En qu茅 se diferencian los modelos econ贸micos de Bolivia y Venezuela
Por: BBC Mundo
Octubre 2019
Fotografia: Getty Images

Entre los pa铆ses que se llaman a s铆 mismos socialistas, es tan dif铆cil encontrar un caso de 茅xito econ贸mico comparable al de Bolivia como un fracaso de la magnitud de Venezuela.

En los cerca de 14 a帽os de gobierno de Evo Morales, Bolivia ha crecido una media del 4,8% al a帽o, con una inflaci贸n que el Fondo Monetario Internacional proyecta en un 2% para 2019 y cortando la pobreza extrema a la mitad hasta el 17%.

La聽hiperinflacionaria Venezuela de Nicol谩s Maduro (con sus pol铆ticas econ贸micas fundamentalmente heredadas de Hugo Ch谩vez), ha destruido la mitad de su econom铆a en seis a帽os.

Del pa铆s que presume de las mayores reservas probadas de petr贸leo, han huido m谩s de cuatro millones de personas.

Casi聽como en un pa铆s en guerra, escasean bienes de primera necesidad y es virtualmente imposible conseguir algunos medicamentos.

Las situaciones de las econom铆as de Bolivia y Venezuela parece diametralmente opuestas.

Pero si ambos l铆deres se dicen socialistas 驴c贸mo es posible que tengan聽resultados tan diferentes?

"Evonomics"

Para responder, hay que explicar el 茅xito de la pol铆ticas de Morales y el punto de partida debe ser recordar los persistentes traumas entre los bolivianos por la hiperinflaci贸n que padecieron en los 80.

Por eso, al llegar al poder en 2006, en una 茅poca de mucha convulsi贸n pol铆tica, la izquierda boliviana tiene muy presente que de聽la estabilidad macroecon贸mica depende su permanencia.

As铆 es como, con el ministro Luis Arce Catacora como la principal cabeza pensante, idean un聽modelo mixto basado en dos pilares.

El primero y fundamental es el sector estatal, que se hace con el聽control de los hidrocarburos y la electricidad, estrat茅gicos generadores de recursos econ贸micos que luego son destinados a pol铆ticas sociales.

Y la otra pieza es el sector privado, donde destacan la聽agroindustria de Santa Cruz (este) y el sector informal: artesanos y peque帽o comercio responsables de m谩s del 60% del empleo.

Con las nacionalizaciones de los hidrocarburos que decret贸 Morales hace m谩s de una d茅cada,聽se multiplicaron los recursos que se quedan dentro del pa铆s y creci贸 el poder del Estado que los redistribuye.

"Eso ha generado dos cosas, un mercado interno mucho m谩s grande, con lo que actividades como la construcci贸n o el entretenimiento se han vuelto m谩s rentables", le explica Molina a BBC Mundo.

"Y la otra consecuencia est谩 en que el sector informal, que no ha dejado de ser pobre, ha mejorado en actividad, crea m谩s empleo".

Es precisamente ese segundo pilar, el sector privado generador de empleo, del que carece Venezuela, pa铆s cuya crisis es tan profunda que millones de personas han tenido que huir.

Muchos se fueron a Espa帽a, otros a Miami y m谩s tarde vimos los grupos de los que se han ido incluso a pie, atravesando los Andes.

Y, algo impensable hace diez a帽os, tambi茅n ha habido聽venezolanos que emigraron a Bolivia.

En los 煤ltimos meses, muchos bolivianos se mostraron sorprendidos ante la llegada de migrantes venezolanos.

Varios de ellos trabajan como meseros o vendedores ambulantes.

Tambi茅n hacen malabares a cambio de alguna moneda en las principales calles de La Paz.

Al igual que en Colombia, Chile o Per煤, se ve a madres cargando hijos peque帽os pidiendo ayuda econ贸mica mientras otros portan carteles con los colores de la bandera venezolana.

"隆Expr贸piese!"

Y es que, a diferencia de Venezuela, las nacionalizaciones bolivianas se circunscribieron a聽sectores estrat茅gicos.

