Qui√©n se beneficia de la explotaci√≥n econ√≥mica de la Amazon√≠a brasile√Īa
Por: BBC Mundo
Agosto 2019
Fotografia: BBC

En medio de la indignación internacional causada por la oleada de incendios que devastan la Amazonía, el ministro del Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, propuso una solución.

Aseguró que para detener la deforestación del bosque tropical más grande del planeta -más del 60% del cual está en Brasil- hay que "monetizar" el Amazonas, impulsando el desarrollo comercial en nuevas zonas de la selva.

"Tenemos que reconocer que hay sujetos reales viviendo en el Amazonas", afirmó en una entrevista con el Financial Times.

"Tenemos que darles una respuesta concreta, no solo decir que no pueden hacer nada".

¬ŅQu√© perdemos si perdemos el Amazonas?

Esa tensión aparente entre la conservación de la Amazonía -considerada indispensable para el equilibrio ecológico y climático del planeta- y el desarrollo económico de la zona, sus más de 20 millones de habitantes y el conjunto del país no es nueva.

Pero quiz√°s nunca en tiempos recientes fue tan evidente como en este momento, con un presidente brasile√Īo -Jair Bolsonaro- abiertamente favorable a la apertura comercial de las √°reas protegidas, mientras el mundo observa con horror los incendios y el aumento de la deforestaci√≥n de la selva.

Solo en el mes de julio se habr√≠an deforestado m√°s de 1.864 kil√≥metros cuadrados de selva, m√°s del triple que en el mes de julio del a√Īo anterior, seg√ļn datos preliminares del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe) de Brasil, cuyo director fue despedido por Bolsonaro tras la publicaci√≥n de las cifras.

Y aunque los incendios son estacionales, expertos apuntan a una clara relaci√≥n entre los fuegos de este a√Īo y la deforestaci√≥n.

Las sospechas sobre la intencionalidad de los incendios se acentuaron al conocerse que la Polic√≠a y la Fiscal√≠a federales investigan si el 10 de agosto hubo una supuesta acci√≥n coordinada de productores rurales del estado norte√Īo de Par√° para incendiar la selva, bautizado como "D√≠a do Fogo".

La primera noticia sobre la mismo fue publicada el 5 de agosto por el diario Folha do Progresso.

"Necesitamos mostrar al presidente que queremos trabajar y la √ļnica forma es derribando. Para hacer y limpiar nuestros pastos es con fuego", le dijo entonces un l√≠der rural local al periodista de este diario.

La acción -que fue desmentida por los líderes locales- habría sido coordinada por Whatsapp entre sindicalistas, agricultores, comerciantes y grileiros (acaparadores de tierras por métodos delictivos).

Derechos sobre la tierra

"La principal causa de la deforestaci√≥n es la b√ļsqueda de tierras", le dice a BBC Mundo Carlos Eduardo Young, profesor del Instituto de Econom√≠a de la Universidad de R√≠o de Janeiro.

"La forma tradicional de conseguir derecho sobre la tierra es ocuparla económicamente, transformándola para pasto de ganado o cultivos. Quemar el bosque, poner ahí ganado y luego vender la tierra".

Claudia Azevedo-Ramos, investigadora del Centro de Altos Estudios Amazónicos de la Universidad Federal de Pará, califica este ciclo de "estrategia especulativa".

"Actores capitalizados compran los terrenos a los peque√Īos propietarios, aumentando su √°rea de producci√≥n y la concentraci√≥n de la tierra", afirma a BBC Mundo.

Esa política de exploración y ocupación de la Amazonía fue instaurada por el gobierno militar (1964-1985), con su política de "Integrar para no entregar", destinada a proteger la selva de su internacionalización.

El Instituto Nacional para la Colonización y la Reforma Agraria (INCRA) trasladó a migrantes de distintos estados a los márgenes de la carretera Transamazónica y el gobierno otorgó incentivos fiscales para grandes proyectos agropecuarios.

Estos asentamientos fueron responsables del 13,5% de toda la deforestaci√≥n en la Amazon√≠a Legal (que incluye los estados de Amazonas, Roraima, Rond√īnia, Par√°, Amap√°, Acre, Tocantins, Mato Grosso y parte de Maranhao), aunque solo ocupan un 5,3% de la regi√≥n, seg√ļn un estudio presentado ante el Congreso Nacional de Brasil en 2016.

