Triunfo peronista desata el desplome del peso y la bolsa
Por: El País
Agosto 2019
Fotografia: EFE

Los mercados financieros reaccionaron con pánico tras la amplia victoria del peronista Alberto Fernández en las primarias. Y la economía argentina bordeó el colapso. El peso se devaluó un 25% frente al dólar, pese a una subida de los tipos de interés hasta el 74%, y los valores bursátiles cayeron hasta un 60% (la sesión cerró con una caída del 37,9%). Fue un lunes negro. Lo peor, sin embargo, es la perspectiva para los próximos meses. El presidente Mauricio Macri perdió su autoridad tras la apabullante derrota, pero Fernández solo ganó una elección virtual que deberá revalidar el 27 de octubre. El traspaso de poderes se realizará, en principio, el 10 de diciembre. Es mucho tiempo sin un gobierno creíble. Demasiado para un país expuesto a todos los riesgos.

Desde las oficinas de Alberto Fern√°ndez, al que se considera ya como pr√≥ximo presidente, se intent√≥ lanzar un mensaje tranquilizador. Mat√≠as Kulfas, el economista que asesora a Fern√°ndez, asegur√≥ que el nuevo gobierno ten√≠a una "absoluta voluntad" de cumplir con los pagos de la deuda externa y no recurrir√≠a de nuevo a mecanismos de control cambiario como el "cepo" establecido en 2011 por Cristina Fern√°ndez de Kirchner. Kulfas a√Īadi√≥ que hab√≠an mantenido encuentros con funcionarios del Fondo Monetario Internacional para expresarles su deseo de devolver el gigantesco cr√©dito de 57.000 millones de d√≥lares concedido en septiembre de 2018, pero renegociando las condiciones.

El economista atribuy√≥ la responsabilidad de la nueva hecatombe en los mercados a la pol√≠tica econ√≥mica de Macri. Algo parecido se√Īal√≥ el propio Alberto Fern√°ndez tras conocerse la amplitud de su victoria, cuando dijo que los inversores reaccionar√≠an mal porque se sentir√≠an "estafados". El pasado viernes, un sondeo difundido por el Gobierno hizo creer en medios financieros que Macri empatar√≠a las primarias y ganar√≠a con cierta holgura en octubre. La reacci√≥n fue de euforia, con subidas de todos los indicadores. La realidad result√≥ muy distinta. Fern√°ndez se llev√≥ el 47% de los votos y Macri, el 32%. Las esperanzas de reelecci√≥n de Macri se desvanecieron.

El presidente qued√≥ evidentemente tocado. No supo reaccionar. Admiti√≥ la derrota antes de que se conocieran los resultados, pero ni hizo autocr√≠tica, ni anunci√≥ cambios, ni felicit√≥ a los vencedores. Con los ojos vidriosos, se limit√≥ a decir que se sent√≠a mal, que hab√≠a hecho las cosas lo mejor que hab√≠a podido y que Fern√°ndez deb√≠a asumir su parte de responsabilidad a la hora de tranquilizar a los mercados. El lunes, cuando el peso sufri√≥ una ca√≠da vertiginosa (en el momento de abrirse el mercado de divisas, el d√≥lar pas√≥ de 45 a 60 pesos), Macri se eximi√≥ de responsabilidades, culp√≥ de todo al peronismo ("esto es una muestra de que la alternativa a nuestro gobierno carece de credibilidad, el kirchnerismo debe hacer autocr√≠tica", dijo) y demostr√≥ que su estrategia, de aqu√≠ a octubre, se basar√° en el miedo: "Lo de hoy es una muestra de lo que va a pasar" si gobierna Alberto Fern√°ndez, aventur√≥. El presidente anunci√≥ medidas para mejorar la situaci√≥n de las clases medias, sin especificar cu√°les, y rechaz√≥ la posibilidad de cambiar su gabinete. En ciertos momentos pareci√≥ un hombre en estado de negaci√≥n, empe√Īado en mantener una lucha casi desesperada.