Esa idea traza una frontera clara entre el modelo mixto boliviano y el聽expansionismo estatal que impuso Ch谩vez en Venezuela y que Maduro no hizo m谩s que profundizar.

Los "traumas colectivos" venezolanos estaban m谩s marcados por el Caracazo, la ola de violencia desatada por un paquete de ajuste de corte neoliberal, y no tanto por la falta de disciplina fiscal.

As铆, con los precios del petr贸leo por las nubes, vimos a Ch谩vez ordenando expropiar los locales de los alrededores de la plaza Bol铆var, en el centro de Caracas, durante un "Al贸, presidente", su programa de televisi贸n.

"驴Y este edificio?", pregunta Ch谩vez mientras se帽ala. "Eso es un edificio que tiene comercio privado de joyer铆a", responde el entonces alcalde de Caracas y actual ministro, Jorge Rodr铆guez.

"隆Expr贸piese!", dictamina el mandatario mientras habla de convertir la zona en un "centro hist贸rico".

El abogado Carlos Garc铆a Soto, coautor del libro "Expr贸piese, la pol铆tica expropiatoria del 'Socialismo del siglo XXI'", describe las expropiaciones de聽Ch谩vez como "una pol铆tica desordenada".

"No fue producto de un plan estrat茅gico de estatizaci贸n de sectores econ贸micos", le dice Garc铆a Soto a BBC Mundo.

No en vano, en muchos casos las expropiaciones se produjeron por circunstancias de 铆ndole social o de retaliaci贸n pol铆tica.

Por ejemplo, en julio de 2015, en la primera expropiaci贸n ordenada por Maduro se confiscaron unos terrenos para beneficiar a unas familias que all铆 estaban asentadas.

En 2017, el presidente del Instituto Nacional de Tierras (INTI), Carlos Albornoz, denunci贸 la confiscaci贸n de una finca por participar en protestas opositoras.

El gobierno tambi茅n ha expropiado empresas de construcci贸n por conflictos con los promotores y m谩s recientemente tenemos el caso de los cereales Kellogg's.

Control de cambios y otros "pecados" de Venezuela

Pero ese expansionismo estatal, de por s铆 solo, no es la 煤nica explicaci贸n del nivel de聽desmembramiento del tejido empresarial privado que padece Venezuela.

El control de cambios y de precios es otro "pecado capital" que los cr铆ticos achacan a los regidores de la econom铆a venezolana.

Establecidos por Ch谩vez ante las huelgas generales y paros patronales de 2002 y 2003, pronto se convirtieron en un lastre para el desarrollo econ贸mico y en una fuente de corrupci贸n.

Para frenar la inflaci贸n, el gobierno estableci贸 el precio m谩ximo para determinados productos b谩sicos que no tardaron en desaparecer de las tiendas.

Lo que se idea para defender a los consumidores frente a los聽excesos de los "avariciosos empresarios", en medio procesos inflacionarios, pronto obliga a producir a p茅rdidas.

Eso es inevitablemente tambi茅n la semilla de la escasez, nadie quiere trabajar si le cuesta dinero, nadie produce si el precio impuesto por el Estado est谩 por debajo del coste.

Por otra parte, el control de cambios, por el que聽el Estado monopoliza el acceso a la moneda extranjera, tambi茅n se convirti贸 en factor de escasez y corrupci贸n.

Por ejemplo, si para producir papel higi茅nico se requiere importar el pegamento con el que lo adhieres al tubo de cart贸n en el centro y no consigues los d贸lares porque no te los da el gobierno, la producci贸n se hace imposible y los rollos de papel se convierten en un bien escas铆simo.

Adem谩s, se cre贸 el perfecto incentivo para la聽aparici贸n de un mercado negro (el d贸lar paralelo) por las restricciones cada vez mayores al acceso a divisas extranjeras seg煤n iba cayendo el precio del petr贸leo.