Las políticas sobre la tierra son un importante factor para entender las dinámicas económicas y también criminales de la Amazonía.

En 2017, el gobierno de Michel Temer aprob√≥ una ley que permiti√≥ a las personas que hab√≠an ocupado hasta el a√Īo 2011 ilegal o irregularmente terrenos del Estado de hasta 2.500 hect√°reas obtener un t√≠tulo de propiedad.

Producción ganadera y agrícola

Efectivamente, el 40% de la Amazonía es o bien propiedad privada o territorio "no designado", es decir, propiedad del gobierno pero sin un uso determinado establecido.

Y estas zonas "pueden ser potencialmente objeto de apropiaciones", le dice a BBC Mundo Britaldo Soares Filho, profesor del Departamento de Cartografía de la Universidad de Minas Gerais.

El 60% restante son tierras protegidas, bien en la forma de "unidades de conservación" o como reservas indígenas.

Las unidades de conservación pueden ser reservas ecológicas estrictamente protegidas o tierras para un uso sostenible, como el turismo comunitario o la producción de nuez amazónica o açaí, una fruta que se ha vuelto popular en todo el mundo y que es típicamente producida mediante agricultura familiar.

La producci√≥n de a√ßa√≠ en los estados amaz√≥nicos brasile√Īos, de hecho, aument√≥ un 90% entre 2009 y 2017, y gener√≥ unos ingresos de 545 millones de reales (US$130 millones), seg√ļn el informe de actividad de 2018 del Fondo de la Amazon√≠a.

La producción de nuez amazónica generó unos ingresos en el mismo periodo de 95 millones de reales (US$22,7 millones).

"La nuez amazónica y el açaí son productos muy importantes que pueden cultivarse en el bosque sin deforestarlo", afirma Soares Filho.

En algunas zonas también está permitida la explotación sostenible del bosque para obtener madera, aunque la explotación ilegal es un grave problema.

Por ejemplo, en el estado de Par√° entre 2015 y 2016, el 44% de toda la madera tropical se obtuvo de forma ilegal, y se trata del estado con una mayor producci√≥n maderera de la Amazon√≠a brasile√Īa.

La bancada ruralista

Una vez deforestado, el terreno suele ocuparse para el pasto de ganadería, a pesar de que no es la actividad más rentable desde el punto de vista económico.

"La densidad media [en el Amazonas] es de 0,6 vacas por hectárea. Si ves un pasto típico, probablemente no verás ninguna vaca", le dice a BBC Mundo Toby Gardner, investigador del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo.

"En el Amazonas hay granjas enormes que tienen m√°s de 100.000 hect√°reas, propiedad de miembros del Congreso, hombres de negocios, etc... Luego hay millones de peque√Īos productores propietarios, dedicados a la agricultura de subsistencia", explica Gardner.

Aunque el 80% de la carne de res que se produce en Brasil se consume internamente, el país sigue siendo el mayor exportador del mundo de este producto.

En la Amazon√≠a Legal (que incluye partes del Cerrado o sabana tropical) hay unos 86 millones de cabezas de ganado, de las cuales unas 14,6 millones son sacrificadas al a√Īo.

Pero Brasil es tambi√©n un gran productor de az√ļcar, pollo, caf√© y soya, entre otros.

En el caso de la soya, es el principal productor mundial, y el 13% del √°rea plantada est√° en el Amazonas.

El cultivo de esta leguminosa caus√≥ la deforestaci√≥n de 474 km¬≤ de selva entre 2008 y 2016-2017, una cantidad mucho menor que en a√Īos anteriores -seg√ļn datos del Ministerio de Medio Ambiente-, gracias a una moratoria por la que las empresas se comprometieron a no comprar soya a comerciantes que la obtienen de agricultores que deforestan, utilizan trabajo esclavo o amenazan las tierras ind√≠genas.

Este poderío productor de Brasil hace que el sector rural y del negocio agrícola sea importante en el Congreso y, además, cuente ahora con un antiguo aliado, Bolsonaro, como presidente.

