Por qué a la izquierda de América Latina le cuesta tanto el recambio de líderes
Por: BBC Mundo
Octubre 2019
Fotografia: AFP

Una década atrás, la izquierda de América Latina parecía encaminada a renovar el liderazgo político de la región a medida que ganaba una elección tras otra en distintos países.

Pero el paso del tiempo y los nuevos vientos políticos han dejado al descubierto algo diferente: la dificultad de la izquierda latinoamericana para recambiar a sus propios líderes.

Las tres elecciones presidenciales de los próximos días en Sudamérica reflejan de distintas formas ese problema.

En Bolivia, el presidente Evo Morales busca su cuarto mandato para gobernar de forma continua por dos décadas, de 2006 a 2025.

En Argentina, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner está a un paso de volver al poder como vice de Alberto Fernández, quien niega ser "un títere" de la líder que lo ungió como candidato.

Y en Uruguay, la coalición izquierdista Frente Amplio tiene su elección más difícil desde que llegó al gobierno en 2005, ya sin las candidaturas naturales del actual presidente Tabaré Vázquez y su antecesor José "Pepe" Mujica.

El fenómeno se extiende desde países donde la izquierda perdió el poder y busca nuevos conductores, como Chile o Brasil, hasta otros donde gobierna sin recambio a la vista y en crisis, como Venezuela o Nicaragua.

"Esa renovaci√≥n cuesta mucho, s√≠. Es un proceso dificultoso. Inevitablemente se tendr√° que ir dando, pero no est√° a la vuelta de la esquina", reconoce Mujica, de 84 a√Īos, refiri√©ndose a la izquierda regional en di√°logo con BBC Mundo.

La pregunta, entonces: ¬Ņpor qu√© ocurre esto?

Los √°rboles y la sombra

Varios de los pol√≠ticos izquierdistas que recientemente fueron presidentes en Am√©rica Latina¬†aguardaron su oportunidad durante a√Īos, con trayectorias que incluyeron desde c√°rcel hasta sucesivas derrotas electorales.

Andr√©s Manuel L√≥pez Obrador fue elegido presidente de M√©xico reci√©n el a√Īo pasado, en su tercer intento. Luiz In√°cio Lula da Silva alcanz√≥ el poder de Brasil en su cuarta postulaci√≥n, en 2002.

Lula fue antes dirigente sindical y fue preso en 1980 por incitar a una huelga durante el r√©gimen militar brasile√Īo.

Mujica estuvo 14 a√Īos encarcelado y fue torturado por los militares que gobernaban Uruguay, por ser guerrillero tupamaro.

Morales fue detenido como dirigente cocalero a√Īos antes de volverse el primer presidente ind√≠gena de Bolivia.

Hugo Ch√°vez pas√≥ dos a√Īos preso por un intento de golpe de Estado en Venezuela antes de ser electo en 1998 y gobernar hasta su muerte en 2013.

Ese largo y sinuoso camino al poder hizo que varios de ellos fueran vistos como √ļnica opci√≥n de liderazgo en la izquierda, se√Īalan analistas. Se lo hayan propuesto o no,¬†se volvieron como aquellos √°rboles donde nada crece a su sombra.

"Los liderazgos que hab√≠a en la izquierda (...)¬†ven√≠an prepar√°ndose hac√≠a mucho tiempo para recoger el poder. Y ese poder que se ejerci√≥ no cre√≥ los mecanismos para renovarse", se√Īala Marta Lagos, directora de la encuestadora regional Latinobar√≥metro, con sede en Chile.

"Lo que quedó en el imaginario colectivo de la élite latinoamericana son los líderes unipersonales", dice Lagos a BBC Mundo. "Tenemos una élite menos democrática que el pueblo y, en esa ausencia de democracia, se contaminó la izquierda".

Las reglas de juego

La falta de reglas que impidan a los expresidentes de la regi√≥n volver al poder, algo que sucede por ejemplo en Estados Unidos, obstaculiza el recambio de liderazgos, tanto de izquierda como de derecha, se√Īalan expertos.

"Esto ocurre porque es posible: el sistema lo permite", se√Īala Javier Corrales, un profesor de ciencia pol√≠tica en el Amherst College de EE.UU. que ha investigado el funcionamiento de las democracias en Latinoam√©rica.

Sin embargo,¬†partidos conservadores o de derecha de la regi√≥n han alcanzado en los √ļltimos a√Īos el poder con candidatos debutantes como Jair Bolsonaro en Brasil, Iv√°n Duque en Colombia, Mauricio Macri en Argentina o Mario Abdo Ben√≠tez en Paraguay.

El presidente m√°s joven de Am√©rica Latina es el salvadore√Īo Nayib Bukele, un exempresario millennial de 38 a√Īos que intenta escapar a la vieja definici√≥n de derecha o izquierda -aunque el mes pasado le dijo al presidente de EE.UU., Donald Trump, que es "amable y genial", y que su pa√≠s es su "aliado m√°s importante" .

