Los brotes de América Latina ahora compiten con los de Europa. Las perspectivas son peores
Por: Anatoly Kurmanaev, Manuela Andreoni, Letícia Casado y Mitra Taj / The New York Times
Mayo 2020
Fotografia: Daniel Berehulak para The New York Times

Las muertes se duplicaron en Lima y rivalizan con el peor mes de la pandemia en Par√≠s. Se triplicaron en Manaos, una metr√≥poli escondida en lo profundo de la Amazon√≠a brasile√Īa, un embate similar al que enfrentaron Londres y Madrid.

En Guayaquil, una ciudad portuaria de Ecuador, el repentino aumento de las muertes en abril fue comparable a lo que experiment√≥ la ciudad de Nueva York durante su peor mes: m√°s de cinco veces el n√ļmero de personas fallecidas que en a√Īos anteriores.

A medida que las bajas del coronavirus disminuyeron en Nueva York y en las capitales europeas, una devastadora ola ha golpeado a ciudades en Am√©rica Latina, una que compite con los peores brotes del mundo, seg√ļn encontr√≥ un an√°lisis de los datos de mortalidad hecho por The New York Times.

Las ciudades brasile√Īas est√°n recurriendo a fosas comunes para enterrar hileras de ata√ļdes apilados. Cientos de ecuatorianos a√ļn buscan los cad√°veres de los miembros de sus familias que fueron al hospital y jam√°s volvieron.

Y aunque las catástrofes en Europa y Estados Unidos fueron monitoreadas de cerca, y se desarrollaron bajo un gran escrutinio mediático, gran parte del dolor de América Latina se despliega lejos de la vista, con gobiernos que no pueden -o quieren- ofrecer una cuenta íntegra de las muertes.

"No estábamos preparados para este virus", dijo Aguinilson Tikuna, un líder indígena en Manaos, quien ha perdido amigos en la pandemia. "Cuando la enfermedad nos alcanzó, nos encerramos, cerramos nuestras casas, nos aislamos, pero nadie tenía los recursos para comprar mascarillas, medicina. Nos faltaba comida".

El Times midi√≥ el impacto de la pandemia en las principales ciudades del mundo, comparando el n√ļmero total de personas que han muerto en los √ļltimos meses con el promedio de cada lugar en los √ļltimos a√Īos.

Los totales incluyen muertes por la COVID-19 as√≠ como por otras causas, incluidas las personas que no pudieron ser atendidas cuando los hospitales se saturaron de pacientes. Y aunque ninguna medida es perfecta, el aumento relativo en todas las muertes ofrece la imagen m√°s completa y comparable del n√ļmero de v√≠ctimas de la pandemia, dicen los dem√≥grafos.

En América Latina, la pandemia ha empeorado debido a hospitales con fondos insuficientes, magros sistemas de apoyo y economías en dificultades con muchos menos recursos que en Europa o Estados Unidos.

Las carreteras peruanas se llenaron con la mayor ola de migraci√≥n interna en a√Īos, cuando la gente huy√≥ al campo al desaparecer los empleos. Decenas de miles de refugiados venezolanos se han visto obligados a caminar de regreso a su destrozada tierra natal porque el trabajo en los pa√≠ses vecinos se ha vuelto muy escaso.

La pandemia afecta a la región después de un largo estancamiento económico, que llevó a varios países, incluidos Ecuador y Brasil, a recortar los presupuestos de atención a la salud. Estos países ahora están viendo las peores tasas de mortalidad en la región.

"No podemos tener sistemas de salud que solo sirven a las personas que pueden pagarlo", dijo Carina Vance, exministra de Salud de Ecuador. "Mientras la persona con los ingresos m√°s bajos no pueda acceder a los servicios m√°s b√°sicos y esenciales de salud, todos est√°n en riesgo".

