'La creciente desigualdad es funesta': la economía deberá luchar contra las secuelas del coronavirus
Por: Peter S. Goodman / The New York Times
Diciembre 2020
Fotografia: Celag

La aparición de las vacunas ha mitigado los peores temores, pero una recuperación económica significativa permanece distante.

Casi un a√Īo despu√©s de una pandemia que ha devastado la econom√≠a mundial como nunca antes desde la Gran Depresi√≥n, el √ļnico camino claro para mejorar nuestra suerte es contener el virus.

Ahora que Estados Unidos padece la propagaci√≥n m√°s desenfrenada hasta ahora y mientras las principales naciones europeas vuelven a estar en cuarentena, las perspectivas de una recuperaci√≥n mundial significativa no se esperan sino hasta mediados del pr√≥ximo a√Īo y, para algunas econom√≠as, deber√° pasar mucho m√°s tiempo. El crecimiento sustancial del empleo podr√≠a tardar a√ļn m√°s.

La esperanza ha resurgido en las √ļltimas semanas por tres posibles vacunas que alivian los temores de que la humanidad sufriera cierres intermitentes que podr√≠an afectar la generaci√≥n de riqueza durante a√Īos. Sin embargo, a√ļn quedan obst√°culos significativos antes de que las vacunas restablezcan cualquier apariencia de normalidad. Las vacunas requieren m√°s pruebas y deben fabricarse en grandes cantidades. El mundo debe sortear las complejidades de la distribuci√≥n de un medicamento que salva vidas en medio de una oleada de nacionalismos.

El concepto mismo de normalidad parece estar en entredicho. Incluso despu√©s de que el coronavirus pueda transformarse en algo familiar y manejable como la influenza, ¬Ņla gente que se acostumbr√≥ a mantener su distancia de los dem√°s volver√° a los restaurantes, centros comerciales y lugares de entretenimiento? Ahora que la videoconferencia sustituye los viajes de negocios, ¬Ņlas empresas pagar√°n tanto como antes en aviones y hoteles?

El c√°lculo de las perspectivas de una recuperaci√≥n econ√≥mica vigorosa implica luchar con cuestiones de naturaleza humana. La Gran Depresi√≥n marc√≥ a una generaci√≥n que desarroll√≥ una tendencia a la moderaci√≥n y una aversi√≥n a los riesgos. Si la moderaci√≥n contin√ļa esta vez, tendr√≠a consecuencias econ√≥micas profundas y perdurables; el gasto de los consumidores suele constituir dos tercios de la actividad econ√≥mica en pa√≠ses como Estados Unidos y el Reino Unido.

"Es posible que los due√Īos de las empresas sean m√°s cuidadosos con la contrataci√≥n de personal", dijo Ben May, economista global de Oxford Economics en Londres. "Es posible que se conformen con las horas extras por un tiempo. Los hogares podr√≠an comportarse con m√°s cautela. Si ese es el caso, se corre el riesgo de sufrir problemas econ√≥micos en el futuro".

Los da√Īos a largo plazo, adem√°s de la reciente devastaci√≥n econ√≥mica, se sumar√≠an a la desigualdad, que ha sido un rasgo central de las √ļltimas d√©cadas, ya que las personas con m√°s educaci√≥n, habilidades especializadas y acceso a los mercados burs√°tiles e inmobiliarios cosecharon los beneficios de la expansi√≥n, mientras que otras personas pasaron dificultades.

La pandemia ha agravado esa situación en el mundo; concentró su fuerza letal en los obreros, para quienes la interacción humana es una necesidad y afectó a las personas que trabajan en almacenes, mataderos e instalaciones médicas de primera línea. Los profesionistas que pueden trabajar desde casa han conservado su seguridad y sus ingresos.

Las industrias que se enfrentan a los mayores desafíos de la recuperación (las aerolíneas, los hoteles, los restaurantes y los comercios minoristas) son los principales empleadores de trabajadores menos calificados y, en especial, de las mujeres.

En un momento en el que las empresas se ven presionadas a diversificar su fuerza de trabajo, la probabilidad de que muchas personas sigan trabajando desde casa amenaza con impedir el ingreso y ascenso de mujeres y minorías. Romper con los rangos establecidos y alterar la cultura no es un proceso cuya implementación funcione mejor por Zoom.

