Vacunas contra el Covid19: El secretismo que rodea los contratos entre los gobiernos y las farmacéuticas
Por: BBC Mundo
Enero 2021
Fotografia: Reuters

El mundo entero se disputa una plaza para recibir la vacuna contra el coronavirus, un bien todavía demasiado escaso y producido por pocos laboratorios farmacéuticos.

Los gobiernos firman contratos con las compa√Ī√≠as que han desarrollado esas vacunas en tiempo r√©cord y, sin embargo, informaci√≥n cr√≠tica de esos acuerdos permanece oculta para el gran p√ļblico debido a estrictas cl√°usulas de confidencialidad.

Cuánto cuestan o cómo se distribuirán son detalles que en la mayoría de los casos la ciudadanía desconoce, porque así lo exigen los acuerdos firmados.

En Per√ļ, por ejemplo, las negociaciones entre el gobierno y la compa√Ī√≠a Pfizer encallaron por este motivo. Y en Colombia el gobierno afirma que las cl√°usulas de confidencialidad le impiden ofrecer a√ļn un cron√≥grama claro de vacunaci√≥n.

El problema es mundial.

En respuesta a una petición de información en el Parlamento Europeo a mediados de noviembre, la comisaria de Salud, Estela Kiriakides, afirmó: "Debido a la naturaleza altamente competitiva de este mercado, la Comisión está legalmente imposibilitada para desvelar la información que contienen estos contratos".

Y la ministra belga de Presupuesto, Eva de Bleeker, tuvo que retirar poco después de publicarlo un mensaje en Twitter en el que recogía la lista de precios de los laboratorios con los que había negociado la UE.

A las quejas por el incumplimiento de los compromisos adquiridos por algunos fabricantes de vacunas, se suman ahora las de las voces que exigen mayor transparencia en un asunto de salud p√ļblica vital.

Y la polémica sigue subiendo de tono, sobre todo en la Unión Europea (UE), enojada después de que los laboratorios Pfizer y AstraZeneca le comunicaran que no estarán en condiciones de suministrar al bloque la cantidad de dosis iniciales acordadas.

Ello ha llevado a que, seg√ļn fuentes de la UE citadas por la agencia Reuters, desde Bruselas se les exija a las farmac√©uticas que hagan p√ļblicos los t√©rminos de los contratos y amenace con controlar las exportaciones de las vacunas producidas en Europa.

¬ŅPor qu√© tanto secreto?

Una pr√°ctica habitual

Seg√ļn Jonathan Garc√≠a, experto en salud p√ļblica en la Universidad de Harvard, en EE.UU., "esto no es nada nuevo; es frecuente que en los contratos entre los sistemas de salud de los pa√≠ses y las farmac√©uticas se incluyan cl√°usulas de confidencialidad".

"Los laboratorios buscan fraccionar el mercado para poder negociar precios distintos con los distintos pa√≠ses", a√Īade.

Esto les permite negociar con los países en función de sus recursos, ofreciéndoles precios más bajos a los países pobres o en desarrollo y exigiendo cantidades más altas a los más ricos.

La compa√Ī√≠a AstraZeneca ha revelado que la vacuna que ha desarrollado en colaboraci√≥n con la Universidad de Oxford tendr√° un coste aproximado de entre 3 y 4 d√≥lares por dosis (se requieren dos). Pero el suyo es por ahora un caso excepcional.

Además de los precios, se mantienen muchas veces en secreto la información relativa a la producción y logística, y las conocidas como cláusulas de responsabilidad.

En ellas se estipulan límites a la responsabilidad de los laboratorios en el caso de posibles efectos adversos de los medicamentos y se indica que si hay diferencias no las resolverán los tribunales nacionales, sino unas cortes especiales de arbitraje internacional.

Las voces que reclaman mayor transparencia alertan de que la urgencia por el desarrollo de una vacuna para una enfermedad que se ha cobrado ya m√°s de dos millones de vidas en todo el mundo ha podido llevar a los gobiernos a aceptar limitaciones de responsabilidad a√ļn mayores.

En la Estrategia para la Adquisici√≥n de Vacunas que hizo p√ļblica la Comisi√≥n Europea se dec√≠a que "la responsabilidad por el desarrollo y el uso de la vacuna, incluida cualquier indemnizaci√≥n espec√≠fica requerida, recaer√° sobre los Estados miembros que la adquieran".

