Cómo el crimen organizado de Brasil se apoderó de las rutas más importantes del narcotráfico en Sudamérica
Por: BBC Mundo
Marzo 2020
Fotografia: Getty Images

Los sangrientos acontecimientos de la primavera de 2006 en Sao Paulo, Brasil, evidenciaron el poder del Primeiro Comando da Capital (PCC), considerada la organización criminal más dominante en ese país.

El 12 de mayo de ese a√Īo, el PCC orquest√≥ varios motines carcelarios y atac√≥ comisar√≠as estatales que dejaron m√°s de 30 agentes de seguridad muertos.

Sao Paulo se paralizó: se decretó el toque de queda y se sembró el caos. Más de 500 civiles perdieron la vida en medio de los enfrentamientos entre la policía y la banda.

En 2011, un estudio conjunto de la Universidad de Harvard y Justicia Global, grupo defensor de derechos humanos en Brasil, aseguró que los ataques del PCC fueron una reacción a la "corrupción oficial" de la policía y que muchas de las muertes de civiles se debieron a la brutalidad de las autoridades.

Se conocía el poder del PCC dentro de las cárceles, pero aquella fue la primera vez que la poderosa banda propagó de tal manera la violencia en las calles.

Hoy, casi 15 a√Īos despu√©s de esos hechos y casi 30 desde su creaci√≥n en la d√©cada de los 90, el PCC no es solo hegem√≥nico en Brasil, sino tambi√©n en Sudam√©rica.

Esto lo aseguran informes y académicos consultados por BBC Mundo.

El PCC y otras organizaciones poderosas como el Comando Vermelho (CV) y la Familia do Norte (FdN) primero controlaron las c√°rceles y luego varios estados brasile√Īos. Entonces, expandieron su poder fuera de Brasil y dominaron varias rutas de narcotr√°fico, su negocio m√°s rentable.

Todo gracias a la fragmentación del negocio de la droga y a la desaparición de los grandes cárteles de los 80, la dificultad de los estados para controlar el narcotráfico y el incremento de la población carcelaria, que ha nutrido las filas tanto del PCC como de otras organizaciones criminales en Brasil.

Reclutamiento carcelario

El PCC nació a comienzos de los 90 en una prisión de máxima seguridad en Sao Paulo. Surgió con el objetivo de mejorar las malas condiciones que los presos aseguraban sufrir.

"La creación del PCC mejoró la calidad de vida de muchos presos, que encontraron protección pagando una cuota mensual", dijo a BBC Mundo Carolina Sampó, coordinadora del Centro de Estudios sobre Crimen Organizado Transnacional.

De forma similar se hab√≠a creado el CV, la segunda organizaci√≥n m√°s poderosa de Brasil, en los a√Īos 70.

"Progresivamente, estos grupos engrosaron sus filas. En eso contribuyó el aumento de la población carcelaria y el deterioro de las condiciones en prisión. El PCC y el CV se convirtieron en garantía de seguridad y bienestar", comenta a BBC Mundo Marcos Alan Ferreira, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Federal de Paraíba, en Brasil.

Samp√≥ a√Īade que una pol√≠tica "err√≥nea" del gobierno federal tambi√©n foment√≥ el crecimiento de estos grupos.

"Se trasladaron prisioneros a otras c√°rceles para frenar la criminalidad y lo √ļnico que se consigui√≥ fue multiplicar el problema", dijo la investigadora.

Y es que se considera a Brasil como el tercer pa√≠s con m√°s reos del mundo, solo por detr√°s de Estados Unidos y China, con m√°s de 750.000 prisioneros, seg√ļn datos del Departamento Penitenciario Nacional.

Una vez salían de las cárceles, los miembros de estos grupos se instalaron en la periferia de las ciudades más pobladas. El CV se asentó sobre todo en Río de Janeiro y el PCC en Sao Paulo, aunque hoy tiene integrantes en casi todos los estados.

Seg√ļn un informe redactado por Samp√≥ para el Real Instituto Elcano en 2019, el PCC tiene m√°s de 29.000 miembros, de los cuales alrededor de 7.000 est√°n encarcelados.

