La sentencia del Chapo no aten√ļa la violencia rampante de M√©xico
Por: The New York Times
Julio 2019
Fotografia: EFE

En el sangriento mundo del tráfico de drogas, no hay personajes fijos y permanentes. Los líderes de los cárteles son poco más que jugadores transitorios que escalan posiciones hasta que son desplazados -casi de manera infalible- por un nuevo elenco que se apresura a remplazarlos.

Eso también le sucedió a Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante mexicano mejor conocido como el Chapo, quien el miércoles fue sentenciado a cadena perpetua en Nueva York por traficar toneladas de drogas hacia territorio estadounidense y dejar a su paso un rastro de muerte.

La sentencia de Guzm√°n fue la actuaci√≥n final de un personaje que comenz√≥ como un joven campesino pobre y que m√°s tarde convirti√≥ a una mediocre operaci√≥n de tr√°fico de drogas en una de las empresas delictivas m√°s grandes, y m√°s violentas, de la historia. En su trayectoria se cuentan escapes de la c√°rcel al estilo Houdini, monta√Īas de dinero en efectivo y una insaciable sed de sangre.

Durante casi veinte a√Īos, su historia se transmiti√≥ por M√©xico y el mundo, en un periodo en el que disfrut√≥ del dudoso resplandor de ser el capo de la droga m√°s reconocido de todo el mundo.

Ahora, el legado de Guzmán se desvanecerá detrás de los muros de una prisión de máxima seguridad, junto con decenas de otros líderes de cárteles que ya fueron confinados.

No obstante, a pesar de toda la ostentaci√≥n de su ca√≠da (la persecuci√≥n a trav√©s de las monta√Īas de la sierra Madre, los escapes en las narices de las autoridades federales, el j√ļbilo por su medi√°tica captura final), la historia m√°s amplia de la guerra contra las drogas sigue igual.

De hecho, mucha gente en M√©xico sostiene que la guerra solo ha empeorado a partir de su extradici√≥n y, a juzgar por las impactantes cifras de los homicidios cometidos en los √ļltimos a√Īos, que siguen batiendo r√©cords, resulta f√°cil ver la raz√≥n.

"Estamos viendo demasiada violencia", coment√≥ Jos√© Luis C√≥rdoba, de 47 a√Īos, quien trabaja en una empresa de seguridad privada en Ciudad de M√©xico. "As√≠ que no, en definitiva, esta situaci√≥n no se detendr√° ni cambiar√° porque el Chapo haya sido sentenciado a cadena perpetua".

Si cae la cabeza, surgen nuevas redes y el tr√°fico de drogas hacia Estados Unidos contin√ļa ininterrumpidamente. En medio de todo ese proceso aumenta la cantidad de muertes, en especial en M√©xico, donde se derrama la mayor√≠a de la sangre.

Las vidas que actualmente se pierden en la violencia han sobrepasado los niveles que se alcanzaron cuando Guzm√°n estaba en las calles, supervisando un vasto imperio de asesinos.

Sacar de las calles a los líderes más peligrosos del narcotráfico no ha terminado con este mal. Prácticamente se ha comprobado que la iniciativa estadounidense conocida como Kingpin Strategy (estrategia contra capos), la cual consiste en desmantelar los cárteles de la droga capturando a sus líderes, ha fallado.

En lugar de destruir a los c√°rteles eliminando a sus cabecillas, esta pol√≠tica ha generado divisiones m√°s peque√Īas, menos disciplinadas y con frecuencia m√°s mort√≠feras.

En México, ha surgido una nueva fuerza en el tráfico de drogas, el Cártel Jalisco Nueva Generación, y se encuentra en una lucha constante con otras organizaciones por el dominio de las rutas de contrabando a través de México hacia Estados Unidos. Los homicidios se están elevando en todas las zonas de conflicto, incluyendo Acapulco, Tijuana y Ciudad Juárez.

No obstante, la violencia también está repuntando en regiones que anteriormente eran tranquilas, como el estado costero de Colima.

"Los niveles de violencia que vemos ahora se deben precisamente a que lo sacaron de la jugada", dijo David Shirk, profesor de la Universidad de San Diego y director del programa Justice in Mexico de esa institución. "De haber permanecido prófugo, y si la organización hubiera seguido dominando el tráfico de drogas como lo hacía en 2013 y 2014, quizá habríamos presenciado el declive más pronunciado en los niveles de la violencia en la historia de México".

Aun as√≠, los analistas afirman que es importante encarcelar a l√≠deres como Guzm√°n, quien, seg√ļn los testimonios presentados durante el juicio, drogaba y violaba a ni√Īas de hasta 13 a√Īos de edad mientras dirig√≠a su organizaci√≥n.

"A largo plazo, el hecho de no perseguir a los líderes envía un mensaje de impunidad", comentó Jorge Chabat, un experto en seguridad de la Universidad de Guadalajara.

Sin embargo, los especialistas afirman que su captura no ha servido para disminuir la violencia ni para reducir las numerosas muertes por sobredosis en Estados Unidos.

"Se trata casi de una victoria p√≠rrica", afirm√≥ Tony Payan, director del Centro M√©xico en el Instituto Baker de Pol√≠ticas P√ļblicas en la Universidad Rice.

"Las din√°micas fundamentales subyacentes en la guerra contra las drogas han sido las mismas durante alrededor de medio siglo", a√Īadi√≥ Shirk. "No quiero afirmar que se trata de una batalla f√ļtil, pero ¬Ņde qu√© otra forma se le puede llamar?".

 

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