El caso de Per√ļ

Un pa√≠s de Am√©rica Latina, Per√ļ, se ha convertido en ejemplo destacado de los problemas que acarrea esta limitaci√≥n de responsabilidad para las farmac√©uticas.

Las negociaciones del gobierno peruano con la compa√Ī√≠a Pfizer para la adquisici√≥n de la vacuna no cuajaron porque, seg√ļn dijo la ministra de Salud, Pilar Mazzetti, "se identificaron algunas cl√°usulas que requer√≠an un an√°lisis m√°s profundo para determinar la compatibilidad con las leyes peruanas y los alcances que puede asumir el Estado".

BBC Mundo trató de contactar con Pfizer, pero no obtuvo respuesta.

La falta de acuerdo con Pfizer llevó a las autoridades peruanas a buscar otras opciones, como la vacuna del fabricante chino Sinopharm.

Al contrario de lo que sucede en otros pa√≠ses de la regi√≥n, como Argentina o Chile, la vacunaci√≥n no ha comenzado a√ļn en Per√ļ y las autoridades no han podido ofrecer un cronograma seguro.

En Colombia, el gobierno ha sido objeto de fuertes cr√≠ticas por no haber comenzado a√ļn a vacunar a la gente y haber aludido a las cl√°usulas de confidencialidad para justificar por qu√© no pod√≠a ofrecer a√ļn una fecha para comenzar a hacerlo.

La confidencialidad en los contratos, sin embargo, cuenta con defensores, con base, sobre todo, en los llamados "subsidios cruzados". Al poder cobrarles más a los países ricos, los laboratorios se ven en condiciones de ofrecer precios asequibles a los países con menos recursos.

El economista David Bardey se√Īala en conversaci√≥n con BBC Mundo que si hubiera transparencia en los precios de los medicamentos, "ser√≠a m√°s complicado para los laboratorios cobrar precios m√°s altos a los pa√≠ses m√°s ricos si estos pueden observar precios menores para otros pa√≠ses".

"Si queremos que los pa√≠ses m√°s desarrollados paguen m√°s, es mejor que los precios no sean p√ļblicos", indica el experto, que alerta adem√°s de que los pa√≠ses m√°s avanzados est√°n adquiriendo muchas m√°s dosis de las que necesitan porque "sus gobiernos tienen una gran presi√≥n de su opini√≥n p√ļblica y eso los est√° empujando a una especie de nacionalismo sanitario".

Se suele aludir tambi√©n al derecho que tienen las compa√Ī√≠as a obtener un beneficio de las grandes inversiones que hacen en investigaci√≥n.

Y un tercer factor son los derechos de propiedad intelectual. Un experto espa√Īol en salud p√ļblica que prefiri√≥ no dar su nombre resume el papel que, a su juicio, est√°n jugando los grandes laboratorios occidentales: "Est√°n defendiendo su patente para evitar que otros la fabriquen en la India y se las vendan a menor coste a los pa√≠ses pobres".

Jonathan García cree que los argumentos a favor de la transparencia ganan valor en el contexto de la pandemia.

"Estamos hablando de una emergencia sanitaria global, de algo que sucede cada 100 a√Īos, ante lo que uno esperar√≠a que el sistema utilizara mecanismos mucho m√°s transparentes y buscara un esquema m√°s cooperativo. En cambio vemos que se sigue buscando un mercado monop√≥lico y mantener ventajas en los precios".

Las diferencias en el acceso a las vacunas han llevado al mundo a un riesgo de "fracaso moral catastr√≥fico", como defini√≥ el director de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, el hecho de que los pa√≠ses m√°s necesitados vayan a tener que esperar a√Īos para inmunizar a su poblaci√≥n.

La historia de las epidemias muestra que no sería la primera vez. Ya sucedió con la poliomielitis y la viruela, enfermedades erradicadas mucho antes en los países más avanzados.

O con el VIH, que todavía diezma a muchas poblaciones africanas cuando los pacientes en el llamado primer mundo han visto prolongada significativamente su esperanza de vida gracias al desarrollo de los tratamientos antirretrovirales.

"Los medicamentos están disponibles; el problema son los costos", indica García.

Y los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, no pueden permitirse al negociar con los laboratorios la actitud exigente mostrada por la Unión Europea, un bloque formado por 27 estados entre los más prósperos del mundo.

*Con información adicional de Martín Riepl en Lima y Carlos Serrano en Miami.

 

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