La desesperación frente al coronavirus impulsa a los bolivianos a la compra de dudosas curas milagrosas
Por: El País
Julio 2020
Fotografia: Andrés Rodriguez / El País

La crisis sanitaria del coronavirus no da tregua a Bolivia. Desde hace m√°s de un mes, cada d√≠a el pa√≠s andino registra m√°s de 1.000 casos diarios, adem√°s de centenas de muertos. Con casi 70.000 contagios en total y una cifra de fallecidos que asciende a m√°s de 2.000 desde que inici√≥ la pandemia hace m√°s de cuatro meses, el escenario se torna m√°s oscuro para la naci√≥n que figura entre los 10 focos de la covid-19 con m√°s muertes del mundo, seg√ļn datos de la Universidad Johns Hopkins. Las personas peregrinan por los hospitales, tanto p√ļblicos como privados, en busca de atenci√≥n en un sistema de salud que se encuentra al borde del colapso.

De acuerdo con un reporte del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), del 1 de abril al 19 de julio se levantaron 3.016 cadáveres sospechosos y confirmados de ser portadores del virus en calles, vehículos y domicilios del territorio nacional. Ante esta situación, como una medida para evitar la saturación y prevenir los focos de contaminación en los centros hospitalarios, los Servicios Departamentales de Salud del país dieron a conocer una lista de suplementos vitamínicos para reforzar el sistema inmunológico y medicamentos que pueden ser utilizados como tratamiento frente al coronavirus en sus distintas etapas. La desesperación de las personas ocasionó compras indiscriminadas que resultaron en acopio de fármacos, lo que ha generado un problema de especulación, ocultamiento y alza de estos productos. "Estamos haciendo todo lo posible para que las importadoras entreguen el medicamento a las farmacias sin tener los intermediarios y fijar los precios tope para no entrar en tema de especulación. Es una labor titánica, pero se está haciendo de a poco", afirmó René Sahonero, médico y asesor de la cartera de Salud de Bolivia.

Mar√≠a Esther Pe√Īa, gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, se√Īal√≥ que su pa√≠s est√° afectado por el desabastecimiento de productos e insumos mundial y porque pa√≠ses como China, India, Argentina y Chile, los principales proveedores de medicamentos de Bolivia, han restringido la exportaci√≥n con el fin de no dejar desprovisto su mercado interno. A este escenario hay que incluir el surgimiento de intermediarios de la cadena de suministros, que hicieron que suban los precios en medicamentos. "M√°s del 20% del total de las ventas que se realizan en Bolivia de f√°rmacos provienen del mercado negro. Aparte, la poblaci√≥n ha empezado a comprar por si acaso todos los productos gen√©ricos, que son los m√°s econ√≥micos, desabasteciendo a las personas que de verdad lo necesitan. Ahora, el 70% de medicamentos que han quedado en las farmacias son productos importados de laboratorios mucho m√°s caros", precisa Pe√Īa.

Los denominados "kits medicinales contra la covid-19" incluyen f√°rmacos como azitromicina (antibi√≥tico), ivermectina (antiparasitario), ibuprofeno (aspirina) y antifludes (antigripal). Debido al agioataje, cada d√≠a surgen en las redes sociales denuncias de sobreprecios de los medicamentos. Una pastilla de azitromicina puede costar entre 23 y 51 bolivianos (de tres y siete d√≥lares, aproximadamente). Incluso se ha hecho p√ļblico que existen farmacias que comercializan 10 comprimidos de aspirina a 30 bolivianos (un poco m√°s de cuatro d√≥lares), mientras que en Estados Unidos un paquete de 100 cuesta alrededor de 65 bolivianos (un poco m√°s de nueve d√≥lares).

El descontrol de la pandemia en Bolivia ha llevado a la población además a recurrir a dudosas "curas milagrosas y tratamientos alternativos" contra el coronavirus, cuya eficacia no está comprobada científicamente y que incluso pueden ser contraproducentes para la salud de quienes los consumen. En Cochabamba -ciudad ubicada en el centro del país-, desde hace unas semanas se registran diariamente enormes filas, de 500 a 800 personas, a partir de la medianoche para comprar dióxido de cloro, una sustancia química que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) definen como blanqueador o para descontaminar superficies industriales, pero que en este país la comercializan como un tratamiento preventivo, con la promesa de que puede curar a una persona infectada con el coronavirus, algo que descartan los organismos internacionales.

