Qué capacidad tienen realmente los países de América Latina para enfrentar el covid-19
Por: BBC Mundo
Marzo 2020
Fotografia: AFP

Hospitales de emergencia construidos a toda velocidad en China, doctores italianos enfrentados al dilema de qu√© pacientes priorizar, el gobierno de Espa√Īa que le ordena a la medicina privada ponerse a su disposici√≥n...

El nuevo coronavirus está suponiendo una dura prueba para los sistemas de salud de los países más afectados por la epidemia. Y el examen seguramente será todavía más duro para América Latina.

"La región puede convertirse en la mayor víctima del covid-19", advierte Miguel Lago, director del Instituto de Estudios para Políticas de Salud, IEPS, con sede en Río de Janeiro.

La raz√≥n: Am√©rica Latina, que de por s√≠ ya tiene un cuadro sanitario mucho m√°s complejo que el de pa√≠ses como Italia y Espa√Īa, tambi√©n le destina much√≠simos menos recursos a la salud p√ļblica.

Y, como resultado, las autoridades sanitarias latinoamericanas muy seguramente tendrán que hacerle frente al nuevo coronavirus en condiciones mucho más difíciles que sus similares europeos, que ya han empezado a verse superados por el avance de la pandemia.

"Tenemos los mismos problemas de los países más desarrollados, que son las enfermedades crónicas no transmisibles, y también problemas de enfermedades infecciosas propias de países menos desarrollados. Y además de eso somos el continente más violento del mundo", explica Lago,

"Pero incluso Brasil, que tal vez tenga el sistema de salud m√°s ambicioso de toda la regi√≥n, invierte poqu√≠simo en salud p√ļblica: 3,8% del PIB en comparaci√≥n con el 7,9% de Reino Unido, el 8% de Espa√Īa y el casi 10% de Francia y Alemania. Y eso que Brasil tiene tres o cuatro veces m√°s poblaci√≥n que esos pa√≠ses", le dice a BBC Mundo.

De hecho, con un gasto en salud per c√°pita de US$ 1.076 anuales, en 2017 Am√©rica Latina destin√≥ a salud tres veces menos que los pa√≠ses de la Uni√≥n Europea, que en promedio gastan US$3.364 por cabeza, seg√ļn cifras de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud.

Y esa cifra incluye al gasto privado, que en aproximadamente un tercio de los pa√≠ses de la regi√≥n latinoamericana es de hecho mayor que el gasto p√ļblico.

Por eso, para el exministro de Salud de Colombia Alejandro Gaviria, los problemas de capacidad que ya empiezan a hacerse evidentes en pa√≠ses con sistemas de salud p√ļblica mucho mejor financiados deben poner en perspectiva lo que se puede esperar, por ejemplo, del sistema de salud de su pa√≠s.

"No puede pedírsele lo que no pueden hacer los sistemas europeos", le advierte a BBC Mundo.

 

Gasto en salud en América Latina
Pa√≠s Gasto per c√°pita (US$ PPP) Gasto p√ļblico (% PIB) Gasto privado (% PIB)
1. Cuba US$ 2.486 10,6% 0,5%
2. Chile US$ 2.229 4,9% 3,2%
3. Uruguay US$ 2.102 6,4% 2,8%
4. Argentina US$ 1.917 4,9% 1,9%
5. Panam√° US$ 1.795 4,3% 2,6%
6. Brasil US$ 1.472 3,8% 5,0%
7. Costa Rica US$ 1.237 6,2% 2,0%
8. Colombia US$ 1.039 4,1% 1,8%
9. México US$ 1.036 3,1% 2,8%
10. Rep√ļblica Dominicana US$ 986 2,5% 3,3%
11. Ecuador US$ 959 4,2% 4,3%
12. Paraguay US$ 867 4,2% 3,6%
13. Per√ļ US$ 681 3,2% 2,0%
14. El Salvador US$ 583 4,4% 2,5%
15. Nicaragua US$ 506 4,4% 3,0%
16. Guatemala US$ 475 1,8% 3,8%
17. Bolivia US$ 462 4,4% 1,9%
18. Honduras US$ 395 2,9% 4,1%
19. Haití US$ 146 0,7% 2,8%
20. Venezuela US$ 141 1,5% 1,7%

 

Pero si eso es cierto para el caso de Colombia, que seg√ļn las √ļltimas cifras de la OMS tiene un gasto en salud per c√°pita muy cercano al promedio de la regi√≥n. ¬Ņpasa lo mismo con los pa√≠ses que lo superan ampliamente, como Cuba, Chile, Uruguay o Argentina?