Poco a poco, dominaron territorios y esto condujo a la proliferación del narcotráfico. Otros negocios de estos grupos incluyen el contrabando de cigarros y de productos electrónicos. Pero la gran parte de sus fondos viene de las drogas.

"El grado de pobreza y desigualdad de la sociedad brasile√Īa tambi√©n foment√≥ la penetraci√≥n de estos grupos. En muchas zonas deprimidas no se les ve con malos ojos. En cierto modo organizaron los barrios y contribuyeron a la paralizaci√≥n de la violencia", cuenta Ferreira.

Sin embargo, aunque en un comienzo establecieron pactos de no agresión, tanto el CV como el PCC y otras facciones criminales de menor alcance se enfrentaron en guerras violentas para adquirir mayor control territorial y favorecer sus redes de narcotráfico.

De estas guerras, el PCC está saliendo vencedor. "Su ambición posibilitó su expansión tanto dentro como fuera de Brasil", dice Sampó.

Negocios transnacionales

Varios informes indican que el PCC es hoy el dominador absoluto de la "ruta caipira", que va desde Per√ļ y Bolivia, pasa por Paraguay y termina en Brasil.

Per√ļ y Bolivia son productores destacados de la hoja de coca y Paraguay de marihuana.

El mercado brasile√Īo de drogas es muy rentable para estas organizaciones, de acuerdo con los acad√©micos consultados por BBC Mundo. Informes de la Organizaci√≥n de Estados Americanos y las Naciones Unidas apuntan a que es uno de los pa√≠ses l√≠deres en consumo de coca√≠na y marihuana del mundo.

Además, su extensión supone casi la mitad de Sudamérica, cuyas largas costas sirven como puerto de salida de la droga hacia otros continentes y sus vastas selvas y fronteras dificultan la labor de las autoridades.

"Estos grupos criminales son aut√©nticos negocios empresariales. Su expansi√≥n tiene motivos econ√≥micos, reducir costos. Se establecen en Paraguay y Bolivia, y en menor medida Per√ļ, porque all√≠ se produce", explica Samp√≥.

La investigadora a√Īade que la fragmentaci√≥n del negocio de la droga en el continente favoreci√≥ el protagonismo del CV y el PCC.

"La desaparici√≥n de los carteles de Medell√≠n y Cali dej√≥ espacio a otros actores, menos piramidales, cuya organizaci√≥n es horizontal y compleja y por lo tanto m√°s dif√≠cil de rastrear", contin√ļa Samp√≥.

"El PCC trae la droga por esta ruta caipira y la deja en puertos brasile√Īos, donde mafias europeas se la llevan a su continente, a √Āfrica e incluso Asia", explica Ferreira.

La penetraci√≥n en otros pa√≠ses lim√≠trofes no solo ha atendido a la b√ļsqueda de recursos log√≠sticos, sino tambi√©n humanos.

En Bolivia y Per√ļ ha establecido contacto directo con los productores cocaleros, seg√ļn Samp√≥.

El PCC, una vez dentro de otras naciones, ha incorporado a criminales locales, especialmente en Paraguay, "un pa√≠s con una gran poblaci√≥n carcelaria brasile√Īa", dice la investigadora.

Infiltrados

El pasado mes de enero, la fuga a trav√©s de un t√ļnel de 75 prisioneros pertenecientes al PCC de una c√°rcel en Pedro Juan Caballero, en la frontera paraguaya con Brasil, ocup√≥ varios titulares de la prensa internacional.

De esos 75, 40 eran brasile√Īos.

La fuga, junto al llamado "robo del siglo" en 2017, cuando 50 asaltantes atracaron la sede de Prosegur y se llevaron US$40 millones, son termómetro de la penetración del PCC en este país.

El día después de la huida masiva la ministra de Justicia paraguaya, Cecilia Pérez, aseguró que había "una fuerte sospecha de que los funcionarios están involucrados en el esquema de corrupción".

En eso coincide Arnaldo Giuzzio, ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad).

