ONU: El lugar m√°s peligroso para una mujer es su hogar
Por: The New York Times
Noviembre 2018

Es una realidad en todo el mundo: el mayor peligro que pueden enfrentar las mujeres est√° en sus propios hogares, de acuerdo con un nuevo informe sobre homicidios en el mundo realizado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

En 2017, m√°s de la mitad de las mujeres v√≠ctimas de homicidio fueron asesinadas por su pareja o parientes cercanos, seg√ļn el informe. Adem√°s, los investigadores concluyeron que los esfuerzos realizados en algunos pa√≠ses para frenar estos asesinatos mediante nuevas estrategias jur√≠dicas y programas sociales no han logrado avances tangibles.

El reporte, publicado el 25 de noviembre para coincidir con el D√≠a Internacional de la Eliminaci√≥n de la Violencia contra la Mujer, analiz√≥ c√≥mo se relaciona la violencia contra las mujeres y las ni√Īas con su estatus y su papel en la sociedad.

Asesinar a una mujer es "un acto letal a lo largo de un continuo de discriminación y abuso basados en el género", escribió Yury Fedotov, director general de la agencia, en el prólogo del informe. Estas son cuatro conclusiones destacables del reporte.

La mayoría de las víctimas de asesinato son hombres. Sin embargo, es mucho más probable que las mujeres mueran a manos de los allegados más cercanos.

Al analizar los datos, el informe determin√≥ que aproximadamente uno de cada cinco homicidios es perpetrado por una pareja o un familiar cercano, y las mujeres y las ni√Īas conforman la mayor√≠a de esas muertes.

De las casi 87.000 mujeres reportadas como víctimas de homicidio doloso en todo el mundo durante 2017, alrededor del 34 por ciento fueron asesinadas por su pareja y el 24 por ciento por un familiar.

El índice más elevado de mujeres que murieron a manos de su pareja o parientes se encontró en países africanos (una tasa de 3,1 víctimas por cada 100.000 mujeres), seguidos de naciones del continente americano (con una tasa de 1,6 víctimas por cada 100.000 personas de la población femenina). El índice más bajo fue el de Europa (0,7 víctimas).

Los datos en la actualidad incluyen ciertas salvedades.

Los investigadores indicaron que no es posible registrar con precisi√≥n los asesinatos relacionados con el g√©nero que ocurrieron durante conflictos armados, por lo que las cifras verdaderas en ciertas regiones podr√≠an ser mucho m√°s elevadas de lo que se√Īala el informe. Asimismo, los datos no incluyen los homicidios irresueltos que posiblemente se hayan dado por el g√©nero de la v√≠ctima, y los analistas dijeron que muy a menudo la violencia contra la mujer no se reporta.

El informe tampoco dejó claro de qué manera ni si tomó en cuenta la violencia en contra de las mujeres transgénero en las estadísticas. Un vocero de la oficina de las Naciones Unidas no respondió a la petición de comentarios al respecto.

Jodie Roure, profesora en el John Jay College en Nueva York y quien ha realizado investigaciones exhaustivas sobre la violencia contra la mujer, recalcó que las prácticas de recopilación de datos varían de un país a otro.

"Estos datos tienen ciertas limitaciones", explic√≥ Roure. "¬ŅSon un reflejo del panorama completo? No, pero lo importante es hablar al respecto, porque hace poco tiempo no lo est√°bamos haciendo".

La culpa la tiene el sexismo; las mujeres también pueden ser perpetradoras.

A la ra√≠z de la violencia dom√©stica contra las mujeres y ni√Īas est√°n las normas sociales que imponen que el hombre tiene autoridad del hombre para controlar a la mujer. Investigaciones al respecto que cita el estudio de la ONU revelan que los hombres y los ni√Īos que se atienen a las perspectivas estereot√≠picas sobre los roles de g√©nero -por ejemplo, que los hombres necesitan tener sexo m√°s que las mujeres o que los hombres deben dominar a las mujeres- son m√°s propensos a ser violentos con su pareja.

El reporte encontró que los hombres que matan a su pareja de sexo femenino por lo general mencionan haber tenido problemas con el alcohol, celos y miedo al abandono. En cambio, las mujeres que habían matado a su pareja de sexo masculino con frecuencia mencionaron que habían soportado largos periodos de violencia física a manos de esa pareja.

A pesar de tratarse de casos excepcionales, las mujeres tambi√©n pueden ser responsables de la violencia de g√©nero. Por ejemplo, puede que algunas parientes cometan homicidios por honor, en los que las familiares asesinan a una ni√Īa o mujer por supuestamente haber deshonrado a su familia.

Existen muchas otras motivaciones detr√°s de los asesinatos por raz√≥n de g√©nero, a decir del informe. Entre ellas est√°n la orientaci√≥n sexual o la identidad de g√©nero de la v√≠ctima; las amenazas que enfrentan quienes hacen trabajo sexual; en el sur asi√°tico puede ser por disputas sobre las dotes matrimoniales, o incluso acusaciones de brujer√≠a en √Āfrica, Asia y las islas del Pac√≠fico.

Algunos países ya tienen leyes en contra del feminicidio, pero no se ha llegado a un consenso sobre lo que significa ese término.

La palabra feminicidio se acu√Ī√≥ por primera vez en la d√©cada de 1970 en referencia a los asesinatos de mujeres y ni√Īas. En a√Īos recientes, ha habido insistencia, en particular en Latinoam√©rica, en que se utilice el concepto con el fin de crear nuevas categor√≠as legales y pol√≠ticas p√ļblicas.

El a√Īo pasado, el presidente de M√©xico, Enrique Pe√Īa Nieto, hizo un llamado en su pa√≠s para erradicar "una cultura machista profundamente arraigada", que "a fin de cuentas en verdad genera violencia en contra de las mujeres". Despu√©s del asesinato de una mujer que fue parcialmente filmado, los brasile√Īos usaron las redes sociales para exhortar a la gente a intervenir y detener la violencia dom√©stica. En Per√ļ, las participantes de un reciente concurso de belleza montaron una protesta; enumeraron las estad√≠sticas sobre los feminicidios en vez de dictarles sus medidas a los jueces.

En septiembre, la Unión Europea y las Naciones Unidas lanzaron un programa conjunto dedicado a combatir el feminicidio en América Latina. Sin embargo, el informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito descubrió que no existe una definición estandarizada del término, lo cual ha derivado en una gran diferencia en las prácticas jurídicas y de recopilación de datos.

Los nuevos programas y leyes han logrado sensibilizar al p√ļblico con respecto al tema, aunque la cantidad de estos asesinatos no ha disminuido en comparaci√≥n a 2012, cuando Naciones Unidas realiz√≥ un estudio similar. No obstante, el informe concluye que se deben tomar m√°s medidas a fin de ofrecer m√°s servicios para las mujeres, as√≠ como cambiar las convenciones culturales.

"Una ley por sí sola no es suficiente", comentó Roure. "Debe haber una estrategia integral y holística".

 

 

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