¬ŅY qu√© sucede con aquellos que gastan mucho menos, como Venezuela, Hait√≠, Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Bolivia o Per√ļ? ¬ŅEst√°n necesariamente en una peor situaci√≥n que sus vecinos?

Acceso desigual en tiempos de pandemia

La respuesta no es tan sencilla, entre otras cosas porque el gasto en salud no es el √ļnico indicador a tener en cuenta a la hora de valorar la capacidad de un pa√≠s para hacer frente a una epidemia como la del coronavirus.

Es decir, los países que menos invierten en la salud de sus habitantes están casi invariablemente en peor situación que los demás: no en balde la Organización Panamericana de la Salud identificó a Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Paraguay y Venezuela como los países latinoamericanos "que conllevan más riesgos".

Un gasto alto, sin embargo, también puede ser un gasto ineficiente.

Y, adem√°s, los recursos no siempre se distribuyen equitativamente.

De hecho, como bien prueba el ejemplo de Estados Unidos -el país con el gasto per cápita en salud más alto del mundo- un elevado nivel de gasto no necesariamente se traduce en un acceso universal a la salud, lo que constituye un serio problema a la hora de enfrentar epidemias.

Y en el caso latinoamericano lo mismo ocurre con países como Chile, el segundo en gasto per cápita de América Latina pero el 15 en el índice de cobertura universal de la OMS.

 

Equidad en el acceso a salud en América Latina
Pa√≠s √ćndice de de Cobertura Universal en Salud Gasto de bolsillo como % del gasto en salud
1. Cuba 83 10%
2. Uruguay 80 18%
3. Brasil 79 27%
3. Panam√° 79 33%
5. Costa Rica 77 21%
5. Per√ļ 77 28%
5. Ecuador 77 39%
8. Argentina 76 15%
8. Colombia 76 16%
8. El Salvador 76 29%
8. México 76 41%
12. Rep√ļblica Dominicana 74 45%
12. Venezuela 74 63%
14. Nicaragua 73 33%
15. Chile 70 34%
16. Paraguay 69 44%
17. Bolivia 68 25%
18. Honduras 65 49%
19. Guatemala 55 54%
20 Haití 49 40%

 

Parte del problema es que si bien en América Latina hay numerosos sistemas de salud que tienen como objetivo declarado la cobertura universal -incluyendo al chileno- en la práctica persisten numerosas barreras.

Y una particularmente importante es la altísima proporción de los gastos de bolsillo como porcentaje del gasto total en salud que se observa en la mayoría de países de Latinoamérica.

Los pagos directos que se hacen para acceder a servicios no incluidos en los planes de cobertura de los diferentes tipos de seguros, o compensar por la falta de calidad, integralidad u oportunidad de los que ofrece la sanidad p√ļblica, impiden o retrasan la atenci√≥n, adem√°s de hacerla m√°s costosa para las personas y el sistema.

Y ayudan a entender por qué la Organización Panamericana de la Salud estima que un 30% de la población de la región no tiene acceso a atención de salud debido a razones económicas.

Esto es relevante en el caso del coronavirus porque, como explica el Dr. Eduardo Gozzer, experto en seguridad sanitaria de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, "si la gente no va a tratarse, porque le sale demasiado caro, las posibilidades de contagio se multiplican".

"La inequidad en general y la inequidad en el acceso a los servicios de salud contribuyen tanto a facilitar la transmisión de una epidemia como a aumentar el impacto negativo de la misma", le dice a BBC Mundo.

Y las barreras que la alientan no son s√≥lo econ√≥micas: seg√ļn la misma OPS, un 21% de los latinoamericanos tambi√©n renuncia a buscar atenci√≥n en salud debido a barreras geogr√°ficas.

Unas barreras que, por el contrario, no serán capaces de detener al virus, lo que hace que las desigualdades que también existe entre los diferentes países latinoamericanos también le plantearán problemas a los mejor preparados.

Con pocas camas

Todo esto debe tenerse en cuenta a la hora de valorar las capacidades instaladas en los países latinoamericanos, que ya de por sí se anuncian insuficientes para hacer frente a una epidemia como la del coronavirus.

