La lucha contra la corrupci贸n se ha estancado en Am茅rica Latina
Por: The New York Times
Diciembre 2019
Fotografia: Adriano Machado/Reuters

La cruzada contra la impunidad que comenz贸 en Brasil cre贸 la esperanza de una regi贸n con m谩s justicia, transparencia e independencia judicial. Esa era ha terminado.

La investigaci贸n de corrupci贸n m谩s grande en la historia de Latinoam茅rica comenz贸, de manera bastante humilde, en una gasolinera brasile帽a, pero conforme abarcaba a toda la regi贸n, derroc贸 a funcionarios de gobierno y titanes corporativos por igual.

Para los que quedaron enredados en el esc谩ndalo, fue un momento de rendici贸n de cuentas. Para los ciudadanos ordinarios, fue un momento de esperanza. Parec铆a que incluso los m谩s poderosos finalmente estaban rindiendo cuentas.

Ahora, cinco a帽os despu茅s de que el esc谩ndalo estall贸 p煤blicamente, el impulso de la regi贸n en contra de la corrupci贸n ha comenzado a estancarse.

"Durante un breve momento, todos estuvieron al alcance de la justicia", dijo Thelma Aldana, ex fiscala general de Guatemala que imput贸 al presidente y al vicepresidente del pa铆s en un caso de corrupci贸n en 2015 y se convirti贸 en una de las figuras emblem谩ticas de la arremetida.

Esa arremetida ocurri贸 tras a帽os de altos precios de las materias primas que impulsaron a muchas econom铆as de la regi贸n, y sacaron a millones de personas de la pobreza, pero tambi茅n contribuyeron al gasto gubernamental y, por lo tanto, a las oportunidades de practicar la corrupci贸n. Cuando termin贸 ese periodo de abundancia, los funcionarios de gobierno quedaron vulnerables y los fiscales libres para ir tras los poderosos.

En Per煤, el expresidente Alan Garc铆a se suicid贸 de un balazo en vez de enfrentar su arresto. En Brasil, Luiz In谩cio Lula da Silva, el expresidente que sigui贸 siendo el personaje pol铆tico m谩s dominante del pa铆s, fue sentenciado a prisi贸n, al igual que Marcelo Odebrecht, el dirigente del conglomerado de construcci贸n m谩s grande de Latinoam茅rica.

Sin embargo, los esfuerzos para adoptar reformas anticorrupci贸n vacilaron en medio de la presi贸n pol铆tica. Mientras los personajes desacreditados en los negocios y la pol铆tica planean su regreso, muchos de los que encabezaron la cruzada en contra de la corrupci贸n enfrentan represalias. Aldana, quien ahora est谩 exiliada, enfrenta amenazas de muerte en su pa铆s. El equipo especial que permiti贸 la lucha contra la corrupci贸n en Guatemala se desintegr贸.

"El p茅ndulo se fue al otro lado y ahora ha vuelto", dijo Deltan Dallagnol, el fiscal federal que dirigi贸 al principal equipo especial anticorrupci贸n en Brasil. Se form贸 en 2014 para procesar casos de la operaci贸n que lleg贸 a conocerse como Lava Jato, el nombre de una gasolinera en Brasilia, la capital de Brasil.

Todo esto ha desatado la furia generalizada y la desconfianza hacia la 茅lite pol铆tica. Millones de latinoamericanos han expulsado a gobernantes en el cargo y, a lo largo de los 煤ltimos meses, han salido a las calles en manifestaciones masivas.

En algunos casos, la credibilidad de los esfuerzos para combatir la corrupci贸n se vio afectada por las transgresiones cometidas por los propios combatientes. En Brasil, unos mensajes de texto filtrados mostraron que el principal juez de la investigaci贸n les daba asesoramiento estrat茅gico a los fiscales federales, algo que los expertos en procedimiento penal consideraron una violaci贸n evidente de los lineamientos legales y 茅ticos.

La reca铆da de Brasil en la lucha contra la corrupci贸n quiz谩 sea la m谩s dr谩stica y trascendental de la regi贸n, dado todo lo que han logrado los fiscales en unos cuantos a帽os. El equipo especial Lava Jato ha presentado cargos en contra de 476 personas, lleg贸 a 136 acuerdos de admisi贸n de culpabilidad y recuper贸 m谩s de 900 millones de d贸lares en activos robados.

Las compa帽铆as brasile帽as con proyectos en toda la regi贸n exportaron la trama de corrupci贸n que hab铆an perfeccionado en casa. Las empresas usaron operaciones de lavado de dinero -como la que se llev贸 a cabo en la gasolinera en Brasilia- para lavar efectivo utilizado con el fin de sobornar a pol铆ticos de alto nivel y a partidos. A cambio del dinero, se destinaron a las compa帽铆as contratos de obras p煤blicas con presupuestos inflados.

Las empresas brasile帽as con proyectos en toda la regi贸n exportaron el esquema de corrupci贸n que hab铆an perfeccionado en casa. Las empresas usaban operaciones de lavado de dinero -como la que operaba en la gasolinera en Brasilia- para blanquear el efectivo que se le pagaba a pol铆ticos de alto nivel y partidos. A cambio del dinero, se dirig铆an contratos de obra p煤blica inflados en favor de las compa帽铆as.