Eso podría limitar el dinamismo económico. "La creciente desigualdad es funesta para las economías porque reduce el consumo", explicó Ian Goldin, profesor de Globalización y Desarrollo de la Universidad de Oxford y autor de Terra Incognita: 100 Maps to Survive the Next 100 Years. "Una menor porción de tu economía es capaz de comprar tus bienes y servicios", agregó.

La noci√≥n popular de que la econom√≠a mundial podr√≠a simplemente soportar un congelamiento para contener la pandemia y luego revivir, como si nada hubiera pasado, se ha puesto en duda de manera m√°s directa. Se cre√≠a que la generosidad p√ļblica podr√≠a sustentar a los trabajadores y mantener vivos los negocios durante la corta y marcada recesi√≥n necesaria para sofocar el virus, para que luego se produjera una recuperaci√≥n de la vida comercial.

Este tipo de pensamiento fue la base de los pron√≥sticos de la llamada recuperaci√≥n en forma de V: se supon√≠a que tras el impactante colapso de las principales econom√≠as en la primera mitad del a√Īo vendr√≠a un resurgimiento igual de impactante.

Sin embargo, la econom√≠a mundial no tiene un interruptor de encendido y apagado. Despu√©s de una marcada mejor√≠a a fines del verano, el aumento de los casos del virus acab√≥ con el escenario esperanzador. Todo parece indicar que las tensiones de la cat√°strofe (desde negocios fallidos y un desempleo elevado hasta la interrupci√≥n de la educaci√≥n) perdurar√°n, muy posiblemente, durante a√Īos.

Cuando el nuevo coronavirus comenz√≥ a hacerse notar en China, a principios de este a√Īo, suscit√≥ graves preocupaciones por una conmoci√≥n mundial. China era la segunda econom√≠a m√°s grande del mundo y un voraz comprador de bienes y servicios, desde materias primas como la soya y el mineral de hierro hasta los √ļltimos dispositivos de Apple. Sus f√°bricas produc√≠an aparatos electr√≥nicos y ropa, suministros qu√≠micos y para la construcci√≥n, as√≠ como autopartes y electrodom√©sticos. Con seguridad, la afectaci√≥n en China se extender√° hacia el exterior.

La amenaza se intensific√≥ a medida que el virus se propag√≥ a Europa, donde puso en pausa la vida comercial en el coraz√≥n industrial de Italia y luego se extendi√≥ a las f√°bricas de todo el continente. A medida que la pandemia asolaba Europa y luego Am√©rica del Norte y del Sur, los gobiernos ordenaron el cierre de las empresas para detener el virus. El desmoronamiento econ√≥mico result√≥ ser m√°s intenso que la crisis financiera mundial experimentada hace una decena de a√Īos.

Los líderes mundiales recurrieron al manual de estrategias de ese episodio y liberaron billones de dólares de crédito a través de los bancos centrales y el gasto directo de los gobiernos. En la práctica, las naciones europeas nacionalizaron las nóminas para evitar los despidos. Estados Unidos otorgó prestaciones de desempleo. Todo esto alivió los temores de una serie de quiebras en cascada y una posible crisis financiera.

Después de encubrir inicialmente la epidemia, China se movilizó agresivamente para contenerla. Luego las fábricas reanudaron actividades y sus 1400 millones de habitantes reanudaron el gasto, convirtiendo al país en un raro motor de crecimiento en la economía mundial.

En Europa, la aparente contención del virus durante los meses de verano -junto con el levantamiento de las restricciones gubernamentales- hizo que la gente saliera del confinamiento para tomar vacaciones, salir a comer y generar un ambiente de optimismo que presagiaba una recuperación.

Entre julio y septiembre, la mayoría de las principales economías se expandieron de manera drástica. Estados Unidos creció más del 7 por ciento en comparación con el trimestre anterior y Alemania más del 8 por ciento. El Reino Unido creció casi un 16 por ciento y Francia un enorme 18 por ciento. Algunos consideraron estos resultados como una prueba de que las economías se recuperarían en cuanto el virus desapareciera.

Parecía que las condiciones eran propicias para un gasto fuerte. A diferencia de lo que ocurrió después de la crisis financiera mundial, cuando los hogares se enfrentaban a deudas agobiantes (en particular en Estados Unidos), en esta ocasión, muchos hogares de las grandes economías están inundados de dinero en efectivo, dado el régimen de ahorro impuesto por los cierres de emergencia.