Enfrentar la pandemia poco despu√©s de China, Europa y Estados Unidos trajo un conjunto adicional de desaf√≠os. Agotados funcionarios locales en Ecuador y Brasil se√Īalaron la escasez mundial de pruebas y explicaron que las naciones m√°s ricas les arrebatan los escasos suministros m√©dicos.

La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de congelar los fondos para la Organización Mundial de la Salud podría obstaculizar a la organización, que presta ayuda a países particularmente vulnerables, como Venezuela y Haití. Y China, que otorgó préstamos multimillonarios a América Latina durante la crisis mundial de 2008, se ha limitado a hacer algunos envíos de equipos de protección y kits de pruebas.

Para complicar a√ļn m√°s la respuesta, la enfermedad ha peregrinado por toda la regi√≥n sin explicaci√≥n. El relativamente acomodado Chile se ha salvado por el momento, pero tambi√©n el m√°s pobre Paraguay.

El gobierno de Per√ļ respondi√≥ r√°pidamente con un confinamiento estricto, pero las muertes se dispararon tanto all√≠ como en Brasil y M√©xico, donde los l√≠deres minimizaron la amenaza del virus.

El gobierno mexicano no ha informado de cientos, posiblemente miles, de muertes por coronavirus en Ciudad de M√©xico, oscureciendo las cifras de la epidemia, seg√ļn funcionarios y datos confidenciales.

Brasil, la naci√≥n m√°s poblada de la regi√≥n, ahora tiene 11.519 fallecimientos por el virus, seg√ļn el recuento oficial. Ese es uno de los recuentos de muertes m√°s altos del mundo, pero el presidente del pa√≠s, Jair Bolsonaro, sigue deslind√°ndose de la responsabilidad y niega la necesidad de distanciamiento social. La cifra real en Brasil es probablemente mucho mayor, debido a las pruebas limitadas.

Cuando se le pregunt√≥ sobre el n√ļmero de v√≠ctimas, Bolsonaro respondi√≥: "¬ŅY qu√©? Lo siento. ¬ŅQu√© quieren que haga?".

El virus ha sido particularmente duro en Manaos, una metr√≥poli c√°lida, h√ļmeda y remota de dos millones de habitantes en la selva amaz√≥nica. La ciudad registr√≥ unas 2800 muertes en abril, casi tres veces m√°s de su promedio hist√≥rico por mes. El aumento es comparable con lo que experiment√≥ Madrid en el pico de su pandemia, entre mediados de marzo y mediados de abril, seg√ļn el an√°lisis del Times.

El brote en Manaos dejó al descubierto las consecuencias de la profunda desigualdad económica y la política polarizada de Brasil. Manaos ha tenido problemas para obtener el equipo médico que necesita, dijo su alcalde, Arthur Virgílio Neto.

"Sufrimos por la ausencia de un gobierno federal", dijo Virg√≠lio, quien contuvo las l√°grimas al describir el dolor infligido por la enfermedad en su ciudad. √Čl culp√≥ del cumplimiento laxo del confinamiento al desd√©n de Bolsonaro hacia el distanciamiento social.

La entrega de suministros se ha complicado a√ļn m√°s por la log√≠stica, ya que la regi√≥n tiene pocos caminos de acceso y depende del transporte fluvial o a√©reo para satisfacer sus necesidades, dijo.

El mes pasado, los sepultureros de los repletos cementerios de la ciudad apilaron ata√ļdes en tres capas dentro de fosas comunes profundas para as√≠ satisfacer la demanda de entierros. Mientras los hospitales colapsaban bajo una avalancha de pacientes, los cuerpos llenaban sus pasillos. Por toda la ciudad, las ambulancias batallaban para recoger a todos los que nunca pudieron llegar al hospital y murieron en casa.

La crisis de Manaos tambi√©n preocupa debido a los cientos de grupos ind√≠genas que viven en el bosque circundante. A menudo tienen poco o ning√ļn acceso a la atenci√≥n m√©dica y pueden estar expuestos al virus cuando van a las ciudades a recoger las transferencias de efectivo de emergencia que el gobierno ofrece o al encontrar mineros y madereros ilegales que ingresan a sus tierras.