Significa que, por s√≠ solos, los n√ļmeros totales de doctores, hospitales o equipos disponibles no son una forma adecuada de medir acceso efectivo.

Y eso pinta un panorama todavía más desalentador para una región en la que solo tres países -Cuba, Argentina y Uruguay- superan el promedio global de camas hospitalarias de 27 por cada 10.000 habitantes.

 

Capacidad hospitalaria de América Latina
Pa√≠s Camas de hospital por 10.000 habitantes Camas en UCIs por 10.000 habitantes (2006) + Porcentaje de camas en UCIs en hospitales p√ļblicos (2006) +
1. Cuba 52 Nd Nd
2. Argentina 50 2,9 (0,45) 76%
3. Uruguay 28 2,3 24%
4. Panam√° 23 Nd Nd
5. Brasil 22 0,8 Nd
6. Chile 22 0,3 65%
7. Per√ļ 16 0,2 73%
8. Rep√ļblica Dominicana 16 Nd Nd
9. México 15,2 10 Nd
10. Colombia 15 0,3 (1,1) 30%
11. Ecuador 15 0,3 37%
12. El Salvador 13 Nd Nd
13. Paraguay 13 Nd Nd
14. Costa Rica 11,6 Nd Nd
15. Bolivia 11 Nd 100%
16. Nicaragua 9 Nd Nd
17. Venezuela 8 2,2 Nd
18. Haití 7 Nd Nd
19. Honduras 7 Nd Nd
20. Guatemala 6 Nd Nd

 

Por si eso fuera poco, la disponibilidad de camas en Unidades de Cuidados Intensivos, que será crítica para la atención de los casos más graves de covid-19, es todavía menor.

Un estudio comparativo publicado en la revista Critical Care Clinics en 2006, por ejemplo, estimaba el n√ļmero de camas ubicadas en cuidados intensivos por cada 10.000 habitantes en 10 para el caso de M√©xico, 2,9 en Argentina, 2,3 en Uruguay, 2,2 en Venezuela, 0,8 en Brasil, 0,3 para Chile, Colombia y Ecuador y 0,2 para Per√ļ.

Y aunque desde entonces a la fecha la proporci√≥n puede haber subido en algunos pa√≠ses -por ejemplo hasta 1,1 en el caso colombiano-, todo indica que n√ļmero resultar√° insuficiente frente a una enfermedad que, seg√ļn algunos estimados, podr√≠a llegar a contagiar hasta el 80% de la poblaci√≥n y enviar a cuidados intensivos a entre el 2% y 4% de los infectados.

En M√©xico, por ejemplo, las autoridades sanitarias han estimado el n√ļmero de camas de cuidados intensivos en hospitales p√ļblicos de todo el pa√≠s en 3.000, y la disponibilidad de ventiladores en el doble de eso.

Pero los cálculos más conservadores del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), que considera una "tasa de ataque" del 0.2%, asumen que más de 10.000 personas podrían requerir de ese nivel de cuidado.

Y, claro está, muchas de esas camas también son requeridas por pacientes afectados por condiciones diferentes al covid-19.

Un d√©ficit tambi√©n es altamente probable en Argentina, donde seg√ļn la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva el 90% de ese tipo de camas "siempre est√°n ocupadas".

Y las cifras manejadas por la organizaci√≥n sugieren una menor disponibilidad que hace 14 a√Īos, pues sus 950 camas en UCI equivalen a una tasa de 0,45 por cada 10.000 habitantes.

En Brasil, por su parte, un estudio del IEPS estima que si el coronavirus infecta a un 20% de la población el país tendría que duplicar su capacidad de UCI o destinar todas las ya existentes para atender a los afectados con covid-19.

Y las capacidades tambi√©n son insuficientes en Colombia, aunque seg√ļn el exministro Gaviria este tipo de capacidad ha aumentado en los √ļltimos a√Īos como resultado de los incentivos "perversos" de un sistema de salud en el que el Estado se apoya en el sector privado para aumentar la cobertura en salud.

"Esa es una de las críticas que se le hacía al sistema, que al centrarse en mecanismos de reembolsos (al sector privado) estimuló el crecimiento de unos servicios en detrimento de otros, que se cerraban servicios de pediatría y se abrían UCIs, porque eran más rentables", le explica a BBC Mundo.

