'Es para toda la vida': c贸mo la ambici贸n de Morales contribuy贸 a su ca铆da
Por: Ernesto Londo帽o / The New York Times
Noviembre 2019
Fotografia: Spencer Platt/Getty Images

Fue un momento decisivo para la democracia en Latinoam茅rica.

Evo Morales, un dirigente ind铆gena que adquiri贸 protagonismo en el mundo poco lucrativo de los sindicatos de productores de coca en Bolivia, se present贸 ante sus compatriotas para tomar protesta de su cargo en 2006 y no se anduvo con rodeos al describir el cambio abismal que representaba su arrolladora victoria presidencial.

"Estos pueblos, hist贸ricamente hemos sido marginados, humillados, odiados, despreciados, condenados a la extinci贸n", dijo Morales en su discurso de toma de mando. "A estos pueblos jam谩s los reconocieron como seres humanos, siendo que estos pueblos son due帽os absolutos de esta noble tierra, de sus recursos naturales".

El ascenso de Morales y de otros populistas de izquierda pioneros -que ganaron elecciones en toda Latinoam茅rica en los primeros a帽os del nuevo milenio- trajo la esperanza de que la democracia hab铆a alcanzado un nuevo nivel de madurez en una regi贸n pol铆ticamente turbulenta.

Prometieron una mayor inclusi贸n social y una distribuci贸n m谩s equitativa de la riqueza, objetivos que, en diversas medidas, se materializaron para millones de personas.

El derrocamiento dram谩tico del dirigente boliviano el 10 de noviembre, luego de que los militares lo abandonaran en medio de un levantamiento popular desencadenado por las elecciones ensombrecidas por se帽alamientos de fraude el mes pasado, fue un acontecimiento ignominioso para la era de los dirigentes de izquierda.

Morales huy贸 de la capital a toda prisa la noche del 10 de noviembre y se ocult贸 por los rumores de que su arresto era inminente (para al fin abordar un avi贸n con destino a M茅xico el 12 de noviembre) al mismo tiempo que el debate sobre su ca铆da pon铆a en evidencia la profunda polarizaci贸n ideol贸gica que hay en la regi贸n.

El gobierno de M茅xico y el presidente entrante de Argentina, Alberto Fern谩ndez, calificaron los acontecimientos en Bolivia como un golpe de Estado. Otras personas, incluyendo a Carlos Mesa, el expresidente de Bolivia que contiende para remplazar a Morales, y Jair Bolsonaro, el l铆der de extrema derecha de Brasil, lo consideraron el triunfo de una oposici贸n pac铆fica frente a un d茅spota.

Las opiniones tan diferentes reflejan que el legado de Morales qued贸 mancillado cuando quebrant贸 las reglas de la democracia para permanecer en el poder durante m谩s de los dos mandatos consecutivos que permite la constituci贸n boliviana.

"Si hubiera preparado a un sucesor y aceptado una transici贸n del poder, lo hubieran considerado un Nelson Mandela de Sudam茅rica", dijo Mark Goodale, profesor de antropolog铆a de la Universidad de Lausana en Suiza, quien sigue de cerca la situaci贸n de Bolivia. "No solo habr铆a sido considerado un buen dirigente para Bolivia, sino uno de los grandes l铆deres pol铆ticos de Latinoam茅rica".

Gracias a su arrolladora victoria en las elecciones de 2005, Morales lleg贸 a la presidencia con mucha autoridad. Propuso cambios profundos a la estructura del poder de Bolivia, y durante su primer mandato supervis贸 la redacci贸n de una nueva constituci贸n que pretend铆a eliminar el clasismo y el racismo estructurales que por mucho tiempo hab铆an relegado a los ind铆genas bolivianos -mayor铆a en el pa铆s- a ciudadanos de segunda clase.

Con frecuencia, la ret贸rica de Morales era radical, en especial cuando se refer铆a a Estados Unidos, al cual ve铆a como un actor colonialista malintencionado que hab铆a tenido mucha influencia sobre Latinoam茅rica. Morales, quien, como l铆der sindical de la hoja de coca, fue asediado y maltratado por los agentes de narc贸ticos estadounidenses, tuvo el gusto de expulsar a la Administraci贸n para el Control de Drogas en 2009.

Pero al momento de gobernar (especialmente en materia econ贸mica), fue pragm谩tico. En vez de nacionalizar las instituciones estatales directamente -como lo hizo su aliado, el difunto presidente Hugo Ch谩vez en Venezuela-, Morales firm贸 mejores acuerdos para el Estado y adopt贸 pol铆ticas favorables para el mercado.

Con la inflaci贸n bajo control y reservas s贸lidas de divisas disponibles, durante a帽os, el gobierno gast贸 miles de millones de d贸lares en subsidios e infraestructura y ampli贸 el acceso a la atenci贸n m茅dica y a la educaci贸n.

