Renuncia Manuel Merino: 4 claves que explican por qu√© han ca√≠do tantos presidentes en Per√ļ
Por: BBC Mundo
Noviembre 2020
Fotografia: Reuters

 

"En Per√ļ es m√°s f√°cil vacar al presidente que condenar a un asesino". Frases que pronuncian por estos d√≠as algunos peruanos e ilustran la turbulencia pol√≠tica que vive el pa√≠s desde que el lunes 9 de noviembre el presidente Mart√≠n Vizcarra fuera destituido por el Congreso.

Su cargo lo ocupó el hasta entonces presidente del Congreso, Manuel Merino, el martes 10 de noviembre. Menos de una semana después, este enfrentó su propia crisis institucional y social que terminó con su renuncia este domingo.

Decenas de miles de personas han salido a la calle a protestar y este sábado, tras varios días de protestas, se produjeron dos muertes y decenas de heridos.

Varios líderes políticos habían pedido la dimisión de Merino y varios ministros habían presentado sus renuncias.

Vizcarra fue destituido por una moci√≥n de vacancia tras ser acusado de recibir sobornos de empresas para conceder obras p√ļblicas durante su mandato en la gobernaci√≥n de Moquegua.

Este niega los cargos, entre otras cosas porque se basan en testimonios cuya autenticidad no ha sido validada por la justicia.

La vacancia de Vizcarra ocurrió dos meses después de otro intento del Congreso de destituirlo. Y recuerda que Vizcarra mismo llegó al poder en 2018 tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en medio de dos mociones de vacancia similares.

Es inevitable que, adem√°s, la destituci√≥n evoque lo ocurrido con los √ļltimos seis presidentes del pa√≠s; no todos destituidos, pero s√≠ investigados o condenados por corrupci√≥n.

Per√ļ, entre tanto, ha sido el pa√≠s m√°s afectado econ√≥mica y sanitariamente por la pandemia en la regi√≥n y se prepara para elegir en abril de 2021 nuevos presidente y Congreso.

As√≠ las cosas, la aparente facilidad con que el Congreso logra arrinconar a los presidentes se ha vuelto una suerte de exotismo de Per√ļ, que como otros pa√≠ses de Am√©rica Latina sufre de corrupci√≥n pero con consecuencias extraordinarias.

¬ŅQu√© es, entonces, lo que pasa? Estas son cuatro claves para entenderlo.

1. Un sistema semiparlamentario en la pr√°ctica

Como en toda Am√©rica Latina, Per√ļ tiene un sistema pol√≠tico presidencialista: el presidente, elegido por sufragio universal, es el jefe de Estado y tiene facultades extraordinarias que favorecen la estabilidad y eficiencia del gobierno.

Pero el sistema peruano tiene una característica que solo comparte con Venezuela y Ecuador en la región: que su Congreso, de apenas 130 legisladores, solo cuenta con una cámara legislativa.

Además, a diferencia del resto de la región los peruanos han ido introduciendo a su sistema instituciones o mecanismos del parlamentarismo europeo que buscan evitar que los presidentes tiendan hacia el autoritarismo.

Con eso, las mociones de censura en Per√ļ no son llamados de atenci√≥n, sino mandatos de renuncia y los gabinetes ministeriales y presupuestos del Ejecutivo dependen del escrutinio y la aprobaci√≥n del Congreso.

"Una mirada institucional nos hace ver que en Per√ļ el presidente no tiene el perfil hiperpresidencialista que se hab√≠a planteado, sino que su fortaleza depende de evitar una oposici√≥n consolidada en el Congreso", explica Milagros Campos, profesora de derecho constitucional de la Universidad Cat√≥lica del Per√ļ.

"En 200 a√Īos Per√ļ no ha logrado resolver el escenario de un gobierno sin mayor√≠a en el Congreso; y siempre que ocurri√≥ se ha traducido en golpes de Estado o vacancias", como ocurri√≥ en el caso de Vizcarra.

2. La figura de vacancia

A esto se a√Īade la famosa figura de "la vacancia por incapacidad moral del presidente", que existe en otros pa√≠ses, pero en Per√ļ opera y tiene alcances distintos.