"En Cochabamba más de 50.000 personas lo están tomando. La dosis es de 10 mililitros del dióxido de cloro en un litro de agua durante un día. La persona que toma esto, si ha estado infectada o no, su cuerpo empieza a producir anticuerpos contra este virus. El dióxido de cloro destruye las capas que recubren al virus, por lo que es curativo y preventivo", asegura Federico Anze, bioquímico-farmacéutico y uno de los principales fabricantes y comercializadores del producto. Sin embargo, tanto la OPS, la OMS y el ministerio de Salud de Bolivia han advertido que no hay evidencia sobre su eficacia y que la ingesta de estos productos podría ocasionar graves efectos adversos. "El dióxido de cloro y el clorito sódico reaccionan rápidamente en los tejidos humanos y, si se ingieren, pueden causar irritación de la boca, el esófago y el estómago, con un cuadro digestivo irritativo severo, con la presencia de náuseas, vómitos y diarreas, además de graves trastornos hematológicos, cardiovasculares y renales", explicó la OPS en un comunicado del 16 de julio.

Anze, perteneciente a una estirpe de bioqu√≠micos desde hace 200 a√Īos, le atribuye al di√≥xido de cloro propiedades antimicrobianas, antivirales y antibacterianas. "Transporta ox√≠geno al organismo y da soluci√≥n a much√≠simas enfermedades. Los que hablan de intoxicaci√≥n lo hacen por ignorancia, porque confunden el clorito de sodio y lo confunden con la lavandina", se defiende. Y mientras en las redes sociales han surgido testimonios de figuras p√ļblicas, periodistas y deportistas que lo defienden, m√©dicos del pa√≠s han reportado al menos 10 casos de personas con afecciones severas e intoxicaci√≥n por su ingesta.

No existe a√ļn un registro de intoxicaci√≥n por esta sustancia para contabilizar todos los casos en Bolivia. Sin embargo, desde la Unidad de Epidemiolog√≠a dieron a conocer que esta base de datos est√° en proceso de elaboraci√≥n. "Vemos que en el mercado negro est√°n vendiendo productos falsificados, est√°n usando la lavandina diluy√©ndola en agua y poni√©ndole colorante. Eso significa un peligro mucho mayor al uso de este producto", afirma Sahonero, el asesor del ministerio de Salud. Por su parte, Rodrigo Arce Cardozo, investigador en el departamento de Epidemiolog√≠a de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU), considera que existe una disociaci√≥n medi√°tica con respecto a lo que hoy se considera verdad y respecto a lo que la gente considera cierto. "En Bolivia no hay una cultura de investigaci√≥n cient√≠fica, no se acostumbra a hacer estudios cl√≠nicos. En el hipot√©tico que la concentraci√≥n que est√©n utilizando no sea da√Īina, igual no es positiva, no tiene ning√ļn camino biol√≥gico hacia el coronavirus, y lo que crea, en el concepto epidemiol√≥gico -que es lo que me compete como investigador cl√≠nico-, es una falsa sensaci√≥n de protecci√≥n en las personas, que contra un virus real causa un problema de salud p√ļblica y elimina la capacidad de contener la epidemia", agrega.

La polémica incluso ha llegado a la arena política. En la Asamblea Legislativa Plurinacional, controlada en ambas cámaras por el Movimiento Al Socialismo -el partido del expresidente Evo Morales-, se debate un proyecto de ley para la elaboración, comercialización, suministro y uso de la solución de dióxido de cloro, mientras que el Gobierno interino amenazó con enjuiciar a los promotores de tratamientos con base a dióxido de cloro como cura contra la covid-19. Por otra parte, diversos gobiernos municipales y departamentales han aprobado leyes para su consumo, producción y distribución.

La crisis sanitaria en Bolivia ha llevado a buscar una "soluci√≥n milagrosa" por un camino no explorado, que no tiene el respaldo de ninguna organizaci√≥n o instituci√≥n reconocida en el mundo competente respecto al coronavirus, pero que "los testimonios de personas en redes sociales" le dan una sensaci√≥n de protecci√≥n a personas como Johny N√ļ√Īez, profesor de primaria, que, junto a su esposa, consume el compuesto qu√≠mico como medida preventiva debido a que su padre dio positivo al virus. "Es para cuidarnos", afirma, protegido con un traje de bioseguridad. Despu√©s de esperar por dos horas, se aleja de la aglomeraci√≥n fuera de la farmacia y se retira a su hogar con sus dos botellas de di√≥xido de cloro.

 

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