"Y el resultado es que Colombia tiene, a pesar de que no va a ser suficiente, una capacidad razonable de unidades de cuidados intensivos e intermedios", dice.

La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas estima que de las aproximadamente 5.300 camas de UCI existentes en el país, solo unas 750 disponen del aislamiento necesario para atender a pacientes de covid-19 sin poner en riesgo a otros enfermos.

Mientras que la agencia Efe destacó que en 12 de los 27 departamentos de Colombia carecen completamente de UCIs.

Y si los países mejor equipados de la región anticipan ver sus capacidades desbordadas, la situación podría llegar a ser todavía más crítica en el resto, con el caso venezolano -con un sistema de salud más que diezmado por la crisis- preocupando especialmente a los expertos.

M√°s vale prevenir, pero...

Por lo demás, las limitadas capacidades para la eventual atención de una explosión de casos de covid-19 ponen todavía más en evidencia la falta de inversión en prevención que hubiera podido compensarlas, por más que recientes epidemias forzaran el fortalecimiento de capacidades en ese sentido.

"En América Latina, la estructura para evitar la propagación de un virus quedó fortalecida después de la pandemia de la gripe H1N1 que ocurrió en 2009", le dijo a BBC Mundo el doctor Sylvain Aldighieri, coordinador de la respuesta al coronavirus de la OPS.

Y epidemias más recientes de dengue, chikugunya y zika también han ayudado a compensar por el predominio de unos modelos de atención que la misma OPS describe como "más basados en la atención episódica de afecciones agudas en los hospitales que en la prevención y la promoción de la salud".

Así las cosas, prácticamente todos los países de la región cuentan con la capacidad de realizar pruebas para la detección del covid-19, si bien algunos dependen para ello de reactivos facilitados por la OPS.

Adem√°s, en muchos pa√≠ses de la regi√≥n est√°s limitadas capacidades tambi√©n est√°n centralizadas en un √ļnico o pocos laboratorios, lo que limita a√ļn m√°s la posibilidad de aplicar la estrategia de identificaci√≥n y seguimiento recomendada por la OMS, especialmente en la medida que se disparan los casos.

En contraste, en otros pa√≠ses ya hay incluso hospitales y laboratorios privados realizando las pruebas, pero a precios que van desde US$250 en Ecuador, a US$400 en M√©xico o US$475 en Per√ļ, seg√ļn diferentes reportes de prensa.

Y en Chile, donde la prueba solo puede hacerse con una orden m√©dica, incluso los cotizantes del seguro p√ļblico pueden verse obligados a asumir una peque√Īa parte del costo de la prueba, de hasta US$20, con el copago de los que se atienden en el sector privado llegando a US$70.

Todo esto, sin embargo, puede hacer que aquellos con menos recursos económicos opten por no hacerse la prueba, o tengan que esperar mucho aumentando así el riesgo de contagio.

Y en una región caracterizada por la fragmentación y segmentación de la mayoría de sus sistemas de salud, a los retos en materia de coordinación se le agrega el riesgo de un sesgo en el acceso a diagnósticos y tratamientos en función de las capacidades económicas.

La pronta detección de todos los contagios, es sin embargo clave para tratar de mantenerlos bajo control y reducir así la presión sobre los servicios de salud.

Y el hecho de que cada vez sean m√°s los pa√≠ses de la regi√≥n que no han podido evitar que el coronavirus se expanda localmente y est√©n mostrando un ritmo de contagio similar al registrado en Espa√Īa o Italia es un buen ejemplo de por qu√©, para Ernesto Gozzer, en el caso de Am√©rica Latina la mejor inversi√≥n en salud siempre ser√° la preventiva, especialmente en un contexto de dificultades econ√≥micas que seguramente se ver√°n agravadas por el mismo coronavirus.

Como para recordar que la capacidad de un pa√≠s para hacer frente a las enfermedades infecciosas no tiene que ver √ļnicamente con las capacidades de su sistema de salud, sin embargo, el especialista peruano esboza un deseo.

"Lo que quisiera que dejara el coronavirus cuando pase, porque va a pasar, es acceso de agua potable a todos los peruanos", le dice a BBC Mundo.

Un buen recordatorio de que la primera línea de defensa contra el covid-19 es el sencillo gesto de lavarse las manos.

Y de que ese sencillo gesto todavía no está al alcance de todos en América Latina.

 

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