"El nivel de vida ha mejorado enormemente para millones de personas", afirm贸 Calla Hummel, una polit贸loga de la Universidad de Miami que ha realizado investigaciones en Bolivia durante muchos a帽os. "Las personas pudieron seguir estudiando durante m谩s tiempo, construir y comprar casas, comprar autom贸viles, hacer cosas que no hab铆an podido hacer antes de 2006".

A trav茅s de los a帽os, Morales consolid贸 su poder viajando por todo el pa铆s a un ritmo acelerado para departir con l铆deres sindicales, empresarios y l铆deres de movimientos sociales. Era experto en apuntalar el apoyo de sus bases destinando fondos gubernamentales a 谩reas primordiales y en ser m谩s astuto que sus opositores.

Seg煤n Goodale, esas habilidades reflejan la forma en que Morales aprendi贸 a ejercer el poder en el turbulento mundo de los l铆deres sindicales de la coca.

"Tiene que ver con un estilo maquiav茅lico de ejercer el poder", se帽al贸. "Requiere adoptar muchas medidas que solo satisfacen intereses personales y, cuando es necesario, apu帽alar a la gente por la espalda".

Cuando algunos de sus l铆deres contempor谩neos de izquierda se alejaron del poder, algunos con patrimonios empa帽ados por acusaciones de corrupci贸n, Morales se atrincher贸, haciendo caso omiso del l铆mite de dos mandatos que impon铆a la constituci贸n.

Esas tendencias autoritarias no fueron una sorpresa para la gente que hab铆a observado con atenci贸n el ascenso de Morales. Desde 2009, hab铆a dejado en claro que el palacio presidencial no cambiar铆a de manos pronto.

"Hermanos y hermanas, no solo somos inquilinos, hemos recuperado lo que es nuestro por derecho propio", expres贸 en ese momento en un discurso. "Esto es para toda la vida".

La primera se帽al clara de que los bolivianos se estaban cansando de Morales apareci贸 cuando perdi贸 por un escaso margen las votaciones de un refer茅ndum para extender su mandato, su primera derrota electoral como presidente.

Morales hab铆a tenido problemas para convencer a los votantes en gran parte debido al esc谩ndalo de corrupci贸n que se divulg贸 d铆as antes del refer茅ndum. Este involucraba a una antigua novia del presidente, quien hab铆a utilizado su conexi贸n con el gobierno para ayudar a que una empresa china obtuviera contratos por cientos de millones de d贸lares.

La forma en que se manej贸 ese caso -la exnovia fue enjuiciada, pero nadie del gobierno asumi贸 la responsabilidad de haber autorizado sus negocios- revel贸 que el sistema judicial, bajo el mandato de Morales, se hab铆a vuelto opaco, y que a menudo se empleaba para castigar a los detractores del gobierno.

Al principio, tras la derrota para ampliar su mandato, Morales dijo que respetar铆a la voluntad del electorado y se retirar铆a. Pero al siguiente a帽o encontr贸 una soluci贸n alternativa: el Tribunal Constitucional, lleno de partidarios del r茅gimen, dictamin贸 que los l铆mites de mandato violaban los derechos humanos.

Esa decisi贸n indign贸 a muchos bolivianos. En la campa帽a de Morales fue evidente que incluso las comunidades ind铆genas que sol铆an respaldarlo hab铆an llegado a la conclusi贸n de que era momento de que el presidente se retirara.

Morales fue declarado ganador en las elecciones del 20 de octubre, aunque por un margen m谩s estrecho que en cualquier otra elecci贸n presidencial desde 2005. Pero su victoria desencaden贸 una tempestad de protestas y enfrentamientos violentos en medio de cada vez m谩s pruebas de irregularidades electorales.

El domingo 10 de noviembre, conforme aumentaron los disturbios y se volvi贸 imposible defender la legitimidad de su victoria, Morales convoc贸 a nuevas elecciones. Pero ya era demasiado tarde. Como gran parte de la fuerza policial estaba en abierta rebeli贸n, el domingo los altos mandos militares exhortaron a Morales a renunciar.

Hummel se帽al贸 que la secuencia de los acontecimientos no constituy贸 necesariamente un golpe de Estado, debido a que, al parecer, al ej茅rcito no le interesaba asumir el control del pa铆s. "Estamos viendo al pueblo tomar las calles y exigir un mejor gobierno, lo cual es muy esperanzador", afirm贸.

Sin embargo, Bolivia est谩 en una encrucijada peligrosa despu茅s de un ins贸lito periodo de catorce a帽os de estabilidad pol铆tica y econ贸mica.

"Creo que es un vac铆o de poder muy peligroso", coment贸 Hummel. "驴C贸mo pasamos de la era de Morales, que fue muy estable y predecible, a algo m谩s? 驴Y eso qu茅 va a ser?".

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