"Este gobierno es suyo", aseguró el presidente en julio pasado a la conocida como "bancada ruralista".

Los ruralistas consiguieron en 2012 reducir la protección en partes de la Amazonía.

El C√≥digo Forestal brasile√Īo requiere que cualquier propiedad en esta regi√≥n deba proteger el 80% de su territorio como reserva legal, pero ese a√Īo se redujo el porcentaje al 50% en estados que ya hayan protegido al menos el 65% de su territorio como unidades de conservaci√≥n o reservas ind√≠genas.

Ahora, estos políticos están intentando aprobar una ley que revoque completamente la obligación de los propietarios privados de preservar parte de sus propiedades.

El autor del proyecto de ley es, precisamente, uno de los hijos de Bolsonaro, el senador Flavio Bolsonaro.

Cu√°nto aporta el Amazonas

Pero explotar económicamente así el Amazonas puede no ser tan rentable desde una perspectiva más amplia.

"El bosque amazónico tiene un gran impacto en el ecosistema, dentro pero también fuera de la región amazónica", sostiene Soares Filho.

"Es una gran bomba de agua, los árboles transportan agua del suelo a la atmósfera. Si se deforesta una gran parte del Amazonas, esto tendrá un impacto, por ejemplo, en la rentabilidad de las plantaciones de soya en el Mato Grosso".

Soares Filho y otros colegas publicaron un art√≠culo en la revista Nature en el que estimaban la val√≠a econ√≥mica de una serie de servicios de ecosistema proporcionados por el bosque amaz√≥nico brasile√Īo: la producci√≥n de alimentos (nuez amaz√≥nica), de materias primas (caucho y madera), la mitigaci√≥n de gases de efecto invernadero (CO2) y la regulaci√≥n del clima (p√©rdidas estimadas de producci√≥n de soya, carne de res e hidroel√©ctrica debido a una reducci√≥n de las precipitaciones).

Seg√ļn sus c√°lculos, el Amazonas contribuye hasta en 8.200 millones de reales anuales (unos US$1.900 millones) a la econom√≠a brasile√Īa, public√≥ la web de noticias ambientales Mongabay.

El problema, sin embargo, es que de los 284 millones de hect√°reas de bosque p√ļblico que quedan en la Amazon√≠a brasile√Īa, alrededor de 60 millones todav√≠a no est√°n designados, seg√ļn datos del Servicio Forestal Brasile√Īo.

Si se deforestaran, esto podr√≠a causar unas p√©rdidas de 422 millones de reales (US$100 millones) al a√Īo debido a la reducci√≥n de las precipitaciones que provocar√≠a.

Pero los grandes productores también presionan para que se puedan llevar a cabo actividades agrícolas a gran escala y minería dentro de los territorios indígenas, algo sobre lo que el propio Bolsonaro se ha mostrado favorable.

En la Amazonía, el 8% de las áreas estrictamente protegidas y el 28% de las tierras indígenas son también zonas de interés minero registrado, es decir, en las que una empresa ha registrado oficialmente su interés por llevar a cabo actividades mineras ante el Ministerio de Minas y Energía.

Existen tambi√©n al menos 453 minas ilegales, seg√ļn un mapa que present√≥ la Red Amaz√≥nica de Informaci√≥n Socioambiental Georreferenciada en diciembre del a√Īo pasado.

A finales de julio, decenas de mineros de oro invadieron una remota reserva ind√≠gena en el Amazonas despu√©s de que un l√≠der local fuera apu√Īalado y la comunidad huyera.

Es previsible que, una vez se extinga el fuego, esa tensi√≥n que muchos perciben entre el desarrollo econ√≥mico y la protecci√≥n ambiental del Amazonas contin√ļe.

En muchas partes de Brasil hay personas que apoyan las políticas de Bolsonaro y que creen que el gobierno debe favorecer la producción en la Amazonía.

"Vamos a seguir produciendo aquí en la Amazonía y vamos a seguir alimentando al mundo", declaró en una entrevista Agamenon da Silva Menezes, del Sindicato de Productores Rurales de Novo Progresso, la comunidad en la que supuestamente se llevó a cabo la acción coordinada del "Día do Fogo", algo que él negó.

 

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