La vacancia viene de la Constituci√≥n de 1839 y se ratific√≥ en las 10 siguientes, incluida la √ļltima, de 1993.

A diferencia de un juicio político, la vacancia, en teoría, no está destinada a juzgar o sancionar al presidente, sino verificar que sus capacidades sean óptimas para ejercer su cargo.

Por eso el proceso, aunque cuente con un derecho de defensa de 60 minutos, es tan fluido y no exige la intervención de comisiones ni largos debates.

Pero, seg√ļn Campos, "al ser una definici√≥n tan amplia el mecanismo se puede usar para cualquier cosa", desde la enfermedad o muerte del presidente hasta su autoridad "moral" para ejercer el cargo m√°s alto de la naci√≥n.

El 20% de los congresistas pueden pedir una moción de vacancia, el 40% puede admitirlo y el 66% (87 de 130 legisladores) puede aprobarlo.

Por la vacancia de Vizcarra votaron 105 congresistas.

3. La fragmentación de la política peruana

Por lo anterior es cada vez m√°s claro que en Per√ļ un presidente no puede gobernar sin cierta cantidad de congresistas a su favor.

Y Vizcarra, al menos en el papel, no tenía ni uno.

En 2019, el mandatario disolvió el Congreso después de le rechazaron tres veces una reforma a la elección de magistrados del Tribunal Constitucional y llamó a elecciones extraordinarias.

Vizcarra, que contaba con el apoyo te√≥rico de dos partidos, no present√≥ candidatos propios. Se presentaron 21 colectividades y 10 de ellas obtuvieron esca√Īos. "El poder se disgreg√≥ y fragment√≥ m√°s que nunca", dice Campos.

Y eso, seg√ļn los analistas, le termin√≥ pasando factura al entonces presidente.

Como en otros pa√≠ses, Per√ļ vive una crisis de sus partidos que, en un sistema que en la pr√°ctica opera como semiparlamentario, se traduce en crisis institucionales como la de los √ļltimos a√Īos.

"Con tantos golpes de Estado, los partidos nunca se consolidaron y siempre fueron vol√°tiles (...). Y a eso a√Ī√°dele que no hay reelecci√≥n de congresistas, con lo que la volatilidad es tremenda", a√Īade Campos.

Sin partidos consolidados, entonces, el presidente tiene menos capacidad de garantizar la estabilidad de su mandato.

4. La corrupción de fondo

Todo lo anterior se da en un país donde la corrupción es, como en el resto de América Latina, estructural. Y eso facilita que se abran casos por corrupción contra cualquier funcionario.

No en vano los congresistas que promovieron la vacancia de Vizcarra están, también, investigados.

Despu√©s de Brasil, Per√ļ es el pa√≠s que m√°s ha avanzado en las investigaciones por corrupci√≥n del caso Odebrecht, la constructora que ten√≠a una red de sobornos en toda la regi√≥n.

Sin embargo, casi cuatro a√Īos despu√©s de que se abrieron las pesquisas, los 46 casos abiertos no han arrojado resultados: los cuatro expresidentes salpicados, por ejemplo, est√°n acusados, pero no condenados.

Seg√ļn Campos, la lucha contra la corrupci√≥n ha dado con normas que "entorpecen las inversiones p√ļblicas y benefician a los corruptos que logran manejar la burocracia como pez en el agua".

En 2018, Vizcarra promovió un referendo para luchar contra la corrupción que incluía la prohibición de la reelección de congresistas, reforma que fue aprobada por el 85% de los votantes.

Dos a√Īos despu√©s, seg√ļn Campos, las buenas intenciones tuvieron un coletazo: "La no reelecci√≥n genera un efecto no deseado, porque quiebra cualquier esp√≠ritu colaborativo y de rendici√≥n de cuentas. Los congresistas no est√°n atentos a lo que la poblaci√≥n piensa, porque no los van a sufragar de manera inmediata".

Las √ļltimas encuestas le daban a Vizcarra entre 60% y 80% de aprobaci√≥n. Pero eso, en un Congreso que no estaba sujeto de manera inmediata al escrutinio del electorado, no le sirvi√≥ de nada: de todas formas, lo vacaron.

 

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