Las declaraciones de impuestos de Trump lo muestran como un terrible empresario o un estafador. Quiz√° ambos.
Por: Catherine Rampell / The Washington Post
Septiembre 2020
Fotografia: EPA

El expresidente estadounidense Richard Nixon dijo la famosa frase "la gente tiene que saber si su presidente es un estafador o no. Bueno, yo no soy un estafador". Ese comentario no se trataba sobre Watergate, sino sobre alg√ļn asunto raro en sus declaraciones de impuestos. Bajo presi√≥n p√ļblica, Nixon al final public√≥ esas declaraciones, revelando un importante pago insuficiente en sus impuestos. Eso motiv√≥ la creaci√≥n de una nueva norma para la divulgaci√≥n de impuestos, al menos parcial, que todos sus sucesores cumplieron.

Hasta el actual presidente, Donald Trump, claro.

Y la razón podría ser evidente ahora. El escandaloso reportaje del 27 de septiembre realizado por The New York Times -basado en la revisión de miles de registros fiscales personales y comerciales- sugiere que Trump, al igual que su deshonrado predecesor Nixon, participó en una gran cantidad de actividades financieras que también parecen ser estafas.

Seg√ļn el informe, Trump pag√≥ solo 750 d√≥lares en impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017, y nada en absoluto en 10 de los 15 a√Īos anteriores.

¬ŅRecuerdan cu√°ndo Mitt Romney fue grabado condenando a los "par√°sitos" de Estados Unidos, ese 47% que no paga impuestos sobre la renta? Resulta que estaba hablando sobre Trump.

Trump no reclam√≥ ninguna obligaci√≥n tributaria durante tantos a√Īos porque, seg√ļn los documentos revisados por el Times, sufri√≥ sorprendentes p√©rdidas cr√≥nicas. La magnitud de estas p√©rdidas sugiere que Trump ha sido un empresario absolutamente incompetente o ha estado enga√Īando al T√≠o Sam.

Lo m√°s probable es que sea ambos.

Alan Garten, abogado de la Organizaci√≥n Trump, dijo que el informe del Times era inexacto y que Trump hab√≠a pagado "decenas de millones de d√≥lares en impuestos personales al gobierno federal", una afirmaci√≥n que parece confundir los pagos del impuesto sobre la renta con otros tipos de impuestos (como los del Seguro Social). Por su parte, Trump ha argumentado en el pasado que eludir sus obligaciones fiscales lo convert√≠a en una persona "inteligente". Trump sugiri√≥ que solo se hab√≠a aprovechado de las lagunas legales, esas que est√°n disponibles para los estadounidenses adinerados que pueden costear asesoramiento de preparaci√≥n de impuestos de primer nivel. Y como ya he escrito antes, la industria inmobiliaria disfruta de un mont√≥n de lagunas y otras oportunidades para minimizar legalmente las obligaciones fiscales, sobre todo a trav√©s de deducciones por depreciaci√≥n. Pero seg√ļn el Times, los "tres campos de golf europeos, el hotel Washington, Doral y Trump Corporation informaron haber perdido un total de 150.3 millones de d√≥lares entre 2010 y 2018, sin incluir la depreciaci√≥n como gasto".

En otras palabras: fueron pozos de dinero sin fondo.

Adem√°s, los periodistas del Times Russ Buettner, Susanne Craig y Mike McIntire incluyeron detalles de pr√°cticas fiscales que fueron, en el mejor de los casos, extraordinariamente agresivas y, en el peor, un posible fraude a gran escala.

Estos incluyen deducciones en gastos de estilo de vida, como el costo de cortes de cabello, como si fueran gastos comerciales. O al parecer haberle pagado a Ivanka Trump honorarios de consultor√≠a por los mismos acuerdos hoteleros que ayud√≥ a gestionar como parte de su trabajo en la compa√Ī√≠a de su padre, un arreglo que puede haber sido una manera de transferir activos sin pagar impuestos de regal√≠a.

O, transformar 2.2 millones de d√≥lares en impuestos a la propiedad como un supuesto gasto comercial en una propiedad de inversi√≥n que parece ser en realidad una residencia vacacional. Seg√ļn el Times:

Los registros fiscales revelan otra forma en la que Seven Springs ha generado importantes ahorros fiscales. En 2014, Trump clasific√≥ el patrimonio como una propiedad de inversi√≥n, en vez de una residencia personal. Desde entonces, ha transformado 2.2 millones de d√≥lares en impuestos a la propiedad como un gasto comercial, incluso cuando su ley tributaria de 2017 permit√≠a a las personas cancelar solo 10,000 d√≥lares al a√Īo en impuestos a la propiedad.Los tribunales han sostenido que para tratar a las residencias como negocios para efectos fiscales, los propietarios deben demostrar que tienen "un objetivo real y honesto de obtener ganancias", por lo general haciendo esfuerzos para alquilar la propiedad y eventualmente generar ingresos.Ya sea que Seven Springs se ajuste o no a esos criterios, los Trump han descrito la propiedad de manera un poco diferente.En 2014, Eric Trump le dijo a Forbes que "en realidad este es nuestro complejo". Durante su crianza, √©l y su hermano Donald Jr. pasaron muchos veranos all√≠, montando veh√≠culos todoterreno y pescando en un lago cercano. En alg√ļn momento, los hermanos se instalaron en una de las casas antiguas de la propiedad. "Fue nuestra base de operaciones durante mucho, mucho tiempo", le dijo Eric a Forbes.