La principal entre estas compa帽铆as era Odebrecht, un conglomerado de construcci贸n con sede en Brasil que pag贸 m谩s de 780 millones de d贸lares en sobornos en toda Latinoam茅rica y el Caribe para obtener contratos con un valor de 3340 millones de d贸lares, de acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

El esc谩ndalo trastoc贸 la pol铆tica en Brasil, donde todos los partidos grandes estuvieron implicados en tramas de financiamiento ilegal de campa帽as y sobornos.

El arresto y posterior encarcelamiento del expresidente Lula Da Silva por aceptar el uso de un apartamento costero a cambio de desviar contratos gubernamentales represent贸 un punto de inflexi贸n para el pa铆s.

Para algunos, ver al personaje pol铆tico m谩s dominante de Brasil en la c谩rcel fue la culminaci贸n del impulso anticorrupci贸n y prueba de que la ley finalmente se estaba aplicando de igual manera para todos. Para otros, fue prueba de que la investigaci贸n estaba pol铆ticamente contaminada y comenzaba a reincidir en el tr谩fico de influencias que, se supon铆a, solucionar铆a.

El entusiasmo inusual y la velocidad con la que se manej贸 el caso del l铆der izquierdista lo volvi贸 pol铆ticamente tenso: cuando Da Silva fue encarcelado en abril del a帽o pasado para comenzar una sentencia de doce a帽os por corrupci贸n y lavado de dinero, era el claro favorito en la contienda presidencial. La condena lo sac贸 de la boleta electoral y abri贸 el camino para la elecci贸n de Jair Bolsonaro, el candidato de extrema derecha.

Las sospechas de que la persecuci贸n estaba pol铆ticamente motivada solo crecieron despu茅s de que S茅rgio Moro, el juez que manej贸 el caso de Da Silva, se uni贸 al gabinete de Bolsonaro como ministro de Justicia. Esa designaci贸n -que lleg贸 con una promesa de un lugar en el Supremo Tribunal Federal- indign贸 a los pol铆ticos de la izquierda y mancill贸 la imagen de Moro, quien se hab铆a convertido en un h茅roe del pueblo en su pa铆s y en un jurista c茅lebre en el extranjero.

"Si hay algo que un juez necesita es autonom铆a del establecimiento pol铆tico", dijo Margarita Stolbizer, una exlegisladora en Argentina y una destacada activista anticorrupci贸n que dijo que estaba sorprendida con la decisi贸n de Moro de unirse al gabinete de Bolsonaro. "Sent铆 que nos hab铆a defraudado, dada la imagen que hab铆a vendido de s铆 mismo".

Moro no acept贸 un pedido de entrevista. En referencia a las preguntas que se le enviaron por correo electr贸nico, algunas de las cuales no respondi贸, dijo que ve铆a el puesto en el gabinete como una oportunidad para "consolidar los avances que se han hecho en anticorrupci贸n y extenderlas a la lucha contra el crimen organizado y los cr铆menes violentos".

El legado de Moro sufri贸 otro golpe cuando The Intercept Brasil, un medio en l铆nea, empez贸 a reportar en junio sobre un conjunto de mensajes de texto que hab铆an intercambiado fiscales federales. Los mensajes mostraban que Moro hab铆a guiado en la conducci贸n del caso de Lula da Silva.

Los mensajes filtrados fueron una bendici贸n para quienes hab铆an sido blanco de investigaciones por corrupci贸n.

"La divulgaci贸n de los chats dej贸 sangrando a los fiscales de Lava Jato y los tiburones olieron la sangre", dijo Bruno Brand茫o, el director ejecutivo de Transparencia Internacional en Brasil. "Lo que vemos ahora son golpes grandes y simult谩neos que representan una verdadera amenaza de regresar a la impunidad que las 茅lites han disfrutado hist贸ricamente".

Como candidato, Bolsonaro prometi贸 una lucha contra la corrupci贸n recargada. Su voluntad de cumplir con dicha promesa fue puesta a prueba poco despu茅s de su elecci贸n en octubre de 2018. Para diciembre, su hijo Fl谩vio Bolsonaro, quien es senador, se hab铆a convertido en blanco de una investigaci贸n de corrupci贸n iniciada debido a transacciones financieras sospechosas de su antigua oficina en la legislatura estatal de R铆o de Janeiro.

Meses despu茅s, fiscales federales protestaron debido al nombramiento fuera de protocolo del nuevo procurador general de Bolsonaro.

El presidente tradicionalmente hab铆a elegido al procurador general de entre una terna seleccionada por la asociaci贸n nacional de fiscales federales. Este sistema buscaba prevenir que el presidente eligiera a un alto funcionario de la ley que le fuera favorable, dado que dicha persona supervisa las investigaciones de corrupci贸n que involucran a funcionarios electos, entre ellos el presidente.