Cuando Aldenor Basques F√©lix, l√≠der ind√≠gena y profesor, se enferm√≥ en Manaos con s√≠ntomas de coronavirus a fines de abril, fue atendido en su hogar: no ten√≠a dinero para el viaje en autob√ļs al hospital m√°s cercano. A medida que su condici√≥n se deterioraba, sus amigos destinaron cinco horas a intentar conseguir una ambulancia, pero no lo consiguieron.

Cuando su empobrecida comunidad finalmente reuni√≥ dinero para un taxi, Basques F√©lix, de 49 a√Īos, ya estaba muerto. En el hospital, los trabajadores del hospital se rehusaron a aceptar su cuerpo, diciendo que la morgue estaba llena. Sus amigos tuvieron que esperar con el cad√°ver en una iglesia evang√©lica hasta que encontraron sepultureros que se lo llevaran.

"Se negaron a llevarse su cuerpo, se negaron a hacer las pruebas", dijo Tikuna de los trabajadores del hospital.

La ca√≥tica respuesta de Brasil a la pandemia contrasta con las medidas r√°pidas y eficientes que implement√≥ el vecino Per√ļ.

El presidente del pa√≠s, Mart√≠n Vizcarra, orden√≥ uno de los primeros confinamientos nacionales en el continente, y envi√≥ a la polic√≠a y a los militares a las calles para detener a cualquier infractor. A√Īos de administraci√≥n econ√≥mica prudente le permitieron al pa√≠s implementar el paquete de ayuda econ√≥mica m√°s completo de la regi√≥n, incluyendo transferencias de efectivo y pr√©stamos accesibles que buscan ayudar a los ciudadanos a quedarse en casa.

Pero la tranquilidad que muchos peruanos sintieron se ha convertido en resignación en tanto el virus se ha extendido entre la población.

El aumento en muertes la semana pasada obligó a un hospital peruano a apilar cuerpos en el exterior. Otros hospitales tuvieron que atender a sus pacientes afuera porque no tenían camas suficientes. En la región amazónica de Loreto, los médicos dijeron que los pacientes de la COVID-19 estaban muriendo a razón de uno por hora debido a la severa escasez de tanques de oxígeno.

En general, Lima tuvo 6200 muertes en abril, o más del doble de su promedio histórico para ese periodo de tiempo, igualando a grandes rasgos la mortalidad de París en su peor mes de pandemia.

"No parece justo", dijo Jimena Villavicencio, una contadora de 28 a√Īos durante su salida semanal para comprar comestibles en Lima. "Hemos sacrificado tanto".

En Ecuador los soldados a√ļn patrullan las calles de Guayaquil, semanas despu√©s de que un brote de coronavirus trajo un aumento de muertes que fue m√°s de cinco veces el promedio de a√Īos recientes. Eso es similar con el aumento que la ciudad de Nueva York experiment√≥ durante su pico.

Durante dos semanas, Guayaquil colapsó, y obligó a los residentes a dejar cadáveres en las calles durante días, o enterrarlos en cajas de cartón.

Ahora, con las muertes en declive, el gobierno de Ecuador trata de reactivar una economía devastada, y anunció la semana pasada una liberación gradual del confinamiento. Pero casi una semana después, solo una de las 221 ciudades del país ha comenzado a relajar la cuarentena, por miedo a un nuevo brote.

 

Jos√© Mar√≠a L√©on Cabrera colabor√≥ con reporter√≠a desde Quito, Ecuador; Isayen Herrera, desde Caracas, Venezuela; Mirelis Morales, desde Lima, Per√ļ; Mar√≠a Silvia Trigo, desde Santa Cruz, Bolivia, y Josh Katz, desde New York.

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