"No hay forma en que esa fuga se haya realizado sin colaboración de los funcionarios de prisión. Es una situación preocupante", dijo en entrevista a BBC Mundo.

Giuzzio incidi√≥ en la pugna de poder del PCC y tambi√©n del CV en Paraguay y se√Īal√≥ que las zonas m√°s cr√≠ticas son las fronterizas Pedro Juan Caballero y Capit√°n Bado.

En 2017, Paraguay produjo hasta 1.289 toneladas de marihuana, lo que le convierte en el líder de la producción de Sudamérica, de acuerdo a datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

"Que el segundo estado con más actividad del PCC sea Mato Grosso del Sur no es casualidad. Es el más próximo a Paraguay, donde controlan gran parte de la producción de cannabis", dice Ferreira.

El acad√©mico se√Īala, adem√°s, que su colaboraci√≥n con miembros de las fuerzas de seguridad paraguayas ha facilitado la gran penetraci√≥n del PCC en

En Bolivia

La presencia del PCC en Bolivia también es notoria y eso ha sido reconocido por las autoridades oficiales de ese país.

A comienzos de este mes, José Dulfredo García, director general de Régimen Penitenciario en Bolivia, afirmó que "es un país muy apetecible para el tráfico de drogas y que el PCC estaba operando en la zona del Chapare".

En el mismo comunicado, Dulfredo pidió la colaboración de las autoridades de inteligencia y otros organismos para analizar la presencia del PCC en las cárceles y conocer sus planes.

El comunicado se publicó a propósito de la explosión en una celda de la cárcel Mocoví de Trinidad, al norte de Bolivia, donde murieron tres reos.

Las autoridades se√Īalaron como culpable a Lucas Rosendi Zabala, miembro del PCC, que seg√ļn el gobierno hizo estallar la granada por una pugna de poder.

La disputa de la ruta amazónica

El dominio incontestable del PCC en la ruta sure√Īa de caipira es m√°s difuso en el noroeste, en las fronteras amaz√≥nicas con Colombia, Per√ļ y Bolivia.

Allí el botín está más repartido. Tanto el Comando Vermelho como la Familia do Norte y otros grupos criminales satélites le discuten el dominio al PCC.

Se trata de la disputa por la ruta de Solimoes, principal corredor de droga en la triple frontera amazónica.

Es una zona estrat√©gica por la proximidad con Per√ļ y Colombia, dos prol√≠ficos productores de coca√≠na.

"Además, es un lugar que por su vegetación densa y ríos caudalosos se erige como un área logística especial. Aquí no existe tanta policía que les controle", explica Ferreira.

"El bot√≠n se disputa entre las bandas brasile√Īas, pero se reparte con los carteles colombianos. Hay m√°s competencia. No como en el sur, donde el PCC conquist√≥ la ruta relativamente f√°cil", a√Īade el acad√©mico.

Samp√≥ y Ferreira opinan que la lucha violenta entre las bandas brasile√Īas no se dar√° contra los carteles colombianos, al menos en el futuro cercano.

"Han elegido tener una buena relación con ellos para vender su droga lo más barato posible. Es complicado rivalizar con los carteles colombianos", opina Ferreira.

"Les preocupa primero la hegemonía local y el control de las rutas en Sudamérica. Hacia el norte, Centroamérica y Estados Unidos, el dominio sigue siendo de los carteles colombianos y mexicanos; manejan mercados distintos", dice Sampó.

La investigadora no titubea, sin embargo, al afirmar que el PCC es actualmente la organización criminal más poderosa de Sudamérica, aunque su penetración en países que no son productores de droga es más limitada.

Algunos reportajes en la prensa atribuyen crímenes al PCC en países como Uruguay y Argentina, pero Sampó descarta una presencia notable en estos países.

"Se trata de países que son más mercado comprador que centro de operaciones. De ahí a que su presencia en otras naciones sudamericanas sea menor", explica Ferreira.

"Desconocemos cuánto más puedan expandirse en el futuro. Ahora mismo, aunque tengan contactos en estos países y operen con mafias europeas, no creo que sea su prioridad", concluye Sampó.

 

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