"El gobierno decide vender los d贸lares por debajo del mercado con la idea de garantizar que los precios se mantengan bajos. 驴Qu茅 ocurri贸? Hay un gran incentivo para que cualquiera que reciba un d贸lar del Estado lo puede聽vender en el mercado paralelo", le dice a BBC Mundo el analista Luis Vicente Le贸n, presidente de la encuestadora Datan谩lisis.

En ese contexto, seg煤n Le贸n, el gobierno decide qui茅n se hace millonario y qui茅n se arruina, y esto es lo que聽destruye la econom铆a.

"La discrecionalidad en la formaci贸n de los precios lo corrompe todo. Todo termina en lo mismo, un chiquero de corrupci贸n que destruye la capacidad econ贸mica del pa铆s", afirma Le贸n.

La guerra econ贸mica

Otro contraste est谩 en que mientras en Bolivia el gobierno se esforzaba en聽desdolarizar la econom铆a y fomentar la confianza de los consumidores en su moneda, en Venezuela se pretend铆a solucionar los problemas de flujo de caja imprimiendo dinero.

El dinero en circulaci贸n en Venezuela pas贸 de los 127 billones a final de 2017 a 8.000 billardos (miles de billones).

Y eso en un contexto de contracci贸n econ贸mica.

Esta impresi贸n de moneda sin respaldo en la econom铆a real, dinero inorg谩nico, hunde el valor de la moneda, es inevitable que provoque inflaci贸n.

Y aunque en el papel en Venezuela confluyen muchos ingredientes que un economista calificar铆a de inflacionarios, el gobierno defiende que la hiperinflaci贸n que padece el pa铆s es "inducida y criminal".

Guerra econ贸mica

Lo dijo Maduro en 2014 y lo ha seguido repitiendo a lo largo de los a帽os, seg煤n 茅l, la inflaci贸n venezolana "no responde a las reglas de la econom铆a".

De hecho, el gobierno venezolano tiene una explicaci贸n para todos los problemas que padece el pa铆s: la guerra econ贸mica.

Desde que lleg贸 al poder tras el fallecimiento de Ch谩vez en 2013, Maduro no ha parado de denunciar que es v铆ctima de una "guerra econ贸mica" y del聽sabotaje orquestado por empresarios de derecha en connivencia con EE.UU.

M谩s recientemente ha pasado a culpar a las sanciones decretadas por el gobierno de Donald Trump contra altos jerarcas y el sector petrolero.

"Por supuesto que no es verdad que la crisis es culpa de las sanciones. La crisis es culpa del modelo productivo", opina Le贸n quien sin embargo reconoce que "las sanciones es imposible que afecten solo al gobierno".

"La sanci贸n amplifica el problema, algo que se ve como un sacrificio que hay que hacer para intentar sacar a Maduro del poder", se帽ala el analista.

El problema para Washington y los sectores de la oposici贸n que apoyan las sanciones surge, como se帽ala Le贸n, cuando no bastan para sacar Maduro del poder "como no ocurri贸 con Cuba, ni Ir谩n, ni Siria, ni Zimbabue...".

"Entonces alargas el proceso de deterioro interno y destruyes la capacidad infraestructura, de producci贸n, la industria... Y el m谩s afectado es ya el pueblo porque incluso el gobierno se convierte en el聽big brother que algo tiene para repartir".

El socialismo evista

En contraste, el "socialismo boliviano" nacionaliz贸 los sectores estrat茅gicos para m谩s que nada renegociar los contratos con las petroleras internacionales y as铆 multiplicar las regal铆as con las que se quedaba el Estado.

Esa renegociaci贸n puso ingentes recursos a disposici贸n del gobierno que activ贸 una pol铆tica de redistribuci贸n de la riqueza a trav茅s de tres bonos: a la vejez, a los escolares y a las mujeres embarazadas.

De hecho, con esa decisi贸n de limitar las nacionalizaciones a sectores estrat茅gicos se explica tambi茅n c贸mo, a diferencia de Venezuela, el gobierno de Morales oper贸 para garantizar el abastecimiento interno de alimentos.