"Hay mucho dinero acumulado", afirmó Kjersti Haugland, economista jefa de DNB Markets, un banco de inversión en Oslo, Noruega. "En definitiva, este es un escenario para un rebote".

A pesar de eso, pareciera que la exuberancia del verano increment√≥ la vulnerabilidad de la poblaci√≥n. Los franceses abarrotaron los caf√©s y los brit√°nicos volvieron a los bares. Los estadounidenses desde√Īaron el uso de los cubrebocas por considerarlos una supuesta afrenta a las libertades civiles. El virus comenz√≥ a propagarse, lo que provoc√≥ una nueva ronda de cierres que acabaron con las esperanzas de que haya una recuperaci√≥n este a√Īo.

La mayor√≠a de los economistas dan por hecho que Europa registrar√° una contracci√≥n en el √ļltimo trimestre del a√Īo. Oxford Economics pronostica que la econom√≠a brit√°nica se contraer√° m√°s de un 11 por ciento este a√Īo y que luchar√° para lograr una recuperaci√≥n total antes de 2022. India forma parte de las principales econom√≠as de peor rendimiento; su econom√≠a se contrajo un 7,5 por ciento de julio a septiembre en comparaci√≥n con el a√Īo anterior, seg√ļn las cifras que el gobierno dio a conocer el 27 de noviembre.

La econom√≠a mundial se contraer√° un 4,4 por ciento este a√Īo, seg√ļn las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su √ļltima evaluaci√≥n. El comercio mundial est√° en camino de caer hasta un 9 por ciento este a√Īo, seg√ļn una evaluaci√≥n de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

El a√Īo pr√≥ximo, el FMI proyecta que la econom√≠a mundial crecer√° un 5,2 por ciento, lo cual significa un crecimiento de tan solo el 0,6 por ciento m√°s que en 2019. El desempleo se mantendr√≠a elevado. Los pa√≠ses pobres seguir√≠an sufriendo la ca√≠da de las remesas enviadas por los trabajadores migrantes. La desnutrici√≥n aumentar√°.

En Estados Unidos, la derrota del presidente Trump ha generado optimismo de que, con el gobierno de Joseph Biden, ahora sí se librará un ataque sostenido y serio contra la pandemia. Pero la posibilidad de que el gobierno entrante se vea limitado por el control republicano del Senado -a la espera de un par de elecciones de segunda vuelta en Georgia- reduce la probabilidad de que el gobierno apruebe un paquete sólido de medidas de gasto para estimular la economía.

Las preguntas sobre el pr√≥ximo a√Īo se centran en cu√°n pronto podr√°n llegar las vacunas al torrente sangu√≠neo de las masas. Hasta ahora, las tres posibles vacunas, de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, hacen cre√≠ble el fin de la agon√≠a. No obstante, la crisis econ√≥mica se ha vuelto tan intensa que sus efectos podr√≠an persistir.

Algunos argumentan que la pandemia debería impulsar nuevos modelos económicos que generen empleos a través de una transición a la energía verde y el reparto simultáneo de los beneficios de manera más equitativa.

Las estrategias de alivio de los bancos centrales han apuntalado tanto a las empresas sólidas como a las débiles. Muchas de las débiles eventualmente sucumbirán, especialmente a medida que se retire la ayuda, lo que costará puestos de trabajo. La pandemia ha acelerado un retroceso de la globalización que puede inspirar a las empresas multinacionales a fabricar más bienes en sus mercados nacionales, al tiempo que reduce los costos mediante la automatización, lo que limita el crecimiento del empleo y los salarios.

Los países pobres y en vías de desarrollo entraron en la pandemia con niveles alarmantes de deuda. La ayuda prometida de instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial ha resultado decepcionante. Los acreedores privados han evitado el alivio de la deuda.

Algunos sostienen que la pandemia debería impulsar nuevos modelos económicos que fomenten la creación de puestos de trabajo a través de la transición a las energías verdes, mientras se distribuyen los beneficios de manera más equitativa.

"En este momento, soy alérgico a la noción de volver, de regresar adonde estábamos", dijo Goldin. "Hacer las cosas como siempre es lo que nos trajo adonde estamos", concluyó.

 

Peter S. Goodman es corresponsal de economía europea con sede en Londres. Fue corresponsal económico nacional en Nueva York. También trabajó en The Washington Post como corresponsal en China y fue editor global en jefe del International Business Times. @petersgoodman

 

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