En lugar de seguir ese procedimiento, Bolsonaro eligi贸 a su candidato, una decisi贸n que la asociaci贸n de fiscales llam贸 "el retroceso democr谩tico e institucional m谩s grande" para el cargo en 20 a帽os.

Con menos autoridad de la polic铆a, grandes casos de corrupci贸n en Brasil quedaron estancados o se movieron a un ritmo glacial mientras los poderosos demandados apelan sus convicciones y usan t谩cticas legales para posponer las sentencias en prisi贸n.

Eike Batista, alguna vez uno de los diez hombres m谩s ricos del mundo, fue sentenciado en julio de 2018 a 30 a帽os en prisi贸n por pagar millones en sobornos, pero a煤n no ha comenzado a cumplir la sentencia.

El expresidente Michel Temer sigue libre a pesar de un torrente de acusaciones penales que ha podido evadir desde 2017. Incluyen una grabaci贸n subrepticia de Temer en la que consiente el pago de un soborno para evitar que un exaliado pol铆tico les detalle cr铆menes a las autoridades.

La reincidencia en Brasil ha sido observada de cerca por toda la regi贸n, donde los pol铆ticos en gran medida han dado prioridad a la autopreservaci贸n por encima de las medidas que volver铆an m谩s independientes a los poderes judiciales, m谩s transparentes las campa帽as de financiamiento y menos propenso a los sobornos el proceso de contratos de obras p煤blicas.

En Guatemala, el presidente Jimmy Morales desintegr贸 un panel de expertos de la ONU que hab铆a ayudado a la oficina de la fiscal铆a general a establecer casos de corrupci贸n complejos y confidenciales. La decisi贸n ocurri贸 despu茅s de que Morales, quien lleg贸 a la presidencia con el eslogan electoral "ni corrupto ni ladr贸n", se someti贸 a una investigaci贸n por supuestamente haber recibido contribuciones ilegales de campa帽a.

El gobierno de Honduras, que hab铆a aprobado la creaci贸n de una entidad similar ah铆 en 2016, rechaz贸 renovar su mandato este a帽o.

Dichos modelos gozaron de amplio apoyo p煤blico en 2016, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunci贸 que la empresa constructora brasile帽a Odebrecht, hab铆a acordado pagar una penalidad de 3.500 millones de d贸lares despu茅s de confesar que hab铆a organizado un departamento para sobornar a pol铆ticos en la regi贸n para obtener contratos de obra p煤blica.

El fundador de la empresa, Marcelo Odebrecht, lleg贸 a un acuerdo con los fiscales en Brasil y cumpli贸 con una condena de dos a帽os y medio en prisi贸n. La empresa despu茅s le hizo una oferta a los pa铆ses donde hab铆a pagado sobornos: a cambio de inmunidad en nuevos casos, dijo, divulgar铆a cu谩nto dinero hab铆a pagado y qu茅 contratos se hab铆an conseguido de manera fraudulenta.

Algunos pa铆ses -entre ellos Ecuador, Per煤 y la Rep煤blica Dominicana- aceptaron la oferta de Odebrecht y, como resultado, vieron el arresto de expresidentes. Pero en Colombia y Argentina, la falta de voluntad pol铆tica ha impedido que avancen las investigaciones en torno a la corrupci贸n de Odebrecht.

La vicepresidenta de Colombia, Marta Luc铆a Ram铆rez, dijo que la imposibilidad de resolver el caso Odebrecht era profundamente preocupante en un pa铆s que recientemente ha sido sacudido por protestas multitudinarias.

"Tiene consecuencias muy serias, y socava seriamente la confianza de las personas en las instituciones, los partidos pol铆ticos, el congreso y el sistema de justicia", dijo. "Eso pone en peligro el futuro de la democracia".

En Brasil, varias de las figuras que estuvieron entre los primeros apresados por su participaci贸n en el esc谩ndalo Lava Jato ahora est谩n en libertad y reconstruyen su vida.

Entre ellos se encuentra Nelma Kodama, una comerciante de divisas en el mercado negro sentenciada a 18 a帽os de prisi贸n. Su condena fue reducida por el expresidente Temer, quien pas贸 una gran parte de su mandato defendi茅ndose de cargos de corrupci贸n.

Kodama, quien salt贸 a la infamia cuando public贸 una foto de su grillete electr贸nico junto a sus zapatos marca Chanel, dijo en entrevista que, al final del d铆a, Lava Jato hab铆a fracasado al cambiar la cultura de corrupci贸n.

Aunque dio castigos ejemplares a varias personas de alto perfil, dijo, la campa帽a hizo m谩s da帽os que beneficio al profundizar la recesi贸n que empez贸 en 2014 y paraliz贸 a algunas de las empresas m谩s grandes de Brasil.

"La operaci贸n fue un fracaso", dijo Kodama, quien acaba de publicar un libro de memorias donde detalla c贸mo durante a帽os ayud贸 a lavar dinero y las humillaciones que soport贸 en la c谩rcel. "No acab贸 con la corrupci贸n y dej贸 al pa铆s con un nivel desquiciado de desempleo".

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