Y es que m谩s all谩 de la agricultura de supervivencia que se puede encontrar a lo largo y ancho del pa铆s, la sede del sector agroindustrial est谩 en Santa Cruz, cuna de los movimientos聽opositores a Morales.

La agroindustria es el segundo rubro de exportaci贸n, alrededor de un 10%, pero el sector crece a un ritmo de m谩s de un 8%, por lo que su aporte en el Producto Interno Bruto (PIB) es cada vez mayor.

Convivencia pac铆fica

Durante los primeros y turbulentos a帽os del presidente Morales en el poder, el sector agroindustrial se al铆a con la oposici贸n y sus aspiraciones autonomistas y hasta separatistas.

El gobierno decret贸 entonces el control de las exportaciones de alimentos y exigi贸 un "certificado de abastecimiento interno" para聽garantizar la disponibilidad de los productos en el mercado interno.

Pero a diferencia del enconado聽enfrentamiento entre gobierno y clase empresarial que nunca vio la paz en Venezuela, en 2011 Morales logr贸 convencer a los agroindustriales de la conveniencia de una convivencia pac铆fica.

"Se dieron cuenta los agroindustriales de que la oposici贸n y la conflictividad los iba a llevar al descalabro, as铆 que empezaron a trabajar con el gobierno", recuerda Molina.

El analista se帽ala que el gobierno "tambi茅n hizo una concesi贸n" al pasar de su discurso contra los transg茅nicos y dem谩s a "un discurso desarrollista agropecuario".

"Con ese acuerdo, tienes resuelto el problema de la alimentaci贸n y provisi贸n b谩sica", afirma Molina.

Bolivia, tambi茅n en problemas

Pero no todo son buenas noticias en la econom铆a boliviana.

De hecho, hay motivos para la preocupaci贸n.

La prometida industrializaci贸n de los recursos naturales no lleg贸 durante los聽a帽os de boom petrolero y los cr铆ticos acusan al gobierno de haber profundizado el modelo rentista extractivista.

Molina habla de signos de una "enfermedad holandesa" que aunque no ha llegado al punto de destruir la econom铆a s铆 que聽ha impedido la diversificaci贸n y la industrializaci贸n, y ha hecho que siga fuertemente dependiente de la聽exportaci贸n de recursos naturales.

Adem谩s, la situaci贸n cambia radicalmente en 2014 con la ca铆da de los precios de los hidrocarburos.

Bolivia comienza a registrar d茅ficit fiscal, el gobierno gasta m谩s de lo que ingresa, y al mismo tiempo se registra d茅ficit comercial, se importa m谩s de lo que se exporta.

Ambos d茅ficits, de en torno al 6 y 8%, no han llevado al gobierno a hacer ning煤n tipo de ajuste, se han pagado accediendo a deuda externa y acudiendo a las reservas internacionales.

Cifras saludables pero degradadas

Y aunque tanto la deuda externa (alrededor del 25% del PIB) y las reservas internacionales (20% del PIB) siguen en cifras que se pueden considerar saludables, no lo es la velocidad a la que se han degenerado.

En cinco a帽os, las reservas internacionales pasaron del 50% del PIB al 20%.

Muchos ven inevitable una pr贸xima devaluaci贸n del boliviano, pero eso se plasmar铆a en inflaci贸n y tampoco parece una receta m谩gica que vaya a servir para arreglar la situaci贸n.

"En el caso boliviano, dado que el 70-80% de las exportaciones son minerales e hidrocarburos, dif铆cilmente una devaluaci贸n llevar铆a al聽incremento de las exportaciones", apunta Jos茅 P茅rez-Caj铆as, historiador de la econom铆a boliviano de la Universidad de Barcelona (Espa帽a).

El vicepresidente, 脕lvaro Garc铆a Linera, dice que la clave para salir del atolladero pasa por diversificar las exportaciones con聽la industrializaci贸n del litio, la "econom铆a del conocimiento" y hasta el turismo.

Y eso es algo que tienen en com煤n los gestores de Bolivia y Venezuela: m谩s de una d茅cada hablando de diversificar la econom铆a sin que ocurra.

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