conclusiones de un ensayo cl√≠nico publicado en las revistas m√°s prestigiosas. "Las sociedades cient√≠ficas salieron en defensa nuestra, pero la gente de a pie se cree ese tuit", explica el infect√≥logo brasile√Īo. Los defensores de la cloroquina triunfan en las redes brasile√Īas con la complicidad del presidente. Los cient√≠ficos tienen problemas cr√≥nicos de financiaci√≥n en Brasil. En eso se parecen a los del resto del mundo. Lo novedoso aqu√≠ es el clima de hostilidad creado por el Gobierno de Bolsonaro, un ultraderechista que desprecia abiertamente la ciencia cuando sus conclusiones contradicen sus deseos o su discurso. Lo demostr√≥ al destituir al director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales porque sus mediciones de la deforestaci√≥n en Amazonia le disgustaron y reincide ahora con su empe√Īo en la cloroquina.

V√≠ctimas de furibundos ataques, los cient√≠ficos del ensayo brasile√Īo han acabado ante la justicia. Su trabajo est√° siendo investigado por fiscales de Bento Gon√ßalves, una ciudad al otro lado del pa√≠s, a casi 4.500 kil√≥metros de Manaos.

Los pacientes piden el f√°rmaco

En los hospitales brasile√Īos, las familias de los pacientes piden cloroquina cada vez m√°s a menudo, relata Carlos, un m√©dico de 31 a√Īos que atiende enfermos de covid-19 en unidades de cuidados intensivos tanto de la red p√ļblica como de la privada en el estado de Cear√° (en el empobrecido nordeste de Brasil). Preserva su identidad bajo ese seud√≥nimo para hablar de su d√≠a a d√≠a. Carlos ha visto c√≥mo la cloroquina entraba en el vocabulario de pacientes de todas las clases sociales y hace un mes empez√≥ a pedir a las familias de sus pacientes p√ļblicos y privados que firmaran un consentimiento. Una precauci√≥n de los centros sanitarios para evitar problemas judiciales. Carlos, m√©dico hace seis a√Īos, cuenta que desde el inicio de la pandemia prescribe cloroquina al paciente no tiene problemas card√≠acos. No se siente presionado, como ha o√≠do de compa√Īeros que trabajan en cl√≠nicas ambulatorias. Dice que no est√° en contra del f√°rmaco en la etapa inicial de la enfermedad y en casos leves, en l√≠nea con lo aprobado esta semana por el Gobierno de Bolsonaro, pero recalca que hacerlo de forma segura requerir√≠a que los pacientes estuvieran diagnosticados mediante un an√°lisis y someterlos a pruebas para saber si tienen arritmia card√≠aca. El test de la covid-19 no se hace a los enfermos leves en Brasil y el segundo examen no es f√°cil de lograr en la red p√ļblica. "As√≠ que es complicado porque a nivel de Brasil, que tiene una gran desigualdad social y dificultades para acceder a medicamentos y pruebas, es muy dif√≠cil", dice. Pero cuando se lo proponen a la familia del paciente, dice que "el 99% firma all√≠ mismo. La gente decide m√°s por fe que por ciencia".

 

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