Las protestas mantienen el pulso al Gobierno de Iv√°n Duque en Colombia
Por: El País
Diciembre 2019
Fotografia: R. ARBOLEDA / AFP

Las protestas que se iniciaron hace dos semanas han mantenido este mi√©rcoles el pulso en la calle contra la pol√≠tica econ√≥mica del Gobierno de Iv√°n Duque. El tercer paro nacional convocado desde el pasado 21 de noviembre en Colombia ha congregado a decenas de miles de personas en las principales ciudades del pa√≠s. Los l√≠deres sindicales y estudiantiles optaron una vez m√°s por la f√≥rmula de la huelga general. Se trataba de una apuesta de √©xito incierto en una sociedad poco acostumbrada a sostener este tipo de movilizaciones en el tiempo. Si bien la adhesi√≥n de los trabajadores fue desigual, las manifestaciones contin√ļan.

La mayor√≠a de los comercios de Bogot√° permanecieron abiertos el mi√©rcoles. Sin embargo, columnas muy diversas de manifestantes no desistieron y marcharon a lo largo de la ma√Īana de forma eminentemente pac√≠fica, seg√ļn destacaron las propias autoridades. El director de la Polic√≠a, √ďscar Atehort√ļa, contabiliz√≥ 154 actividades en todo el territorio, 80 concentraciones y 50 marchas. "Pero tambi√©n bloqueos en algunos sitios" como en Cali, advirti√≥. La decisi√≥n de convocar la huelga fue adoptada por el llamado comit√© nacional de paro tras fracasar el martes la segunda reuni√≥n de la mesa de di√°logo con el Gobierno. En cualquier caso, est√° previsto que las partes vuelvan a sentarse el jueves.

En la carrera S√©ptima, una de las principales arterias de la capital, se reunieron a la altura del Parque de los Hippies, una plaza que se ha convertido en epicentro de las movilizaciones, distintos colectivos, estudiantes, m√ļsicos, feministas. En el centro, las cacerolas dieron paso a los c√°nticos ind√≠genas y las calles se llenaron de bastones, banderas y poporos (objetos para mambear hoja de coca) de las comunidades ind√≠genas de Colombia que se sumaron a las manifestaciones. Del Cauca, en el sudoeste del pa√≠s, llegaron 550 integrantes de la guardia ind√≠gena que encabezaron la movilizaci√≥n y fueron ovacionados al entrar a la Plaza de Bol√≠var. Hab√≠an viajado 20 horas en buses tradicionales, conocidos como chivas, para unirse a los reclamos. En su caso, piden que el Gobierno los escuche y detenga la matanza de al menos 130 miembros de sus comunidades.

Los sonidos de "fuerza, fuerza, guardia, guardia" o el popular canto afro de "el pueblo no se rinde, carajo", marcaron el recorrido que transcurri√≥ en total calma. En una esquina del centro de Bogot√°, Luis Edinson G√≥mez, ind√≠gena del pueblo Awa, de la regi√≥n de Putumayo al sur del pa√≠s, ondeaba una bandera de Colombia. "Hoy amanec√≠ con ganas de llorar de la impotencia de ver c√≥mo el Estado se burla de nosotros. Ayer, por ejemplo, aprobaron la reforma tributaria, ¬Ņc√≥mo es posible? Pero ac√° seguimos. Esta marcha es significativa, es muy importante a pesar de que el Gobierno diga que el pueblo est√° marchando sin ning√ļn objetivo y que no hemos logrado nada. Hemos logrado demostrarle al mundo que el pueblo colombiano ans√≠a y quiere la paz y que las malas pol√≠ticas del Estado tienen descontento al pueblo", dijo G√≥mez.

Precisamente uno de los mensajes que pretendían lanzar este miércoles los sindicatos tenía que ver con esa ley, que acaba de superar el primer trámite en el Congreso. "Uno de los mensajes que los colombianos enviaremos es el rechazo a la reforma tributaria, por inequitativa, desigual y mezquina", recalcó la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode). La aprobación de la reforma, que ahora deberá ser discutida en los Plenos de la Cámara y del Senado, alienta, al menos sobre el papel, el malestar.

En el monumento de Los H√©roes, bajo la sombra de una estatua de Sim√≥n Bol√≠var, otro de los m√ļltiples puntos de concentraci√≥n para marchar rumbo al centro de Bogot√°, se congregaban al mediod√≠a varios centenares de j√≥venes, uno de los bloques que m√°s sostenidamente se ha manifestado contra Duque. En un ambiente relajado y festivo, las arengas y s√°tiras contra el "paquetazo" del mandatario se intercalaban con la coreograf√≠a de "El violador eres t√ļ" que se ha convertido en un fen√≥meno global.

"Somos estudiantes/ hijos de este pueblo", reza uno de los c√°nticos m√°s populares entre los j√≥venes, que reclaman mayores fondos para la educaci√≥n superior p√ļblica. Pero no todos son universitarios, el malestar desborda el movimiento estudiantil. "El plan era estudiar, pero no he podido. Ingresar a una universidad p√ļblica es un golpe de suerte y entrar a una privada tiene costos demasiado altos", afirma Edward P√©rez, quien a sus 22 a√Īos trabaja en una cadena de caf√©s. "Estoy protestando por una mejor educaci√≥n, marcho porque no quiero que se apruebe un salario menor para los j√≥venes", dice sobre una pol√©mica propuesta para combatir el desempleo que no surgi√≥ del Gobierno. En su mano sostiene una bandera de Colombia y del cuello le cuelga una peque√Īa pancarta. "En Colombia es un pecado querer estudiar, prefieren matarte que verte graduado", reza su mensaje.

Detr√°s de las reclamaciones de los manifestantes existe un malestar alimentado por la brecha salarial, la desigualdad y la pol√≠tica econ√≥mica del Gobierno. La paz y la preocupaci√≥n por la actuaci√≥n de las fuerzas de seguridad se suman a esas inquietudes. "Exigimos las mayores garant√≠as en t√©rminos de que el Esmad [Escuadr√≥n M√≥vil Antidisturbios] no est√© presente. Nosotros vamos a hacer unas marchas en paz, coloridas, con mucho ambiente navide√Īo. Nos vamos a volver a encontrar con el Gobierno el jueves a las dos de la tarde", hab√≠a dicho el martes Di√≥genes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) al t√©rmino de la reuni√≥n con Diego Molano, responsable de di√°logo social de la Presidencia.

El Gobierno declin√≥ la petici√≥n, pero este mi√©rcoles el Esmad ha mantenido una actuaci√≥n discreta, al menos hasta √ļltima hora de la tarde. Esta es la unidad m√°s cuestionada de la Polic√≠a por casos de represi√≥n como el que provoc√≥ la muerte del joven Dilan Cruz, un estudiante de 18 a√Īos que recibi√≥ el disparo de un agente durante una marcha y se convirti√≥ en el s√≠mbolo de este movimiento de protesta.

 

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