Ni siquiera sus partidarios m√°s ac√©rrimos deseaban una continuaci√≥n de la batalla electoral. Mantener la campa√Īa supone acentuar el enfrentamiento pol√≠tico, algo que se considera est√©ril y en realidad contraproducente. Un importante inversor argentino dijo a este peri√≥dico que lo m√°s conveniente ser√≠a iniciar ya una transici√≥n ordenada. "Macri debe reunirse con Fern√°ndez y compartir responsabilidades. Idealmente", a√Īadi√≥ el inversor, "las elecciones de octubre deber√≠an adelantarse, para no permanecer tanto tiempo en un vac√≠o de poder". Muchos analistas evocaron el ejemplo de Brasil en 2002, cuando el presidente Fernando Henrique Cardoso consult√≥ una devaluaci√≥n del real con el gran favorito para sucederle, Lula da Silva.

Axel Kicillof, antiguo ministro de Econom√≠a de Cristina Fern√°ndez de Kirchner y pr√°cticamente seguro nuevo gobernador de Buenos Aires, pidi√≥ al a√ļn presidente que transmitiera alg√ļn mensaje de sosiego y que actuara "con mucha responsabilidad de ac√° a diciembre". La inflaci√≥n sigue cercana al 50% anual y un nuevo desplome del peso solo puede agravarla. El macrismo podr√≠a tener la tentaci√≥n de dejar "tierra quemada" a sus sucesores, con una inflaci√≥n disparada y una recesi√≥n a√ļn m√°s profunda.

Más allá de la obstinación presidencial se escuchaban quejas, críticas y reproches. María Eugenia Vidal, la popular gobernadora de Buenos Aires, virtualmente desalojada del cargo tras su pésimo resultado en las primarias (32%, frente al casi 50% de Kicillof), lamentó que no se hubiera producido "una reflexión" en las filas gubernamentales. Vidal podía haber fijado en otra fecha las elecciones provinciales, pero aceptó unirlas a las generales para ayudar a Macri a sacar más votos en Buenos Aires; la consecuencia fue la derrota de ambos. El domingo por la noche estaba furiosa.

Casi todas las acusaciones se dirig√≠an a Marcos Pe√Īa, jefe de ministros de Macri, y al ecuatoriano Jaime Dur√°n Barba, su gur√ļ electoral. Ambos establecieron un severo sectarismo desde su llegada al poder y en el actual proceso electoral se negaron a escuchar las advertencias que les llegaban de dirigentes m√°s cercanos a la calle que ellos, habituados a medir el humor popular a trav√©s de las redes sociales.

 

Polémica por el recuento de votos

Mar Centenera

Los resultados oficiales de las elecciones primarias debían conocerse a partir de las nueve de la noche, tres horas después del cierre de urnas. Pero las pantallas permanecieron en blanco durante casi una hora y media más. En ese tiempo, los datos extraoficiales que comenzaron a correr de boca en boca hablaban de una diferencia de más de diez puntos del peronista Frente de Todos respecto a Juntos por el Cambio, la coalición liderada por el presidente Mauricio Macri. La oposición, muy crítica con el nuevo sistema de recuento de la empresa venezolana Smartmatic, denunció manipulación de los datos y amenazó con publicar resultados propios.

Detrás del retraso hubo fallos en el sistema de transmisión digital de los telegramas que contenían la información de los colegios electorales. Algunos apoderados denunciaron que no podían ver las pantallas donde debían cargarse los datos que llegaban. El Gobierno se mantuvo en silencio, lo que aumentó los nervios y las críticas opositoras. La justicia había ordenado que sólo se difundiesen los datos cuando estuviese cargado al menos el 10% de los cuatro principales distritos electorales del país: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y la capital. Pero no hizo falta.

Cuando a las 10.25 difundieron los primeros resultados, ya estaba escrutado más del 40% y marcaba una tendencia irreversible a favor del peronismo. Desde entonces, el escrutinio avanzó con celeridad aunque la página web se caía esporádicamente. Pasada la medianoche se había llegado al 90%. Fernández superaba por casi 15 puntos al actual presidente y candidato a la reelección

 

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