Le sigue en edad el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, un liberal de centroizquierda de 39 a√Īos muy cr√≠tico con sus hom√≥logos izquierdistas Nicol√°s Maduro, el sucesor de Ch√°vez que gobierna Venezuela desde 2013, y Daniel Ortega, quien preside Nicaragua desde 2007 y antes lo hizo de 1985 a 1990.

En la historia moderna de la regi√≥n, el r√©cord de 49 a√Īos de permanencia en el poder lo tiene alguien que inspir√≥ a toda una generaci√≥n de izquierda: el fallecido l√≠der de la revoluci√≥n cubana Fidel Castro.

Aunque ninguno se aproxime a ese récord, Chávez, Morales y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa apoyaron desde el poder cambios en las reglas de juego para habilitar la "reelección indefinida".

"No quiero. Pero tampoco puedo decepcionar a mi pueblo", dijo Morales en una entrevista en 2017 al explicar por qué el próximo domingo 20 buscará su cuarto mandato con la polémica luz verde del Tribunal Constitucional de Bolivia después que esa posibilidad fuera rechazada en un referéndum.

Observadores se√Īalan que este tipo de actitudes surgen del modo en que¬†la izquierda suele concebir el acceso o permanencia en el poder, como una eterna lucha con la derecha.

"A la izquierda le gusta hablar de conquistas sociales y las conquistas no se entregan", se√Īala Corrales.

"Es ese modo de pensar: 'Me lo gané y no voy a permitir que me lo arrebaten, tuve que luchar contra grupos antidemocráticos, el otro bando son oligarcas, cualquier cosa que me arrebate estos logros es un retroceso de la democracia'", agrega. "Así lo ven".

"La enfermedad existe"

En algunos casos donde presidentes de izquierda latinoamericanos nombraron a su sucesor, las cosas salieron diferente a lo que planearon.

Dilma Rousseff fue elegida como heredera de Lula en 2010, pero 6 a√Īos m√°s tarde fue destituida por el Congreso brasile√Īo, acusada de maquillaje presupuestal.

Lula intent√≥ volver al poder en las elecciones del a√Īo pasado, pero su campa√Īa qued√≥ trunca cuando fue condenado y preso por corrupci√≥n. El Partido de los Trabajadores debi√≥ improvisar otra candidatura sin √©xito y gan√≥ el ultraderechista Bolsonaro.

Correa designó como su sucesor al actual presidente Lenín Moreno, quien al asumir la presidencia marcó distancia del exmandatario, que tiene un pedido de prisión preventiva en Ecuador por un caso de presuntos sobornos.

"No volver√°n los viejos pol√≠ticos, tienen la obligaci√≥n de renovarse", sostuvo Moreno cuando Ecuador elimin√≥ la reelecci√≥n indefinida en una consulta popular el a√Īo pasado.

Sin embargo, en medio de las protestas callejeras de los √ļltimos d√≠as contra Moreno, Correa sugiri√≥ desde su residencia en B√©lgica que podr√≠a presentare como candidato a vicepresidente en futuras elecciones en Ecuador.

Eso es lo que hizo en Argentina la expresidenta Fern√°ndez de Kirchner, quien tambi√©n enfrenta varias causas judiciales por presunta corrupci√≥n y en las elecciones del domingo 27 se presenta como n√ļmero dos de Alberto Fern√°ndez, exjefe de su gabinete y del de su fallecido marido.

En otros casos, el fin de mandatos presidenciales de izquierda que marcaron época dejaron a esos sectores políticos huérfanos, al punto que en su interior discuten el retorno de sus líderes.

Es lo que pasó recientemente en Chile, donde desde la centroizquierda surgieron rumores de una posible nueva candidatura de la dos veces presidenta socialista y actual alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hasta que ella misma lo descartó el mes pasado.

En Uruguay, el Frente Amplio eligi√≥ como su candidato para las presidenciales del domingo 27 a Daniel Mart√≠nez, un exalcalde socialista de Montevideo que seg√ļn Mujica "no puede dejar de ser un ingeniero".

"Su especialidad no es la dialéctica (sino) la gestión y el compromiso concreto frente a los problemas: en eso es muy valioso", dice el expresidente. "Si puede ser o no un nuevo liderazgo, eso se resuelve de abajo para arriba y nunca de arriba para abajo".

Mujica, quien contra la expectativa de muchos en su sector descartó postularse a un nuevo mandato presidencial pero lo hace al Senado, dice buscar el ascenso de figuras más jóvenes.

"El líder vale en la medida que tiene una masa importante que lo empuja", afirma.

"Pero naturalmente, como el hombre es un bicho bastante vanidoso, es fácil a quien le toca el liderazgo caer en la miopía de creerse que el centro de la historia es él y no compone otra cosa que un episodio de historieta", razona. "La enfermedad existe, porque es hija de la vanidad humana".

 

Imprimir
Enviar Articulo

Lo más leido en:
Mundo
Crimen & Drogas
Medio Ambiente
Actualidad