Ahora bien, no est√° claro si a los votantes les importar√° que, despu√©s de todo este tiempo, Trump aparentemente haya pagado menos en impuestos que el t√≠pico maestro, mesera, vendedor de tienda o cualquier otra persona que generalmente era considerado un "par√°sito" o "embaucador". Los seguidores de Trump parecen dispuestos a perdonar casi cualquier cosa. Adem√°s, este tema de los impuestos podr√≠a parecer demasiado arcano como para que el p√ļblico general se preocupe, en especial si los votantes creen el giro que le da Trump de que lo que hizo fue una elusi√≥n "inteligente" de impuestos en vez de una evasi√≥n fiscal ilegal.

Sin embargo, vale la pena considerar algunos otros puntos.

Incluso Trump se unió a Romney alguna vez para antagonizar y demonizar a los estadounidenses que no contribuían adecuadamente a las arcas del Tesoro:

Y cuando se les pregunta qué es lo que realmente les molesta del sistema tributario, las principales quejas de los estadounidenses no son que los pobres eludan la responsabilidad, o que el código tributario sea demasiado complicado, o incluso que sus propias facturas tributarias sean demasiado grandes. Lo que les molesta es que las corporaciones y los ricos no estén pagando su "parte justa", legalmente o de otra manera.

Consideremos la factura de impuestos de Trump en otro contexto: Trump gastó 87 veces más en supuestamente pagar por el silencio de su amante estrella del porno de lo que pagó en impuestos federales sobre la renta en 2016 y 2017, combinados. Esos impuestos financian nuestras fuerzas armadas, carreteras, sistemas de atención médica, etc. Es difícil imaginar que estas cifras sean aceptables para la mayoría de los estadounidenses.

Cualquiera que sea la √≥ptica que cubra la justicia, la raz√≥n por la que el p√ļblico deber√≠a preocuparse m√°s, como he argumentado durante mucho tiempo, involucra conflictos de intereses. Es muy probable que estos enredos financieros -de qui√©n est√° obteniendo dinero el presidente, a qui√©n le debe dinero y en qu√© t√©rminos- est√©n influyendo en la pol√≠tica del poder Ejecutivo, presumiblemente manipul√°ndola a favor de acreedores y amigotes, y en contra del bienestar p√ļblico.

El reportaje del Times documenta los conflictos de intereses hasta el √ļltimo detalle. Informes anteriores ya lo hab√≠an revelado, pero no con cifras en d√≥lares tan precisas. Hordas de personas y corporaciones han comprado acceso al presidente patrocinando propiedades de Trump, como Mar-a-Lago (su club social de Palm Beach) o Trump National Doral (un complejo de golf cerca de Miami):

Las ganancias en Mar-a-Lago aumentaron de manera drástica luego de que Trump declarara su candidatura, ya que los cortesanos que se unían ansiosamente aumentaron diez veces su monto de tarifa de inscripción: de 664,000 dólares en 2014 a poco menos de seis millones de dólares en 2016, incluso antes de que Trump duplicara el costo de la inscripción en enero de 2017.Los registros fiscales muestran que algunos de los pagos más sustanciosos de grupos empresariales para eventos o conferencias en Mar-a-Lago y otras propiedades de Trump se han producido desde que Trump asumió la presidencia.En Doral, Trump recaudó un total de al menos siete millones de dólares en 2015 y 2016 de Bank of America, y al menos 1.2 millones de dólares en 2017 y 2018 de una asociación comercial que representa minoristas y mayoristas de alimentos. La Cámara de Comercio de Estados Unidos le pagó a Doral al menos 406,599 dólares en 2018.

Entre los que compraron acceso, y presumiblemente esperan obtener favores, se encuentran ejecutivos, cabilderos y ciudadanos extranjeros. No está claro exactamente en qué medida su patrocinio a las empresas de Trump podrían haber influenciado la política, aunque ha habido muchas pistas.

Adem√°s, el Times reporta que Trump es personalmente responsable de varios pr√©stamos y otras deudas que llegan a los 421 millones de d√≥lares, la mayor√≠a de las cuales vencen en menos de cuatro a√Īos. Si Trump estuviera todav√≠a en la Casa Blanca durante ese tiempo, eso crear√≠a algunos malos incentivos (lamentablemente, el art√≠culo no proporciona detalles sobre la identidad de esos prestamistas; esperemos que en el futuro haya m√°s informaci√≥n). Asimismo, una auditor√≠a del Servicio de Impuestos Internos sobre la legitimidad de un reintegro de impuestos de 72.9 millones de d√≥lares que recibi√≥ hace una d√©cada ha tomado un tiempo inusualmente largo en resolverse, lo que podr√≠a indicar que se ha estancado o puesto en pausa mientras Trump permanece en la presidencia. El Times estima que un fallo en su contra podr√≠a costarle m√°s de 100 millones de d√≥lares, incluyendo intereses y posibles multas.

Uno podr√≠a preguntarse de forma razonable por qu√© Trump, quien parece tuitear, ver televisi√≥n y jugar golf m√°s de lo que ejerce sus deberes como presidente, querr√≠a un segundo mandato. Bueno, adem√°s de su deseo de finalmente construir su muro fronterizo o continuar eludiendo posibles acusaciones, ahora sabemos que Trump tiene una motivaci√≥n valorada en 500 millones de d√≥lares para permanecer en el cargo cuatro a√Īos m√°s.

Como bien aconsejó Nixon hace décadas, los estadounidenses tienen derecho a saber si su presidente es un estafador. Como muestran las declaraciones de impuestos de Trump, los estadounidenses deberían saber si su presidente está gobernando en interés del pueblo o en el suyo propio.

 

 

 

 

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